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Un momento para recordar: Estambul

“Este pequeño párrafo lo escribí en una servilleta de papel el veintidós de mayo de dos mil quince a las cuatro y media de la tarde. Transcrito tal cual”

La lluvia constante pero diluida deja una pequeña cortina borrosa en el paisaje. Paisaje que me corta el respiro, sentado en una enjuta butaca granate del restaurante DESTAN MEYDAN, a las faldas de la mezquita más bonita de todo Estambul, llamada Ortakoy. Apoyo mi frente en la ventana, está fría. Los últimos coletazos del verano quedaban lejos en el puente entre Europa y Asia, y el otoño se ha instalado con fuerza. Levanto la mirada del tejado de pizarra negro y rojo y más allá del arce otoñal que da un toque más místico aún si cabe a la escena, ya que sus hojas mitad verdes mitad ocre dejan entrever faroles de múltiple colores. Pese al calor agradable que se respira dentro del hotel, el frío del mar del Bósforo me llega dentro. Escasos metros nos separan de sus agitadas aguas donde un sinfín de barcos de recreo, de pescadores o incluso de grandes transportadores de petróleo hacen sus idas y venidas, ajenos al devenir de los habitantes de tan bella ciudad. Louis Amstrong suena en el hilo musical. Al fondo, para culminar esta postal de ensueño, la perla del Bósforo, Sultanhamet. Asoman entre la tenue niebla los minaretes de Ayyasophia, los muros del palacio Topkapi y la enorme cúpula de la mezquita de Suleimán el Magnífico. Un vasto crucero domina las aguas justo bajo tan maña mezquita. Ojea su celular enfrente mío Jéssica, aplastada en su sofá y dejando entrever sus cabellos dorados por encima de sus pequeñas y suaves manos que no cesa de teclear. Y yo me siento bien.

Mezquita Estambul
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Disculpen la molestias

“Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir” (Juan Carlos I, ex-rey de España).

-Coño Jonty, Cuánto tiempo! ¿Dónde cojones te habías metido?
-Bien liao que he estao mi querido WordPress, si tú supieras…

Como cuando hace mucho tiempo que no ves a un gran amigo y tienes esa cierta alegría desarrollada por tu memoria, por tus recuerdos. Así me encuentro ahora. Y pasa lo mismo que con los reencuentros tras una temporada, cuesta encontrar las palabras. Cuesta ponerse al tajo. Quizás en mi caso tenga una doble dificultad. De primeras hace unos 8 meses y 14 días desde que publiqué mi último artículo (que curiosamente empezaba también por un disculpen las molestias, ya me las venía yo venir), los mismos días que llevo sin escribir. Y escribir no es como andar en bicicleta, o esquiar (lo estoy descubriendo últimamente, no lo de escribir, sino lo de esquiar, que hay que explicarlo todo coño!), conlleva una fórmula matemática en el que la cantidad de pérdida de destreza literaria aumenta exponencialmente junto con los días en abstinencia escritorial (sea tecleada o a mano). Influyen en la ecuación la cantidad de drogas, alcohol, resacas pasadas por la vida del sujeto en cuestión. Exprime la vida hermano!

En segundo lugar influye en cierta manera un acontecimiento de cierta importancia en mi vida: he dejado de hablar español a diario. 4 whatsapps a los colegas, algún audio para decir una chorrada en la que solo mis amistades reirían, y alguna lectura rápida en Facebook. Mi castellano se reduce a eso. ¡¡PERO QUE MIERDAS ESTA PASANDO AQUÍ AMIGO!!! Pues sí, señorías (palabro de moda por poco tiempo, ahora que los rastas han entrado en el congreso) hablo menos español que en Legazpi o en Casteldefells. Confirmado también que en zonas de Andalucía no lo hablan, han desarrollado un castellano pa`ellos, así en modo tacaño, pa no dar.

Y lo he sustituido por el francés. Oh, el francés, el idioma del amor, del romanticismo, de la moda y la perfección, de la belleza. El jodido francés que por mucho que hagas el esfuerzo de entonarlo bien, en nuestra condición de españoles castizos, jamás llegaremos a hablarlo con desenvoltura, con la perfección de un parisino sibarita. Pero siempre escucharemos aquello de que nuestro acento tiene charme, tiene estilo, tiene encanto. Creo que por eso estoy aquí. Aquí les gusto a las mujeres. En España les gusto para llevarlas a los sitios, en modo chófer. Creo que debo de dejar de soltar francés sin ton ni son. Ya lo había advertido, la falta de práctica. Es como si llevas 5 años en pareja y el día que cortas con tu novia te intentas hacer una gallola. De ahí no va a salir nada bueno salvo la creación de fuego con tus propias manos. No, en serio, aquí no habla español ni los descendientes de españoles. Miento, hay un senegalés en cocina (miembro de la generación de oro de La Masía, hay es nada. Descarto que descienda de españoles) que lo habla cual vallisoletano, pero solo habla de rabos y negros y al final uno se cansa. No me queda otra, o hablo francés o me condeno al silencio absoluto. Y los que me conocen un poco saben que yo sin hablar genero úlceras de estómago sin control alguno.

Dos son los motivos que me han llevado a mi vuelta a los escenarios intergalácticos donde nos creemos importantes: una baja en el trabajo (costilla rota que me da tiempo libre para tocarme los webs y las cookies) y un par de e-mails. Resulta que la semana pasada recibí dos e-mails de dos personas diferentes a la par que totalmente desconocidas felicitándome por mi forma de escribir, alabando lo interesante de mis artículos y pidiéndome una colaboración o simplemente compartir mis experiencias en otros blogs vecinos. De primeras uno se llena de orgullo y satisfacción y se cree el rey en navidad, y después aparece la parte humana de mí ser y dice: ya se quieren aprovechar de tí para sacar más seguidores en sus páginas wes. Pero yo al fonso negativo lo tiro rápido por la ventana, y me dije: coño ¿Por qué no? Y aquí estoy, ala. Escribiendo de nuevo. Más contento que en brazos.

Por ello, desde un pequeño rincón de los alpes franceses, con más frío que el Yeti y algo de nieve, levanto la cabeza orgulloso y grito a viva voz a mis 3 o 4 seguidores que continúan con ganas de leer mis gilipolleces (pienso en verde y en grande, y pronto veo ordas de justin believers acosando mi puerta demandando éxito, fama y más artículos) para prometer lo siguiente:

+ Que sacaré tiempo de mi ocupada vida para dedicarme a una ociosa pasión, la escritura.

+ Que mis próximos artículos estarán destinados al mes que pasé en Indonesia antes de mi temporada invernal en los Alpes. Bali, Gili T y Komodo Island.

+ Que algún día contaré lo que tuve entre manos durante 6 meses en Kemer, que me hizo parar de escribir y perder 5 años de vida y el poco pelo que me quedaba.

+ Que os haré reír, pero sobre todo os motivaré a mover vuestros sucios y grasientos culos del sofá hacía destinos que jamás habríais imaginado. O que al menos lo intentaré. Intentaré instauraros el gusanillo del descubrimiento, el gusanillo del conocimiento, del inconformismo y de la curiosidad. El gusanillo de las experiencias, porque…

¿CUÁNDO FUE LA ULTIMA VEZ QUE HICISTE ALGO POR LA PRIMERA VEZ?

Pues yo señores, la última vez que hice algo por primera vez fue ayer. Y así pienso seguir hasta el último de mis días.
Exprime la vida resurge de sus cenizas, joder, esto merece celebrarlo. A bientot!

Bahamas II: Día Libre

“No permitas que nadie diga que eres incapaz de hacer algo, ni si quiera yo. Si tienes un sueño, debes conservarlo. Si quieres algo, sal a buscarlo, y punto. ¿Sabes?, la gente que no logra conseguir sus sueños suele decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos.

Chris Gardner (En busca de la felicidad).

Y hoy por fin llego el día esperado. Ese día que muchos en animación hotelera lo toman como el relaxing day, o tocarse los cataplines hasta que te salgan costras. Os hablo del día libre. Sí señores y señoras, porque cuando uno trabaja en hoteles, las palabras fin de semana desaparecen automáticamente del diccionario mental, en cualquier idioma que uno conozca. Tener dos días libres seguidos en este tipo de trabajo es como ir al desierto a pedir un zumo de guayaba: IM-PO-SI-BLE. Pero a todo se acostumbra uno.

Así pues, hoy por fin ha llegado mi primer día libre, tras 8 días trabajando sin parar, una media de 12 horas diarias. Y al contrario de lo que suele hacer el resto del staff (no todos, pero la mayoría) yo utilizo mi día libre para aprovecharlo al máximo, hacer la mayor cantidad de cosas posibles. Y hoy la verdad que no lo he hecho mal. Por ello, dejaremos para más adelante la vida en un hotel de este tipo, y y habiendo contado como fue el viaje de llegada (Bahamas 1: el viaje) os pasaré a contar como he encontrado esta recóndita isla del caribe en este mi primer vistazo. Cierren los ojos, bueno no que si no jodido para leer, dejen llevar su imaginación y viajen desde el propio sofá de vuestra casa. Let’s go madafackas!

Mis ansias por salir del hotel no me dejaban ni dormir las reglamentarias 8 horas que un ser humano normal requiere para su completo reposo, con 6 te vale cacho carne, parecía decir mi cerebro autóctono. Si hay una cosa que amo de los buffets de los hoteles, son los desayunos. Algún día un buffet restaurant de un hotel me pedirá matrimonio por la mañana, y yo aceptaré sin dudarlo. Imaginen una vida de ensueño entre mermeladas, tostadas, bollería, zumos, frutas, huevos preparados de mil maneras, desayunos ingleses con todo tipo de guarradas… ¿Qué más puede pedir uno? Una cama hecha de chocolate y poco más existe tan grande en la vida.

En fin, que me está pegando el LSD más de la cuenta, desayuno de los que hacen historia para aguantar una larga jornada y rápidamente a coger la bicicleta. Pero no una bicicleta cualquiera no, un bicicletón más guapo que Julio Iglesias. Una Harley Davison convertida en bicicleta con ruedas más gordas que el cuello de Alonso.

BicicletaAquí tenéis la señora bicicleta en cuestión.

Llevan el freno pedal típico holandés, eso que jamás tendremos en España a no ser que pasen la aplanadora 6000 por toda la península Ibérica. Una gozada para paseos oiga. Lo cual os hace una idea de la planicie de este lugar. Si ves una cuesta aquí, deja las drogas, te estás pasando. El hotel se encuentra bastante apartado del centro neurálgico de la isla, llamado Freeport. Pero Freeport se divide poco más o menos en dos partes, Downtown o el centro y Port Lucaya. Hoy he ido a este último. Se encuentra a 20 minutos en bici a buen ritmo del hotel, el Viva Wyndham Fortuna Beach. Por el camino, como vais a comprobar ahora mismo en este video, una gran cantidad de nada prepondera frente a todo. Carreteras rectas con semáforos colgados de 4 cables, chalets de maderas horizontales de los más variopintos colores, apartahoteles a ambos lados de la carretera, moteles de los de las series americanas, furgonetas del estilo “ranchera” conduciendo por la izquierda (recordemos que Bahamas forma parte de la Commonwealth y fue una antigua colonia inglesa), tendidos eléctricos sobre postes de madera, árboles aguantando como pueden a la exposición del sol y el salitre marino y basta. Muy jodidamente yanki todo.

señal carreteraComo antigua colonia inglesa, se conduce por la izquierda.

El turismo en este país comenzó como todos sabemos siendo un turismo de lujo. Entre la carretera que me conducía a Port Lucaya y el mar encontré una enorme residencial repleta de casas privadas de tamaño considerable con un sinuoso conjunto de canales que conducía a todas y cada una de ellas, con salida al mar. Esto significa que en vez de tener el Dogde aparcado en la puerta (que también), tienen un notable barco a motor que les lleva hacia las cristalinas aguas caribeñas. ¿Menuda mierda no? Sí, pobres desgraciados los que residan allí.

Y Port Lucaya tiene algo de similar, una agrupación de hoteles de gran tamaño, con un puerto deportivo de lujoso renombre y en el medio de todo el Port Lucaya Market, un conjunto de casetas de madera de todos los colores vivos imaginables (no soy mujer como para describirlos correctamente, mi rico castellano se queda aquí) con todo tipo de artículos para el turista: souvenirs, liquors, refrescos, ropas y camisetas, trabajos en madera, perfumes, joyas de alto lujo, restaurantes, bares, cafeterías, pizzerías, karaokes, una plaza central con quiosco para conciertos, información turística, salidas en barco, un centro con delfines y muchos puros Montecristo. Y todo a un precio desorbitado.

Cabinas telefónicasCabinas para llamar a los familiares en USA y que no se preocupen por tu triste vida.

port lucayaEntrada a Port Lucaya Market

Como os comentaba antes, el turismo en este país fue un turismo de lujo. En la actualidad la facilidad para viajar ha aumentado en gran medida, y eso unido al abaratamiento de los aviones, permite que mucha más gente de todos los tipos, clases y colores, puedan ir a países de todos los tipos, clases y colores. Pero no olvidemos que Bahamas en un paraíso fiscal, lire de tasas en muchas cosas, lo cual hace que puedan montar los precios bastante. ¿Cómo lo hacen los autóctonos para vivir? Buena pregunta, en el próximo episodio…
Os pondré varios ejemplos: un paquete de Camel cuesta 8$, un bote de nutella (nocilla) son 12$. Un souvenir tipo llavero, dedal, imán ronda los 4-6$ (la media son 2-3€). Una botella de ron malo no baja de los 25-30$. Una cerveza en un bar son 3-4$. Para los amantes de la cerveza como yo decir que he añadido ya 2 nuevas cervezas a mi extensa colección de botellines: la Sands y la Kalik, ambas bahameñas. Notables néctares de cebada.

parque coloridoMás fotos de los coloridos edificios de Port Lucaya Market.

Sobre la 12 de la mañana los bares de moda ya estaban atestados de jóvenes estudiantes yanquis disfrutando de su Spring Break, que para los que no lo sepan, consiste en una semana en el mes de Marzo de viaje al caribe (Bahamas, México, Cuba, Rep. Dominicana…) de desfase total en los primeros años de universidad. Algo así como la semana blanca pero con un objetivo bien distinto. No os preocupéis, que como toda la mierda que se exporta de los EEUU, pronto llegará a Europa. El hotel lo tenemos plagadito de jóvenes borrachos durante todo el día con la testosterona por las nubes y con menos capacidad espacial que un escarabajo patatero. Tienen la poderosa habilidad de abrirse la cabeza con cualquier objeto punzante.

En esas decidí, antes de verme envuelto en una vorágine alcohólica que impediría realizar el resto de actividades planeadas, volverme para el hotel. Ya casi no tenía tiempo y la siguiente actividad esperaba, la mejor y una de las razones por las que he venido a este recodo del mundo: el submarinismo. A partir de hoy he comenzado a sacarme el segundo título de buceo: el Advanced. Una inmersión bastante chula con el centro de buceo enclavado dentro del propio hotel y regentado por un malagueño, con instructores de Holanda, Francia, Bahamas y Polonia. Muy crisol de razas todo. 54 minutos de pecio, un barco hundido a unos 18 metros de profundidad con algún que otro pez león dentro y muchos peces loro.
Bahamas es mundialmente conocido por los submarinistas porque en sus aguas se pueden encontrar de manera muy factible uno de los animales más poderosos del mundo submarino: los tiburones. Y hoy no ha sido menos. Un reef caribbean shark o tiburón caribeño de arrefice de poco más de metro y medio ha rondado las inmediaciones del pecio durante toda nuestra inmersión. Lo cierto es que esperaba encontrarme con más fauna, con muchos más peces tropicales. Pero solo ver aquel escualo merodeando el barco Unicex de 30 metros de eslora ha valido la pena.

Y para acabar de reventar mi maltrecho cuerpo, unas buenas lanzadas en el trapecio. El hotel entre todas sus actividades cuenta con un trapecio con plataforma a 7 metros para la realización de saltos con diferentes posturas que uno va aprendiendo. Mucho ya me habréis visto volar en un video que colgué el año pasado, por si acaso, y porque me gusta gozármela, os lo pongo otra vez:

Y en esas ha finalizado mi tarde, refrescando todo lo aprendido en mi paso por el trapecio marroquí. El resto, unas gordas hamburguesas americanas en el bar de la playa del hotel, a escasos 10 metros del agua, con una fría cerveza en la otra mano y sonriendo entre dientes, a sabiendas de lo afortunado que soy estando donde estoy.
Pero no me cansaré de repetirlo, el que quiere puede, nada es imposible, y nunca digas nunca. Recientemente discutía con cierta persona sobre la posibilidad factible de todo el mundo de hacer la maleta y marcharse a otro lugar. Ella me sostenía encarecidamente y con buenos argumentos que no todos pueden hacer lo que yo me dedico a hacer siempre que puedo, que es moverme por el mundo a mis anchas. Pero creo acercaba más su “poder” en cuanto a posibilidad a un “deber”. Me explico, un padre puede coger una maleta e irse. Pero eso no sería lo correcto, no debería hacerlo, porque tiene una familia a sus espaldas. Pero la posibilidad existe, si de verdad es lo que él quisiera hacer, lo podría hacer. Todo se resume en una cuestión de prioridades. Y yo tome la mía. Antepongo el conocer mundo a una vida cómoda, probablemente mejor económicamente, y sin sobresaltos. Y también probablemente con novia. Pero la vida es una constante toma de decisiones, y yo hace tiempo que tome una gran decisión. El “joder, encuéntrame un trabajo y me voy fijo allí contigo” no me vale en absoluto, porque si de verdad quisieras venir, serías tú mismo el que estarías ahora buscando ese trabajo.

Por ello os digo, leer las aventurillas de alfonsillo el cabeza rapada están bien y tal, pero levanten sus perfilados traseros, abran la puerta, y vayan a ver el mundo. Son tantas las cosas por visitar, los lugares por conocer, que no hay ni un momento que perder. Ya saben, si pestañean se lo pierden. Expriman la vida. Y no olviden cagar alguna vez en su vida con la canción de My Way de Frank Sinatra, con el ritmo acompasado, el final será….simplemente apoteósico.

Bahamas I: El viaje

“Si lloras por no haber visto el Sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas”

Tagore

Felicidad, que bonita palabra. Y que ambigua al mismo tiempo. A veces tan fácil de alcanzar, con cosas tan simples como una buena onza de chocolate, y a veces tan imposible, pese a que todo vaya sobre ruedas. Alcanzar ese estado de eterna felicidad, eso que algunos llaman Nirvana es, creo yo, el objetivo de todo ser viviente. La bonheur? Vous l’imaginez comment? Reza el lema del Club Med, la empresa donde trabaje anteriormente. La felicidad? Como la imagina usted? La respuesta es tan variada como personas hay en el mundo, incluso diría que un 15% TAE más.

El camino para alcanzar ese inalcanzable, esa felicidad extrema que todos buscamos, me ha llevado hasta muy lejos, más de lo que hace no tanto tiempo habría imaginado. Al lugar más alejado de mi casa del que jamás he vivido. Exactamente a 6.944kms (según nuestro querido internet). Pero dejémonos de chorradas, de filosofear sin fundamento, y vayamos al tema. A lo que os interesa ¿Qué hará este cabrón allá? ¿Cómo será aquello? ¿Existe algún bahameño triste? Pues esto es todo lo que se en mis primeras 72 horas al otro lado del charco.

Os sitúo en el mapa para que os sea más fácil. Me encuentro en Grand Bahama Island, cuarta isla más grande de las Bahamas, entre más de 700 islas. Además es la isla más al norte de todo el archipiélago, y después de Binini Island (un pedazo de tierra en el mar) es la isla más cercana a los EEUU, a solo unos 90 Kilómetros del estado de Florida.

bahamasBahamas son todas las islas coloreadas en rojo en este mapa tan bonito.

Una isla más pequeñita pese a ser la cuarta de todo el país, no tiene más de 150 km de largo por 24 kilómetros en su parte más ancha. Su punto más alto será…que se yo, 10 metros. Deberían ser los que más reciclen por un tema más bien egoísta (el mar se les viene encima echando ostias), pero por lo que veo poca cosa.

Sin títuloMi situación exacta, para si alguno me viene a visitar o a matar.

Muchos me dicen: joder vaya huevos. Yo no sería capaz. No sé cómo lo haces macho. Pues bien, solo se, que si no lo hubiera hecho, ahora me estaría carcomiendo por dentro del arrepentimiento. Arrepentirse por haberse arrepentido. Curioso. Y esto es así: no os penséis que venía más feliz que unas castañuelas, saltando y dando botes de alegría. Los huevines bien apretados al lado de mi garganta los tuve por bastantes horas. No es lo mismo venir a tomarse unos mojitos, disfrutar de arenas blancas con aguas cristalinas, que venir a trabajar. Pero estas cosas las tengo que hacer. No sé si para buscar la felicidad o simplemente para evitar la tristeza, pero me veo obligado a ello. Si buscaban una respuesta: eso es lo más parecido que os puedo ofrecer (bueno igual si me pongo a pensar más lo saco, pero soy de motor diésel, tractor Ebro).

Y en esas me vi en mi tembloroso viaje por encima del Atlántico. Un Madrid-Miami de unas interminables 9 horas de viaje dándole vueltas a la cabeza (entre peli y peli, las cuales no consigo ni recordar, imaginaros la atención que les estaría pensando) sobre lo que me iba a encontrar. Lo bueno de estos aviones es que te dan de comer como a un gorrino y que tienes una pantallita individual para ver pelis, series, escuchar música, leer libros, chatear con desconocidos que van en el avión, jugar a minijuegos e incluso ver en todo momento la situación exacta de tu persona en el mundo. Interesante. Una señora colombiana que vive en Tenerife me hizo algo más amena la travesía, contándonos historias cada uno sobre nuestras apacibles vidas. Como mola hablar con desconocidos. En esas seguía planteándome todas aquellas preguntas que desde varios días atrás rondaban mi nerviosa y rapada cabeza ¿Mi inglés de pleno centro de la Rioja sería suficiente? ¿El será como me han contado? ¿Será el trabajo duro? ¿Conoceré rápidamente a mis compañeros? ¿Cómo será el lugar donde viviré/comeré/dormiré/etc etc? ¿Entenderé a los yanquis? Y lo más importante de todo ¿Me dejarán los jodidos yanquis y su histeria colectiva coger mi segundo avión hacia Freeport? La respuesta era chunga.

La cosa era que, entre mi aterrizaje en Miami y el despegue hacia Bahamas, tenía 1 hora y 40 minutos. Tiempo que parece más que suficiente salvo si aterrizas en los señores Estados Undidos de América. Su afán por creerse superiores al resto del mundo les hace pensar que todo ser viviente quiere atarcarles y POR TU PROPIA SEGURIDAD Y LA DE TODOS LOS CIUDADANOS AMERICANOS (me meo de la risa) es necesario pasar por una serie de medidas que os explico a continuación:

Lo primero que hay que hacer es tener un visado. Para los europeos es algo más fácil ya que nos dejan pisar suelo americano (que esa es otra, no os vayáis a creer lo del sueño americano, que os pego un cachete, y si no leer esto) obteniendo un documento llamado ESTA. Eso es lo que les diría yo al llegar: “Esta me vais a controlar vosotros a mí”. Pagar 74 jodidos dólares por un documento válido para dos años ¿74 dólares por escasas 2 horas en suelo internacional? Porque el tránsito supuestamente es suelo internacional, pero en fin. Rellenar 4 datos chorras (ejemplo: ¿Pretendes atentar contra los estados unidos de américa o contra alguno de sus ciudadanos o aliados? PERO TU ERES GILIPOLLAS O TE HA PICADO LA COBRA GAY? ¿Tú crees que si quisiera atentar contra los EEUU pondría que lo voy a hacer? Me hierve la sangre con la burocracia de este mundo.

estaPágina donde te hacen preguntas absurdas.

Una vez tenemos el documento ya podemos viajar a los EEUU. Al llegar al aeropuerto es necesario un primer chequeo del pasaporte, para saber si eres feo o no, digno de entrar en tan magnífico país. Se hace en unos ordenadores (los ponen porque son más inteligentes que la seguridad americana) donde te sacan una foto (la mía salía levantando el dedo corazón) y te dan un recibo como si fueras un filete de lomo de 65 kilogramos. A todo correr te vas a otro mostrador donde ahí ya si hay personas de verdad (no digo normales, digo de verdad) que te hacen las mismas preguntas estúpidas de antes.

Anteriormente habrás tenido que rellenar un documento declarando el valor de lo que estas trayendo a EEUU y que tipo de cosas portas. Si portas un arma no lo pongas, aunque te lo pregunten. Eso sí, la mayoría de maletas pasan por un scanner, con lo que estarás jodido si quieres matar a algún pinche pendejo. También te piden que declares todo tipo de comida o ser vivo (o muerto) que traigas, por conservar el bienestar de la alimentación americana. La peor y más insana alimentación del mundo. Bravo bravo bravo, otra vez. Allí os quedéis con vuestros transgénicos y Monsanto horadándoos los orificios anales día tras día. Pues aquí os lo digo, y que se rejodan, les colé un buen envasado de jamón serrano (gracias mamá) que lógicamente no declare, pasaba de que me abrieran la maleta y perdiera tiempo y el consecuente avión.

244855hPapel para declarar jamón serrano.

Una vez pasas a los señores de negro de las preguntas absurdas, recoges tu maleta (se señor, la recoges pese a que vayas a coger otro avión) Y pasas con tu maletita por donde otro señor de negro. Este no hace preguntas absurdas, solo mantiene una cara de que no le han follado en su vida y mueve la mano para dejarte pasar o para pararte, como en los campos de concentración, donde los sanos iban a trabajar y los enfermos directos a las cámaras de gas.

A estas alturas ya habréis podido comprobar mi afecto y cariño hacia todo lo que tenga influencias americanas. Profeso amor yanqui por los cuatro costadillos. Pero seriamente, todo lo que digo es la pura realidad. Continuemos

Para más INRI, tras pasar por donde el señor rabioso con tu maleta, vuelves a meterla para que se la lleven a tu avión y…vuelves a pasar el control de seguridad otra vez!!!! Si, ese scanner que se te ven hasta los huevillos y el tamaño de tu escroto, el mismo. Allí pedí insistentemente que me dejaran pasar sin hacer la cola ya que a esas alturas me quedaban 30 minutos para el despegue. La respuesta del señor rabioso número 3 que solo sabía decir “no water, no juice, no soda” ¿Qué pasa, que si es gasolina o vino tinto, sí que puedo pasarlo? Fue que si tenía que empujar a toda la cola para dejarme pasar a mí. Quise responderle que no hacía falta empujar a nadie, solo dejarme pasar, lo que retrasaría en 3 segundos a toda la cola, pero no quise empezar a liarla porque mis nervios estaban a la altura de la estación espacial internacional. Paciencia y morderse la lengua.

Y una vez pasado el control, haber dado 80 veces tus huellas dactilares y haber corrido como un loco, cogido 2 trenes interiores y una buena sudada, me encontré por fin en un avión de papel con capacidad para 20 personas. Justo antes de despegar se abrieron unas trampillas debajo de los pies de donde salieron unos pedales. El avión funcionaba como aquellas patinetas en los lagos que avanzan con la fuerza de tus pies. Igual. En apenas 40 minutos estábamos en el destino final (pedalee muy rápido). Eran las 17:30 hora local, 11:30 en España, con lo que llevaba ya más de 12 horas viajando.

El aeropuerto de Freeport es también de papel, un edificio un poco más grande que un polideportivo y mucha gente negra sonriendo. Buena señal. Hasta que dije que venía a trabajar y mi visado no estaba por ningún lado. Ahí ya nadie sonreía, quizás yo, con la cara como un cuadro. Aquí es cuando vi que tendría problemas con el inglés. Pero he descubierto que no es por eso. Tengo problemas con el inglés de los bahameños, que es algo parecido al español de un sevillano profundo. Afortunadamente se solucionó, rápido pero aun así, en ese momento era el único no bahameño en el lugar, con lo que me sentí un tanto…desorientado.

Por suerte pronto llegaron a buscarme y pude acceder al que va a ser mi hogar por una temporadita, nadie sabe por cuánto, ni siquiera Dios. He decidido que por hoy ya es suficiente, que os quiero dejar con la intríngulis, en el siguiente capítulo os mostraré que encontré a mi llegada, y que me espera hacer por varios meses, que es curioso, divertido y paradisíaco. Hasta entonces, disfrutar de vuestras estupendas y agradables vidas y saber que si no lo haceis, los únicos culpables sois vosotros. Luchar por lo que uno quiere es lo más placentero y productivo que existe en esta vida. Y es la única manera de Exprimir la vida. Asi que, por favor, sean felices.

P.D: Todo lo relatado en este post es absolutamente cierto, salvo lo del avión-patineta. Si te lo has creído, háztelo mirar. O vuelve a la escuela. Besos y abrazos gratuitos.

20150224_142326Solo un adelanto. O si no, al facebook.

Un ejemplo más

“Haz de tu vida un sueño y de tu sueño una realidad”

Antoine De Saint Exupery

Cada día son más las personas que, movidos por la poderosa curiosidad, se aventuran más y más lejos, donde sea necesario, para perseguir sus metas.

No se si  esto está ocurriendo en todas partes, a todos los niveles, o si por el contrario corresponde el viejo dicho de la sabiduría popular “dios los cría y ellos se juntan”, pero cada vez son más las personas a mi alrededor los que me sorprenden para bien. Me sorprenden porque el aumento es exponencial. Me sorprenden porque un día se levantan, hacen la maleta, cogen un avión, y se van en busca de aventuras, en busca de lo desconocido, en busca de libertad, en busca de una meta, de un sueño. Esa eterna adicción, que una vez te pica, te impide permanecer quieto en un mismo lugar, y te obliga a conocer, conocer y conocer. Te obliga a que tus ojos vean constantemente cosas nuevas, personas nuevas, paisajes nuevos, buscando el amanecer más bonito jamás visto.

La coyuntura social en la que vivimos también tendrá algo que ver, es posible. Pero prefiero no pensarlo así. Prefiero pensar que el gusanillo de viajar les ha picado a todos. Ya escribí hace un tiempo en ¿Por qué viajamos?  todas las razones que nos mueven a viajar. A día de hoy ya tengo conocidos (es decir, cobijo) en Dinamarca, Berlín, Londres (a patadas), Luxemburgo, Grecia, Marruecos, Túnez, Senegal, Chile, Costa Rica, Bolivia, México, EEUU, Canadá, Australia, Shangái y un mediano etcétera. Y ahora en Córdoba, Argentina.

Porque este es un ejemplo más. El ejemplo de Míriam. Un ejemplo de una soñadora, de una mujer que un día abrió los ojos y lo vio claro. Vio que tenía que volar, y abrió las alas. Porque “cada vez tenía más claro que un día agarraría el saco, dejaría todo, para perseguir mi sueño: aprender de los grandes de la creatividad”.

Personas como ella, como Míriam, son muy necesarias. Necesitamos más gente así, y cerca, muy cerca. Por eso, se que, como fuimos picados por el mismo gusanillo, algún día nos volveremos a cruzar, como ocurrió el sábado pasado con otra bellísima persona tras 2 años, o como en Estocolmo en 2012, o en Bruselas en 2011, o quien sabe, como ocurrirá mañana mismo. Abran las alas y expriman la vida.

“El mundo es demasiado pequeño cuando tienes ganas de conocer cada rincón”.

Londres gratis

Londres es cara, muy cara. Jodidamente cara. El transporte público cuesta unas 7,5£ el día (2,3£ el viaje en bus y 4 con algo el metro. Y eso un 12 del 12 del 12, ahora puede que más). Una pinta de birra ronda los 3-4£ y un fish & chips (eso que tomas como última opción para cenar en casa) 7£, que mejor que te lo haga tu madre, más barato y más bueno. Patinar sobre hielo (eso sí, en los jardines exteriores de uno de los jodidos castillos más grandes que he visto en mi vida, The Tower of London) son 13£ LA HORA.
Digo mucho eso de jodido, porque en Londres son muy de fuck fuck fuck, pa que os vayáis acostumbrando.
Pequeños ejemplos valen para ver que los verdes deben abultar en tu azul (dijo Homer con unos vaqueros puestos). Pero afortunadamente hay luz al final del túnel. Y muchas opciones. Allá donde voy acostumbro a gastar lo menos posible, no por tacañería (que también), sino para viajar más. Algo así como “el viajero low cost” que diría mi buen amigo Calleja. Y Londres es un destino idóneo para los viajeros como yo. Y os contaré por qué. Allá vamos, despegamos.

Transportes:

Como todo el mundo sabe, el transporte público londinense te sangra hasta el último centavo. Pero existe una opción barata y divertida: convertirse en el Roberto Laiseka londinense, un Bradley Wiggins de la vida. Os hablo de las Barclays cycle, el servicio de bicis del ayuntamiento de Londres.
Cuenta con unas 400 estaciones repartidas por toda la ciudad, desde donde la cuales, con tu tarjeta de crédito o débito, pagarás 1£ por 24 horas de utilización (o 5£ por semana) y no más Santo Tomás. El truco está en dejar la bici cada 30 minutos, sino comenzarán a cobrarte por minutos de utilización, pero tampoco una sangría. ¿What? ¿Me estás diciendo que cuesta 1€ y algo al día? Pues sí amigo. Además en cada parking tenéis unas columnas muy majas con un mapa de la zona (en dos tamaños) y donde se encuentran los otros parking más cercanos. Super sencillo y orientativo, solo tienes que saber leer un mapa. Sino, háztelo mirar. No os lo cuento todo que tenéis que aprender inglés, clicando aquí vais a su página oficial, donde os lo cuentan todo.

38265-640x360-barclays-bike_tower-bridge_640Una flamante Barclays Bike.

El dato: ojito con aparcarlas bien (que haga el sonidito que tiene que hacer) que os cogen unos 150€ de fianza que no os devolverán si la cagáis. Puede llegar a dar algún error que otro el sistema, no os vaya a pasar como me pasó a mí, y acabéis dos en una bici por toda la city conduciendo por la izquierda (que esa es otra) y con los buses rojos conducidos por hijos de satanás rozándoos las cartolas y poniéndoos los cojones de corbata. Una auténtica experiencia. ¿Ves? Si es que son todo ventajas.

Free Tour:

Como en ya muchas ciudades de Europa (creo que soy su socio number one: Praga, Berlín, Londres y Copenhague) existe la posibilidad de visitar sus principales monumentos con una guía de forma gratuita. Claro que no es gratis del todo, al final se pide un donativo, pero qué mínimo por una media de 2 horas de explicaciones más que interesantes. La empresa que lo lleva se llama Sandema’s New Europe, que es la que funciona en la mayoría de las ciudades europeas (tiene tours en 18 ciudades, 15 europeas) y la cual recomiendo por la profesionalidad de sus guías. Ofrecen tours en español e inglés en dos horarios: 11:00 y 13:00. Para más info entrar en su página aquí.

El dato: si te toca como la que me tocó a mí en Copenhague…Igual hasta os podéis buscar matrimonio y todo. O la la, que dirían los gabachos.

Museos gratis:

Si Londres tiene algo que mole cantidubi es eso, que a los museos se puede entrar por la patilla, por la jeró, sin gastar un chavo, del tirón, osea…pum padrentro. Pero ojo con pensar que el horario español vale para todo, los museos suelen cerrar a las 17:30-18:00. Y no son precisamente gratuitos porque lo que haya dentro sea bullshit, todo lo contrario, en Londres puedes encontrar muchos de los mejores museos del mundo:

• El Natural History Museum, con, ojo al dato, más de 70 millones de especímenes. TOTALMENTE RECOMENDABLE. Espectacular. Si fui allí fue por ver algo que jamás había visto: dinosaurios. Y salí…. Hasta aquí puedo leer.

SONY DSCEl imponente hall del Natural History Museum.

• La National Gallery y la contigua National Portrait Gallery, imprecindibles para adentrarnos en la historia del arte. Pinturillas y esas cosas.
• La British Library, con tesoros como la biblia Gutenberg, el primer libro impreso de la historia. Ojito: recibe una copia de todas las publicacione realizadas en el Reino Unido. Pa mear y no echar gota.
• El Tate Gallery o Modern Art, museo de arte moderno.
• El British Museum, el imprescindible de los imprescindibles de Londres. El monumento más visitado de todo el reino. Si quieres verlo entero, creo que necesitarías un par de días como mínimo. Obligatorio: las cabeza e bronce de Ife en Nigeria, una de las Moais de la Isla de Pascua, los relieves y esculturas del Partenón de Atenas, el estandarte de Ur, decenas de momias y sarcófagos y por supuesto, la piedra roseta. Estos guiris expoliaron medio mundo los pajaruelos de ellos.

SONY DSCUna de sus tenebrosas piezas.

El dato: no es que sea muy de arte moderno pero si recomendaría ir al Tate Modern, no por su arte, sino porque desde su terraza se obtienen unas vistas espectaculares de Londres. Y el edificio en sí, una antigua central eléctrica reconvertida, ya merece la pena.

Parques y mercados:

Esto es inherente a la mayoría de ciudades del mundo, ya si hubiera que pagar por ir a los parques me cago encima, pero es que Londres tiene para dar y tomar. Empezaremos por sus puntos verdes, lo más llamativos:

Regent’s Park: si eres de los que te gusta la jardinería y las flores este es tu parque. Como yo no lo soy, no digo más. Ah sí, está el zoo allí.
Hyde Park y Kensington gardens: el parque de los parques, el super parque. Desde un lago para bañarse en verano con tumbonas y todos los citizens creyéndose en el campo con sus pic-niks, hasta el famosísimo parque de atracciones Winter Wonderland en navidad. Y durante todos los domingos del año el curioso Speaker’s corner, también gratuito, donde cualquier hijo de vecino puede subirse a una silla, escalera, taburete o a la chepa de su madre para hablar de lo que le venga en gana a un público…que tendrá que ganárselo!
St James Park: para ver animalitos.
Primrose Hill: un sitio que llevo grabado en mi mente, solo lean a mi yo del pasado:

“Quizá sea cierto eso de que a uno le gusta más aquello en lo que no pone muchas expectativas (con el paso del tiempo ya acepto esta frase como dogma), y yo sobre Londres, la verdad, no me hice ninguna, desconocía por completo como era. Pero aun asi, intentando ser frío y objetivo, no es por eso. Y explico por qué: acabado de ver Camden, (…) subíamos Primrose Hill entre charcos y mucho viento. No quería darme la vuelta hasta alcanzada la cima, buscando una mayor sorpresa al ver la silueta en su máximo esplendor (sigo siendo un niño), y a sabiendas de que quizá no sería lo que esperaba. Y no lo fue, fue mucho mejor. Y totalmente de noche, un sinfín de luces de todos los colores (rojo, azul, blanco y miles de tonalidades de amarillo) conformaban un precioso fondo de cine. Londres a mis pies, postrada, tan real como la vida misma. La sonrisa no se me ha quitado de mi jeto en mucho tiempo. He intentado retratar aquella escena en una foto: imposible, hay cosas que solo el ojo humano capta. En el mirador una inscripción:

“Me encontré con el Sol espiritual, y fue en Primrose Hill”.

Tengo muchas razones para volver a Londres y una de ellas, quizás la más importante, sea volver para ver el amanecer desde aquella colina”.

Ahora te lo he pintado tan bonito que cuando llegues te parecerá un bodrio, y así funciona el cerebro humano. Aprovecho pues para enlazar con los archiconocidos mercados londinenses, y el primero y mejor de todos, al lado de Primrose Hill:

Camden market: el lugar con más estilo propio de Londres, imaginad una calle más bien estrecha, con edificios de, máximo, 10 metros de alto, todas ellas tiendas de ropa, tattos, souvenirs y comida. En sus fachadas puedes encontrar desde zapatos, dragones, gorros, calaveras… Al llegar al canal el olor delata que pasa allí: CURRY (creo fervientemente que el paraíso huele a curry). Indios, chinos, paquis ofreciéndote gangas y trozos de comida para captarte (no querías una guía low cost, pues hasta gratis puedes comer). Y justo allí es donde comienza uno a adentrarse en túneles con puestos de todo tipo: góticos, hippies, heavys, african style, punk, etc. La más auténtica CIBERDOG, con gogo’ en la entrada y ropas que solo me pondría borracho, en coma. Es de los pocos lugares en el mundo donde mi compra se volvería compulsiva.

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Covern market: dos alas, o dos halls o dos lugares, como quieras llamarlo, para visitar y pagar un pastón si quieres cenar allí. Lo que interesa de ello y de lo que quiero hablaros son de los espectáculos callejeros. Con dos me encontré en mi visita: un payaso malabarista (la descripción como payaso ya queda anticuada, el tipo era como una navaja suiza, multiusos) y unos violinistas dándole, como no, al canon de Pachebel. Por todas partes te los encontrarás en esta ciudad, y esto es lo que os quiero decir. No necesitas pagar para pasártelo bien, tan solo, andar, patear, perderte. Cuando uno sale sin rumbo fijo, sin una lista de lugares a visitar, es cuando encuentra la verdadera esencia de aquel lugar que visita.

SONY DSCUna de las alas de este mercado.

Harrods: este lugar no es gratis ni mucho menos, pero merece la pena entrar. Sus innumerables salas, todas decoradas con el más lujoso detalle, ofrecen a sus compradores todo tipo de productos: ropa, acceorios, joyería, frutas, pescados y carnes, chocolates, vinos…Y no cualquier vino, no. VINO DE HARO

SONY DSCEl vino es bueno, pero esos precios…

Gentes de todo tipo (allí el único turista parecerás tú) y de todos los colores pasean, compran y comen en pequeñas banquetas junto a la barra, mirando al camarero, como con prisa por acabar y marcharse sin disfrutar del momento ni del lugar. No seas tonto y no hagas lo mismo. Disfrútalo.

SONY DSCDestila clase por los cuatro costados.

Portobello: lo más parecido al rastro de Madrid pero en una sola calle. Un sinfín de puestitos con todo tipo de cachivaches te esperan. Parece que esa calle con aquellas casitas tan coloridas no acaba nunca. Bansky predomina. Musica en cada esquina. El mejor día para visitarlo es el sábado, cuando todas las tiendas sacan sus cosas a la calle.

SONY DSCUna de tantas tiendas de antigüedades del mercado de Portobello

El dato: este por la cara. La catedral de Saint Paul es de pago. Peeeeeeero, no olvidéis que en las catedrales se da misa, y lógicamente no van a cobrar a los feligrese por dar misa. Si no recuerdo mal la misa era a las 17pm, pero mirarlo bien y podréis entrar en una de las catedrales más imponentes del reino. Sino, siempre podréis sacarle una buena foto desde el centro comercial de al lado, el One New Change, este sí, gratuito. Lo mismo pasa con la abadía de Westminster. De nada.

SONY DSCFotaza. Lo sé, no tengo abuela.

Alojamiento barato:

Y para alojaros…No os descubriré la panacea. Simplemente las opciones clásicas y de toda la vida: los albergues y hosteles más baratos del mundo en www.hostelbookers.com y www.hostelworld.com; alojarse en alguna habitación de alquiler en www.airbnb.com o si tenéis suerte que alguien os aloje de forma gratuita en www.couchsurfingcom.

Yo tuve suerte y como soy muy de ir de gorrón por la vida, allá donde voy me alojo donde me quieren aunque sea un poquito (ten amigos hasta en el infierno, para poder visitarlo). Mención de honor a mi musa, a la gran Sofía, elocuente y atrevida como pocas. Fue gracias a ella que este blog existe, la que me dio ese último empujón tan necesario para lanzarme al abismo. Así que, los aplausos, para ella.

Y esto es todo amigos. Todo por hoy, no todo lo de Londres, pero como siempre digo, la guía definitiva no existe. Este es un complemento curioso y gracioso a las tropecientasmil millones de guías que existen sobre Londres. Para los colegas. Aquí os dejo un par de links sobre más cosas que hacer gratis en Londres, una en inglés con 50 cosas y otra en castellano con 101 cosas:

The Guardian.com: http://www.theguardian.com/travel/2012/jul/23/50-free-things-to-do-london
Público.es: http://www.publico.es/actualidad/101-cosas-gratis-londres.html

Y para terminar, me cito a mi yo del pasado, cuando estaba en Londres, y lo que plasmé entre los sucios garabatos de mi diario de viajes:

“No puedo aguantar más, y creo que no me equivoco al decirlo. Allá voy. Tras todas las ciudades europeas que he visitado y a falta de 2 días todavía de visita, me atrevo a afirmar que Londres es la ciudad que más me ha gustado y sorprendido de “mi mundo”. Caótica pero tan suya… Como bien definió ayer mi mejor colega hondureño, el Juaco “Ya no sé en qué mundo estoy”. Sorprendente, chocante, apetecible, de contrastes, llena de vida y con sorpresas en casa esquina. No debemos cerrarnos en las guías turísticas, que son como su propio nombre indica, guías, como los palos que se ponen a las plantitas para que crezcan tiesas, debemos avanzar más, conocer más, y a mí de Londres me queda mucho por conocer. Por ello es por lo que, aunque soy más de no repetir y conocer cosas nuevas, aquí DEBO volver. Y volveré. Volveré ya con mi tatuaje que me recuerde que no debo existir sino vivir. De profesión: viajero. Exprime la vida”.

Último destino: Koh Phi Phi

“Todo final es el comienzo de un principio”.

15-noviembre
Último destino del viaje. Queríamos acabar en Koh Lanta pero el tiempo se no ha echado encima. Estas islas no son para quedarse una sola noche. La única habitable es Koh Phi Phi Don, y su único pueblo, Tonsai, es algo parecido a Lloret de Mar. Pero sin motos ni coches ni carreteras. Una gran congomeración de bares, restaurantes, boutiques, centros de buceo, masajes y tatuadores. Tattoos everywhere. Y todo creado de la nada hace escasos 30 años. Por la noche la playa principal de Tonsai se vuelve un Haad Rin continuado. Bares de techno con terraza en la playa, espectáculos de fuego y mucho guiri borracho.
Nosotros nos hemos alojado en el Rock backpackers, un hotel con habitaciones privadas a 500 bahts, céntrico, limpio y con buenas referencias. El precio, pese a ser elevado para el resto del país (como precio más bajo para alojarse), se encuentra entre los más baratos en la isla en temporada alta, que viene de comenzar por estas fechas. Bares como el banana bar, irish pub, stockholm son los más conocidos. Sin olvidar el genuino reggae bar, que de reggae no tiene casi ni el nombre, con un ring de muai thai en pleno centro del local para que los musculados guiris puedan darse de ostias por un buen bucket gratis.

muai thaiAquí el interior del reggae bar, con torneos de Muai Thai todos los días, y todos ellos amateurs.

Hacia el este de la población se puede subir a un view point de los de postal o google images. Merece la pena subir el millón y medio de escalones y ser atacado por el ejército de mosquitos de Koh Phi Phi (y pagar 20 bahts, que aquí se paga por respirar) y reposar arriba viendo también Koh Phi Phi Lee.

View Point in Koh Phi PhiVistas desde el View Point de Tonsai, la única población de Koh Phi Phi.

Hoy hemos recorrido el resto del archipiélago en barco, en nuestro ya queridísimo long tail boat. La excursión de todo el día con desayuno, comida y agua (un poco escasa, todo hay que decirlo) por 400 bahts. Irrisorio 10 €. Islas muy cucas todas ellas: Bamboo island y Mosquito al noreste, más la aclamada Maya bay en Koh Phi Phi Lee, el paraíso terrenal mostrado en la famosa película “the Beach”, de Leonardo Di Caprio. Un placer para la vista. Por mucho que hablen de masificación, de que es mejor visitar otros lugares de Tailandia con playas de igual belleza y menos turísticas, y pese a que si que estaba un tanto llena, es algo que creo merece la pena, que recomiendo encarecidamente, y más sabiendo que existen opciones para visitar esta playa prácticamente solo (viniendo a primera hora de la mañana, en temporada baja…). Pocas playas encontraré en mi vida de viajero con estas aguas, esta arena, este fondo marino y encerrado todo en un entorno natural tan impresionante y vivo.

Maya BeachLa espectacular playa de Maya Beach, en Koh Phi Phi Lee.

La visita estaba más que rentabilizada, pero adquirió un carácter más inolvidable cuando en nuestra última visita al fondo marino con nuestras máscaras nos topamos… ¡con una familia de tiburones! Algo que me alteró el ritmo cardíaco, algo que llevábamos todo el mes esperando, algo que no olvidaré. Algo que estuve rememorando en mi memoria durante días y algo que tendré imborrable en mi mente como los recuerdos más vivos de este viaje. La fauna en esta bahía es impresionante pese a lo frecuentada que esté, y me comentaron más adelante que en la parte este crían tiburones y en la oeste puedes observar tortugas. Ahí os dejo el dato.

“Cuando la visibilidad se empieza a hacer borrosa, allí vi el primero escapando ante nuestra presencia. Una cría de pocos centímetros nos rozó en su pequeño nado y la madre se acercó. Los pelos de punta cuando vimos a ese escualo ascendiendo a nuestro nivel a escasos 3 metros de nuestros jetos. 2 metros de largo y la boca con más dientes que en casa del ratoncito Pérez. Recular sirvió y siguió su camino. Cuando pensábamos que no veríamos más, comenzamos a ver uno, y otro, y otro, nadando en círculos grandes alrededor nuestro. “tu, tu, tu, vámonos de aquí”. Pero la ocasión no se presenta muchas veces en la vida, con lo que allí nos quedamos hasta que se cansaron de nosotros. Como si fuera ayer lo recordaré. Misión cumplida. Una de las 101 cosas que hacer antes de morir. Tachada. Señor, ya me puedes llevar a tu reino.”

Para comer os recomiendo el Cosmic. La comida thai mola, pero llega un momento que cansa tanto aloz y noodles, o curry o sopa de coco. Por lo que este lugar es perfecto con pizzas al gusto por 130 bahts, platos abundantes de pasta a 100 bahts y una gran variedad de platos del mundo. Sobre las 15:00 del 17 de noviembre despedimos a nuestra compis de viaje de esta última semana, Anne Cecile y Pauline. Gran semana a su lado, ellas continúan para Koh Lanta y Koh Lipe, sortudas que pueden seguir, que a nosotros se nos acaba el chollo.

Maya Beach

Y he aquí el final. This is the end, my friend. El final de un gran viaje. Enorme, calificado de perfecto según el ostentoso ranking de viajes perfectos de Alfonso Pérez de Nanclares. En él, una ruta: Bangkok, Ayutthaya, Chiang Mai, Pai, Surat Thani, Koh Tao, Koh Pha Ngan, Khao Sok, Krabi, Tonsai y Koh Phi Phi. 8 aviones, tren por la selva, 5 speed boats, 2 vans de largo recorrido más algunas otras, autobuses, 4 motos diferentes, una infinidad de long tail boats, cientos de taxis, tuk tuks, bici, elefante y nuestras propias piernas como medios de transporte. Hemos cambiado de hogar 11 veces, 11 camas diferentes, 11 albergues diferentes.

Hemos dormido en la selva, me he bañado con elefantes, un openwater en el bolsillo, hemos sobrevivido a la full moon party, hemos recorrido las 763 curvas de Chiang Mai a Pai, he buceado con tiburones, hemos kayakeado en Khao Sok, hemos asistido al auténtico Yi Peng o festival de las linternas en Chiang Mai…Mil y na experiencias para disfrutar de este mundo que nos ha tocado vivir.

Tailandia, un país maravilloso con gente alucinante. Personas que lo primero que sacas de ellos es una sonrisa, que difícilmente saben decir que no, que vienen a ayudarte al mínimo problema. Chicas que tras una bella sonrisa no tienen reparos en venir a hablar contigo aunque no quieran nada más, que bailen y ríen en los bares sin darte la espalda, como tantas otra hacen en Europa, creyéndose diosas del Olimpo. Tailandia, el país del “todo está organizado”, con opciones para todo en todo momento y soluciones para todo. Gran País, gran lugar, gran viaje.

Por cosas como está merece la pena vivir, por cosas como esta merece la pena Exprimir la vida.

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