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Bahamas III: curiosidades

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La Bahamas. Siempre en la mente de todo español como un paraíso terrenal, un edén de playas cristalinas, temperaturas perfectas todo el año, playas blancas como las sábanas de la mama y cocoteros rozando las saladas y transparentes aguas del caribe. Y la verdad que no se aleja mucho de esa idea preconcebida gracias a la tele, las películas y a Halcón Viajes y su famoso Curro. Pero a la hora de la verdad, hay muchas cosas más que hay de saber, cosas que quizás uno solo aprende si vive en esta isla, o si es muy observador. Y yo, dándomelas de chuleta de barrio, soy esas dos cosas.

Así pues, os intentaré hacer ver lo que han visto mis ojos en un mes de estancia en una de las tropecientas islas que conforman el archipiélago de las Bahamas. De primeras decir que, como en muchos de los países similares a Bahamas, en donde el país se divide en varias islas mayores pobladas y miles de islas menores nada o escasamente pobladas, las cosas cambian como de la noche al día dependiendo de tu emplazamiento. Por ello, advierto a navegantes, lo que yo contaré es lo que he visto en Grand Bahama Island, desconozco como son el resto de las islas. ¿Similares? ¿Todo lo contrario? El que lo sepa que me escriba, o se venga aquí a contármelo. O incluso podemos hacer un Skype. Como acostumbramos, odiadísimos lectores, abróchense los cinturones (Safety first) que arrancamos. Hoy nos vamos a Las Bahamas.

Lo primero que sorprende incluso antes de llegar a la isla, ya desde el avión, es el contraste de dos colores potentes en tonalidad: el azul celeste de las aguas y el verde de diversas tonalidades del bosque bahameño. Un bosque no muy frondoso que digamos. Un huracán tropical hace escasos años transportó tal cantidad de agua salada al interior que las fertilidad de sus tierras se empobreció en gran medida. Así pues, podemos resumir la isla en azul y verde. Mar y bosque. Y ya. Muchas gracias, disfruten, ciao pescao.

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Su extraña forma de colocar los semáforos.

No venga, que me gusta dar la tabarra. Continuo. Al conducir por sus rectilíneos asfaltos también uno se ve sorprendido por el cambio radical respecto a Europa: digamos que uno puede calificar en un adjetivo la diferencia con Europa. Todo es más espacioso. Hay más espacio entre todo. Esto permite carreteras super anchas, boulevares en carreteras terciarias. Otro punto es la altura. Todo es más plano que la frente de Iniesta. No hay ni una puñetera cuesta. Ni parriba ni pabajo? Pues no hijo no, si no hay parriba no hay pabajo. Y como tampoco hay obstáculos, las carreteras son rectas y sin final, de las de película. Como formó parte de la corona británica, y ellos, muy suyos en sus cosicas, les dio la ventolera de conducir al verrés del mundo, pues tenemos una conducción en el sentido contrario, como ocurre en Gran Bretaña, Tailandia, Malta, Singapur y tantos otros sitios más. Esto podría ser más o menos normal si no fuera porque la mayoría de los coches se importan de USA, con el correspondiente volante a la izquierda ¿Y qué problema hay? Pues que a ver quien es el hijo de vecino que adelanta por la derecha teniendo el volante a la izquierda. No se ve ni jurar. Y la cultura americana, consumista a más no poder, hace que todos los coches aquí sean todoterrenos enormes con remolques, rancheras, automáticas, de las que consumen biende. Chevrolet rules. Todoterrenos en un lugar que recordemos es plano como la frente de Iniesta con carreteras rectas y muy anchas. Todo muy coherente. Pero ya veremos que hay más absurdeces por el camino.

Las paradas de buses son de lo más coloridas, te dan felicidad solo de mirarlas. Los buses son o furgonetas pequeñitas o el OTTObus de los simpsons para los school buses. Me mondo y me parto.
IMG-20150318-WA0002  Solo me faltó ver a ralf chillando: corre platano!

Los yankees, descendientes de ingleses, también son muy de cambiarlo todo, también las medidas. Por lo que no te sorprendas si la gasolina la ves en galones, la fruta la pesan en libras, los terrenos se miden en acres, la longitud en pulgadas, el líquido en onzas (como el chocolate), la distancias en millas y la altura en pies, etc.
La moneda oficial es…bueno…son…el dólar estadounidense y el dólar bahameño. ¿Por qué no? Valor oficial? El mismo ¿Por qué no? Aquí somos muy chulos, a falta de una, dos monedas diferentes, pero que valen lo mismo. Muy lógico. Eso sí, no cometas la estupidez de partir de aquí con dólares bahameños, que los amables estafabancos europeos te mandarán a tomar por donde amargan los pepinos para cambiar esa moneda. El reverso de la moneda de 5 céntimos es una piña. A ver qué valor le das a un círculo de latón con una piña grabada. En Bob Esponjalandia quizás sí.
monedas bahamas billete bahamas

Si os fijáis bien una de las monedas es una piña y otra una estrella de mar. Muy de república bananera todo.

Sinceramente lo que más me ha sorprendido es el encontrarme una forma de vida social tan diferente a la acostumbrada. Las distancias son muy grandes, por lo que casi no se ve gente paseando por la calle. Es decir, no hay calles tal y como las conocemos. Todo el mundo se desplaza en coches. La gente vive en grandes propiedades, enormes chalets con toda la familia allí metida. No hay edificios de varias plantas salvo algún que otro hotel. Solo grandes edificios llamados condominios en el centro de un gran terreno de varios acres de jardín con 3 o 4 rancheras aparcadas en el jardín de fuera. El único núcleo urbano de la isla es la capital, Freeport, pero no podemos comparar su centro ciudad con nada conocido en Europa. Lo más sencillo para describirlo son 3 letras: GTA. No me importa si es el vice city, San Andreas o el V. yo lo vi igual que el GTA de la Play Station. Grandes parkings que llegan a edificios en forma de U con dos plantas y llenos de stores, barber shop, market plaza, etc. Todo pequeñas tiendas con puertas y ventanas tintadas, de tal forma que no se puede ver lo que hay dentro. No se ve lo que pretenden vender. También muy lógico. Solo sabes lo que hay dentro si entras.

Llegué al centro hace cosa de dos semanas, en mi Harley davidson bicicleta super star. Niggas en camisetas de tirantes con botellas envueltas en bolsas de papel marrón discutiendo en una acera con paredes carcomidas a cada lado. Otros, de brazos cruzados con los cascos mirándome fijamente bajo las oscuras gafas de sol, más oscuras incluso que el propio portador de las mismas. No sabes si te quiera cortar el cuello o venderte un poco de weed. Durante horas fui el único blanco del lugar. El resto eran niggas rastafaris. Muy africano todo.
Eso sí, lo que abunda aquí es la PUTA COMIDA BASURA DE MIERDA. Burger King, Kfc y otras locales se agolpan a los lados de todas las carreteras de la isla. Por ello es normal ver que la inmensa mayoría de los bahameños portan traseros de tamaño elefantiano. Obesos everywhere. Comida mediterránea si por mis cojones. Fast food desde por la mañana hasta la mañana siguiente. Non Stop.

Y muchos bancos. No olvidemos que Bahamas es un paraíso fiscal. El centro esta repleto de bancos de todos los colores y sabores. Muchos americanos se afincan en el lugar una vez jubilados, comprar segundas residencias para pasar el invierno, y dejan todo su dinerito sacado de “vete tu a saber que forma ilegal” guardadito a buen recaudo. Pero no crean que invierten en la mejora del país eh. Ni mucho menos. ¡Como se van a preocupar ellos, americanos que han ganado su dinero con el asqueroso sudor de su frente, en los pobres habitantes bahameños! Por ello, pese a ser un país con mucho dinero, la mayoría de la gente viven por debajo de la clase media.
Porque el poder adquisitivo aquí está bastante subidito por las nubes. Todo es jodidamente caro. Todo. Visitar un supermercado yankee con los precios de Harrods no tiene precio. Más raro que comer pan con altramuces. No lo explico, lo muestro:

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20150311_123912 Todo en lata, embutido que  parece más bien juguetes para niños…Asqueroso es la definición correcta.

Una tableta de chocolate 5$, una cerveza en un bar 4$, alquilar un coche 80$, una crema solar 30$, excursiones todoterreno+kayak 160$, un menú del fast food debe rondar los 8$. Ir en taxi a una distancia de 15 minutos son cerca de 20$. Comer una hamburguesa en un restaurante 15$.

Lo mejor de todo son las iglesias. Aquí hay más religiones que habitantes tiene la isla. Pero lo mejor de todo es que tienen el cartelito como la iglesia de Springfield. Me desorino de la risa. Vean vean!

20150311_150924Más parecidos con los Simpsons. Espectacular.

Solid Church of the Nazarene, Testigos de Jehová, Caravel Zion Baptist Church, central church of god, anglicanos, mormones, católicos, protestantes, evangélicos…

Pero todo va sobre ruedas si dices Boom. Boom es… el saludo oficial. Dices boom y estas dentrísimo. Todo si consigues enteder el inglés caribeño de estos felices habitantes de un lugar tan bonito llamado Bahamas. Vengan, hagan el esfuerzo de comerse 10 horas de viaje para atravesar el charco. Les recompensará. Y podrán fardar de moreno caribeño un 15 de enero. Por ejemplo.

Squezze Life Man! Have fun!

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Bahamas II: Día Libre

“No permitas que nadie diga que eres incapaz de hacer algo, ni si quiera yo. Si tienes un sueño, debes conservarlo. Si quieres algo, sal a buscarlo, y punto. ¿Sabes?, la gente que no logra conseguir sus sueños suele decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos.

Chris Gardner (En busca de la felicidad).

Y hoy por fin llego el día esperado. Ese día que muchos en animación hotelera lo toman como el relaxing day, o tocarse los cataplines hasta que te salgan costras. Os hablo del día libre. Sí señores y señoras, porque cuando uno trabaja en hoteles, las palabras fin de semana desaparecen automáticamente del diccionario mental, en cualquier idioma que uno conozca. Tener dos días libres seguidos en este tipo de trabajo es como ir al desierto a pedir un zumo de guayaba: IM-PO-SI-BLE. Pero a todo se acostumbra uno.

Así pues, hoy por fin ha llegado mi primer día libre, tras 8 días trabajando sin parar, una media de 12 horas diarias. Y al contrario de lo que suele hacer el resto del staff (no todos, pero la mayoría) yo utilizo mi día libre para aprovecharlo al máximo, hacer la mayor cantidad de cosas posibles. Y hoy la verdad que no lo he hecho mal. Por ello, dejaremos para más adelante la vida en un hotel de este tipo, y y habiendo contado como fue el viaje de llegada (Bahamas 1: el viaje) os pasaré a contar como he encontrado esta recóndita isla del caribe en este mi primer vistazo. Cierren los ojos, bueno no que si no jodido para leer, dejen llevar su imaginación y viajen desde el propio sofá de vuestra casa. Let’s go madafackas!

Mis ansias por salir del hotel no me dejaban ni dormir las reglamentarias 8 horas que un ser humano normal requiere para su completo reposo, con 6 te vale cacho carne, parecía decir mi cerebro autóctono. Si hay una cosa que amo de los buffets de los hoteles, son los desayunos. Algún día un buffet restaurant de un hotel me pedirá matrimonio por la mañana, y yo aceptaré sin dudarlo. Imaginen una vida de ensueño entre mermeladas, tostadas, bollería, zumos, frutas, huevos preparados de mil maneras, desayunos ingleses con todo tipo de guarradas… ¿Qué más puede pedir uno? Una cama hecha de chocolate y poco más existe tan grande en la vida.

En fin, que me está pegando el LSD más de la cuenta, desayuno de los que hacen historia para aguantar una larga jornada y rápidamente a coger la bicicleta. Pero no una bicicleta cualquiera no, un bicicletón más guapo que Julio Iglesias. Una Harley Davison convertida en bicicleta con ruedas más gordas que el cuello de Alonso.

BicicletaAquí tenéis la señora bicicleta en cuestión.

Llevan el freno pedal típico holandés, eso que jamás tendremos en España a no ser que pasen la aplanadora 6000 por toda la península Ibérica. Una gozada para paseos oiga. Lo cual os hace una idea de la planicie de este lugar. Si ves una cuesta aquí, deja las drogas, te estás pasando. El hotel se encuentra bastante apartado del centro neurálgico de la isla, llamado Freeport. Pero Freeport se divide poco más o menos en dos partes, Downtown o el centro y Port Lucaya. Hoy he ido a este último. Se encuentra a 20 minutos en bici a buen ritmo del hotel, el Viva Wyndham Fortuna Beach. Por el camino, como vais a comprobar ahora mismo en este video, una gran cantidad de nada prepondera frente a todo. Carreteras rectas con semáforos colgados de 4 cables, chalets de maderas horizontales de los más variopintos colores, apartahoteles a ambos lados de la carretera, moteles de los de las series americanas, furgonetas del estilo “ranchera” conduciendo por la izquierda (recordemos que Bahamas forma parte de la Commonwealth y fue una antigua colonia inglesa), tendidos eléctricos sobre postes de madera, árboles aguantando como pueden a la exposición del sol y el salitre marino y basta. Muy jodidamente yanki todo.

señal carreteraComo antigua colonia inglesa, se conduce por la izquierda.

El turismo en este país comenzó como todos sabemos siendo un turismo de lujo. Entre la carretera que me conducía a Port Lucaya y el mar encontré una enorme residencial repleta de casas privadas de tamaño considerable con un sinuoso conjunto de canales que conducía a todas y cada una de ellas, con salida al mar. Esto significa que en vez de tener el Dogde aparcado en la puerta (que también), tienen un notable barco a motor que les lleva hacia las cristalinas aguas caribeñas. ¿Menuda mierda no? Sí, pobres desgraciados los que residan allí.

Y Port Lucaya tiene algo de similar, una agrupación de hoteles de gran tamaño, con un puerto deportivo de lujoso renombre y en el medio de todo el Port Lucaya Market, un conjunto de casetas de madera de todos los colores vivos imaginables (no soy mujer como para describirlos correctamente, mi rico castellano se queda aquí) con todo tipo de artículos para el turista: souvenirs, liquors, refrescos, ropas y camisetas, trabajos en madera, perfumes, joyas de alto lujo, restaurantes, bares, cafeterías, pizzerías, karaokes, una plaza central con quiosco para conciertos, información turística, salidas en barco, un centro con delfines y muchos puros Montecristo. Y todo a un precio desorbitado.

Cabinas telefónicasCabinas para llamar a los familiares en USA y que no se preocupen por tu triste vida.

port lucayaEntrada a Port Lucaya Market

Como os comentaba antes, el turismo en este país fue un turismo de lujo. En la actualidad la facilidad para viajar ha aumentado en gran medida, y eso unido al abaratamiento de los aviones, permite que mucha más gente de todos los tipos, clases y colores, puedan ir a países de todos los tipos, clases y colores. Pero no olvidemos que Bahamas en un paraíso fiscal, lire de tasas en muchas cosas, lo cual hace que puedan montar los precios bastante. ¿Cómo lo hacen los autóctonos para vivir? Buena pregunta, en el próximo episodio…
Os pondré varios ejemplos: un paquete de Camel cuesta 8$, un bote de nutella (nocilla) son 12$. Un souvenir tipo llavero, dedal, imán ronda los 4-6$ (la media son 2-3€). Una botella de ron malo no baja de los 25-30$. Una cerveza en un bar son 3-4$. Para los amantes de la cerveza como yo decir que he añadido ya 2 nuevas cervezas a mi extensa colección de botellines: la Sands y la Kalik, ambas bahameñas. Notables néctares de cebada.

parque coloridoMás fotos de los coloridos edificios de Port Lucaya Market.

Sobre la 12 de la mañana los bares de moda ya estaban atestados de jóvenes estudiantes yanquis disfrutando de su Spring Break, que para los que no lo sepan, consiste en una semana en el mes de Marzo de viaje al caribe (Bahamas, México, Cuba, Rep. Dominicana…) de desfase total en los primeros años de universidad. Algo así como la semana blanca pero con un objetivo bien distinto. No os preocupéis, que como toda la mierda que se exporta de los EEUU, pronto llegará a Europa. El hotel lo tenemos plagadito de jóvenes borrachos durante todo el día con la testosterona por las nubes y con menos capacidad espacial que un escarabajo patatero. Tienen la poderosa habilidad de abrirse la cabeza con cualquier objeto punzante.

En esas decidí, antes de verme envuelto en una vorágine alcohólica que impediría realizar el resto de actividades planeadas, volverme para el hotel. Ya casi no tenía tiempo y la siguiente actividad esperaba, la mejor y una de las razones por las que he venido a este recodo del mundo: el submarinismo. A partir de hoy he comenzado a sacarme el segundo título de buceo: el Advanced. Una inmersión bastante chula con el centro de buceo enclavado dentro del propio hotel y regentado por un malagueño, con instructores de Holanda, Francia, Bahamas y Polonia. Muy crisol de razas todo. 54 minutos de pecio, un barco hundido a unos 18 metros de profundidad con algún que otro pez león dentro y muchos peces loro.
Bahamas es mundialmente conocido por los submarinistas porque en sus aguas se pueden encontrar de manera muy factible uno de los animales más poderosos del mundo submarino: los tiburones. Y hoy no ha sido menos. Un reef caribbean shark o tiburón caribeño de arrefice de poco más de metro y medio ha rondado las inmediaciones del pecio durante toda nuestra inmersión. Lo cierto es que esperaba encontrarme con más fauna, con muchos más peces tropicales. Pero solo ver aquel escualo merodeando el barco Unicex de 30 metros de eslora ha valido la pena.

Y para acabar de reventar mi maltrecho cuerpo, unas buenas lanzadas en el trapecio. El hotel entre todas sus actividades cuenta con un trapecio con plataforma a 7 metros para la realización de saltos con diferentes posturas que uno va aprendiendo. Mucho ya me habréis visto volar en un video que colgué el año pasado, por si acaso, y porque me gusta gozármela, os lo pongo otra vez:

Y en esas ha finalizado mi tarde, refrescando todo lo aprendido en mi paso por el trapecio marroquí. El resto, unas gordas hamburguesas americanas en el bar de la playa del hotel, a escasos 10 metros del agua, con una fría cerveza en la otra mano y sonriendo entre dientes, a sabiendas de lo afortunado que soy estando donde estoy.
Pero no me cansaré de repetirlo, el que quiere puede, nada es imposible, y nunca digas nunca. Recientemente discutía con cierta persona sobre la posibilidad factible de todo el mundo de hacer la maleta y marcharse a otro lugar. Ella me sostenía encarecidamente y con buenos argumentos que no todos pueden hacer lo que yo me dedico a hacer siempre que puedo, que es moverme por el mundo a mis anchas. Pero creo acercaba más su “poder” en cuanto a posibilidad a un “deber”. Me explico, un padre puede coger una maleta e irse. Pero eso no sería lo correcto, no debería hacerlo, porque tiene una familia a sus espaldas. Pero la posibilidad existe, si de verdad es lo que él quisiera hacer, lo podría hacer. Todo se resume en una cuestión de prioridades. Y yo tome la mía. Antepongo el conocer mundo a una vida cómoda, probablemente mejor económicamente, y sin sobresaltos. Y también probablemente con novia. Pero la vida es una constante toma de decisiones, y yo hace tiempo que tome una gran decisión. El “joder, encuéntrame un trabajo y me voy fijo allí contigo” no me vale en absoluto, porque si de verdad quisieras venir, serías tú mismo el que estarías ahora buscando ese trabajo.

Por ello os digo, leer las aventurillas de alfonsillo el cabeza rapada están bien y tal, pero levanten sus perfilados traseros, abran la puerta, y vayan a ver el mundo. Son tantas las cosas por visitar, los lugares por conocer, que no hay ni un momento que perder. Ya saben, si pestañean se lo pierden. Expriman la vida. Y no olviden cagar alguna vez en su vida con la canción de My Way de Frank Sinatra, con el ritmo acompasado, el final será….simplemente apoteósico.