Koh Phi Phi

“Todo final es el comienzo de un principio”.

15-noviembre
Último destino del viaje. Queríamos acabar en Koh Lanta pero el tiempo se no ha echado encima. Estas islas no son para quedarse una sola noche. La única habitable es Koh Phi Phi Don, y su único pueblo, Tonsai, es algo parecido a Lloret de Mar. Pero sin motos ni coches ni carreteras. Una gran congomeración de bares, restaurantes, boutiques, centros de buceo, masajes y tatuadores. Tattoos everywhere. Y todo creado de la nada hace escasos 30 años. Por la noche la playa principal de Tonsai se vuelve un Haad Rin continuado. Bares de techno con terraza en la playa, espectáculos de fuego y mucho guiri borracho.
Nosotros nos hemos alojado en el Rock backpackers, un hotel con habitaciones privadas a 500 bahts, céntrico, limpio y con buenas referencias. El precio, pese a ser elevado para el resto del país (como precio más bajo para alojarse), se encuentra entre los más baratos en la isla en temporada alta, que viene de comenzar por estas fechas. Bares como el banana bar, irish pub, stockholm son los más conocidos. Sin olvidar el genuino reggae bar, que de reggae no tiene casi ni el nombre, con un ring de muai thai en pleno centro del local para que los musculados guiris puedan darse de ostias por un buen bucket gratis.

muai thai

Aquí el interior del reggae bar, con torneos de Muai Thai todos los días, y todos ellos amateurs.

Hacia el este de la población se puede subir a un view point de los de postal o google images. Merece la pena subir el millón y medio de escalones y ser atacado por el ejército de mosquitos de Koh Phi Phi (y pagar 20 bahts, que aquí se paga por respirar) y reposar arriba viendo también Koh Phi Phi Lee.

View Point in Koh Phi Phi

Vistas desde el View Point de Tonsai, la única población de Koh Phi Phi.

Hoy hemos recorrido el resto del archipiélago en barco, en nuestro ya queridísimo long tail boat. La excursión de todo el día con desayuno, comida y agua (un poco escasa, todo hay que decirlo) por 400 bahts. Irrisorio 10 €. Islas muy cucas todas ellas: Bamboo island y Mosquito al noreste, más la aclamada Maya bay en Koh Phi Phi Lee, el paraíso terrenal mostrado en la famosa película “the Beach”, de Leonardo Di Caprio. Un placer para la vista. Por mucho que hablen de masificación, de que es mejor visitar otros lugares de Tailandia con playas de igual belleza y menos turísticas, y pese a que si que estaba un tanto llena, es algo que creo merece la pena, que recomiendo encarecidamente, y más sabiendo que existen opciones para visitar esta playa prácticamente solo (viniendo a primera hora de la mañana, en temporada baja…). Pocas playas encontraré en mi vida de viajero con estas aguas, esta arena, este fondo marino y encerrado todo en un entorno natural tan impresionante y vivo.

Maya Beach

La espectacular playa de Maya Beach, en Koh Phi Phi Lee.

La visita estaba más que rentabilizada, pero adquirió un carácter más inolvidable cuando en nuestra última visita al fondo marino con nuestras máscaras nos topamos… ¡con una familia de tiburones! Algo que me alteró el ritmo cardíaco, algo que llevábamos todo el mes esperando, algo que no olvidaré. Algo que estuve rememorando en mi memoria durante días y algo que tendré imborrable en mi mente como los recuerdos más vivos de este viaje. La fauna en esta bahía es impresionante pese a lo frecuentada que esté, y me comentaron más adelante que en la parte este crían tiburones y en la oeste puedes observar tortugas. Ahí os dejo el dato.

“Cuando la visibilidad se empieza a hacer borrosa, allí vi el primero escapando ante nuestra presencia. Una cría de pocos centímetros nos rozó en su pequeño nado y la madre se acercó. Los pelos de punta cuando vimos a ese escualo ascendiendo a nuestro nivel a escasos 3 metros de nuestros jetos. 2 metros de largo y la boca con más dientes que en casa del ratoncito Pérez. Recular sirvió y siguió su camino. Cuando pensábamos que no veríamos más, comenzamos a ver uno, y otro, y otro, nadando en círculos grandes alrededor nuestro. “tu, tu, tu, vámonos de aquí”. Pero la ocasión no se presenta muchas veces en la vida, con lo que allí nos quedamos hasta que se cansaron de nosotros. Como si fuera ayer lo recordaré. Misión cumplida. Una de las 101 cosas que hacer antes de morir. Tachada. Señor, ya me puedes llevar a tu reino.”

Para comer os recomiendo el Cosmic. La comida thai mola, pero llega un momento que cansa tanto aloz y noodles, o curry o sopa de coco. Por lo que este lugar es perfecto con pizzas al gusto por 130 bahts, platos abundantes de pasta a 100 bahts y una gran variedad de platos del mundo. Sobre las 15:00 del 17 de noviembre despedimos a nuestra compis de viaje de esta última semana, Anne Cecile y Pauline. Gran semana a su lado, ellas continúan para Koh Lanta y Koh Lipe, sortudas que pueden seguir, que a nosotros se nos acaba el chollo.

Maya Beach

Y he aquí el final. This is the end, my friend. El final de un gran viaje. Enorme, calificado de perfecto según el ostentoso ranking de viajes perfectos de Alfonso Pérez de Nanclares. En él, una ruta: Bangkok, Ayutthaya, Chiang Mai, Pai, Surat Thani, Koh Tao, Koh Pha Ngan, Khao Sok, Krabi, Tonsai y Koh Phi Phi. 8 aviones, tren por la selva, 5 speed boats, 2 vans de largo recorrido más algunas otras, autobuses, 4 motos diferentes, una infinidad de long tail boats, cientos de taxis, tuk tuks, bici, elefante y nuestras propias piernas como medios de transporte. Hemos cambiado de hogar 11 veces, 11 camas diferentes, 11 albergues diferentes.

Hemos dormido en la selva, me he bañado con elefantes, un openwater en el bolsillo, hemos sobrevivido a la full moon party, hemos recorrido las 763 curvas de Chiang Mai a Pai, he buceado con tiburones, hemos kayakeado en Khao Sok, hemos asistido al auténtico Yi Peng o festival de las linternas en Chiang Mai…Mil y na experiencias para disfrutar de este mundo que nos ha tocado vivir.

Tailandia, un país maravilloso con gente alucinante. Personas que lo primero que sacas de ellos es una sonrisa, que difícilmente saben decir que no, que vienen a ayudarte al mínimo problema. Chicas que tras una bella sonrisa no tienen reparos en venir a hablar contigo aunque no quieran nada más, que bailen y ríen en los bares sin darte la espalda, como tantas otra hacen en Europa, creyéndose diosas del Olimpo. Tailandia, el país del “todo está organizado”, con opciones para todo en todo momento y soluciones para todo. Gran País, gran lugar, gran viaje.

Por cosas como está merece la pena vivir, por cosas como esta merece la pena Exprimir la vida.

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