PAI

Pai

29 Octubre: Pai

Señoras y señores, damas y caballeros, ladies and gentleman, mesdammes et monsieurs, hemos encontrado el paraíso. Se llama Pai y te ofrece todo lo que puedes pedir. Se haya para más información a unos 140 km de Chiang Mai, en las montañas o lo que es lo mismo a 3h y media en nuestra magnífica scooter 110 c.c. alquilada por 180 baths el día. 763 curvas (no las he contado, pero ni una más ni una menos) por la carretera 1095, una carretera recomendada en todas las guías moteras mundiales. Lo que no nos han recomendado ha sido venir con este tipo de moto de tan poca cilindrada, pero como veís hemos hecho caso omiso y sin ningún problema, se han comportado como heroínas, o como héroes mejor dicho, porque tienen más huevos que el caballo de Espartero. No, sinceramente, es algo más que recomendable por los paisajes y vistas que se observan por el camino, y si no te quieres gastar mucho dinero en una buena moto, es un opción muy buena. Te dolerá un poco más la espalda y tardarás algo más de tiempo, pero en tu memoria siempre recordarás haber hecho esta “locura”.

PAIUno de los típicos mojones que encuentras por la carretera 1095.

PAIUna auténtica gasolinera Thai, más rudimentario imposible.

Y así, con un dolor de espalda que me está matando a causa de la moto pero nada que no se cure con un buen masaje no thai (que el thai te deja valdado) llegamos a nuestro paraíso particular. Ya solo el camino por las montañas norteñas curveando y evitando boquetes de tamaños de balones de reglamento como el que evita minas antipersona (y en verdad un bache de esos te puede matar a esas velocidades) auguraba que la llegada no podría ser menos bella. ¿Recuerdan las montañas de Dragon Ball que pensabas que no existían? Pues están en Pai. Un pueblo relleno de arrozales, maizales y verde por todos lados. Me pareció al cruzar el memorial bridge que entre los bambús y el río aparecería algún soldado vietnamita de Apocalipsis Now. Pero el que espere en Pai un pueblo tranquilo y auténtico, debe seguir circulando. Eso ya terminó. Su encanto sigue presente pero de otra forma. Ahora sus calles están repletas de vida: mini bares con música en directo, puestos de comida, ropas y utensilios de lo más hippie posible. Y todo ello lleno de tourist en moto y con mochila buscando el hostel más cercano y barato. Los nuestros son de cuento, pasando el río por un puente hecho enteramente de bambú, dicha orilla está repleta de pequeñas cabañas y bungalows de bambú (en tailandia todo está hecho de bambú, algo así como en Marruecos todo está hecho de hachís). Todas con una pequeña terraza con su correspondiente hamaca para relajarse. La reostia en bicicleta.

            Y ahora, la noche en Pai nos espera, y con ella, la gran cantidad de bellas europeas, africanas, asiáticas, americanas y oceánicas (nunca me lo había preguntado ¿Será así?

PAI Memorial Brigde

30-Octubre

            Segundo día por Pai y me reafirmo en la idea de que este lugar es la puta polla. Hablando en plata. El día ha sido completo, he incluso podríamos haber hecho más cosas diferentes con el giroscopio de Hermione Granger. A las 8 a.m curso de Thai Chi, a las 9 meditación en conjunto, clases de aerobic, música, granjas veganas, etc. Y muchas de las actividades gratuitas. Pero todo esto quedaba lejos. El viaje en moto pasó factura y anoche caímos muertos. No sin antes disfrutar de un concierto en acústico de lo mejorcito que he visto: un tipo que me impresionó de sobremanera manejaba una guitarra acústica como el que maneja sus pies, con 6 sintetizadores o distorsionadotes, o grabadoras, no se como se llamará. 6 cachivaches conectados a una tablet y a la guitarra. Con ello iba grabando sonidos, acordes, ritmos, que poco a poco iba entrelazando para hacer puras obras de arte. Hipnotizante.  Espectacular. Al final del artículo tenéis el video.

 PAINuestro hogar particular.

PAI   Puente que daba acceso a la zona de bungalows

Y hoy, tras dormir como bebes, moto, un buen 7 eleven y caminito de las Hot springs en el parque nacional de Huai Nam Dang. 200 baths de pase para entrar en unas de pozas de aguas termales de 37 a 32ºC, que ha costado entrar con estas temperaturas y humedades. Posteriormente ruteabamos por una pista de bellos paisajes del valle de Pai, para llegar al Wat Prathat Mae Ven o el buda en las montañas. Una estatua en construcción de grandes proporciones con unas vistas impresionantes al valle. Los anochereces aquí deben ser cosa de llorarte los ojos. Pero el sunset lo pillábamos por los pelos en el Gran Canyon, unas pequeñas elevaciones o prominencias de la tierra entre los bosques que mucho me recordaron a los downhill de Red Bull, el rampage.

            Horas antes subíamos a las cascadas Mor Paeng, para, justo al lado, practicar un deporte jamás hecho antes, la pesca. Con una caña, cubo para el cebo, toalla y alicates nos hemos tirado lanzando cuerda al lago más de 2 horas con resultado exitoso, una presa cada uno. Y todo por unos 100 bahts cada uno. Una experiencia curiosa pero divertida, relajante y motivante. Todo hay que decir que los peces los devolvimos al lago después de pescados. He imagino que no será lo mismo en mar abierto o en un río.

            Nos iremos pues, para rematar el día, con unos españoles que hemos encontrado, haciendo piña para la full moon party.

 PAIArrozales de Pai

PAIBig Buda en la montaña.

1-Noviembre

            Halloween en Tailandia me ha aterrorizado tanto que me he levantado con dolor de cabeza. No, creo que fue el RhumThai. Sí, definitivamente fue eso. La fiesta en Chiang Mai mola mogollón. Y más cuando acabas juntándote con tropecientos españoles en modo “spanish guetto”. Nuestro único baile fructífero con dos autóctonas resultó ser cosa laboral por su parte. Pero por lo demás bien, siempre de risas. No se si serían prostitutas porque el precio que pidieron fue rien de rien, 100 baths, que por lo que me dijeron más adelante es que eso no es nada.

            Hoy sin embargo, ha sido un día un poco fracaso. Tras dormir cero y menos, nos hemos dirigido en tuk-tuk (es alucinante la cantidad de medios de transporte diferente que estamos cogiendo en este país) a la estación de bus para ir a Chiang Rai, la provincia más al norte del país, para pasar el día allí. En definitiva es como ir a Madrid desde Haro, 3 horas y media, pero estamos de turistas, y las distancias son siempre relativas. La cosa es que no había buses disponibles a una hora decente, con lo que nuestras resacas han tenido que pasar otro día más en esta agradable ciudad.

            Ayer nos despedíamos de nuestra querida Pai, no sin antes disfrutar de otros de sus rincones maravillosos, las Pamponk waterfalls, cerca del Gran Canyon. Un salto de agua entre paredes verticales de unos 15-20 metros. Maravilloso. El viaje de vuelta fue una auténtica paliza, en la moto la espalda sufre que flipas y las mil y un curvas te obligan a estar 100% al tanto de la carretera, y ello unido a que al ser la vuelta el factor sorpresa estaba más que olvidado. Pese a ello, sus vistas y el entorno merecen la pena pasar una vez más. Y las gasolineras del camino, para verlas. 3 bidones enormes en una caseta con una palanca manual y una manguerita, más rudimentario y del siglo pasado que el carro de Manolo Escobar. El día hoy será relajado, y mañana, damas y caballeros, el mar nos espera. ¡Las islas del Golfo nos llaman!

 PAI

Pubi y su colega.

PAIEnhuevado con estas maravillosas vistas.

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