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Club Med Kemer: More than a village!

“No veo la hora de marcharme” (Un ciego)

Disculpen las molestias. Ya casi no se ni escribir. Pero los nuevos acontecimientos que van sucediendo en mi agitada y alocada vida impiden poder escribir con calma y tranquilidad. Y hoy por fin he encontrado el hueco libre necesario para pararse a pensar, reflexionar, y plasmar mucho de lo que pasa por mi rapada cabeza en este pequeño blog de experiencias.

No mucho tiempo ha pasado desde mi último artículo hace mes y medio, pero si muchos kilómetros, conformando en ellos un cambio en mi vida bastante grande. Como siempre para mejor. El emplazamiento en Bahamas fue perfecto, paradisíaco, pero las condiciones de trabajo y su profesionalidad dejaban mucho que desear. Hasta el punto de que no recomiendo a absolutamente nadie ir a un hotel Viva Wyndham, ni mucho menos trabajar en esa cadena, al menos que te guste la esclavitud y sentirte despreciado. Pongo un solo ejemplo: en mi último día, a escasas horas de partir para el aeropuerto, la responsable de RRHH, una borde mal follada que no hacía nada porque la pudieras entender (el inglés bahameño es peor que el de los gitanos de snacht, cerdos y diamantes), me exigió los míseros 21 dólares con 67 centavos que ganaba al día porque según ella debía haber trabajado el día anterior a mi partida, cuando nadie vino a decirme que debía trabajar, habiendo hablado ese mismo día con mi responsable. Y cuando quise hacerla entrar en razón, pidiendo hablar con el director del hotel, llamó a la seguridad, y me amenazó con no salir de la isla si no le daba el dinero. Muy divertido todo. Sin balas me quedaba. En fin Pilarín.

Así pues, Volví al Mediterráneo, cuna de las grandes civilizaciones y un mar salado que te cagas. Y con ya poquitos peces, seguramente haya más en una sola piscifactoría de pangas en Vietnam que aquí. Me encuentro en Turquía, pavo para los angloparlantes, exactamente en la región de Antalya, al sur del país, una de las principales ciudades otomanas y prácticamente la primera en atracción turística. Y es que su interés no es solo sol y playa, sino que su riqueza cultural y belleza paisajística están fuera de lugar. Imperios como el griego, el romano, el bizantino, el otomano más su gran influencia árabe pasaron por aquí dejando una marca imborrable en la historia.

Concretamente mi culo se asienta en la villa de Kemer, a unos 50 kilómetros al sur de Antalya, y estoy trabajando de nuevo para el Club Med. Muchos ya recordaréis mis andaduras por morocolandia con artículos tales como la vida en un hotel o la saga de aventuras y desventuras de un mes de ramadán, donde podéis ver lo que es un village club med y cómo funciona todo, su filosofía y estilo de vida dentro del hotel. Pero este hotel sobrepasa todo lo antes conocido. Se encuentra en el top de los tops, y os voy a contar porqué:

El Club Med Kemer es un antiguo village que mantiene la filosofía club med de los inicios de la cadena, donde lo principal no era la comodidad hotelera y la excelencia en la calidad sino sus actividades y su ambiente familiar, festivo y activo deportivamente hablando. La atención al cliente más personalizada posible, haciéndoles sentir mejor que en casa, en la gran familia de Kemer. Club Med Kemer es un hotel Freestyle como ellos lo llaman. Para el resto de los mortales es un only adults. Niños no gracias. ¿Y esto que quiere decir? Pues bien simple, que este hotel está enfocado única y casi exclusivamente para la fiesta. Para el despiporre. Para el desfase. O si, o si, ouch yeah mother fucker. Luego ya si te levantas con ganicas haces deportes.

20150502_133950El pontón de Ski naútico y la piscina de agua salada.

No es tan exagerado, ya que un all inclusive que te permita realizar actividades tales como beach vóley, ping pong, fútbol, aquagym, tenis (las primeras son normalitas pa ir de más a menos) Windsurfing, paddle surf, tiro al arco, snorkel desde barco, ski náutico y wakeboarding… Y todo incluido en el precio con alojamiento y pensión completa, alcohol a volontée y el recopín de la baraja. Con todo eso lógicamente no vas a dormir hasta las 3 de la tarde para empalmar fiesta con fiesta. Pero las noches son largas, y más para ser un hotel francés. Que ya sabemos cómo son los gabachos, se creen los expertos number one en vino y gastronomía y se acuestan a las 12 pensando que acaban de realizar el desfase de su vida.

El sueño de cualquier joven medianamente activo, la verdad sea dicha. Te levantas con tu resaquilla, intentando recordar que hiciste anoche, desayunas en grandes mesas con el resto de clientes y staff, y te preparas para un día de actividades non stop. A eso de las 6 te vas a duchar, reposas un poco y te diriges al bar para tomar el “apero” con la gente que has conocido durante el día, cenas juntos, bailas un poco de salsa antes del show y calientas para la fiesta, que cada noche será diferente. Y así por 7 días, sin parar. Pero para un GO como yo las cosas cambian ligeramente. GO, os recuerdo, no es un vamos!!!! Rafa. GO es la manera en la que el Club Med llama a sus animadores, ya sean los monitores deportivos, camareros del bar, dependientas de la boutique, decoradores, técnicos de sonido, recepcionistas o incluso la community manager. Todos somos animadores, todos tenemos una doble función: nuestra actividad propiamente dicha más el resto de actividades de animación.

Juego piscina todos los días, una beach party durante el día y otra por la noche, dos mousse party en las que me siento en tomorrowland, la noche negra y fluo con música en directo y dj mezclando pumba pumba, la White sensation, garden party y fiesta de disfrazes. Y todo eso semana tras semana. Un no parar que va a durar hasta finales de octubre. Y después moriré tranquilo. Como una de las grandes frases de APM: ueh, despelote! Os lo iré mostrando poco a poco, no os preocupéis, tenemos todo el verano.

Y como de este hotel ya había oído hablar desde que entré en el club med (todo el mundo lo conoce y la totalidad de GO’s quieren hacer al menos una temporada en este village) me las apañe para venir aquí. Mi pasaporte lo obtuve con un puesto en el Windsurf, asique aquí estoy. Un riojano dando clases de Windsurf, con dos cojones. Gracias Bahamas. No es el mejor sitio del mundo para practicar este bonito deporte (abrieron mal las ventanas los romanos y así se han quedao, con el viento cambiando de dirección constantemente y muchas veces cansado de soplar) pero nos desenvolvemos como podemos.

20150502_150308Mi oficina de trabajo.

Mis compañeros son una francesa con pasaporte español, ibicenco para concretizar, más maja que las pesetas y con un talento especial para los deportes. Y el capitán, un kurdo que viene de luchar en Kobani contra el ISIS, vamos que los tiene bien puestos. Él dirige el barco de rescate con más maña que doña Enriqueta haciendo punto. Buen triplete. Y como idioma de trabajo, el francés. Uno se cansa de esforzar la garganta al máximo para que nunca terminen de entenderte perfectamente. Y es que podrás hablar durante 50 años francés y siempre te sacarán peros y nunca dirás tal o tal palabra correctamente. Son muy muy muy muy suyos estos gabachos. Pero son majetes, y las mujeres son guapas como ellas solas. Y es divertido esto de hablar todo el día en otro idioma. Cierto es que no te puedes expresar como te gustaría y muchas veces se echa de menos una buena conversación en español. Pero todo no se puede tener.

Con este encuadre, si eres una persona activa y que te gusta la marcha, no es difícil amar este trabajo. Pero de verdad hay que amarlo con los dos ventrículos de tu corazón. Porque lo cierto es que es un trabajo muy duro y exigente. Y un trabajo que no está suficientemente pagado para todas las horas que se meten. Porque se meten todas las horas. Uno no viene al Club Med por dinero. Diría de sol a sol pero me equivocaría porque son más. Uno se levanta a las 8:30 para el desayuno, entra a trabajar a las 9:00, cierra a las 12, va a la piscina, baila, organiza un juego en el agua, va a comer con los clientes, directamente engancha con la tarde, cierra a las 17:30, se va a duchar, se prepara para la soirée, toma el aperitivo con los clientes, cena con ellos, hace la pista de baile, el espectáculo, y se queda hasta altas horas de la noche animando la fiesta. Ah, y a eso de la 1:00 ensayo general para practicar para los nuevos espectáculos. ¿Dormir? ¿Qué es eso? ¿Fin de semana? ¿Qué es eso? No olvidemos que un solo día de reposo por semana (en el cual me encuentro ahora mismo).

IMG_20150520_182037Yo trabajando duro.

Pero lo que quiero mostrar con este primer artículo no es la envida máxima (ya lo he dicho mil veces, no consiste en dar envidia, sino en compartir felicidad), si no dar a conocer los puntos positivos de esta pequeña burbuja alejada de la realidad. Y es nada más y nada menos que el gran contacto social que se realiza día a día en este bello lugar. Contacto social que se ha perdido en la sociedad de hoy en día, sobre todo en las grandes ciudades. Por ello, la mayoría de los clientes llegan, estresados de sus trabajo que comen toda su vida, que les impiden realizar sus hobbies, y recargar su batería social para al menos unos 6 meses. Entras en un pueblo de la piruleta donde todo el mundo sonríe y saluda a todo el mundo, donde no tienes pudor a pedir a una persona que acabas de conocer si quiere venir contigo a la clase de fitness, donde invitas sin miramientos a tomar una copa juntos a cualquier persona con la que te cruzas, a que al cabo de 3 días conoces los nombres y procedencia de al menos 100 personas, has entablado amistad con unas 20 personas, y guardarás contacto de otras tantas. Este es el aspecto social, el punto positivo que debemos sacar en resultado de la experiencia club med. Una experiencia enriquecedora que sinceramente me gustaría llevar fuera de esta pequeña burbuja, para que no sea lo raro este contacto social y si el desapego por el homo sapiens de la sociedad actual, fría y sin escrúpulos.

Me considero por esto mismo una persona enormemente afortunada, al poder vivir esto más de una semana al año, aunque sepa que este increíblemente alejado de la realidad que nos rodea, y me aleje en muchas ocasiones también de mis principios e ideas. Pero aquí se forja uno la personalidad, para más adelante tener la fuerza para cambiar las cosas. Cambiar las cosas a mejor. Fórjense ustedes, odiadísimos lectores, busquen la felicidad en las pequeñas cosas, cambien las que estén mal, y hagan de este mundo un lugar más social, más humano en su esencia, más feliz. Y hagan todo eso exprimiendo la vida, disfrutando de lo que tenemos.

Nos vemos en los bares. O en el club Med, quien sabe.

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