Krabi y la península de Railay y Tonsai

“Existen miles de paraísos, tantos como gustos en este mundo”

De Khao Sok nos desplazamos en una van contratada en el mismo hostel por 350 bahts que nos llevaba hasta Krabi capital, ciudad con gran presencia musulmana. Tardamos una 4 horas gracias al sistema curioso de viaje: No tiene paradas asignadas ya que es un vehículo privado con viajes no regulares, por lo que va buscando clientes por todas las paradas de autobuses del camino, que hay bastantes. La cantidad de transportes públicos y medios de desplazarse es alucinante en este país, con autobuses cada hora para este mismo recorrido. Pitando a diestro y siniestro a ver si se querían montar. Actúa a modo de taxi, barato barato, eso sí. Precios bajos bajos, como Sabeco. No ha tocado el conductor de fórmula 1 tailandés. Menudo loco.

10-Noviembre
Me despierto y veo el marcador con la cuenta atrás encima de la puerta de nuestro nuevo hostel, el Green Tea House, alojamiento barato en el centro de la pequeña ciudad de Krabi. 250 bahts la habitación doble, más el precio impagable de sentirte Di Caprio en la película The Beach ¡El hostel es igual! Tan clavadito que hemos tenido que mirar si era el mismo, pero no. Se grabó en uno en Bangkok. Krabi, para muchos la ciudad bisagra que abre las puertas al gran mar de Andamán. Es una pequeña localidad de 25.000 habitantes que gobierna todas las zonas turísticas de la zona (Koh Phi Phi, Ao Nang, Tonsai y Rai Ley beach, the 6 islands…). Muchos blogs lo pintan como ciudad para ver el día a día de los tailandeses, con sus quehaceres diarios. No tuve la suerte de visitar mucho sus monumentos y su entorno, pero coincidió con muy buena suerte que las dos noches en las que me alojé en Krabi hubo un night market bajo toldos y un festival de artes folclóricas. Actuaciones en muchos rincones del “paseo marítimo”, bailes y danzas tradicionales, comidas típicas, incluso un concurso de cocina en directo con jueces y todo, al más puro estilo Master Chef. Perfecto para pasar la tarde animadamente.
Muchos a estas alturas dirán: joer pero si es que todos los markets tienen que ser lo mismo. ¡Pues mira no! Cada uno tiene su aquel, su cosilla. Y este la verdad que estaba curioso. Los thais saben lo que se hacen con la lluvia, y se lo montan bien. Con concierto en medio del mercado, precios super asequibles, a saber: path thai a 20 bahts, brochetas a 10, bolsas de fruta a 20, golosinas y bombones 5 o a peso, calzoncillos y calcetines a 20, un auténtico mercata de angu pero en molón. Hasta thais en micrófono con especies de tirapichón, dardos, tirar latas o reventar globos hasta pescar bolas. Versiones asiáticas de la típica feria. Había hasta una mini noria llena de thais que no paraban de chillar a cada acelerón. La noria no llegaba a 10 metros de altura. Y dicen que los chinos son los reyes de la imitación pero ojito con los thais unas camisetas de futbol…que parecían de otra galaxia. Muy risas todo.

Anochecer en KrabiPrecioso anochecer en la excursión a las 7 islas.

11-Noviembre
Frontal en la frente, el generador acaba de dejar de funcionar hace escasos minutos, generador que nos proveía de electricidad de 18 pm a 12 pm, no más Santo Tomás. Es lo que tiene estar en Tonsai beach, paraíso de los escaladores con más de 700 vías de escalada y paraíso en sí mismo para el resto de los mortales. Para llegar, una buena aventura. A mediodía y con el Sol en los más alto pegando fuerte (Sol thai, nada del Sol español de mierda, ese no pega na’) llegábamos en long tail boat junto con dos chicas francesas y un inglés muy gracioso llamado David. 30 minutos de trayecto desde Krabi por 150 bahts, precio fijo. Y 8 en el barco, sino el tipo no sale. Es la única forma de llegar a la península que forman Railay y Tonsai, ya que está rodeado por inaccesibles y escarpadas montañas. Lo que desconocíamos es que el barco nos dejaba en Railay East, y nuestro hostel objetivo (el más barato, como de costumbre) distaba de allí un rato largo: 10 minutos de marcha hasta Railay West. De allí escalada durante otros 10-15 minutos por una gran roca para pasar a Tonsai Beach. Y otros 15 minutos para subir la colina hasta el último hostel, el Saithong resort.

nuestracasaNuestro bungalow en el Saitong resort por 200 bahts la noche.

La marea estaba alta por lo que el paso para acceder a Tonsai (montado por cuerdas) estaba un poquito dentro del mar. Conclusión, mitad de las mochilas mojadas, pantalones calados y una buenas risas. Pobres de nuestros compañeros, que decidieron seguirnos a ojos ciegas y sin rumbo fijo. Luego nos lo agradecieron. Pero misión accomplished, bungalows a 200 bahts la noche por cabeza con baño incluido (sin lavabo pero bueno). De lujo sabiendo que el inmediatamente siguiente ya se presenta a 800 bahts la noche para dos.

xderaileyatonsai

Paso para acceder a Tonsai, dentro del agua.

De primeras no pudimos observarlo con tranquilidad, aunque ya los ojos se nos iban, pero más adelante cuando observamos donde nos acabábamos de instalar…Nuestro tercer paraíso en Tailandia, tras las aventuras en Pai y Khao Sok. Muros de piedra verticales de 50-70 metros de altura (podéis ver vídeos en internet de gente tirándose en paracaídas en estos sitios) repletos de escaladores dándole duro al magnesio. Kayaks surcando el mar a 100 bahts la hora, long tail boats por doquier esperando algún osado que quiera salir de la península, tubos de snorquel…y relax total. Que te voy a contar de más, ambiente de lujo, la Pai del sur la podemos calificar. Porros, setas y lo que quieras si buscas algo más de alegría para el cuerpo. Para mi gusto, estas vistas son ya suficiente droga y endorfinas. No se necesita de aditivos.
Al caer la noche, todo el mundo se reúne en los dos o tres bares que existen. Cruzando los dedos para que la luz no se vaya, la música chill out suena de fondo mientras conoces gente alucinante. Verdaderos viajeros. Anglosajones que lo han dejado todo y han comenzado a viajar, con principio pero sin final. Argentinos que han finalizado su WHV y gastan todo lo ahorrado en el sureste asiático (y todavía les quedará plata para su país), noruegos dejándose las perras como si fueran billetes del monopoly (para ellos esto es casi gratis). Franceses viajando entre temporada de verano y de invierno. Españoles locos por la escalada que vienen de Brasil de escalar y ahora caen aquí. Australianos que llevan años viniendo y se conocen todo de Pe a Pa. Crisol de razas. Gente de verdad, de la que vale, de la interesante. De alguna de ellas saldrá la mujer de mi vida. Gracias a eta gente te das cuenta de que el mundo merece la pena vivirlo, no que vivan por ti. Y sobre todo, merece la pena luchar por él. Ellos son los viajeros. Volvamos a los orígenes, nomadeemos, no seamos turistas.

yoylosmonosYo con mis hermanos.

13-Noviembre
El grupo ha aumentado. Ya somos 7. 3 ingleses, las dos francesas y los dos jarreros, toi et moi. Ayer cruzamos con 3 riojanos en un sitio de infarto. Y es que el día de ayer fue uno de los más completos y animados de todo nuestro viaje. Imagino que la probabilidad de encontrar a 1 de los 318.000 riojanos a 13.000 kilómetros de casa será de 1 entre 1 millón aproximadamente. Pos zasca.
A eso de las 10 y tras un buen desayuno en mama’s chicken nos pusimos manos a la obra Hay otro camino alternativo para pasar de Tonsai a RaiLay. Por el bosque, subiendo y bajando una gran colina, pero nos dio la sensación de ser más largo y cansino. Se sale justo a RaiLay East, en su parte más meridional.

Mapa península de RaileyMapa de la península de Railay

Y de allí hasta una playa preciosa escondida a los ojos humanos, a medias entre las dos playas de Railay. Presenta una enorme cueva y grutas con adornos fálicos, además de ser un lugar de excepción para el aprendizaje de la escalada. Su nombre es Phra Nang Beach y la cueva de la princesa. En ella me encuentro ahora mismo (lo cual no quiere decir que cada vez que leas esto, estaré allí, ignorante de la vida, que por otra parte, no estaría mal). Curando la resaca de espanto de ayer.
Pero como nos gustan las emociones fuertes y hemos venido aquí a jugar, a medio camino nos desviamos por un cortado de barro y raíces centenarias para comenzar la ruta hacia la laguna perdida. Un buen desafío viendo como bajaba la gente llena de barro y absolutamente reventada. Ascender por las raíces confiando en ellas como en tu madre, ayudado por cuerdas exquisitamente colocadas para la subida. Un cartel advertía de la prohibición de lanzarse en paracaídas desde lo alto. Esto prometía. Primero nos acercamos a una ventana en el bosque con vistas espectaculares a esta península maravillosa

penísula de Railey
Foto, bocas abiertas, un par de risas y vámonos. El lago no espera. Comenzamos su vertiginoso descenso con barro hasta los tobillos. Llego un punto que nuestras compis dijeron “hasta aquí hemos llegado”. Momento final en el que restan 3 paredes verticales y deslizantes, llena de barro, lo que hacía aún más difícil el descenso. Y pubi y yo pallá que nos fuimos. El descenso fue lo peor. La escalada, con 4 pasos bien realizados se hace, si tienes mínimas nociones de escalada. Y abajo, un círculo de agua de lluvia con paredes de 40 metros verticales como el viry rodeando todo el lago. Allí no bajan ni los monos. Me recordó mucho a lo típicos cenotes mexicanos, y en especial a aquel donde Red Bull celebra su campeonato de grandes saltos acrobáticos. En este e escoñarían, no había ni un metro de profundidad.
Con barro hasta las cejas y algo cansados llegamos a la Phran Nang Beach para darnos un más que merecido chapuzón de agua caliente, de sopa caliente. No nos demoramos mucho, rápidamente teníamos que volver a Tonsai beach ya que la segunda parte del día quedaba por delante: una excursión en barco por las islas colindantes a esta península. Chicken, Poda, Tub island y otros 4 islotes. La primera que visitamos, Poda island, tiene la arena de playa más blanca que he visto jamás, blanco nuclear le llaman. Fotos con filipinos, vietnamitas o vetetuasaber, to locos que estaban; malabares y juegos con cocos, tirarse arena a los ojos, lo típico.

podaisland malabaresCon todos los chinos y haciendo malabares con cocos.

En la siguiente nos dedicamos a escalar una paredes verticales que te cagas. Psicobloc en plan principiantes. Gracioso a más no poder ver a los asiáticos, con sus chalecos (y aun así al borde de la asfixia) intentando trepar por la escala que daba a las paredes de escalada. Conseguí subir y saltar desde unos 11 metros. Buena descarga de adrenalina. Aun sabiendo que si resbalas caes al agua, los llevas de corbata.
En la siguiente comenzó el snorquel, donde pudimos sacar del agua un pequeño tiburón de unos 50 centímetros muerto. So awesome. Pobres de los asiáticos cuando vieron al animal y pensaron que estaba vivo. Alguno vomitó y todo de miedo. Y en la última playa, la Tub island, que en marea baja conecta por un fino pasillo de arena con Chicken island, todo un paraíso. Allí vimos el anochecer, acompañados de una suculenta barbacoa mientras el sol caía. Cuando la noche cerró, nuestros compis los thais nos agasajaron con un pequeño fire show, de los que nos tienen ya tan acostumbrados. Nuestro chofer, grillao como él solo, se dedicaba a escupirse gasolina ardiendo junto con otro compi. Pero todo de bromis.

salto2
Y antes de volver, pequeño baño nocturno para el ver el plancton que brilla fluorescente al moverse dentro del agua. Todo esto por 750 bahts. Un regalo. Pero el día no acaba aquí. La noche la alargamos intensamente en el sunset bar. Un bar-co pirata regentado por una comunidad de thais que viven allí mismo (como la gran mayoría de los thais, viven en su propio establecimiento, donde se pasan el año entero). El más jefazo de todos, un gordo thai con pinta de fumar más que Alborosie, era todo amor. Viven felices en un casetón de bambú de 3 pisos decorado hasta los topes, más felices que ente mil. Botellas de ron a 600 (15€), cigarrillos de la risa y batidos alucinógenos a 400 bahts, anunciados en carteles en la calle y todo. Y es que en Tonsai no hay policía, es un reducto de paz en este podrido mundo capitalista consumista egoísta insostenible. Un paraíso donde el tiempo pasa como en todos lados, pero pasa más felizmente.

encamionetaLos amigos de carretera, siempre bienvenidos.

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2 pensamientos en “Krabi y la península de Railay y Tonsai”

  1. Hola! que tal? tú crees que llegando a Tonsai sobre las 6 de la tarde, encontraremos sitio barato (500b la doble, o así)? Casi ningún sitio viene en internet!! Vi que Saithong resort es el más barato, a qué hora llegasteis allí para pillar sitio? Gracias y genial blog 🙂

    1. Pues es que depende del día y la época, ahora es el inicio de la temporada alta, puede que tengáis suerte. Nosotros cogimos justo los 3 ultimos bungalows. Sino una inglesa me comentó que estaban en uno por 400 la doble, asíque alguna otra opción barata tendréis. Suerte!!!

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