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Un momento para recordar: Estambul

“Este pequeño párrafo lo escribí en una servilleta de papel el veintidós de mayo de dos mil quince a las cuatro y media de la tarde. Transcrito tal cual”

La lluvia constante pero diluida deja una pequeña cortina borrosa en el paisaje. Paisaje que me corta el respiro, sentado en una enjuta butaca granate del restaurante DESTAN MEYDAN, a las faldas de la mezquita más bonita de todo Estambul, llamada Ortakoy. Apoyo mi frente en la ventana, está fría. Los últimos coletazos del verano quedaban lejos en el puente entre Europa y Asia, y el otoño se ha instalado con fuerza. Levanto la mirada del tejado de pizarra negro y rojo y más allá del arce otoñal que da un toque más místico aún si cabe a la escena, ya que sus hojas mitad verdes mitad ocre dejan entrever faroles de múltiple colores. Pese al calor agradable que se respira dentro del hotel, el frío del mar del Bósforo me llega dentro. Escasos metros nos separan de sus agitadas aguas donde un sinfín de barcos de recreo, de pescadores o incluso de grandes transportadores de petróleo hacen sus idas y venidas, ajenos al devenir de los habitantes de tan bella ciudad. Louis Amstrong suena en el hilo musical. Al fondo, para culminar esta postal de ensueño, la perla del Bósforo, Sultanhamet. Asoman entre la tenue niebla los minaretes de Ayyasophia, los muros del palacio Topkapi y la enorme cúpula de la mezquita de Suleimán el Magnífico. Un vasto crucero domina las aguas justo bajo tan maña mezquita. Ojea su celular enfrente mío Jéssica, aplastada en su sofá y dejando entrever sus cabellos dorados por encima de sus pequeñas y suaves manos que no cesa de teclear. Y yo me siento bien.

Mezquita Estambul
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Bahamas II: Día Libre

“No permitas que nadie diga que eres incapaz de hacer algo, ni si quiera yo. Si tienes un sueño, debes conservarlo. Si quieres algo, sal a buscarlo, y punto. ¿Sabes?, la gente que no logra conseguir sus sueños suele decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos.

Chris Gardner (En busca de la felicidad).

Y hoy por fin llego el día esperado. Ese día que muchos en animación hotelera lo toman como el relaxing day, o tocarse los cataplines hasta que te salgan costras. Os hablo del día libre. Sí señores y señoras, porque cuando uno trabaja en hoteles, las palabras fin de semana desaparecen automáticamente del diccionario mental, en cualquier idioma que uno conozca. Tener dos días libres seguidos en este tipo de trabajo es como ir al desierto a pedir un zumo de guayaba: IM-PO-SI-BLE. Pero a todo se acostumbra uno.

Así pues, hoy por fin ha llegado mi primer día libre, tras 8 días trabajando sin parar, una media de 12 horas diarias. Y al contrario de lo que suele hacer el resto del staff (no todos, pero la mayoría) yo utilizo mi día libre para aprovecharlo al máximo, hacer la mayor cantidad de cosas posibles. Y hoy la verdad que no lo he hecho mal. Por ello, dejaremos para más adelante la vida en un hotel de este tipo, y y habiendo contado como fue el viaje de llegada (Bahamas 1: el viaje) os pasaré a contar como he encontrado esta recóndita isla del caribe en este mi primer vistazo. Cierren los ojos, bueno no que si no jodido para leer, dejen llevar su imaginación y viajen desde el propio sofá de vuestra casa. Let’s go madafackas!

Mis ansias por salir del hotel no me dejaban ni dormir las reglamentarias 8 horas que un ser humano normal requiere para su completo reposo, con 6 te vale cacho carne, parecía decir mi cerebro autóctono. Si hay una cosa que amo de los buffets de los hoteles, son los desayunos. Algún día un buffet restaurant de un hotel me pedirá matrimonio por la mañana, y yo aceptaré sin dudarlo. Imaginen una vida de ensueño entre mermeladas, tostadas, bollería, zumos, frutas, huevos preparados de mil maneras, desayunos ingleses con todo tipo de guarradas… ¿Qué más puede pedir uno? Una cama hecha de chocolate y poco más existe tan grande en la vida.

En fin, que me está pegando el LSD más de la cuenta, desayuno de los que hacen historia para aguantar una larga jornada y rápidamente a coger la bicicleta. Pero no una bicicleta cualquiera no, un bicicletón más guapo que Julio Iglesias. Una Harley Davison convertida en bicicleta con ruedas más gordas que el cuello de Alonso.

BicicletaAquí tenéis la señora bicicleta en cuestión.

Llevan el freno pedal típico holandés, eso que jamás tendremos en España a no ser que pasen la aplanadora 6000 por toda la península Ibérica. Una gozada para paseos oiga. Lo cual os hace una idea de la planicie de este lugar. Si ves una cuesta aquí, deja las drogas, te estás pasando. El hotel se encuentra bastante apartado del centro neurálgico de la isla, llamado Freeport. Pero Freeport se divide poco más o menos en dos partes, Downtown o el centro y Port Lucaya. Hoy he ido a este último. Se encuentra a 20 minutos en bici a buen ritmo del hotel, el Viva Wyndham Fortuna Beach. Por el camino, como vais a comprobar ahora mismo en este video, una gran cantidad de nada prepondera frente a todo. Carreteras rectas con semáforos colgados de 4 cables, chalets de maderas horizontales de los más variopintos colores, apartahoteles a ambos lados de la carretera, moteles de los de las series americanas, furgonetas del estilo “ranchera” conduciendo por la izquierda (recordemos que Bahamas forma parte de la Commonwealth y fue una antigua colonia inglesa), tendidos eléctricos sobre postes de madera, árboles aguantando como pueden a la exposición del sol y el salitre marino y basta. Muy jodidamente yanki todo.

señal carreteraComo antigua colonia inglesa, se conduce por la izquierda.

El turismo en este país comenzó como todos sabemos siendo un turismo de lujo. Entre la carretera que me conducía a Port Lucaya y el mar encontré una enorme residencial repleta de casas privadas de tamaño considerable con un sinuoso conjunto de canales que conducía a todas y cada una de ellas, con salida al mar. Esto significa que en vez de tener el Dogde aparcado en la puerta (que también), tienen un notable barco a motor que les lleva hacia las cristalinas aguas caribeñas. ¿Menuda mierda no? Sí, pobres desgraciados los que residan allí.

Y Port Lucaya tiene algo de similar, una agrupación de hoteles de gran tamaño, con un puerto deportivo de lujoso renombre y en el medio de todo el Port Lucaya Market, un conjunto de casetas de madera de todos los colores vivos imaginables (no soy mujer como para describirlos correctamente, mi rico castellano se queda aquí) con todo tipo de artículos para el turista: souvenirs, liquors, refrescos, ropas y camisetas, trabajos en madera, perfumes, joyas de alto lujo, restaurantes, bares, cafeterías, pizzerías, karaokes, una plaza central con quiosco para conciertos, información turística, salidas en barco, un centro con delfines y muchos puros Montecristo. Y todo a un precio desorbitado.

Cabinas telefónicasCabinas para llamar a los familiares en USA y que no se preocupen por tu triste vida.

port lucayaEntrada a Port Lucaya Market

Como os comentaba antes, el turismo en este país fue un turismo de lujo. En la actualidad la facilidad para viajar ha aumentado en gran medida, y eso unido al abaratamiento de los aviones, permite que mucha más gente de todos los tipos, clases y colores, puedan ir a países de todos los tipos, clases y colores. Pero no olvidemos que Bahamas en un paraíso fiscal, lire de tasas en muchas cosas, lo cual hace que puedan montar los precios bastante. ¿Cómo lo hacen los autóctonos para vivir? Buena pregunta, en el próximo episodio…
Os pondré varios ejemplos: un paquete de Camel cuesta 8$, un bote de nutella (nocilla) son 12$. Un souvenir tipo llavero, dedal, imán ronda los 4-6$ (la media son 2-3€). Una botella de ron malo no baja de los 25-30$. Una cerveza en un bar son 3-4$. Para los amantes de la cerveza como yo decir que he añadido ya 2 nuevas cervezas a mi extensa colección de botellines: la Sands y la Kalik, ambas bahameñas. Notables néctares de cebada.

parque coloridoMás fotos de los coloridos edificios de Port Lucaya Market.

Sobre la 12 de la mañana los bares de moda ya estaban atestados de jóvenes estudiantes yanquis disfrutando de su Spring Break, que para los que no lo sepan, consiste en una semana en el mes de Marzo de viaje al caribe (Bahamas, México, Cuba, Rep. Dominicana…) de desfase total en los primeros años de universidad. Algo así como la semana blanca pero con un objetivo bien distinto. No os preocupéis, que como toda la mierda que se exporta de los EEUU, pronto llegará a Europa. El hotel lo tenemos plagadito de jóvenes borrachos durante todo el día con la testosterona por las nubes y con menos capacidad espacial que un escarabajo patatero. Tienen la poderosa habilidad de abrirse la cabeza con cualquier objeto punzante.

En esas decidí, antes de verme envuelto en una vorágine alcohólica que impediría realizar el resto de actividades planeadas, volverme para el hotel. Ya casi no tenía tiempo y la siguiente actividad esperaba, la mejor y una de las razones por las que he venido a este recodo del mundo: el submarinismo. A partir de hoy he comenzado a sacarme el segundo título de buceo: el Advanced. Una inmersión bastante chula con el centro de buceo enclavado dentro del propio hotel y regentado por un malagueño, con instructores de Holanda, Francia, Bahamas y Polonia. Muy crisol de razas todo. 54 minutos de pecio, un barco hundido a unos 18 metros de profundidad con algún que otro pez león dentro y muchos peces loro.
Bahamas es mundialmente conocido por los submarinistas porque en sus aguas se pueden encontrar de manera muy factible uno de los animales más poderosos del mundo submarino: los tiburones. Y hoy no ha sido menos. Un reef caribbean shark o tiburón caribeño de arrefice de poco más de metro y medio ha rondado las inmediaciones del pecio durante toda nuestra inmersión. Lo cierto es que esperaba encontrarme con más fauna, con muchos más peces tropicales. Pero solo ver aquel escualo merodeando el barco Unicex de 30 metros de eslora ha valido la pena.

Y para acabar de reventar mi maltrecho cuerpo, unas buenas lanzadas en el trapecio. El hotel entre todas sus actividades cuenta con un trapecio con plataforma a 7 metros para la realización de saltos con diferentes posturas que uno va aprendiendo. Mucho ya me habréis visto volar en un video que colgué el año pasado, por si acaso, y porque me gusta gozármela, os lo pongo otra vez:

Y en esas ha finalizado mi tarde, refrescando todo lo aprendido en mi paso por el trapecio marroquí. El resto, unas gordas hamburguesas americanas en el bar de la playa del hotel, a escasos 10 metros del agua, con una fría cerveza en la otra mano y sonriendo entre dientes, a sabiendas de lo afortunado que soy estando donde estoy.
Pero no me cansaré de repetirlo, el que quiere puede, nada es imposible, y nunca digas nunca. Recientemente discutía con cierta persona sobre la posibilidad factible de todo el mundo de hacer la maleta y marcharse a otro lugar. Ella me sostenía encarecidamente y con buenos argumentos que no todos pueden hacer lo que yo me dedico a hacer siempre que puedo, que es moverme por el mundo a mis anchas. Pero creo acercaba más su “poder” en cuanto a posibilidad a un “deber”. Me explico, un padre puede coger una maleta e irse. Pero eso no sería lo correcto, no debería hacerlo, porque tiene una familia a sus espaldas. Pero la posibilidad existe, si de verdad es lo que él quisiera hacer, lo podría hacer. Todo se resume en una cuestión de prioridades. Y yo tome la mía. Antepongo el conocer mundo a una vida cómoda, probablemente mejor económicamente, y sin sobresaltos. Y también probablemente con novia. Pero la vida es una constante toma de decisiones, y yo hace tiempo que tome una gran decisión. El “joder, encuéntrame un trabajo y me voy fijo allí contigo” no me vale en absoluto, porque si de verdad quisieras venir, serías tú mismo el que estarías ahora buscando ese trabajo.

Por ello os digo, leer las aventurillas de alfonsillo el cabeza rapada están bien y tal, pero levanten sus perfilados traseros, abran la puerta, y vayan a ver el mundo. Son tantas las cosas por visitar, los lugares por conocer, que no hay ni un momento que perder. Ya saben, si pestañean se lo pierden. Expriman la vida. Y no olviden cagar alguna vez en su vida con la canción de My Way de Frank Sinatra, con el ritmo acompasado, el final será….simplemente apoteósico.

Londres gratis

Londres es cara, muy cara. Jodidamente cara. El transporte público cuesta unas 7,5£ el día (2,3£ el viaje en bus y 4 con algo el metro. Y eso un 12 del 12 del 12, ahora puede que más). Una pinta de birra ronda los 3-4£ y un fish & chips (eso que tomas como última opción para cenar en casa) 7£, que mejor que te lo haga tu madre, más barato y más bueno. Patinar sobre hielo (eso sí, en los jardines exteriores de uno de los jodidos castillos más grandes que he visto en mi vida, The Tower of London) son 13£ LA HORA.
Digo mucho eso de jodido, porque en Londres son muy de fuck fuck fuck, pa que os vayáis acostumbrando.
Pequeños ejemplos valen para ver que los verdes deben abultar en tu azul (dijo Homer con unos vaqueros puestos). Pero afortunadamente hay luz al final del túnel. Y muchas opciones. Allá donde voy acostumbro a gastar lo menos posible, no por tacañería (que también), sino para viajar más. Algo así como “el viajero low cost” que diría mi buen amigo Calleja. Y Londres es un destino idóneo para los viajeros como yo. Y os contaré por qué. Allá vamos, despegamos.

Transportes:

Como todo el mundo sabe, el transporte público londinense te sangra hasta el último centavo. Pero existe una opción barata y divertida: convertirse en el Roberto Laiseka londinense, un Bradley Wiggins de la vida. Os hablo de las Barclays cycle, el servicio de bicis del ayuntamiento de Londres.
Cuenta con unas 400 estaciones repartidas por toda la ciudad, desde donde la cuales, con tu tarjeta de crédito o débito, pagarás 1£ por 24 horas de utilización (o 5£ por semana) y no más Santo Tomás. El truco está en dejar la bici cada 30 minutos, sino comenzarán a cobrarte por minutos de utilización, pero tampoco una sangría. ¿What? ¿Me estás diciendo que cuesta 1€ y algo al día? Pues sí amigo. Además en cada parking tenéis unas columnas muy majas con un mapa de la zona (en dos tamaños) y donde se encuentran los otros parking más cercanos. Super sencillo y orientativo, solo tienes que saber leer un mapa. Sino, háztelo mirar. No os lo cuento todo que tenéis que aprender inglés, clicando aquí vais a su página oficial, donde os lo cuentan todo.

38265-640x360-barclays-bike_tower-bridge_640Una flamante Barclays Bike.

El dato: ojito con aparcarlas bien (que haga el sonidito que tiene que hacer) que os cogen unos 150€ de fianza que no os devolverán si la cagáis. Puede llegar a dar algún error que otro el sistema, no os vaya a pasar como me pasó a mí, y acabéis dos en una bici por toda la city conduciendo por la izquierda (que esa es otra) y con los buses rojos conducidos por hijos de satanás rozándoos las cartolas y poniéndoos los cojones de corbata. Una auténtica experiencia. ¿Ves? Si es que son todo ventajas.

Free Tour:

Como en ya muchas ciudades de Europa (creo que soy su socio number one: Praga, Berlín, Londres y Copenhague) existe la posibilidad de visitar sus principales monumentos con una guía de forma gratuita. Claro que no es gratis del todo, al final se pide un donativo, pero qué mínimo por una media de 2 horas de explicaciones más que interesantes. La empresa que lo lleva se llama Sandema’s New Europe, que es la que funciona en la mayoría de las ciudades europeas (tiene tours en 18 ciudades, 15 europeas) y la cual recomiendo por la profesionalidad de sus guías. Ofrecen tours en español e inglés en dos horarios: 11:00 y 13:00. Para más info entrar en su página aquí.

El dato: si te toca como la que me tocó a mí en Copenhague…Igual hasta os podéis buscar matrimonio y todo. O la la, que dirían los gabachos.

Museos gratis:

Si Londres tiene algo que mole cantidubi es eso, que a los museos se puede entrar por la patilla, por la jeró, sin gastar un chavo, del tirón, osea…pum padrentro. Pero ojo con pensar que el horario español vale para todo, los museos suelen cerrar a las 17:30-18:00. Y no son precisamente gratuitos porque lo que haya dentro sea bullshit, todo lo contrario, en Londres puedes encontrar muchos de los mejores museos del mundo:

• El Natural History Museum, con, ojo al dato, más de 70 millones de especímenes. TOTALMENTE RECOMENDABLE. Espectacular. Si fui allí fue por ver algo que jamás había visto: dinosaurios. Y salí…. Hasta aquí puedo leer.

SONY DSCEl imponente hall del Natural History Museum.

• La National Gallery y la contigua National Portrait Gallery, imprecindibles para adentrarnos en la historia del arte. Pinturillas y esas cosas.
• La British Library, con tesoros como la biblia Gutenberg, el primer libro impreso de la historia. Ojito: recibe una copia de todas las publicacione realizadas en el Reino Unido. Pa mear y no echar gota.
• El Tate Gallery o Modern Art, museo de arte moderno.
• El British Museum, el imprescindible de los imprescindibles de Londres. El monumento más visitado de todo el reino. Si quieres verlo entero, creo que necesitarías un par de días como mínimo. Obligatorio: las cabeza e bronce de Ife en Nigeria, una de las Moais de la Isla de Pascua, los relieves y esculturas del Partenón de Atenas, el estandarte de Ur, decenas de momias y sarcófagos y por supuesto, la piedra roseta. Estos guiris expoliaron medio mundo los pajaruelos de ellos.

SONY DSCUna de sus tenebrosas piezas.

El dato: no es que sea muy de arte moderno pero si recomendaría ir al Tate Modern, no por su arte, sino porque desde su terraza se obtienen unas vistas espectaculares de Londres. Y el edificio en sí, una antigua central eléctrica reconvertida, ya merece la pena.

Parques y mercados:

Esto es inherente a la mayoría de ciudades del mundo, ya si hubiera que pagar por ir a los parques me cago encima, pero es que Londres tiene para dar y tomar. Empezaremos por sus puntos verdes, lo más llamativos:

Regent’s Park: si eres de los que te gusta la jardinería y las flores este es tu parque. Como yo no lo soy, no digo más. Ah sí, está el zoo allí.
Hyde Park y Kensington gardens: el parque de los parques, el super parque. Desde un lago para bañarse en verano con tumbonas y todos los citizens creyéndose en el campo con sus pic-niks, hasta el famosísimo parque de atracciones Winter Wonderland en navidad. Y durante todos los domingos del año el curioso Speaker’s corner, también gratuito, donde cualquier hijo de vecino puede subirse a una silla, escalera, taburete o a la chepa de su madre para hablar de lo que le venga en gana a un público…que tendrá que ganárselo!
St James Park: para ver animalitos.
Primrose Hill: un sitio que llevo grabado en mi mente, solo lean a mi yo del pasado:

“Quizá sea cierto eso de que a uno le gusta más aquello en lo que no pone muchas expectativas (con el paso del tiempo ya acepto esta frase como dogma), y yo sobre Londres, la verdad, no me hice ninguna, desconocía por completo como era. Pero aun asi, intentando ser frío y objetivo, no es por eso. Y explico por qué: acabado de ver Camden, (…) subíamos Primrose Hill entre charcos y mucho viento. No quería darme la vuelta hasta alcanzada la cima, buscando una mayor sorpresa al ver la silueta en su máximo esplendor (sigo siendo un niño), y a sabiendas de que quizá no sería lo que esperaba. Y no lo fue, fue mucho mejor. Y totalmente de noche, un sinfín de luces de todos los colores (rojo, azul, blanco y miles de tonalidades de amarillo) conformaban un precioso fondo de cine. Londres a mis pies, postrada, tan real como la vida misma. La sonrisa no se me ha quitado de mi jeto en mucho tiempo. He intentado retratar aquella escena en una foto: imposible, hay cosas que solo el ojo humano capta. En el mirador una inscripción:

“Me encontré con el Sol espiritual, y fue en Primrose Hill”.

Tengo muchas razones para volver a Londres y una de ellas, quizás la más importante, sea volver para ver el amanecer desde aquella colina”.

Ahora te lo he pintado tan bonito que cuando llegues te parecerá un bodrio, y así funciona el cerebro humano. Aprovecho pues para enlazar con los archiconocidos mercados londinenses, y el primero y mejor de todos, al lado de Primrose Hill:

Camden market: el lugar con más estilo propio de Londres, imaginad una calle más bien estrecha, con edificios de, máximo, 10 metros de alto, todas ellas tiendas de ropa, tattos, souvenirs y comida. En sus fachadas puedes encontrar desde zapatos, dragones, gorros, calaveras… Al llegar al canal el olor delata que pasa allí: CURRY (creo fervientemente que el paraíso huele a curry). Indios, chinos, paquis ofreciéndote gangas y trozos de comida para captarte (no querías una guía low cost, pues hasta gratis puedes comer). Y justo allí es donde comienza uno a adentrarse en túneles con puestos de todo tipo: góticos, hippies, heavys, african style, punk, etc. La más auténtica CIBERDOG, con gogo’ en la entrada y ropas que solo me pondría borracho, en coma. Es de los pocos lugares en el mundo donde mi compra se volvería compulsiva.

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Covern market: dos alas, o dos halls o dos lugares, como quieras llamarlo, para visitar y pagar un pastón si quieres cenar allí. Lo que interesa de ello y de lo que quiero hablaros son de los espectáculos callejeros. Con dos me encontré en mi visita: un payaso malabarista (la descripción como payaso ya queda anticuada, el tipo era como una navaja suiza, multiusos) y unos violinistas dándole, como no, al canon de Pachebel. Por todas partes te los encontrarás en esta ciudad, y esto es lo que os quiero decir. No necesitas pagar para pasártelo bien, tan solo, andar, patear, perderte. Cuando uno sale sin rumbo fijo, sin una lista de lugares a visitar, es cuando encuentra la verdadera esencia de aquel lugar que visita.

SONY DSCUna de las alas de este mercado.

Harrods: este lugar no es gratis ni mucho menos, pero merece la pena entrar. Sus innumerables salas, todas decoradas con el más lujoso detalle, ofrecen a sus compradores todo tipo de productos: ropa, acceorios, joyería, frutas, pescados y carnes, chocolates, vinos…Y no cualquier vino, no. VINO DE HARO

SONY DSCEl vino es bueno, pero esos precios…

Gentes de todo tipo (allí el único turista parecerás tú) y de todos los colores pasean, compran y comen en pequeñas banquetas junto a la barra, mirando al camarero, como con prisa por acabar y marcharse sin disfrutar del momento ni del lugar. No seas tonto y no hagas lo mismo. Disfrútalo.

SONY DSCDestila clase por los cuatro costados.

Portobello: lo más parecido al rastro de Madrid pero en una sola calle. Un sinfín de puestitos con todo tipo de cachivaches te esperan. Parece que esa calle con aquellas casitas tan coloridas no acaba nunca. Bansky predomina. Musica en cada esquina. El mejor día para visitarlo es el sábado, cuando todas las tiendas sacan sus cosas a la calle.

SONY DSCUna de tantas tiendas de antigüedades del mercado de Portobello

El dato: este por la cara. La catedral de Saint Paul es de pago. Peeeeeeero, no olvidéis que en las catedrales se da misa, y lógicamente no van a cobrar a los feligrese por dar misa. Si no recuerdo mal la misa era a las 17pm, pero mirarlo bien y podréis entrar en una de las catedrales más imponentes del reino. Sino, siempre podréis sacarle una buena foto desde el centro comercial de al lado, el One New Change, este sí, gratuito. Lo mismo pasa con la abadía de Westminster. De nada.

SONY DSCFotaza. Lo sé, no tengo abuela.

Alojamiento barato:

Y para alojaros…No os descubriré la panacea. Simplemente las opciones clásicas y de toda la vida: los albergues y hosteles más baratos del mundo en www.hostelbookers.com y www.hostelworld.com; alojarse en alguna habitación de alquiler en www.airbnb.com o si tenéis suerte que alguien os aloje de forma gratuita en www.couchsurfingcom.

Yo tuve suerte y como soy muy de ir de gorrón por la vida, allá donde voy me alojo donde me quieren aunque sea un poquito (ten amigos hasta en el infierno, para poder visitarlo). Mención de honor a mi musa, a la gran Sofía, elocuente y atrevida como pocas. Fue gracias a ella que este blog existe, la que me dio ese último empujón tan necesario para lanzarme al abismo. Así que, los aplausos, para ella.

Y esto es todo amigos. Todo por hoy, no todo lo de Londres, pero como siempre digo, la guía definitiva no existe. Este es un complemento curioso y gracioso a las tropecientasmil millones de guías que existen sobre Londres. Para los colegas. Aquí os dejo un par de links sobre más cosas que hacer gratis en Londres, una en inglés con 50 cosas y otra en castellano con 101 cosas:

The Guardian.com: http://www.theguardian.com/travel/2012/jul/23/50-free-things-to-do-london
Público.es: http://www.publico.es/actualidad/101-cosas-gratis-londres.html

Y para terminar, me cito a mi yo del pasado, cuando estaba en Londres, y lo que plasmé entre los sucios garabatos de mi diario de viajes:

“No puedo aguantar más, y creo que no me equivoco al decirlo. Allá voy. Tras todas las ciudades europeas que he visitado y a falta de 2 días todavía de visita, me atrevo a afirmar que Londres es la ciudad que más me ha gustado y sorprendido de “mi mundo”. Caótica pero tan suya… Como bien definió ayer mi mejor colega hondureño, el Juaco “Ya no sé en qué mundo estoy”. Sorprendente, chocante, apetecible, de contrastes, llena de vida y con sorpresas en casa esquina. No debemos cerrarnos en las guías turísticas, que son como su propio nombre indica, guías, como los palos que se ponen a las plantitas para que crezcan tiesas, debemos avanzar más, conocer más, y a mí de Londres me queda mucho por conocer. Por ello es por lo que, aunque soy más de no repetir y conocer cosas nuevas, aquí DEBO volver. Y volveré. Volveré ya con mi tatuaje que me recuerde que no debo existir sino vivir. De profesión: viajero. Exprime la vida”.

Último destino: Koh Phi Phi

“Todo final es el comienzo de un principio”.

15-noviembre
Último destino del viaje. Queríamos acabar en Koh Lanta pero el tiempo se no ha echado encima. Estas islas no son para quedarse una sola noche. La única habitable es Koh Phi Phi Don, y su único pueblo, Tonsai, es algo parecido a Lloret de Mar. Pero sin motos ni coches ni carreteras. Una gran congomeración de bares, restaurantes, boutiques, centros de buceo, masajes y tatuadores. Tattoos everywhere. Y todo creado de la nada hace escasos 30 años. Por la noche la playa principal de Tonsai se vuelve un Haad Rin continuado. Bares de techno con terraza en la playa, espectáculos de fuego y mucho guiri borracho.
Nosotros nos hemos alojado en el Rock backpackers, un hotel con habitaciones privadas a 500 bahts, céntrico, limpio y con buenas referencias. El precio, pese a ser elevado para el resto del país (como precio más bajo para alojarse), se encuentra entre los más baratos en la isla en temporada alta, que viene de comenzar por estas fechas. Bares como el banana bar, irish pub, stockholm son los más conocidos. Sin olvidar el genuino reggae bar, que de reggae no tiene casi ni el nombre, con un ring de muai thai en pleno centro del local para que los musculados guiris puedan darse de ostias por un buen bucket gratis.

muai thaiAquí el interior del reggae bar, con torneos de Muai Thai todos los días, y todos ellos amateurs.

Hacia el este de la población se puede subir a un view point de los de postal o google images. Merece la pena subir el millón y medio de escalones y ser atacado por el ejército de mosquitos de Koh Phi Phi (y pagar 20 bahts, que aquí se paga por respirar) y reposar arriba viendo también Koh Phi Phi Lee.

View Point in Koh Phi PhiVistas desde el View Point de Tonsai, la única población de Koh Phi Phi.

Hoy hemos recorrido el resto del archipiélago en barco, en nuestro ya queridísimo long tail boat. La excursión de todo el día con desayuno, comida y agua (un poco escasa, todo hay que decirlo) por 400 bahts. Irrisorio 10 €. Islas muy cucas todas ellas: Bamboo island y Mosquito al noreste, más la aclamada Maya bay en Koh Phi Phi Lee, el paraíso terrenal mostrado en la famosa película “the Beach”, de Leonardo Di Caprio. Un placer para la vista. Por mucho que hablen de masificación, de que es mejor visitar otros lugares de Tailandia con playas de igual belleza y menos turísticas, y pese a que si que estaba un tanto llena, es algo que creo merece la pena, que recomiendo encarecidamente, y más sabiendo que existen opciones para visitar esta playa prácticamente solo (viniendo a primera hora de la mañana, en temporada baja…). Pocas playas encontraré en mi vida de viajero con estas aguas, esta arena, este fondo marino y encerrado todo en un entorno natural tan impresionante y vivo.

Maya BeachLa espectacular playa de Maya Beach, en Koh Phi Phi Lee.

La visita estaba más que rentabilizada, pero adquirió un carácter más inolvidable cuando en nuestra última visita al fondo marino con nuestras máscaras nos topamos… ¡con una familia de tiburones! Algo que me alteró el ritmo cardíaco, algo que llevábamos todo el mes esperando, algo que no olvidaré. Algo que estuve rememorando en mi memoria durante días y algo que tendré imborrable en mi mente como los recuerdos más vivos de este viaje. La fauna en esta bahía es impresionante pese a lo frecuentada que esté, y me comentaron más adelante que en la parte este crían tiburones y en la oeste puedes observar tortugas. Ahí os dejo el dato.

“Cuando la visibilidad se empieza a hacer borrosa, allí vi el primero escapando ante nuestra presencia. Una cría de pocos centímetros nos rozó en su pequeño nado y la madre se acercó. Los pelos de punta cuando vimos a ese escualo ascendiendo a nuestro nivel a escasos 3 metros de nuestros jetos. 2 metros de largo y la boca con más dientes que en casa del ratoncito Pérez. Recular sirvió y siguió su camino. Cuando pensábamos que no veríamos más, comenzamos a ver uno, y otro, y otro, nadando en círculos grandes alrededor nuestro. “tu, tu, tu, vámonos de aquí”. Pero la ocasión no se presenta muchas veces en la vida, con lo que allí nos quedamos hasta que se cansaron de nosotros. Como si fuera ayer lo recordaré. Misión cumplida. Una de las 101 cosas que hacer antes de morir. Tachada. Señor, ya me puedes llevar a tu reino.”

Para comer os recomiendo el Cosmic. La comida thai mola, pero llega un momento que cansa tanto aloz y noodles, o curry o sopa de coco. Por lo que este lugar es perfecto con pizzas al gusto por 130 bahts, platos abundantes de pasta a 100 bahts y una gran variedad de platos del mundo. Sobre las 15:00 del 17 de noviembre despedimos a nuestra compis de viaje de esta última semana, Anne Cecile y Pauline. Gran semana a su lado, ellas continúan para Koh Lanta y Koh Lipe, sortudas que pueden seguir, que a nosotros se nos acaba el chollo.

Maya Beach

Y he aquí el final. This is the end, my friend. El final de un gran viaje. Enorme, calificado de perfecto según el ostentoso ranking de viajes perfectos de Alfonso Pérez de Nanclares. En él, una ruta: Bangkok, Ayutthaya, Chiang Mai, Pai, Surat Thani, Koh Tao, Koh Pha Ngan, Khao Sok, Krabi, Tonsai y Koh Phi Phi. 8 aviones, tren por la selva, 5 speed boats, 2 vans de largo recorrido más algunas otras, autobuses, 4 motos diferentes, una infinidad de long tail boats, cientos de taxis, tuk tuks, bici, elefante y nuestras propias piernas como medios de transporte. Hemos cambiado de hogar 11 veces, 11 camas diferentes, 11 albergues diferentes.

Hemos dormido en la selva, me he bañado con elefantes, un openwater en el bolsillo, hemos sobrevivido a la full moon party, hemos recorrido las 763 curvas de Chiang Mai a Pai, he buceado con tiburones, hemos kayakeado en Khao Sok, hemos asistido al auténtico Yi Peng o festival de las linternas en Chiang Mai…Mil y na experiencias para disfrutar de este mundo que nos ha tocado vivir.

Tailandia, un país maravilloso con gente alucinante. Personas que lo primero que sacas de ellos es una sonrisa, que difícilmente saben decir que no, que vienen a ayudarte al mínimo problema. Chicas que tras una bella sonrisa no tienen reparos en venir a hablar contigo aunque no quieran nada más, que bailen y ríen en los bares sin darte la espalda, como tantas otra hacen en Europa, creyéndose diosas del Olimpo. Tailandia, el país del “todo está organizado”, con opciones para todo en todo momento y soluciones para todo. Gran País, gran lugar, gran viaje.

Por cosas como está merece la pena vivir, por cosas como esta merece la pena Exprimir la vida.

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Krabi y la Península de Railay y Tonsai

“Existen miles de paraísos, tantos como gustos en este mundo”

De Khao Sok nos desplazamos en una van contratada en el mismo hostel por 350 bahts que nos llevaba hasta Krabi capital, ciudad con gran presencia musulmana. Tardamos una 4 horas gracias al sistema curioso de viaje: No tiene paradas asignadas ya que es un vehículo privado con viajes no regulares, por lo que va buscando clientes por todas las paradas de autobuses del camino, que hay bastantes. La cantidad de transportes públicos y medios de desplazarse es alucinante en este país, con autobuses cada hora para este mismo recorrido. Pitando a diestro y siniestro a ver si se querían montar. Actúa a modo de taxi, barato barato, eso sí. Precios bajos bajos, como Sabeco. No ha tocado el conductor de fórmula 1 tailandés. Menudo loco.

10-Noviembre
Me despierto y veo el marcador con la cuenta atrás encima de la puerta de nuestro nuevo hostel, el Green Tea House, alojamiento barato en el centro de la pequeña ciudad de Krabi. 250 bahts la habitación doble, más el precio impagable de sentirte Di Caprio en la película The Beach ¡El hostel es igual! Tan clavadito que hemos tenido que mirar si era el mismo, pero no. Se grabó en uno en Bangkok. Krabi, para muchos la ciudad bisagra que abre las puertas al gran mar de Andamán. Es una pequeña localidad de 25.000 habitantes que gobierna todas las zonas turísticas de la zona (Koh Phi Phi, Ao Nang, Tonsai y Rai Ley beach, the 6 islands…). Muchos blogs lo pintan como ciudad para ver el día a día de los tailandeses, con sus quehaceres diarios. No tuve la suerte de visitar mucho sus monumentos y su entorno, pero coincidió con muy buena suerte que las dos noches en las que me alojé en Krabi hubo un night market bajo toldos y un festival de artes folclóricas. Actuaciones en muchos rincones del “paseo marítimo”, bailes y danzas tradicionales, comidas típicas, incluso un concurso de cocina en directo con jueces y todo, al más puro estilo Master Chef. Perfecto para pasar la tarde animadamente.
Muchos a estas alturas dirán: joer pero si es que todos los markets tienen que ser lo mismo. ¡Pues mira no! Cada uno tiene su aquel, su cosilla. Y este la verdad que estaba curioso. Los thais saben lo que se hacen con la lluvia, y se lo montan bien. Con concierto en medio del mercado, precios super asequibles, a saber: path thai a 20 bahts, brochetas a 10, bolsas de fruta a 20, golosinas y bombones 5 o a peso, calzoncillos y calcetines a 20, un auténtico mercata de angu pero en molón. Hasta thais en micrófono con especies de tirapichón, dardos, tirar latas o reventar globos hasta pescar bolas. Versiones asiáticas de la típica feria. Había hasta una mini noria llena de thais que no paraban de chillar a cada acelerón. La noria no llegaba a 10 metros de altura. Y dicen que los chinos son los reyes de la imitación pero ojito con los thais unas camisetas de futbol…que parecían de otra galaxia. Muy risas todo.

Anochecer en KrabiPrecioso anochecer en la excursión a las 7 islas.

11-Noviembre
Frontal en la frente, el generador acaba de dejar de funcionar hace escasos minutos, generador que nos proveía de electricidad de 18 pm a 12 pm, no más Santo Tomás. Es lo que tiene estar en Tonsai beach, paraíso de los escaladores con más de 700 vías de escalada y paraíso en sí mismo para el resto de los mortales. Para llegar, una buena aventura. A mediodía y con el Sol en los más alto pegando fuerte (Sol thai, nada del Sol español de mierda, ese no pega na’) llegábamos en long tail boat junto con dos chicas francesas y un inglés muy gracioso llamado David. 30 minutos de trayecto desde Krabi por 150 bahts, precio fijo. Y 8 en el barco, sino el tipo no sale. Es la única forma de llegar a la península que forman Railay y Tonsai, ya que está rodeado por inaccesibles y escarpadas montañas. Lo que desconocíamos es que el barco nos dejaba en Railay East, y nuestro hostel objetivo (el más barato, como de costumbre) distaba de allí un rato largo: 10 minutos de marcha hasta Railay West. De allí escalada durante otros 10-15 minutos por una gran roca para pasar a Tonsai Beach. Y otros 15 minutos para subir la colina hasta el último hostel, el Saithong resort.

nuestracasaNuestro bungalow en el Saitong resort por 200 bahts la noche.

La marea estaba alta por lo que el paso para acceder a Tonsai (montado por cuerdas) estaba un poquito dentro del mar. Conclusión, mitad de las mochilas mojadas, pantalones calados y una buenas risas. Pobres de nuestros compañeros, que decidieron seguirnos a ojos ciegas y sin rumbo fijo. Luego nos lo agradecieron. Pero misión accomplished, bungalows a 200 bahts la noche por cabeza con baño incluido (sin lavabo pero bueno). De lujo sabiendo que el inmediatamente siguiente ya se presenta a 800 bahts la noche para dos.

xderaileyatonsaiPaso para acceder a Tonsai, dentro del agua.

De primeras no pudimos observarlo con tranquilidad, aunque ya los ojos se nos iban, pero más adelante cuando observamos donde nos acabábamos de instalar…Nuestro tercer paraíso en Tailandia, tras las aventuras en Pai y Khao Sok. Muros de piedra verticales de 50-70 metros de altura (podéis ver vídeos en internet de gente tirándose en paracaídas en estos sitios) repletos de escaladores dándole duro al magnesio. Kayaks surcando el mar a 100 bahts la hora, long tail boats por doquier esperando algún osado que quiera salir de la península, tubos de snorquel…y relax total. Que te voy a contar de más, ambiente de lujo, la Pai del sur la podemos calificar. Porros, setas y lo que quieras si buscas algo más de alegría para el cuerpo. Para mi gusto, estas vistas son ya suficiente droga y endorfinas. No se necesita de aditivos.
Al caer la noche, todo el mundo se reúne en los dos o tres bares que existen. Cruzando los dedos para que la luz no se vaya, la música chill out suena de fondo mientras conoces gente alucinante. Verdaderos viajeros. Anglosajones que lo han dejado todo y han comenzado a viajar, con principio pero sin final. Argentinos que han finalizado su WHV y gastan todo lo ahorrado en el sureste asiático (y todavía les quedará plata para su país), noruegos dejándose las perras como si fueran billetes del monopoly (para ellos esto es casi gratis). Franceses viajando entre temporada de verano y de invierno. Españoles locos por la escalada que vienen de Brasil de escalar y ahora caen aquí. Australianos que llevan años viniendo y se conocen todo de Pe a Pa. Crisol de razas. Gente de verdad, de la que vale, de la interesante. De alguna de ellas saldrá la mujer de mi vida. Gracias a eta gente te das cuenta de que el mundo merece la pena vivirlo, no que vivan por ti. Y sobre todo, merece la pena luchar por él. Ellos son los viajeros. Volvamos a los orígenes, nomadeemos, no seamos turistas.

yoylosmonosYo con mis hermanos.

13-Noviembre
El grupo ha aumentado. Ya somos 7. 3 ingleses, las dos francesas y los dos jarreros, toi et moi. Ayer cruzamos con 3 riojanos en un sitio de infarto. Y es que el día de ayer fue uno de los más completos y animados de todo nuestro viaje. Imagino que la probabilidad de encontrar a 1 de los 318.000 riojanos a 13.000 kilómetros de casa será de 1 entre 1 millón aproximadamente. Pos zasca.
A eso de las 10 y tras un buen desayuno en mama’s chicken nos pusimos manos a la obra Hay otro camino alternativo para pasar de Tonsai a RaiLay. Por el bosque, subiendo y bajando una gran colina, pero nos dio la sensación de ser más largo y cansino. Se sale justo a RaiLay East, en su parte más meridional.

Mapa península de RaileyMapa de la península de Railay

Y de allí hasta una playa preciosa escondida a los ojos humanos, a medias entre las dos playas de Railay. Presenta una enorme cueva y grutas con adornos fálicos, además de ser un lugar de excepción para el aprendizaje de la escalada. Su nombre es Phra Nang Beach y la cueva de la princesa. En ella me encuentro ahora mismo (lo cual no quiere decir que cada vez que leas esto, estaré allí, ignorante de la vida, que por otra parte, no estaría mal). Curando la resaca de espanto de ayer.
Pero como nos gustan las emociones fuertes y hemos venido aquí a jugar, a medio camino nos desviamos por un cortado de barro y raíces centenarias para comenzar la ruta hacia la laguna perdida. Un buen desafío viendo como bajaba la gente llena de barro y absolutamente reventada. Ascender por las raíces confiando en ellas como en tu madre, ayudado por cuerdas exquisitamente colocadas para la subida. Un cartel advertía de la prohibición de lanzarse en paracaídas desde lo alto. Esto prometía. Primero nos acercamos a una ventana en el bosque con vistas espectaculares a esta península maravillosa

penísula de Railey
Foto, bocas abiertas, un par de risas y vámonos. El lago no espera. Comenzamos su vertiginoso descenso con barro hasta los tobillos. Llego un punto que nuestras compis dijeron “hasta aquí hemos llegado”. Momento final en el que restan 3 paredes verticales y deslizantes, llena de barro, lo que hacía aún más difícil el descenso. Y pubi y yo pallá que nos fuimos. El descenso fue lo peor. La escalada, con 4 pasos bien realizados se hace, si tienes mínimas nociones de escalada. Y abajo, un círculo de agua de lluvia con paredes de 40 metros verticales como el viry rodeando todo el lago. Allí no bajan ni los monos. Me recordó mucho a lo típicos cenotes mexicanos, y en especial a aquel donde Red Bull celebra su campeonato de grandes saltos acrobáticos. En este e escoñarían, no había ni un metro de profundidad.
Con barro hasta las cejas y algo cansados llegamos a la Phran Nang Beach para darnos un más que merecido chapuzón de agua caliente, de sopa caliente. No nos demoramos mucho, rápidamente teníamos que volver a Tonsai beach ya que la segunda parte del día quedaba por delante: una excursión en barco por las islas colindantes a esta península. Chicken, Poda, Tub island y otros 4 islotes. La primera que visitamos, Poda island, tiene la arena de playa más blanca que he visto jamás, blanco nuclear le llaman. Fotos con filipinos, vietnamitas o vetetuasaber, to locos que estaban; malabares y juegos con cocos, tirarse arena a los ojos, lo típico.

podaisland malabaresCon todos los chinos y haciendo malabares con cocos.

En la siguiente nos dedicamos a escalar una paredes verticales que te cagas. Psicobloc en plan principiantes. Gracioso a más no poder ver a los asiáticos, con sus chalecos (y aun así al borde de la asfixia) intentando trepar por la escala que daba a las paredes de escalada. Conseguí subir y saltar desde unos 11 metros. Buena descarga de adrenalina. Aun sabiendo que si resbalas caes al agua, los llevas de corbata.
En la siguiente comenzó el snorquel, donde pudimos sacar del agua un pequeño tiburón de unos 50 centímetros muerto. So awesome. Pobres de los asiáticos cuando vieron al animal y pensaron que estaba vivo. Alguno vomitó y todo de miedo. Y en la última playa, la Tub island, que en marea baja conecta por un fino pasillo de arena con Chicken island, todo un paraíso. Allí vimos el anochecer, acompañados de una suculenta barbacoa mientras el sol caía. Cuando la noche cerró, nuestros compis los thais nos agasajaron con un pequeño fire show, de los que nos tienen ya tan acostumbrados. Nuestro chofer, grillao como él solo, se dedicaba a escupirse gasolina ardiendo junto con otro compi. Pero todo de bromis.

salto2
Y antes de volver, pequeño baño nocturno para el ver el plancton que brilla fluorescente al moverse dentro del agua. Todo esto por 750 bahts. Un regalo. Pero el día no acaba aquí. La noche la alargamos intensamente en el sunset bar. Un bar-co pirata regentado por una comunidad de thais que viven allí mismo (como la gran mayoría de los thais, viven en su propio establecimiento, donde se pasan el año entero). El más jefazo de todos, un gordo thai con pinta de fumar más que Alborosie, era todo amor. Viven felices en un casetón de bambú de 3 pisos decorado hasta los topes, más felices que ente mil. Botellas de ron a 600 (15€), cigarrillos de la risa y batidos alucinógenos a 400 bahts, anunciados en carteles en la calle y todo. Y es que en Tonsai no hay policía, es un reducto de paz en este podrido mundo capitalista consumista egoísta insostenible. Un paraíso donde el tiempo pasa como en todos lados, pero pasa más felizmente.

encamionetaLos amigos de carretera, siempre bienvenidos.

Khao Sok National Park

“Me fui a los bosques porque quería vivir sin prisa.
Quería vivir intensamente y sorberle todo su jugo a la vida.
Abandonar todo lo que no era la vida, para no descubrir,
en el momento de mi muerte, que no había vivido.

Henry David Thoreau

8-Nov
Día gris el de hoy. Y no solo porque haya estado lloviendo durante todo el día, que por otra parte, es la primera vez que no pasa, y estando en plena época monzónica (que no mongólica) se antoja cuanto menos sortudo. Ha sido gris, feo y jodidamente malo. El peor día de nuestra estancia por Tailandia. Pero también puedo decir que será el único día a olvidar, a tachar del cuaderno, de nuestro mes tailandés.
Comenzaba el día bajo un aguacero de espanto, verificando mi cuenta corriente. Chiquita estafa colega. Los hijos de la gran Bretaña de los banqueros, que siempre anda agujereando anos, los de Bankia para ser más exactos, me han cargado 14€, catorce euracos, por un compra de bahts en una casa de cambio en Koh Tao. Y supuestamente así no cobraban comisión, ya que estas haciendo una compra, y no una retirada de efectivo. Vas, pagas con tarjeta a través de un datófono y te dan moneda tailandesa. Pues zasca. Big zasca. A la vuelta me paso por el banco. 3 litros de gasofa y me paso por el banco.
Parecía que escampaba y nos dábamos un garbeo, el último, por la isla. Pum. Diluvio universal. Vuelta al hostel, compras de última hora, devolver la moto y pal barco. Calados no, empapados, hasta los calzoncillos. Lo mejor, comprobado está, es llevar la menor ropa posible. Con la temperatura tan estupenda que hace, no se pasa frío, y se seca todo antes. Hacinados como sardinas en un buen ferry de 3 pisos me he abierto la cabeza. Una esquina bien esquinada a baja altura ha tenido la culpa. Y un basto que no mira por donde va. Ostia de espanto y buena brecha. Bollo de por vida. 2 horas y algo después llegábamos al puerto pero jaaaaa, quedaba todavía un bus de 1 hora hasta Surat Thani. Autobus con el A/C a 3ºC y la música a todo trapo. Hasta la vieja de “dale más gasoliiiiina” sonaba. El congelador móvil nos dejaba en una estación de bus propia de la empresa en nosesabe donde para coger allí una Van. Van que no era la adecuada. Van lanzadera hasta oooootra estación de bus y de allí, siiii, la correcta. 12 personas más las mochilas en la furgoneta. 13 con el autovanero. Mal agüero (joder, tengo un don para la rima, y lo sabéis). Y yo en medio de dos obesas en el peor asiento de todo el vehículo motorizado, menudo atentado.
El hostel, directamente reservado con la compañía, el Jungle huts, se nos presenta a las puertas del Khao Sok National Park, nuestro gran destino para mañana. 400 bahts la noche para dos más los 550 bahts de todo el viaje (barco más todos los demás), contratado directamente en un cibercafé de Koh Pha Ngan. Muy bien de precio todo. Total, de 12:30 a 21 viajando para esperar a la sorpresa final: robo. Al pobre Rubén, mi compañero de faenas, le han birlado la gorra, gafas de sol y 2000 bahts. A mí 2 chocolatinas. La única opción ha tenido que ser desde el maletero del primer bus. Si no imposible porque las hemos tenido en todo momento encima. Muy de cuarto milenio todo. Para coronar este magnífico día, me he dejado un jersey en la super van, para colmo.
Mañana volveremos por el buen camino, por la senda de la gloria. O quien sabe, quizás me pique una tarántula o me coma un tigre.

khaosokUno de los icebergs verdes.

9-Nov
Muchos lo nombran como el lugar más bonito de Tailandia. No he visitado todos los lugares pero puede que tengan razón. Esas opiniones fueron las que nos trajeron hasta aquí, y creo que es la mejor decisión de esta pequeña experiencia lejos de casa.
El lago Cheow Larn, un lago artificial creado en 1982 en el jodido lugar más bonito del mundo, en el Khao Sok National Park. Lugar con más animales de todo Tailandia, y hábitat de la flor más grande del mundo, la raflessia arnoldii. O eso dicen los thais, que siempre tiene lo…más mejor del mundo. Y efectivamente, como de costumbre, te engañan. Informándome un poco (tecleando en Monsieur google) resulta ser la SEGUNDA flor más grande del mundo. Pero bueno, sorprendente cuanto menos, ya es.
Desde el mismo hostel contratábamos la excursión por uno 1500 bahts (treinta y algo euros). No es barato pero yo pagaría más si fuera necesario. Rentabilizados al máximo. 1 Hora de trayecto para coger, sobre las 10 de la mañana un barco de los llamados long tail boat. Se llaman así porque de un motor que parece de camión emerge un tubo metálico que se adentra aguas adentro finalizando en una gran hélice que mueve a todo el barco. El tubo medirá unos 3 metros y la hélice…no te imaginas que vaya a mover toda esa mole de madera y alemanes gordos. Pero vaya si la mueve.
Y el trayecto…algo que todos hemos soñado. Me he pellizcado un par de veces por el camino. Enormes paredes que en muchas zonas podrían superar los 100 metros emergían de las aguas como cuchillas, verticales hacia el cielo. En otros lugares esas paredes se cortaban, formando pilares, peñones de más de 30 metros de altura por no más de 10 de diámetro. Icebergs verdes. Porque sobre todo en esa roca caliza, formaciones cársticas de hace miles de años, crecían miles y miles de árboles formando un tupido manto verde hasta donde te alcanzara la vista.

XbarcosXLos típicos long tail boats

Si continuamos la vista al frente, maravillados por lo que nos rodea, observaremos oasis en medio del mar, islas verdes sin ningún tipo de vida animal, solo vegetal. Tarareaba la BSO de Jurasic Park y poco me falto para ver uno de esos enormes pájaros dinosaurios esquivando los picos más elevados de aquellos “fiordos” thais. Picos redondeados como no se ven en Europa. Las montañas de Dragon Ball señores ¡Por fin las he visto! Muchas de esas elevaciones eran seguro la antigua cola del dragón Shenron. Y al parar ir pisar tierra firme, el olor y color ya vividos en Chiang Mai. La selva, pero ésta más auténtica si cabe. Ruidos de monos en celo, grillos, pájaros, pero que difícilmente llegas a ver. Parece mentira, pero fue más fácil de ver a los monos en el propio hostel, llegando esta mañana a nuestra terraza a buscar comida. Buena idea la mía la de sacarles patatas fritas: una jauría de monos (si es que los monos pueden agruparse en jaurías, que no creo) que tiraba los pocos enseres que quedaban en la terraza, en incluso se agarraban de los barrotes de la ventana tras la cual nos guarnecíamos para intentar abrir la ventana. Viendo sus dientes, la verdad que acongoja un poco, que acojona vamos. Eso sí, una vez pasada la euforia hemos salido y se han quedado más quietos que Tom Cruise en el museo de cera de Madrid.

Seguidamente caminábamos por la selva unos 20 minutos para llegar a otras de las estribaciones del lago, donde sorprendentemente nos encontrábamos con un conjunto de bungalows flotantes con familias thais viviendo en ellas, probablemente gracias a nosotros. Todo en bambú, al igual que nuestro próximo medio de transporte: largas barcazas flotantes de bambú con el mismo motor que el barco anterior. Te suspendes a escasos centímetros de la superficie. Allí obtuve otra de las grandes imágenes del viaje, que jamás borraré de mi mente: observar la barca colindante, sola entre toda esa naturaleza, avanzando rauda por entre las montañas, con todas aquellas caras de asombro mezcladas con felicidad. Alucinante. De película. La cueva no resultó ser espectacular. Al ser el periodo de lluvias, se ven obligados a buscar un lugar alternativo ya que la cueva habitual, la Nam Talu Cave, se encuentra con el nivel del agua excesivamente elevado. Normalmente la excursión comprende 2-3 horas de ruta por dentro de la cueva con formaciones magníficas y lugares donde es necesario nadar para pasar de un lado a otro. Una buena aventura. Motivos de sobra para volver.

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Ya de vuelta, nos hemos parado a comer a unos de los “hoteles del lago”. Instalaciones preciosas en madera sobre toneles flotantes, como dormir en un barco, pero en medio del paraíso. En este caso se encuentran instalados entre islote e islote, en pleno medio de la presa. Allí las vistas son…de mear y no echar gota

Un kayaking espectacular post-comida bastante suculenta (Green curry, pescado frito, tempura, verduras salteadas, tortilla, frutas y todo aderezado con su correspondiente aloz blanco). Este lugar te hace querer que el tiempo no pase, permanecer en ese lugar indefinidamente para no hacer nada más que disfrutar de aquel bello paisaje. Pero lamentablemente (o no) el tiempo pasa. Nos queda Koh Phi Phi, y lo tendrá difícil para superar este lugar.

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Bungalows flotantes del lago.

Al día siguiente madrugamos de lo lindo para intentar adentrarnos en la selva junto con todos los animales mortales del mundo. A las 6:30 estábamos a las puertas del parque nacional, pero era demasiado tarde. A estas latitudes y sin cambio horario, a las 6 de la mañana es de día, y los animales no acostumbran a salir con la luz del día, comen por la noche. En nuestro trekking de casi 5 horas solo pudimos ver muchas mariposas, algún mono distraído, lagartijas de buen tamaño y muchas hormigas. Los elefantes, serpientes, tarántulas, jabalís verrugosos, escorpiones y demás no se dejaron ver. Para ver toda la ruta os recomiendo este blog.

Y para acabar os dejo con este video espectacular donde podréis acercaros un poco más a lo que nuestros ojos vieron, y que aunque quisiera (que no) no podría olvidar de mi mente.

Ale, feliz Hanuka a todos, no acabéis como este. Exprimir la vida que a este paso se nos acaba pronto!!!!

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Kho Pha Ngan: full moon party

“Para mear y no echar gota”

Pistófenes de Toileto

Bienvenidos a la isla de la fiesta, bienvenidos a la full moon party, bienvenidos, concretamente, a Haad Rin, la playa donde se celebra este gran festival de guiris fluorescentes más no poder, techno, exhibiciones con gasolina y fuego (que todavía no sé cómo no salen guiris ardiendo) y desfase hasta el amanecer. 1 kilómetro aproximadamente de una bella y calmada cala que cuenta con todo lo necesario para el desenfreno. Desde que cae el sol y la luna llena comienza a brillar, miles y miles de personas llegan de todas partes del mundo (y cuando digo de todas, es de todas, Vanuatú incluido) por tierra, mar y aire. Taxi boats, vans, scooters, bicis, todo vale. Pero ojito con beber antes de llegar, el despliegue policial (o del ejército, en este país, vete tú a saber) a la entrada es muy cebado. El taxi para llegar, unos 100 bahts por persona, algo caro teniendo en cuenta que por 150 tienes una moto para ti (y para otro paquete) durante todo el día. A la entrada a la playa, has de pagar una pequeña tasa de 100 bahts para la limpieza y recuperación de la isla al día siguiente, que te aseguro que trabajito tienen. ¿Vieron alguna vez la ciudadela de Pamplona a las 6 de la mañana en San fermines? Pues parecido.

sleepareaUna de tantas excentricidades, una zona habilitada para etílicos snorlax.

Y al penetrar en la arena blanca de Haad Rin, un sinfín de puestos de Buckets, la forma de beber típica de aquí. Botellita de 30cl de alcohol (que no te lo saquen de debajo del puesto, eso es peor que el garrafón), refresco, hielos y un cubo más pajitas por unos 200 bahts como precio medio. Luego cada uno que neocie como pueda. Get 1, 1 free. Get 1, paint free. Pintare todo el jodido cuerpo a lo payaso de circo aquí está muy bien visto. Y si vas con todo el cuerpo fosforito pillas el doble. Yo no pinté y pille…me lo pasé muy bien. Se habla mucho de los alcoholes de mala calidad, del garrafoneo, mezclado incluso con gasolina…Cierto fue que el día anterior vimos a polis controlando botella por botella y haciendo inspecciones, pero difícil de comprobar in situ es aquello. Por ello, nosotros nos decantamos por los litros de toda la vida. Y es que los thais, que como ya bien sabéis, son más majos que las pesetas, nos surtían de todos los hielos que fueran necesarios. Porque a estas latitudes beber sin hielos es hospital seguro.
Los hay que duermen en la zona, pero los precios están muy hinchados, te obligan a quedarte 5 noches, o simplemente no hay plazas. Y para moverte por la isla después no está muy bien situado el lugar, por ello mi opinión es la de dormir en las playas o Ban Tai o Ban Kai, donde puedes encontrar bungalows a 450-500 bahts la noche.
Conforme avanza la noche, el circo o zoológico humano se vuelve más y más imprevisible. Y loco. Guiris en top ples, chinas a pares con lentillas de colores y gafudos en los hombros, drogados a manta, o en manta, la sleeping área (si, existe un cuadrado con cojines para dormir la mona) se va llenando más y más. Un puro descojono. La clave es no ponerse muy turcio y disfrutar. Y reír. Y ojito con volver de mañana, la carretera se convierte en un circuito del MarioKart. Tal cual.

hostelbungalowsNuestros bungalows y nuestra personal motorbike.

Pero Koh Phan Ngan no es solo full moon party. Y que no me venga el listo e turno “yaaaaa también hay half y black moon”. Sí, es cierto. Una fiesta tocha a la semana. Pero la isla posee muchas más riquezas y cosas divertidas para hacer. Me hacen mucha gracia todo estos blogs, foros y guías que hablan del poco encanto de esta isla, que ya perdió todo lo que fue y que está todo destrozado. Demuestran que el deporte nacional en España es el “hablar sin saber”. Somos olímpicos en eso. Porque se ve que no han visitado la isla.
Y es que Koh Pha Ngan no es solo fiesta, sino que cuenta con lgares de extrema belleza, empezando por la Haad Khom. Una playa paradisíaca situada al norte de la isla con arena más blanca que el Ariel, aguas cristalinas y cocoteros a pie de mar. Si te descuidas te robarán los monos que descienden de las montañas a buscar algo para comer. 4 bungalows escondidos entre los cocoteros para algunos privilegiados y un snorquel…bastante decente. Para bucear estaba. Nos encantó. Y si vas pronto estarás solo!!

SONY DSCPlaya Haad Khom.

Siguiendo para el norte, ya en la esquina superior izquierda tenemos la Baan Mae Hat. Una playa ya más frecuentada, con chiringuito y todo (estos thais cogen lo mejor de cada casa) y con una barrera de arena que conecta con la pequeña isla de Koh Maa. Podrás bucear, hacer kayak o alquilar una máscara, tubo y aletas a módico precio. Y no te pierdas las vistas desde un mirador cercano, subiendo al Utopía resort. También son dignas de ver las Paradise waterfalls, en el centro de la isla, un buen chapuzón de agua dulce (y más fresca que el mar, que se agradece) en plena selva. Cascadas en la isla hay muchas, elige la que más rabia te dé o la que más (o menos) de paso te pille y dale. La playa del secret beach y para los mejores sunsets de tu vida las Tan y Kai Ban, en la carretera principal. Con el mar tan plato y tan poco profundo los reflejos son…de mear y no echar gota.

SONY DSCMirador a la Koh Maa desde la zona del Utopia resort.

5- Noviembre 2014

Día no lo se, he perdido la cuenta ya: El anochecer que hoy hemos presenciado desde nuestra paradisíaca playa en Koh Pha Ngan ha ascendido sin titubeos al number one de las puestas de Sol o sunsets (que suena más a instagram, a modernillo) visionados por este blancata de dos patas. Un sol enorme con el horizonte limpio, cargado de nubes finas en altura, que permitían reflear todas las tonalidades del rojo y en continuo cambio, y un mar plato como la vajilla china de la madre y muy poco profundo, un espejo en toda regla. Total, de boca abierta, mil fotos y un silencio sepulcral. Cada uno disfrutando por dentro. Por el suelo unos cocos siendo rozados finamente por el mínimo movimiento del mar, arena blanca cagada por el pez loro (que come coral y caga arena inmaculada) y algún que otro perro. Mejor bienvenida imposible.

cocosCocos, muchos cocos.

Nos queda un lugar recóndito al este de la isla. Allí nos acaeció una buena anécdota. El google maps lo pintaba como una buena carretera, pero nada más lejos de la realidad. A mitad de camino, la carretera se acabó y el barro comenzó. La moto avanzaba a duras penas portándonos a los dos y derrapando en cada pequeño viraje, haciendo nuestra caída al fango más que probable. Así pasamos más de 30 minutos con el sol cayendo presionando nuestros cogotes. La noche se acercaba. Llegó el momento, tras varios pasos donde nos tuvimos que bajar de la moto, que se hizo impracticable. Apartamos y continuamos andando, un aparentes vistas de infarto nos esperaban (o eso anunciaban los carteles, View to die for). Una cuestas que casi te tiran para atrás de inclinadas para llegar a un lugar…de mierda. Se veía el mar de fondo sí, pero nada más. Todo cerrado al ser temporada baja y poco para morir. Pero eso sí, alejado del mundo que te cagas. No pero es que en Koh Pha Ngan no hay más que buckets y cosas masificadas.

Claaaaaro claro.

Expriman la vida anda, que si no me personifico allá y me lio a palos como si no hubiera mañana.

CR_934847_ni_la_realeza_puede_estar_tranquila_internet_es_asi