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Club Med Kemer: More than a village!

“No veo la hora de marcharme” (Un ciego)

Disculpen las molestias. Ya casi no se ni escribir. Pero los nuevos acontecimientos que van sucediendo en mi agitada y alocada vida impiden poder escribir con calma y tranquilidad. Y hoy por fin he encontrado el hueco libre necesario para pararse a pensar, reflexionar, y plasmar mucho de lo que pasa por mi rapada cabeza en este pequeño blog de experiencias.

No mucho tiempo ha pasado desde mi último artículo hace mes y medio, pero si muchos kilómetros, conformando en ellos un cambio en mi vida bastante grande. Como siempre para mejor. El emplazamiento en Bahamas fue perfecto, paradisíaco, pero las condiciones de trabajo y su profesionalidad dejaban mucho que desear. Hasta el punto de que no recomiendo a absolutamente nadie ir a un hotel Viva Wyndham, ni mucho menos trabajar en esa cadena, al menos que te guste la esclavitud y sentirte despreciado. Pongo un solo ejemplo: en mi último día, a escasas horas de partir para el aeropuerto, la responsable de RRHH, una borde mal follada que no hacía nada porque la pudieras entender (el inglés bahameño es peor que el de los gitanos de snacht, cerdos y diamantes), me exigió los míseros 21 dólares con 67 centavos que ganaba al día porque según ella debía haber trabajado el día anterior a mi partida, cuando nadie vino a decirme que debía trabajar, habiendo hablado ese mismo día con mi responsable. Y cuando quise hacerla entrar en razón, pidiendo hablar con el director del hotel, llamó a la seguridad, y me amenazó con no salir de la isla si no le daba el dinero. Muy divertido todo. Sin balas me quedaba. En fin Pilarín.

Así pues, Volví al Mediterráneo, cuna de las grandes civilizaciones y un mar salado que te cagas. Y con ya poquitos peces, seguramente haya más en una sola piscifactoría de pangas en Vietnam que aquí. Me encuentro en Turquía, pavo para los angloparlantes, exactamente en la región de Antalya, al sur del país, una de las principales ciudades otomanas y prácticamente la primera en atracción turística. Y es que su interés no es solo sol y playa, sino que su riqueza cultural y belleza paisajística están fuera de lugar. Imperios como el griego, el romano, el bizantino, el otomano más su gran influencia árabe pasaron por aquí dejando una marca imborrable en la historia.

Concretamente mi culo se asienta en la villa de Kemer, a unos 50 kilómetros al sur de Antalya, y estoy trabajando de nuevo para el Club Med. Muchos ya recordaréis mis andaduras por morocolandia con artículos tales como la vida en un hotel o la saga de aventuras y desventuras de un mes de ramadán, donde podéis ver lo que es un village club med y cómo funciona todo, su filosofía y estilo de vida dentro del hotel. Pero este hotel sobrepasa todo lo antes conocido. Se encuentra en el top de los tops, y os voy a contar porqué:

El Club Med Kemer es un antiguo village que mantiene la filosofía club med de los inicios de la cadena, donde lo principal no era la comodidad hotelera y la excelencia en la calidad sino sus actividades y su ambiente familiar, festivo y activo deportivamente hablando. La atención al cliente más personalizada posible, haciéndoles sentir mejor que en casa, en la gran familia de Kemer. Club Med Kemer es un hotel Freestyle como ellos lo llaman. Para el resto de los mortales es un only adults. Niños no gracias. ¿Y esto que quiere decir? Pues bien simple, que este hotel está enfocado única y casi exclusivamente para la fiesta. Para el despiporre. Para el desfase. O si, o si, ouch yeah mother fucker. Luego ya si te levantas con ganicas haces deportes.

20150502_133950El pontón de Ski naútico y la piscina de agua salada.

No es tan exagerado, ya que un all inclusive que te permita realizar actividades tales como beach vóley, ping pong, fútbol, aquagym, tenis (las primeras son normalitas pa ir de más a menos) Windsurfing, paddle surf, tiro al arco, snorkel desde barco, ski náutico y wakeboarding… Y todo incluido en el precio con alojamiento y pensión completa, alcohol a volontée y el recopín de la baraja. Con todo eso lógicamente no vas a dormir hasta las 3 de la tarde para empalmar fiesta con fiesta. Pero las noches son largas, y más para ser un hotel francés. Que ya sabemos cómo son los gabachos, se creen los expertos number one en vino y gastronomía y se acuestan a las 12 pensando que acaban de realizar el desfase de su vida.

El sueño de cualquier joven medianamente activo, la verdad sea dicha. Te levantas con tu resaquilla, intentando recordar que hiciste anoche, desayunas en grandes mesas con el resto de clientes y staff, y te preparas para un día de actividades non stop. A eso de las 6 te vas a duchar, reposas un poco y te diriges al bar para tomar el “apero” con la gente que has conocido durante el día, cenas juntos, bailas un poco de salsa antes del show y calientas para la fiesta, que cada noche será diferente. Y así por 7 días, sin parar. Pero para un GO como yo las cosas cambian ligeramente. GO, os recuerdo, no es un vamos!!!! Rafa. GO es la manera en la que el Club Med llama a sus animadores, ya sean los monitores deportivos, camareros del bar, dependientas de la boutique, decoradores, técnicos de sonido, recepcionistas o incluso la community manager. Todos somos animadores, todos tenemos una doble función: nuestra actividad propiamente dicha más el resto de actividades de animación.

Juego piscina todos los días, una beach party durante el día y otra por la noche, dos mousse party en las que me siento en tomorrowland, la noche negra y fluo con música en directo y dj mezclando pumba pumba, la White sensation, garden party y fiesta de disfrazes. Y todo eso semana tras semana. Un no parar que va a durar hasta finales de octubre. Y después moriré tranquilo. Como una de las grandes frases de APM: ueh, despelote! Os lo iré mostrando poco a poco, no os preocupéis, tenemos todo el verano.

Y como de este hotel ya había oído hablar desde que entré en el club med (todo el mundo lo conoce y la totalidad de GO’s quieren hacer al menos una temporada en este village) me las apañe para venir aquí. Mi pasaporte lo obtuve con un puesto en el Windsurf, asique aquí estoy. Un riojano dando clases de Windsurf, con dos cojones. Gracias Bahamas. No es el mejor sitio del mundo para practicar este bonito deporte (abrieron mal las ventanas los romanos y así se han quedao, con el viento cambiando de dirección constantemente y muchas veces cansado de soplar) pero nos desenvolvemos como podemos.

20150502_150308Mi oficina de trabajo.

Mis compañeros son una francesa con pasaporte español, ibicenco para concretizar, más maja que las pesetas y con un talento especial para los deportes. Y el capitán, un kurdo que viene de luchar en Kobani contra el ISIS, vamos que los tiene bien puestos. Él dirige el barco de rescate con más maña que doña Enriqueta haciendo punto. Buen triplete. Y como idioma de trabajo, el francés. Uno se cansa de esforzar la garganta al máximo para que nunca terminen de entenderte perfectamente. Y es que podrás hablar durante 50 años francés y siempre te sacarán peros y nunca dirás tal o tal palabra correctamente. Son muy muy muy muy suyos estos gabachos. Pero son majetes, y las mujeres son guapas como ellas solas. Y es divertido esto de hablar todo el día en otro idioma. Cierto es que no te puedes expresar como te gustaría y muchas veces se echa de menos una buena conversación en español. Pero todo no se puede tener.

Con este encuadre, si eres una persona activa y que te gusta la marcha, no es difícil amar este trabajo. Pero de verdad hay que amarlo con los dos ventrículos de tu corazón. Porque lo cierto es que es un trabajo muy duro y exigente. Y un trabajo que no está suficientemente pagado para todas las horas que se meten. Porque se meten todas las horas. Uno no viene al Club Med por dinero. Diría de sol a sol pero me equivocaría porque son más. Uno se levanta a las 8:30 para el desayuno, entra a trabajar a las 9:00, cierra a las 12, va a la piscina, baila, organiza un juego en el agua, va a comer con los clientes, directamente engancha con la tarde, cierra a las 17:30, se va a duchar, se prepara para la soirée, toma el aperitivo con los clientes, cena con ellos, hace la pista de baile, el espectáculo, y se queda hasta altas horas de la noche animando la fiesta. Ah, y a eso de la 1:00 ensayo general para practicar para los nuevos espectáculos. ¿Dormir? ¿Qué es eso? ¿Fin de semana? ¿Qué es eso? No olvidemos que un solo día de reposo por semana (en el cual me encuentro ahora mismo).

IMG_20150520_182037Yo trabajando duro.

Pero lo que quiero mostrar con este primer artículo no es la envida máxima (ya lo he dicho mil veces, no consiste en dar envidia, sino en compartir felicidad), si no dar a conocer los puntos positivos de esta pequeña burbuja alejada de la realidad. Y es nada más y nada menos que el gran contacto social que se realiza día a día en este bello lugar. Contacto social que se ha perdido en la sociedad de hoy en día, sobre todo en las grandes ciudades. Por ello, la mayoría de los clientes llegan, estresados de sus trabajo que comen toda su vida, que les impiden realizar sus hobbies, y recargar su batería social para al menos unos 6 meses. Entras en un pueblo de la piruleta donde todo el mundo sonríe y saluda a todo el mundo, donde no tienes pudor a pedir a una persona que acabas de conocer si quiere venir contigo a la clase de fitness, donde invitas sin miramientos a tomar una copa juntos a cualquier persona con la que te cruzas, a que al cabo de 3 días conoces los nombres y procedencia de al menos 100 personas, has entablado amistad con unas 20 personas, y guardarás contacto de otras tantas. Este es el aspecto social, el punto positivo que debemos sacar en resultado de la experiencia club med. Una experiencia enriquecedora que sinceramente me gustaría llevar fuera de esta pequeña burbuja, para que no sea lo raro este contacto social y si el desapego por el homo sapiens de la sociedad actual, fría y sin escrúpulos.

Me considero por esto mismo una persona enormemente afortunada, al poder vivir esto más de una semana al año, aunque sepa que este increíblemente alejado de la realidad que nos rodea, y me aleje en muchas ocasiones también de mis principios e ideas. Pero aquí se forja uno la personalidad, para más adelante tener la fuerza para cambiar las cosas. Cambiar las cosas a mejor. Fórjense ustedes, odiadísimos lectores, busquen la felicidad en las pequeñas cosas, cambien las que estén mal, y hagan de este mundo un lugar más social, más humano en su esencia, más feliz. Y hagan todo eso exprimiendo la vida, disfrutando de lo que tenemos.

Nos vemos en los bares. O en el club Med, quien sabe.

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Bahamas I: El viaje

“Si lloras por no haber visto el Sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas”

Tagore

Felicidad, que bonita palabra. Y que ambigua al mismo tiempo. A veces tan fácil de alcanzar, con cosas tan simples como una buena onza de chocolate, y a veces tan imposible, pese a que todo vaya sobre ruedas. Alcanzar ese estado de eterna felicidad, eso que algunos llaman Nirvana es, creo yo, el objetivo de todo ser viviente. La bonheur? Vous l’imaginez comment? Reza el lema del Club Med, la empresa donde trabaje anteriormente. La felicidad? Como la imagina usted? La respuesta es tan variada como personas hay en el mundo, incluso diría que un 15% TAE más.

El camino para alcanzar ese inalcanzable, esa felicidad extrema que todos buscamos, me ha llevado hasta muy lejos, más de lo que hace no tanto tiempo habría imaginado. Al lugar más alejado de mi casa del que jamás he vivido. Exactamente a 6.944kms (según nuestro querido internet). Pero dejémonos de chorradas, de filosofear sin fundamento, y vayamos al tema. A lo que os interesa ¿Qué hará este cabrón allá? ¿Cómo será aquello? ¿Existe algún bahameño triste? Pues esto es todo lo que se en mis primeras 72 horas al otro lado del charco.

Os sitúo en el mapa para que os sea más fácil. Me encuentro en Grand Bahama Island, cuarta isla más grande de las Bahamas, entre más de 700 islas. Además es la isla más al norte de todo el archipiélago, y después de Binini Island (un pedazo de tierra en el mar) es la isla más cercana a los EEUU, a solo unos 90 Kilómetros del estado de Florida.

bahamasBahamas son todas las islas coloreadas en rojo en este mapa tan bonito.

Una isla más pequeñita pese a ser la cuarta de todo el país, no tiene más de 150 km de largo por 24 kilómetros en su parte más ancha. Su punto más alto será…que se yo, 10 metros. Deberían ser los que más reciclen por un tema más bien egoísta (el mar se les viene encima echando ostias), pero por lo que veo poca cosa.

Sin títuloMi situación exacta, para si alguno me viene a visitar o a matar.

Muchos me dicen: joder vaya huevos. Yo no sería capaz. No sé cómo lo haces macho. Pues bien, solo se, que si no lo hubiera hecho, ahora me estaría carcomiendo por dentro del arrepentimiento. Arrepentirse por haberse arrepentido. Curioso. Y esto es así: no os penséis que venía más feliz que unas castañuelas, saltando y dando botes de alegría. Los huevines bien apretados al lado de mi garganta los tuve por bastantes horas. No es lo mismo venir a tomarse unos mojitos, disfrutar de arenas blancas con aguas cristalinas, que venir a trabajar. Pero estas cosas las tengo que hacer. No sé si para buscar la felicidad o simplemente para evitar la tristeza, pero me veo obligado a ello. Si buscaban una respuesta: eso es lo más parecido que os puedo ofrecer (bueno igual si me pongo a pensar más lo saco, pero soy de motor diésel, tractor Ebro).

Y en esas me vi en mi tembloroso viaje por encima del Atlántico. Un Madrid-Miami de unas interminables 9 horas de viaje dándole vueltas a la cabeza (entre peli y peli, las cuales no consigo ni recordar, imaginaros la atención que les estaría pensando) sobre lo que me iba a encontrar. Lo bueno de estos aviones es que te dan de comer como a un gorrino y que tienes una pantallita individual para ver pelis, series, escuchar música, leer libros, chatear con desconocidos que van en el avión, jugar a minijuegos e incluso ver en todo momento la situación exacta de tu persona en el mundo. Interesante. Una señora colombiana que vive en Tenerife me hizo algo más amena la travesía, contándonos historias cada uno sobre nuestras apacibles vidas. Como mola hablar con desconocidos. En esas seguía planteándome todas aquellas preguntas que desde varios días atrás rondaban mi nerviosa y rapada cabeza ¿Mi inglés de pleno centro de la Rioja sería suficiente? ¿El será como me han contado? ¿Será el trabajo duro? ¿Conoceré rápidamente a mis compañeros? ¿Cómo será el lugar donde viviré/comeré/dormiré/etc etc? ¿Entenderé a los yanquis? Y lo más importante de todo ¿Me dejarán los jodidos yanquis y su histeria colectiva coger mi segundo avión hacia Freeport? La respuesta era chunga.

La cosa era que, entre mi aterrizaje en Miami y el despegue hacia Bahamas, tenía 1 hora y 40 minutos. Tiempo que parece más que suficiente salvo si aterrizas en los señores Estados Undidos de América. Su afán por creerse superiores al resto del mundo les hace pensar que todo ser viviente quiere atarcarles y POR TU PROPIA SEGURIDAD Y LA DE TODOS LOS CIUDADANOS AMERICANOS (me meo de la risa) es necesario pasar por una serie de medidas que os explico a continuación:

Lo primero que hay que hacer es tener un visado. Para los europeos es algo más fácil ya que nos dejan pisar suelo americano (que esa es otra, no os vayáis a creer lo del sueño americano, que os pego un cachete, y si no leer esto) obteniendo un documento llamado ESTA. Eso es lo que les diría yo al llegar: “Esta me vais a controlar vosotros a mí”. Pagar 74 jodidos dólares por un documento válido para dos años ¿74 dólares por escasas 2 horas en suelo internacional? Porque el tránsito supuestamente es suelo internacional, pero en fin. Rellenar 4 datos chorras (ejemplo: ¿Pretendes atentar contra los estados unidos de américa o contra alguno de sus ciudadanos o aliados? PERO TU ERES GILIPOLLAS O TE HA PICADO LA COBRA GAY? ¿Tú crees que si quisiera atentar contra los EEUU pondría que lo voy a hacer? Me hierve la sangre con la burocracia de este mundo.

estaPágina donde te hacen preguntas absurdas.

Una vez tenemos el documento ya podemos viajar a los EEUU. Al llegar al aeropuerto es necesario un primer chequeo del pasaporte, para saber si eres feo o no, digno de entrar en tan magnífico país. Se hace en unos ordenadores (los ponen porque son más inteligentes que la seguridad americana) donde te sacan una foto (la mía salía levantando el dedo corazón) y te dan un recibo como si fueras un filete de lomo de 65 kilogramos. A todo correr te vas a otro mostrador donde ahí ya si hay personas de verdad (no digo normales, digo de verdad) que te hacen las mismas preguntas estúpidas de antes.

Anteriormente habrás tenido que rellenar un documento declarando el valor de lo que estas trayendo a EEUU y que tipo de cosas portas. Si portas un arma no lo pongas, aunque te lo pregunten. Eso sí, la mayoría de maletas pasan por un scanner, con lo que estarás jodido si quieres matar a algún pinche pendejo. También te piden que declares todo tipo de comida o ser vivo (o muerto) que traigas, por conservar el bienestar de la alimentación americana. La peor y más insana alimentación del mundo. Bravo bravo bravo, otra vez. Allí os quedéis con vuestros transgénicos y Monsanto horadándoos los orificios anales día tras día. Pues aquí os lo digo, y que se rejodan, les colé un buen envasado de jamón serrano (gracias mamá) que lógicamente no declare, pasaba de que me abrieran la maleta y perdiera tiempo y el consecuente avión.

244855hPapel para declarar jamón serrano.

Una vez pasas a los señores de negro de las preguntas absurdas, recoges tu maleta (se señor, la recoges pese a que vayas a coger otro avión) Y pasas con tu maletita por donde otro señor de negro. Este no hace preguntas absurdas, solo mantiene una cara de que no le han follado en su vida y mueve la mano para dejarte pasar o para pararte, como en los campos de concentración, donde los sanos iban a trabajar y los enfermos directos a las cámaras de gas.

A estas alturas ya habréis podido comprobar mi afecto y cariño hacia todo lo que tenga influencias americanas. Profeso amor yanqui por los cuatro costadillos. Pero seriamente, todo lo que digo es la pura realidad. Continuemos

Para más INRI, tras pasar por donde el señor rabioso con tu maleta, vuelves a meterla para que se la lleven a tu avión y…vuelves a pasar el control de seguridad otra vez!!!! Si, ese scanner que se te ven hasta los huevillos y el tamaño de tu escroto, el mismo. Allí pedí insistentemente que me dejaran pasar sin hacer la cola ya que a esas alturas me quedaban 30 minutos para el despegue. La respuesta del señor rabioso número 3 que solo sabía decir “no water, no juice, no soda” ¿Qué pasa, que si es gasolina o vino tinto, sí que puedo pasarlo? Fue que si tenía que empujar a toda la cola para dejarme pasar a mí. Quise responderle que no hacía falta empujar a nadie, solo dejarme pasar, lo que retrasaría en 3 segundos a toda la cola, pero no quise empezar a liarla porque mis nervios estaban a la altura de la estación espacial internacional. Paciencia y morderse la lengua.

Y una vez pasado el control, haber dado 80 veces tus huellas dactilares y haber corrido como un loco, cogido 2 trenes interiores y una buena sudada, me encontré por fin en un avión de papel con capacidad para 20 personas. Justo antes de despegar se abrieron unas trampillas debajo de los pies de donde salieron unos pedales. El avión funcionaba como aquellas patinetas en los lagos que avanzan con la fuerza de tus pies. Igual. En apenas 40 minutos estábamos en el destino final (pedalee muy rápido). Eran las 17:30 hora local, 11:30 en España, con lo que llevaba ya más de 12 horas viajando.

El aeropuerto de Freeport es también de papel, un edificio un poco más grande que un polideportivo y mucha gente negra sonriendo. Buena señal. Hasta que dije que venía a trabajar y mi visado no estaba por ningún lado. Ahí ya nadie sonreía, quizás yo, con la cara como un cuadro. Aquí es cuando vi que tendría problemas con el inglés. Pero he descubierto que no es por eso. Tengo problemas con el inglés de los bahameños, que es algo parecido al español de un sevillano profundo. Afortunadamente se solucionó, rápido pero aun así, en ese momento era el único no bahameño en el lugar, con lo que me sentí un tanto…desorientado.

Por suerte pronto llegaron a buscarme y pude acceder al que va a ser mi hogar por una temporadita, nadie sabe por cuánto, ni siquiera Dios. He decidido que por hoy ya es suficiente, que os quiero dejar con la intríngulis, en el siguiente capítulo os mostraré que encontré a mi llegada, y que me espera hacer por varios meses, que es curioso, divertido y paradisíaco. Hasta entonces, disfrutar de vuestras estupendas y agradables vidas y saber que si no lo haceis, los únicos culpables sois vosotros. Luchar por lo que uno quiere es lo más placentero y productivo que existe en esta vida. Y es la única manera de Exprimir la vida. Asi que, por favor, sean felices.

P.D: Todo lo relatado en este post es absolutamente cierto, salvo lo del avión-patineta. Si te lo has creído, háztelo mirar. O vuelve a la escuela. Besos y abrazos gratuitos.

20150224_142326Solo un adelanto. O si no, al facebook.

Aventuras y desventuras de un mes de Ramadán (V)

21/07/14 Sobre volver a casa

No os asustéis, no me veréis el jeto, al menos todavía. Sobre volver a casa no quiere decir que me esté planteando volver a Haro, eso siempre se plantea por momentos, pero no de manera real.

Ayer domingo mi día fue completo, mental y experiencialmente. Decidí pasar el día solo, para así poder hacer excatamente lo que a mí me viniera en gana, y así evitar fiascos como el del domingo pasado en Zarka. Y decidí partir a España, volver a casa. No os lo vais a creer, pero un trayecto de unos 40 kilómetros, en 3 taxis diferentes me salió por un total de 17 Dirhams. No es recomendable coger los taxis “turistas” a la puerta del hotel. Ellos te la clavan cual Judas en el huerto de los olivos. En su defecto, andamos unos 200 metros hasta una rotonda cercana y allí esperas pasar alguno de los taxis que vienen de Martil y de Tetuán. Por supuesto son taxis compartidos con otras 5 personas, un poco a lo lata de sardinas. Del hotel a Rincón 4 Dirhams; de Rincón a Castillejo, pueblo fronterizo con Ceuta o Sebta (en Árabe) por unos 9 Dirhams, y de Castillejo a la frontera por 4 Dirhams. De risas. Vete de Haro a Vitoria en taxi, a ver la que te sablan. Sable samurái que te parte en dos…cientos trozos.

Y a la llegada a la frontera, se te cae el mundo encima. Tantas veces visto en la tele, al fin ves uno de los principales problemas de nuestra sociedad, las fronteras y su destrucción. Afortunadamente llego en domingo y la actividad es 10 veces menor que entre semana. Lo primero es llegar a la cochambrosa garita de la policía marroquí para rellenar la ficha de policía y estampar un sello de salida del país en tu pasaporte. Allí comienza el largo pasillo a lo que parece el corredor de la muerte. Unas vallas de hace dos siglos, mugrientas a la par que puntiagudas escoltan tu paso, que sin quererlo se hace más raudo por momentos. A la mitad, un policía sentado en una silla de playa te verifica el sello, y allí “pasas” a España. Siguiente etapa, la policía nacional española, más uniformada pero en las mismas condiciones que no invitan a la bienvenida. Y por último, la benemérita, los más españolitos, los verdes, la guardia civil. Tiraos a la bartola.

Frontera EspañaLa frontera una vez pasado el control, a kilómetro y medio de la ciudad.

Y allí estás, en una de las ciudades más mestizas del mundo, choque de civilizaciones. De unos 90.000 habitantes, la mitad de ellos son musulmanes. Pese a que su actividad económica no es muy grande, tiene el estatus de puerto franco, lo que la permite tener diversas ventajas fiscales que favorecen el comercio. Y sus precios permiten que toooodo el norte de Marrecos esté plagado de productos llegados de Ceuta (alimentación, cosmética, bisutería, lencería, ropa, electrónica, etc). Para entenderlo, el Lidl de Ceuta es el supermercado de la cadena alemana que más vende de toda España, y no estoy seguro si de todo el mundo también. No hay más que ver como salen los coches de vuelta a Marruecos.

Volviendo a mi gran día, desde el primer momento empecé a sentir la diferencia de estar en casa. Lo primero el idioma, y háganme caso que, pese a que adoro el intercambio de lenguas y de culturas, de vez en cuando da mucho gusto escuchar tu lengua materna por docquier, pese a que sea entre chillos, como buenos españoles chiringuiteros playeros. Un autobús (guau! Hacía siglos que no usaba un autobús, y con aire acondicionado y todo) me llevaba al centro por unos 80 céntimos. De allí directo a la playa, donde pude notar que las aguas estaban mucho más claras y también más frías. El paso al atlántico y sus corrientes que se mezclan con las del mediterráneo se hacen notar.

La sensación de cercanía con mu hogar se hico aún más presente al permitirme poder hablar con los colegues. Pase bastante tiempo llamando a la cuadrilla para saber las buenas o malas nuevas. Planear nuevos encuentros, viajes, y las risas de siempre me encendieron la luz de la alegría dentro de mí. Fue como expulsar toda la mierda, todo ese humo negro muy a lo LOST y aspirar la fumata blanca de la bonheur. Así de poético chavacanero todo.

Playa CeutaPanorámica de la playa de Ceuta.

Mis pasos, tras un relajante baño y siesta playera, me llevaron a pasear mí ahora delgadurrio culo por las calles de la ciudad autónoma, que al ser domingo estaba un poco muerta. Pequeños comercios y edificios de corte totalmente español. Parece mentira pero lo que me acerco también un poco más al hogar fue ver una gran cantidad de bazar chinos. Tócate los melones mariloles. Paradójicamente en los chinos de Ceuta el alcohol es más barato que en el super, curioso pero muy bueno también. Contrabando Alfonsdam, marroquíes sedientos por hincarle el diente a un buen cubata tras el ramadán y yo mismo que disfrutaré de ello. Por una vez en mi vida sacaré la vena empresarial. Veremos si mi bondad extrema (ironía extrema también) me permite hacerlo. Así pues, botellaca de vodka, whisky, ron y cerveza para la saca, un poco de Jaluf del LIDL y vuelta para la frontera, previo contacto con soldados profesionales de que cuidan de esta nuestra gran España y me piden 50 cents para una lata y me ofrecen hachís del bueno a euro el gramo. Eso sí que es España cojones, fuerza y honor.

Y la vuelta al país islámico me golpeó fuerte en la cabeza, diciendo: Alfonsito, no olvides que ahora eres moro y haces ramadán, que no rabodán. Taxi a Castillejo donde, con viento que vuelve loco hasta a Gandhi y una espera de más de hora y media, realizaba la experiencia del día: Lftor tradicional en el hogar familiar de Otman, uno de mis compañeros fotógrafos, gran persona y mejor amigo.

20140720_201052Verdadero Lftor marroquí.

Vaso de leche, Harira artesanal que nada tenía que ver con la del hotel, mucho más sabrosa y especiada, chbequilla hechos en casa, dátiles.. Y de segundo Msemen, el pan de los 1000 agujeros, y para huntar mantequilla, mermelada, queso fresco de vaca, miel y unos frios buenísimo rellenos de queso, zanahoria, pollo, algo de picante y mortadela. Esquisito todo. Acompañado de un buen café (kaua) y de té. La felicidad que da tener la tripa llena después no lo puedo describir, ya lo intenté uno párrafos más arriba y no pude al 100%. Y esperen señores, que mi reencuentro con la tradición marroquí no había terminado. Media hora después me encontraba con 3 castillejís jugando en un café al dominó. Aquí por el norte, la influencia en forma de juegos españoles es fuerte. Naipes españoles, dominó y parchís sobre todo. Sobre las 11 y con la espalda destrozada por el peso, yo y mi incansable mochila volvíamos en mobillette dirección Cabo Negro, con fuerzas suficientes para empezar la semana.

25/07/2014 Reencuentros

La recta final. La luz al final del túnel. 3 días quedan. Lunes o Martes, y hace 3 días que no escribo. Mi vida no tiene paradas de avituallamiento ni pit stop, cabalga cual veloz corcel ostigado por su montura en retirada, luchando pos sus vidas. Una silla me sostiene en el couloir de la mort, o pasillo de la muerte, ya que, como en mis viejos tiempos de colegial en el Diego de Covarrubias, una señora de la limpieza me hace la habitación. He cambiado a mi querida Flor por una chica árabe que chapurrea 3 palabras en español. Unido a mis 3 palabras en árabe, podemos decirnos 6 palabras.

La semana está siendo curiosa. Cansina y dura, pero divertida y agradable. Salvo hoy, que he conseguido dormir mis 7 horas fijas, desde el lunes no duermo más de 4 horas. Durante dos noches “festejamos” la partida de una de las españolas, Elisa, de la recepción. Para mí una gran pérdida. Pero nuestras condiciones laborales desgastan, y algunos deciden no seguir siendo engañados. A mí me atan los pros, que voy relatando poco a poco en este monólogo interior.

Ayer mi despertar fue curioso. 6:30 de la mañana, me levanto y oigo ruido de agua. Extraño. Sonámbulo, deambulo hasta el baño y al tocar el interruptor, pum, electrocución. Salía agua a chorros del mismo ¿Qué cojones pasa? El suelo de agua hasta los tobillos. Una fuga en la general del agua caliente justo encima de la habitación fue la causante. Conclusión, dos horas de sacar agua de la habitación y pasillo, un par de chillos con los super trabajadores de mantenimiento y pocas horas de sueño. Couloir de la mort.

20140729_182035Couloir de la mort.

Conocer, a fondo, a gm’s, tiene sus ventajas. Si no te apetece hacer contacto gm (clientes) siempre puedes quedar con la persona y te quitas de líos. Por otro lado, también permite hacer cosas diferentes en el hotel. Ayer estuve en la piscina Altair, reservada para adultos. Pronto haré equitación y jet ski (moto de agua) y el martes cené en el restaurante de especialidades. Nada del otro mundo, simplemente que, pese a lo acostumbrado, se sirve un entrante, la suite y un postre a table, en mesa, pegado a la playa y en un ambiente romántico. Todo muy marroquí, los platos incluidos.

Ayer fue el vigesimoséptimo día. La Laylat al-Qadr o noche de destino, es el día más sagrado dentro del ramadán, es un día de rezo continuo. Los más creyentes, y practicantes por supuesto, se pasan la noche entera en la mezquita. Al parecer también se come un plato típico, compuesto por pollo, lentejas y crepes.

Mini Club en el tiro al arcoMis niños del Mini Club en el campo de tiro.

En estas, también me gustaría explicar una cosa tradicional entre todo el mundo musulmán, que absolutamente todo el mundo realiza. Se llama el wodoo, consisten en la limpieza del cuerpo, la preparación antes del rezo. Son unos pasos en un orden estricto, donde se limpian 3 veces cada parte del cuerpo, siguiente el siguiente orden:

– las manos.

– La boca.

– La nariz.

– La cara.

– El pelo: 3 veces hacia atrás y 3 veces hacia delante. Ningún pelo puede quedar seco.

– Las orejas.

– Los antebrazos.

– Los pies.

Y existe un plus suplementario al Wodoo llamado Yaneba. Esta parte de la limpieza se realiza después del acto sexual, y a la limpieza explicada anteriormente hay que añadirle todo el cuerpo, primero toda la parte derecha y después toda la parte izquierda. Es necesario frotar fuerte únicamente con agua. Y una vez limpiado todo el cuerpo, entonces se puede aplicar jabón. Me reservo para mí el saber si lo probé en mis carnes o no, aunque lo que me conocen ya saben la respuesta! jajajujijo

28/07/14 Último día.

The last day. Le dernier jour. Último día. Muchos se rieron cuando confirmé que iba a hacer ramadán. Otros me espetaron velozmente que no llegaría a hacerlo. Y la gran mayoría preguntaron ¿Eres musulmán? O ¿Y por qué lo haces? Y aquí estoy. A escasas horas de celebrar el Eid Al Ftir como un marroquí más. Ayer la luna no salió al parecer y el ramadán se ha alargado un día más. Únicamente en marruecos, ya que en países como Yemén o Arabia Saudí (la cuna del Islam) hoy celebran ya el fin del ramadán.

Estoy y continúo en el club Med gracias a los domingos. Y allí fue uno de los grandes. De los de no olvidar, de los de escribir en mí ya viejo y sin páginas diario de viajes que haya por 2007 me regaló Alba Gómez, jarrera como pocas. La expedición estaba conformada por dos franceses, Maxime y Alix; una portuguesa, mi querida Laura; y dos españolas más, Anna y Fabiola. Nuestro destino Chefchaouen, el pueblo más bonito que conozco. Nuestro transporte, un grand taxi, mercedes blanco que, tras negociación marroquí (ya somos más estafadores que los propios marroquís) nos llevaba y traía por 80 dirhams la plaza, 160 km en total.

Recorrer las calles de Chaouen es como subir al cielo, el azul inunda todos los rincones de la Medina. Todo ello pintado con tintes y pinturas naturales, los diferentes tonos de azul ofrecen un placer para los ojos. Sus gentes, fuertemente influenciados por la cultura española (no olvidemos que antes de la llegada de los colonos españoles, los habitantes de la región vivían en una situación similar a la edad media europea) viven en gran medida del campo. Y lo que esos campos ofrecen es mayormente Marihuana. Mejor dicho Kiff, la planta de la región de la cual se obtiene el hachís. Capital mundial del hachís, exportador a toda Europa a través del estrecho de Gibraltar. Por ello no es nada raro que durante tu paseo, absorto en los colores y olores de la villa, te ofrezcan unas triquiticientas veces grifa, hachís, costo, kiff, droga, porros, canutos, chocolate del bueno, en un perfecto español de Alcantarilla de la Sierra.

Pintura ChefchaouenFoto realizada por Anna Font

Adentrarse en los más recónditos callejones es totalmente recomendable. Todos en cuesta debido a su situación en una colina, su callejuelas esconden un sinfín de niños jugueteando, corriendo, señores portando legumbres del día, jóvenes repintando sus calles, carpinteros cortando madera para souvenirs, tejedores detrás de sus enormes y rudimentarias máquinas entretelando tapices de diversa índole y demás escenas bánales, cercanas a nuestro siglo pasado.

Lo que más se agradece es la cercanía de sus gentes, desde caravanas de saharauíes nómadas que portan sus abalorios del desierto, a bereberes auténticos, artistas y campesinos de la región, ninguno tiene reparo a pararse a charlar un rato, a ofrecer trueques o alojamiento, o simplemente a observarte y reírse. Contigo, eso siempre. Sin duda, es un lugar en el que uno debe pararse un tiempo si quiere reflexionar sobre su vida. ¿Buscan inspiración? Vayan a Chaouen.

chefchauenFoto realizada por Laura Mestre

A la vuelta, Max y yo abandonábamos a las féminas para reunirnos con mi gran amigo Otman en Martil, donde tras el autobús más petado y con olor a sobaco pasiego en el que me he montado nunca, nos parábamos a tomar el Ltor en un bar típico marroquí. Típico y os digo porqué: Huevos duros y pan, harira más buena que el caviar, brochetas de pollo y ternera, huevos fritos con carne picada y tomate natural, todo acompañado por café y té, tocábamos a 30 dirhams por persona. Adéntrense en la cultura señores turistas, conviértanse en viajeros, en visitantes, y vivan como lo hacen las gentes que van a visitar. Lo repetiré hasta la eternidad, el que viene al Club Med (o a un hotel todo incluido de este tipo) y dice que ha estado en Marruecos, miente como un bellaco.

Por ello, salir a Marruecos me da la vida. Sentir que estoy viajando me llena de fuerzas, me da alas cual red bull marca mora. El que no es feliz es porque no quiere. Con todas las letras.

29/07/14 Aïd Moubarak Said

Aïd Moubarak said Khoya! Es la frase que más he escuchado hoy. Es algo así como que dios te bendiga, que sea bueno para ti, mi más sincera enhorabuena. Khoya, mon frere, mi hermano, colega, tío, tronco. La fiesta del fin del ramadán. C’est fini. On est gagné. Se acabó. Lo he conseguido. Muchos me dijeron que nunca llegaría, que no estaba preparado, que había que sentirlo, que estaba loco. Pero esos muchos no me conocían jojojo. Halagos en propia puerta aparte, me siento más que feliz y orgulloso, pudiendo tachar de la lista una de las miles de experiencias que uno debe hacer antes de dejar este maravilloso planeta.

Lo cierto es que pensé que el final iba a ser algo diferente. Me esperaba un estallido de vítores al llegar el Lftor. Y todo lo contrario, es algo interno, religioso, incrustado tan a fondo en sus vidas que no es necesario exteriorizar esa alegría, esa liberación. Muchos me felicitaron, no han visto muchas veces un loco europeo que quiera unirse en su sacrificio. Mi idea de la celebración era de hecho muy europea. Juntarnos todos y poder hacer lo que no habíamos hecho durante un mes: comer, beber, festejar, y por qué no, algo bastante de drinking. Sin embargo, deberé dejarlo para más adelante. El alcohol, por respeto, sigue prohibido hasta después del día de la fiesta, hasta mañana. Y habiendo aguantado 30 días, como no vamos a aguantar otro día más (mi hígado reposa tranquilamente, mi diablillo me pide una cerveza con megáfono).

La alegría de poder desayunar hoy ha sido grande, ni os lo pensáis, levantarse y poder comer lo que uno le venga en gana, con un buffet libre de mil placeres para las papilas gustativas el cuerpo corre en dirección a los poyatos y mostradores repletos de deliciosos manjares: desde especialidades marroquíes como la Harsa, el bouchmir o el Msemen, té a la menta, mermeladas y mieles; pasando por la repostería (croissants, bollos, magdalenaa de chocolate, bizcochos, pasteles de frutas, pasteles marroquíes…) y el beicon, las salchichas, los huevos fritos, huevos cocidos y tortillas de mil tipos; hasta el mostrador con los zumo, frutas confitadas, yogures, embutidos y cereales. Un sinfín de variedades que ya ni recordaba.

Y muchos besos, cada marroquí cruzado por el camino, dos o tres besos y una felicitación. Es una verdadera pena no poder vivir el verdadero festejo en el corazón de la vida marroquí, no en un hotel europeo con marroquíes. Pero el trabajo es lo que tiene

De esta experiencia saco muchos valores. Algunos de ellas ya los he ido relatando a lo largo de estos 5 artículos, mejor o peor explicadas. Nos excedemos, no tenemos autocontrol, dependemos de mil cosas exteriores, no somos sufridos, nos acomodamos. Es necesario probar tu cuerpo, llevarlo a límites a los cuales no está acostumbrado, a fin de cuentas, debemos salir de nuestra zona de confort (leer mi artículo ¿Por qué viajamos? para más información). Me ha llevado a ver que no es necesario tanto para ser feliz, que no dependemos de aditivos para disfrutar, que la vida es más simple que todo eso. Cada experiencia en la vida enriquece, añade un capítulo en tu pequeño mundo del cual puedes extraer consejos para el futuro, va rellenando esas famosas páginas con letras en oro, marcadas de por vida, si no desaparecen en el recuero de nuestro yo futuro. Yo, previsor hasta la médula, dejo estas pequeñas letras no solo por ustedes, no lo crean, sino para mi avenir, para dentro de unos años leer, y poder contar con el recuerdo vivo como si fuera ayer, lo que un mes de 2014 en marruecos realicé con todas las ganas del mundo. Para poder decir, que Fonso, Jonty para los amigos de verdad, una vez hizo el ramadán. O Alfonsdam. Muchas gracias y sobre todo, sobre todo hoy, un poquito más que nunca si cabe, EXPRIMAN LA VIDA. A tope, con la cope.

Yo

Aventuras y desventuras de un mes de ramadán (III)

10/07/14

62,5 kilos. Y bajando. Que yo recuerde mi peso neutro (soy de los que me puedo comer un osobuco de cabo a rabo o un higo chumbo en todo el día y no cambio mi peso) estaba sobre los 66 kilos, echando para lo bajo. Esto, para los de la LOMCE, hace un descenso de 3 kilacos y medio. He bajado un recién nacido mi peso aproximadamente. Y sólo en 11 días. Como la sabiduría popular jarrera comenta, me voy a quedar como la radiografía de un silbido, como el espíritu la golosina, voy a tener que pasar dos veces para que se me vea, como los niños del viafra, recién sacado de un campo de concentración.

Exageraciones a parte, la cosa se lleva bien. Hoy ha estado gracioso. He llegado pronto a las mesas preparadas para los GO’s y fotógrafos en el Lftor. Normalmente llego justo cuando ya se ha dado la voz de alarma. Hoy me he adelantado y todo el mundo hacía sus preparativos. Preparando sándwich de huevo duro y queso, llenando cuencos de Harira, cogiendo dátiles para un regimiento, etc. Ha sido infernal. Sentarse 5 minutos delante de mi plato de pasta se me ha hecho más largo que los 11 días de ramadán que llevamos. Ver la comida a escasos centímetros de tus papilas gustativas tras un día entero sin catar alimento es duro de cojones.

¿Y cuál ha sido la conclusión? Un atracón de tres pares. Todavía estoy con la hinchada, 5 horas después. No aprendo ni queriendo. El ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. El Alfonso es el único ser humano que lo hace día tras día, de forma cotidiana. Y todo por ver rápido la semifinal del mundial entre Argentinolandia y naranjamecanicalandia, el mayor esperpento futbolístico de los últimos tiempos, he visto partidos mejores en el Mazo. En el Mazo señores!!!!

Así pues, anímicamente no ha sido el mejor día, ramadán aparte. Pero a estos días, lo mejor es cortarlos y levantarse al día siguiente como si nada hubiera pasado. Por ello, y sin más dilación, hasta mañana de buen corazón.

Tiro al arcoYo disfrazado de cowboy, o de Robin Hood, como prefieran.

13/07/14

Que no te enteras, que la vida no es una carrera. La vida es un detalle con más secretos que el potaje. Bajo esos versos tan inteligentes de unos grandes comienzo la segunda mitad del ramadán. Son las 3:15 de la mañana y acabo de pegar mi último trago del día, o el primero, como cada uno quiera verlo.

Y es que la vida está llena de momentos en los que uno debe decidir en ese mismo instante, o de lo contrario la oportunidad pasa sin poder retroceder, esfumándose como la ceniza al viento. Y digo esto porque últimamente estoy dejando pasar muchas oportunidades por no afrontar las cosas de forma directa. Como el resto hace. Llámenlo timidez, vergüenza, pereza o falta de motivación, lo que sea, pero solo sé que nunca aprenderé. Y es por ello que es mejor no hablar mucho de ello. Para eso ya podré dedicar otro post tranquilamente si algo día consigo superar ese mi gran miedo.

Decía la segunda mitad del ramadán puesto que entramos en el día número 15. Y esto parece que no se acaba. Podría afirmar que estoy entrando en una tercera fase. La primera fase sería la fase de adaptación. Aquella en la que todo era nuevo, las sensaciones eran extrañas, cada día descubría una cosa nueva y sobre todo lo que sufría era de sed. En mi segunda fase las cosas cambiaron. Uno se iba acostumbrando a días más monótonos (aunque en el Club Med ningún día es igual), el cuerpo ya se ha adaptado a este experimento que estoy realizando con él, y prácticamente no se queja. Y lo que predomina es el hambre, aunque el estómago, pequeño frente a la falta de comida, se llena rápido y no permite comer en exceso.

Pues bien, creo que he entrado en una tercera fase. Una fase en la que el estómago se ha acostumbrado del todo, lo cual indica que me paso todo lo que me es posible el tiempo comiendo, cogiendo reservas; y en una fase en la que empieza a desearse ver el final del túnel. El cuerpo pide marcha. El cuerpo pide su gasolina, sus aditivos. El cuerpo pide lo que en realidad le mata, pero lo que en realidad da chispa a la vida. No sé si me explico, pero no seré más explícito (que hay niños mirando).

En otro orden de cosas, la vida en el club Med es complicada…Muchas cosas a hacer, demasiadas obligaciones y, como casi siempre, lo que se convierte en obligación no es agradable, y lo que no es agradable nunca apetece hacer. El balance varía según el día en el que te encuentres. Hay días que los puntos positivos superan a los negativos y días que viceberza. Y la cuestión es que es una vida de extremos, puntos muy positivos pero también puntos muy negativos. Ayer mismo (este párrafo está escrito en el 13/07/14, ya a 14 puesto que son las 00.20 de la noche, un pequeño barullo temporal, lo sé), hubo varios puntos positivos bastante molones. Mis habilidades en el trapecio progresan adecuadamente, realicé una nueva postura y Marco, un marsellés responsable del circo, me “catcheo” en el trapecio con una nueva postura llamada “la planche” o la plancha. Como una imagen vale más que mil palabras, no lo describo, lo muestro en esta secuencia de fotogramas:

Pero por otro lado, lo negativo abunda. El tiro con arco comienza a no ser tan agradable y divertido. Me planteo si de verdad he realizado 5 años de carrera más un año de master en dirección hotelera para dirigir un pequeño terreno con 6 dianas (sobre esto puedo escribir un tratado pero no os quiero aburrir con sandeces que a la mayoría ni os interesan). La cosa es también que estamos regidos por una política denigrante y más bien discriminatoria, hasta el punto de considerarlo racista. Y hasta aquí puedo leer, que ya sabemos hasta donde llegan los espías internautas y sus repercusiones laborales.

Y en estos bandazos emocionales me ando, hoy más feliz que una perdiz, mañana deseando utilizar la goma2 contra todo hijo de perrilla que se presente delante. El día de hoy ha sido agradable, respirable, como toda jornada libre. Bien descansado, partíamos en taxi hacia Zarka, una población en las montañas con piscinas naturales, muy cerca de Tetuán.

Domingo Piscinas naturalesDisfrutando de nuestro día libre en las piscinas naturales de Zarka.

Las niñas se negaban a quedarse allí, con lo que en 15 mins de disfrute valían para volver a Martil a pasar un día de playa y de compras, para a posteriori ver la final del mundial. Imposible no volver 4 años atrás en mi memoria para recordar la felicidad que nos produjo aquel maravilloso Iniestazo de mi vida. Esto me permite observar más aún la vida marroquí durante el ramadán. Pocas mujeres a la vista en las piscinas, pocas que se bañen en la playa, y las pocas que se dejan ver, por supuesto empapan todas sus vestimentas para bañarse, nada de bikinis. Les quedan años, pero las cosas van cambiando, esto no es Afganistán. La actividad en la ciudad comienza por la tarde. Las calles se empiezan a llenar, la gente hace las compras para el Lftor, pero no se ve ni un solo cigarro, ni una sola persona comiendo y los pocos bares que abren están vacíos. Durante el partido, nadie consume nada, eso sí, una vez roto el ayuno, el trajín es imparable. Cafes, batidos, tortillas, bocadillos, zumos, etc. La gente ansiosa por llevarse algo a la boca, pero todos están preparados. Y una vez comidos, salen a relucir cigarros y cigarros de la risa, dentro del bar (fumar no está prohibido todavía) por supuesto.

La vuelta en moto sin casco a más de 100Km/h (nos protege allah) cierra un día más que completo que espero me de fuerzas para aguantar el p… jod… 14 de Julio de m… de estos gabachos.

15/07/14

Mientras el mundo se revuelve entre conflictos bélicos sin sentido, más engaños a la población, corrupción económica y política en cada rincón del planeta, la vida en el Club Med de Yasmina continua impasible a los devenires internacionales. Mi ramadán avanza, lento pero a paso firme, día tras día, con altibajos emocionales de diversa índole que nada tienen que ver con esta experiencia a la que someto mi cuerpo.

El Lftor de anoche consistió en langosta a la brasa, brochetas de pescado con salsa de mantequilla, magret de canard, roast beaf y una gran cantidad de pasteles y mousse de chocolate. Es lo que tiene vivir en un hotel de 4 estrellas. Comes durante todo el año como solo la clase media-alta lo hace unas semanas de vacaciones. Champagne, cócteles de todo tipo, pasteles, montaditos, y buffet de variedades son el día a día. A cambio aguantas el escuchar a cierto cliente lamentarse de verdad por errar una bola en el hoyo 11 del golf cercano de cabo negro; o quejarse porque se ha gastado 800€ en la boutique por 5 artículos y no ha recibido una pequeña compensación. O clamar a los 4 vientos porque en su suite no tenía nada más que 3 toallas. Los males del primer mundo. Ilusa felicidad.

Cena en la playa Entree soiree blancheSoiree Blanche.

La línea central ha sido atravesada, en el dieciseisavo día de ayuno, ya quedan tan sólo 14 o 13 días (el final del Ramadán depende también de la luna). El final del túnel se empieza a divisar en la lontananza. Para todo en la vida es necesaria una motivación. La mía es superarlo, para poder contarlo. Pero también es la felicidad que producirá volver a la libertad de consumo. El Eid al-Fitr es la fiesta de la ruptura del ayuno, que festeja el final del ramadán y abarca los tres primeros días del Shawwal (décimo mes del calendario musulmán, de 29 días) y generalmente consiste en un encuentro familiar acogedor, la vuelta a la normalidad. Yo me lo tomaré como una celebración, una victoria. Muchas son las ganas del Eid Mubarak (Bendita fiesta).

Motiva también ver la alegría del prójimo al saber que practicas sus tradiciones. 3 días atrás, camiando hacia mi oficina llena de arcos y flechas, me topé con Hamza, un empleado que se ocupa de la tienda artesanal. Al saber que estaba haciendo el ramadán, gritó, sonrió y me abrazo con todas sus fuerzas, impregnándome de su alegría, recién levantado de la siesta como estaba. Sin más dilación, me invitó a su casa en Tetuán para comer, a la que Inchallah pueda ir pronto. Ya sabéis, para contároslo. Expriman la vida en sus casas o fuera de ellas. Y cuéntense chistes los unos a los otros, que la risa a vivir ayuda, y la vida sin risa no es otra cosa que amargura.

Aventuras y desventuras de un mes de Ramadán (II)

04/07/14

Se me antoja bastante complicado dormir. Es una sensación extraña, diferente, prácticamente nunca vivida hasta ahora. Es un poco el mundo al revés. Hablando en modo científico, o en modo “voy a hacerme el interesante, como que sé algo”, los ciclos circardianos se invierten. La noche se hace día y el día se hace noche. ¿Qué ocurre? Te levantas y tu cuerpo aún conserva la energía que has consumido por la noche. Según va pasando el día esa energía se disipa, te vas quedando sin gasolina, y la gasolinera está cerrada o fuera de cobertura. O por lo menos no tienes dinero para comprar gasolina.

Sobre las 17:00, media hora antes de cerrar el tiro al arco, estoy baldado. Ya no es una cuestión de sed o de hambre, a eso uno se acostumbra, es una cuestión de fatiga. No buscas desesperadamente un vaso de agua o algo que llevarte a la boca, pero sabes que eso te va a ayuda a reponer fuerzas.

20140703_154755Mis clientes en plena batalla

Una vez cerrado el chiringuito, es imposible realizar cualquier actividad física. Caminas despacio, te pesan hasta los párpados. Llegas a la habitación y te tumbas esperando que llegue la hora de la ruptura del ayuno. Pero antes toca hace lo que llaman la “vie village” o “contact gm”. Tomar el apero (aperitivo antes de la cena) con los clientes. Ningún hijo de vecino que realice el ramadán aparece por allí. Solo este pringado que escribe estas tristes letras que forman frases sin ton ni son. Tras la ruptura, día tras día el estómago se hace al ramadán y permite comer más, aunque siempre se llena con celeridad. Hoy me he metido una buena dosis de jaluf, chorizo pamplonica y jamón serrano, que hacía meses que ni olía. Por supuesto, animal hiper prohibido en la cultura árabe, pero como yo ya dije, lo mío es el Alfonsdam.

Poco a poco vas viendo que la energía vuelve a tu cuerpo, desde las uñas de los pies a los pequeños pelos que me salen cada vez más atrás de la cabeza. Te encuentras en plenas condiciones, a tope con la cope. Y llega la noche. Vuelves a comer algo sobre las 23:30 (hoy nada debido a mi sobredosis de cochino español) y tu patata bombea a pleno rendimiento. Os juro por allah, y los que me conoceréis imagináreis que es verdad, que jamás he bailado como aquí. Bebes, bebes y bebes, zumos y agua (si señores jarreros, me llamo Alfonso y ahora bebo zumos). Y llegas a la cama y no quieres dormir. Vida extraña esta. Experiencias que te enriquecen, que te quitan la curiosidad, que te enseñan, que te muestran cosas nuevas de tu propio cuerpo, pese a todo lo vivido. Odiados lectores, prueben cosas nuevas, prueben cosas raras, extrañas y entrañables, vivan. Y sobre todo disfruten. Porque de todo lo desconocido se aprende cuando se transforma en conocido. Y todo lo conocido se une en ese pequeño libro que hace 25 años estaba blanco, y día a día rellenas las páginas de ese gran tomo llamado vida.

Bueno a dormir, son las 3 de la mañana y en 6 horas estaré abriendo mi pequeña cabaña llena de arcos, flechas y demás cachivaches.

06/07/14

Con las legañas impidiéndome abrir los ojos comienzo mi octavo día de ramadán, segundo domingo sin probar bocado. Los domingos no trabajo. Es el día en el que la mayoría de los clientes se van y muchos otros vienen. Es por ello que muchas de las actividades del hotel están cerradas y la mayoría de los GO estamos libres ese día. Lo llamamos día off o jour de congé. Son las 11 de la mañana y el viento, como de costumbre, sopla fuerte a este lado del mediterráneo. Pero el sol no nos abandona desde hace ya unos cuantos días.

Ayer me ocurrió algo peculiar. La noche se alargó más de la cuenta (eso no es nada peculiar) y nos quedamos en el night bailando y charlando, Go’s y Gm’s. Esta vez cené con una familia de clientes, ya que los sábados la cena es de gala, y la verdad me puse como el chiquillo desquilador, con lo que el hambre no me volvió a entrar hasta tarde. Para cuando me di cuenta, estaba sobre las 3 de la mañana de charleta con algunas de mis compis españolas. Y para el ramadán la jornada comienza sobre esa hora. Mi gozo en un pozo, no podía ya ni comer ni beber y no había echado mi habitual trago de agua de litro y medio antes de dormir para reponer. Trago de agua que me hace levantarme un par de veces a utilizar la manguera, y os aseguro que me podrían llamar para extinguir los incendios de verano en la costa mediterránea.

20140706_001212 Soiree blancheMal rodeado durante las noches en el Club Med

La cosa es que en esas apareció un compañero de ramadán. Me quedaban escasos minutos para alimentarme y beber, ya que el inicio de la jornada se marca sobre las 3:15. Y allí me puse como loco a engullir y a beber agua con embudo, cual si me fuera la vida en ello.

Las sensaciones cambian día tras día. Ahora parece que el cuerpo se ha acostumbrado a la falta de agua, anoche, antes de la ruptura del ayuno, lo que de verdad tenía era hambre, no sed, muy al contrario que al principio. Y el calor aprieta prácticamente por igual estos días.

No sé lo que pasa por el mundo, mi desconexión con la realidad es absoluta, como nunca en mi vida. En este mi pequeño mundo hay demasiadas cosas para ver y hacer, que me impiden ver lo que pasa lejos del alcance de mis ojos. Cosa que me desconcierta y no me agrada, acostumbrado como estoy a estar siempre a la última, informado de la mínima chorrada que afecte a la generalidad de esta extraña forma de vida llamada ser humano.

07/07/14

Una de los defectos que tiene este ramadán extraño en el que me he inmerso, es que no consigo realizar al 100% uno de los objetivos por lo que me adentré en esta aventura, la de involucrarme a fondo en la cultura marroquí, musulmana a fin de cuentas. El trabajo en el hotel impide que pueda salir a ver muchas de las tradiciones que ocurren durante este mes tan importante para ellos.

dosenuno (1)Así se las gastan mis clientes (gracias a mis super consejos 😉

Pero ayer, en mi día libre, esto se consiguió de alguna manera. Muchos de los GO’s utilizan su día libre para descansar, algo más que comprensible tras la tralla que se nos mete día a día durante 6 días a la semana. Menos comprensible es que se utilice el día libre para permanecer en el hotel, despidiéndote de clientes o cosas por el estilo, que a mi modo de ver no es más que trabajo. Y la desconexión es imprescindible para no volverse loco, o meterse definitivamente en esta secta. Pero allá cada cual. Ca uno es ca uno y ca dos una piragua.

La cosa es que conseguí sacar a mi compañero de cuarto de su enclaustramiento continuo (si no está trabajando el pobre hombre, que mete más horas que Javier Fanjul en las minas de Asturies), y nos fuimos para Rincón, uno de los pueblos de al lado, sobre las 13:30. Ya sabéis, taxi compartido (máximo 6 personas) a 4-5 dirhams la plaza, por un trayecto de unos 7 mins.

La ciudad de rincón en pleno día de ramadán rincón2 (2)

Y allí llegó mi primera sorpresa nada más llegar. Las calles principales vacías. No merece la pena abrir bares y restaurantes para que nadie coma ni beba. Una vez adentrados en sus callejuelas, sí que se veía más ambiente, de gente con sus dos ovarios y pelotingas comprando en el mercado sabiendo que hasta 7 horas después no podrían catarlo. Si se veían niños catando deliciosos manjares en mis mismísimas narices, con toda la japia recorriéndome cada centímetro de mi cuerpo.

dosenuno (2)

Como veis, cada uno lleva el ramadán como puede. Es gracioso ver la gran cantidad de personas tiradas en las cunetas a la bartola, tomando la fresca, esperando que el sol avance raudo hacia el otro horizonte, llamado poniente, para poder llevarse algo a la boca agradeciendo a Allah por hacerles tan dichosos y felices.

Tras la vuelta al hotel, dosis de actividad deportiva. También es vital aprovechar de las ventajas de vivir en un hotel de 4 estrellas. Doble sesión de catamarán, con el loco de Nabil (un experto de los pies a la cabeza que ha competido con el equipo nacional de vela de Marruecos y Francia), y otra más de circo, con el trapecio volante, en el cual aprendí un par más de posiciones para tirar para adelante y meter adrenalina para el cuerpo.

No os lo creeréis pero me veo con más fuerzas que antes, otro día me meto más a fondo en esta reflexión con experimento científico y todo.

Pero lo mejor el día estaba por llegar. Sobre las 18:30 me encontraba subido en una scooter con otros os moritos (pena de foto), sin casco (no saben lo que es eso, mamá no leas esto) dirección Martil, el otro pueblo cercano. Allí realicé un Lftor como mandan los cánones, rodeado de mis compañeros fotógrafos, comiendo con las manos suculentos manjares tras las sirenas que abren la veda. Leche, te, tajine de carne picada y huevos, huevos duros, quesitos, dátiles, harsa, bouchmir, etc. En ese momento las calles parecen sacadas de Yo soy leyenda, vacías completamente.

20140706_194537Aunque parezc mentira (me pongo colorada…) la foto la hizo uno de mis compañeros fotógrafos)

Hora y media después lo que se abarrotan son las mezquitas. La misa es especial y dura más de media hora. Eso sí, una vez pasada, comienza el ambiente por las calles. Todo el mundo, con energías renovadas, sale a tomar la fresca, tradición que creíamos muy española, pero es que también nos creemos el centro el universo.

Es por eso que debemos salir, conocer, descubrir, para así saber, que no somos el tirrín del mundo, que no solo en España se vive bien, ni que “esque como en España…” Expriman la vida, como puedan. Yo no digo que lo hagan a mi manera, cada uno tiene a suya, solo digo que lo hagan. Sean felices.

La vida en un hotel

“El que trabajando hizo dinero, vivió pobre y murió rico”

Cuando hablamos de trabajo todo el mundo imagina la misma situación: una oficina llena de mesas, todas iguales, metálicas, grises, insulsas, con sus correspondientes ordenadores y los peones sin quitar ojo de las pantallas durante las 8 horas que dura la jornada laboral, salvo para pequeños descansos en los que uno evacúa al canario o se toma un cafelito para no quedarse dormido. Ese es el estereotipo de trabajo occidental. Y la gran mayoría lo ejerce. Cagándose en todos sus muertos cuando llega para sentarse en su desvencijado sofá que no puede cambiar por uno nuevo porque su sueldo irrisorio no se lo permite.

Yo tuve la ocasión de ejercerlo durante 800 horas, unos 5 meses en plena estación estival en la bella isla de Mallorca. Y como para poder hablar de algo hay que conocerlo, ahora puedo decir a ciencia cierta que es la mayor mierda en la que me he podido meter. Para el que le guste. Yo ya afirmo y declaro desde el segundo párrafo que no puedo trabajar bajo un techo. Necesito aire libre. Y no aire enrarecido de oficina congelándote en verano porque tienen el aire acondicionado a 15 grados y asándote en invierno con la calefacción a 25 grados. Para el tontopicha que le gusten las oficinas. A mí dame naturaleza, campo, cielos despejados o nublados, pero que pueda verlos.

En esta vida hay que tocar todos los trabajos posibles, bajo mi punto de vista. Sabiendo que mi punto de vista cambia radicalmente cada escasos meses, es lógico pensar que también quiera cambiar de lugar, de trabajo, de cultura, y hasta de amigos. Pero he encontrado un trabajo que me place, que de momento me llena, y que pese a sus muchos contras, me permite realizar varias de mis pasiones: deporte, aire libre y naturaleza y viajar. No puedo pedir más. En este pequeño post intentaré haceros ver en que consiste y cuáles son los entresijos de la vida en un hotel Club Mediterranée. Muchas de las cosas os van a sorprender, otras conoceréis y habrá algunas que os dejarán boquiabiertos. 3,2,1!!!!!! Bienvenidos al maravilloso mundo de la hotelería.
El Club Med no es una cadena hotelera al uso. Su filosofía es completamente diferente a la del resto de hoteles, y muchas de sus particularidades lo hacen único, lo cual no quiere decir que sea el mejor. Es más, su filosofía tan radical hace que como cliente, o bien lo ames y repitas el resto de tus vacaciones, o bien no vuelvas más. En pocas palabras, muchos los califican de sectario. En muchos aspectos me recuerda mucho a mi vida de colegio mayor en Madrid (un bratzo a los Covarrubios por el mundo, a las del caro que tienen rabo y a las del franco que follan más y mejor, nebrijos de puta).

bache club med
Dentro del hotel existen dos tipos de trabajadores, los GE (gentiles employes) son los trabajadores que todo hotel tiene: limpieza, camareros, cocineros, jardineros… Y luego estamos los GO (gentiles organisateurs) donde cada uno en su puesto (recepción, bar, restaurantes, deportes, animación) realiza sus tareas correspondientes, pero no solo eso, sino que vive la vida de hotel junto con los clientes, que son llamados GM (gentiles membres). Todos muy gentiles siempre, ole viva la pepa, alegría. Si un cipote. Esto implica que los GO’s no solo trabajamos en el hotel, sino que vivimos en él, y llevamos la vida de hotel que lleva un GM. Comemos con ellos, tomamos copas con ellos, bailamos con ellos, hacemos animación, etc. En el club med la Palmeraie, en esta sesión de invierno 2014 somos unos 120-130 GO’s más unos 300 GE’s. La filosofía club Med busca una integración de los GM inmediata, una afinidad excelente entre GO’s y GM’s para obtener el máximo de satisfacción del cliente. Pero para que podáis daros cuenta de cómo es la vida en el hotel os explicaré paso por paso en qué consiste una jornada de trabajo aquí en Marrakech.
A las 8 de la mañana cojo la navette que me lleva hasta el hotel. Cada día de la semana tiene una vestimenta diferente tanto para la mañana como para la noche (blanco y rojo, blanco y polo verde, camiseta 45, la marca de ropa de Club Med, vestimennta oriental…) En el anterior post primeros días en Marruecos ya expliqué que por falta de plazas los GO’s mas nuevos vivimos en un antiguo hotel de la compañía en plena plaza Jemaa el Fna. El desayuno es la única comida que podemos comer juntos los GO’s en una sala reservada para nosotros. La comida es siempre la misma que la de los clientes. Y oh joder oh sí que placer que alegría. Imaginaros comer todos los días en un buffet de un hotel 4-5 estrellas. Un hotel en el que cada día la temática gastronómica es diferente, un hotel con un restaurante con cabida para más de 1.000 personas con 4 salas más una terraza de unos 600 metros cuadrados. De verdad os digo que no comprendo cómo no estoy engordando. Es yo creo el punto fuerte del hotel, junto con el equipazo de deportes.

VistasVistas desde la torre del hotel

La vida en el hotel está plagada de actividades deportivas. Cuenta con 6 pistas de tierra batida, dos piscinas (la principal más una llamada Zen caliente todo el año), gimnasio y sala de fitness para actividades tales como zumba, pilates, refuerzo muscular, step, etc; campo de golf, tiro al arco, spa de 1.000 metros cuadrados, dos restaurantes, dos bares, tienda, mini club (para niños desde 3 a 17 años, con actividades todo el día). Nada mal eh.
Sobre las 9 comienza mi jornada laboral, camino hasta la maison des sports (nuestra base central junto con los del tenis) cruzándote con los primeros GM’s madrugadores, saludando a todo el mundo. A muchos ya los conoces de días anteriores, les saludas por su nombre y conversas un rato con ellos en mi perfecto francés de provincia (digo provincia porque La Rioja es uniprovincial). Hoy toca la marche sportive, por ejemplo. 9:15 quedada en la recepción. Explico la actividad y salgo con ellos a dar un paseo a buen ritmo por todo el palmeral del exterior de hotel. Realizo algunas explicaciones sobre el terreno, río con ellos, hago bromas, en definitiva, es una continua animación de los clientes. Muchas veces es complicado, porque este trabajo implica estar feliz a todas horas durante todo el día 6 días por semana (tenemos un solo día de descanso), y eso es algo que ni Miliki, que en paz descanse, podía hacer.

Paseo en VTT
Paseo en bici

Una vez finalizado el estiramiento vuelvo a la central y si tengo alguna otra actividad (paseos en bicicleta, recepción en la maison des sports para dar raquetas de ping pong, de bádminton, tenis, basket, fútbol, inscribir para la bicicleta…) la realizo con gusto. De lo contrario voy al gimnasio junto con los clientes a mazarme cual M.A. Barrakus y si lo exigen dar algún consejo a los GM’s. Sobre las 11:30 suelo acudir al tiro al arco, lanzo algunas flechas y aprendo como funciona, ya que en mi próximo hotel para el verano seré responsable del tiro al arco. Todos los días sobre las 12 hay algún tipo de animación que finaliza con un crazy signs que no es más que poner canciones conocidas por todos los GO’s y muchos GM’s para bailar una coreografía más que repetida. Algún día que otro me toca hacer la entreé restaurant, donde animo a los GM’s a que participen en los torneos de la tarde, les inscribo y sigo conversando con ellos. Cada día es algo nuevo.

tiro al arcoTiro al arco

Ya en el comedor, eliges tu comida y buscas una mesa donde comer con los GM’s. Los temas de conversación suelen ser siempre del mismo corte (de dónde vienes, cuanto tiempo llevas aquí, que otros hoteles has hecho antes) pero frecuentemente me topo con buenas conversaciones donde se aprenden cosas nuevas y pasas el rato. Después de comer se suele hacer alguna actividad de animación, reuniones de todos los GO o colocamos el teatro para el espectáculo de la noche. Seguidamente realizo los torneos que me toquen (vóley-ball, futbol, petanca o ping pong) hasta las 17-18 y vuelvo a mi habitación para ducharme, tumbarte en la cama unos 30 segundos y volver al tajo. Antes de la cena se va al bar a lo que se llama contact GM, charlar, hablar con ellos, sentarse, tomar algo…Lo tienen todo muy bien pensado. La filosofía club Med es una filosofía de “all inclusive”. En todos sus hoteles. No existen las medias pensiones ni el solo alojamiento, siempre es todo incluido. De hecho se consideran los creadores del todo incluido, cosa de la que yo dudo enormemente, pero vamos, que se piensen lo que ellos quieran. El todo incluido por supuesto incluye bebidas self service all the day. Un cliente se puede poner fino filipino vamos. Pero nosotros no tenemos derecho a pedir alcohol. Si bien los barmans son GO’s como nosotros, hermanos GO’s, el jefe siempre está atento. (Que por cierto, vaya pedazo de mequetrefe está hecho). Eso sí, si la copa la pedimos a través de un GM, entonces podemos beber todo lo que queramos. Esta técnica es la única que consigue que yo haga amistades con los clientes fuera de mi trabajo verdadero, las actividades deportivas.

Otra de las actividades que realizamos son los arrivés y departs. Lo sábados suelen ser el día en el que los clientes se van y otros vienen. Y es una locura. Unas 3 veces al día debes pasarte por la recepción para, junto con todo el resto de GO’s (TGO) disponibles en el caso de departs muy numerosos, realizar una despedida con música típica marroquí y alzando todos los brazos y lanzando besos al autobús. Todo muy bonito y falso a la vez. En el caso de las llegadas, se les hace una breve explicación, se les da un té muy rico y unos dátiles, y se les acompaña personalmente a las habitaciones mientras se les responde a las preguntas y se les invita a participar en todo dentro del hotel (seguir la temática de ropa, venir a los espectáculos, participar en la subasta o en la tómbola, etc).

Arrive et departDepart de los GM’s

Tras una cena en la que casi todos los días salgo rodando (no sé cuándo me acostumbraré a esto y comeré como una persona normal y no como Homer Simpson), se vuelve al bar y al teatro para el espectáculo. Todos los espectáculos de la semana (7 días, 7 espectáculos) son realizados por los GO’s. Esto implica que hay que ensayarlas, aprenderlas, repetirlas y mejorarlas. Y os preguntaréis ¿Y de dónde sacan el tiempo estos pobres chicos para aprenderse las coreografías? Pues al final del día. Sobre las 23-00 de la noche hasta que sea necesario. Media de horas de sueño al día: 6. Si me lo dicen antes juraría que no se podría aguantar, y menos haciendo deporte y estando de pie todo el día. Pero aquí sigo, vivo. De momento. Si no realizas el espectáculo, haces la entrada del teatro (bailas con la música, invitas a entrar a los GM’s, etc) y después te quedas a verlo con ellos. Y tras el espectáculo se hace un crazy sings final y si el cuerpo y los 18 cafes te dejan (miento, yo no bebo café) haces un poco la fete con los clientes.

Damas y caballeros, esta mi vida actual, en la que el tiempo pasa volando y uno envejece de manera sobrehumana. Pero me gusta, y eso es lo que cuenta. Quizás dentro de dos días cambie de opinión, y como el viento, me dirija hacia otro mundo totalmente diferente al que estoy viviendo ahora mismo, siempre con previo paso por el epicentro de mi vida, Haro, la gran capital del Rioja.
Siempre animo a la gente a salir, a visitar, a conocer, a descubrir. Uno no sabe de verdad lo que le gusta si no lo prueba antes. Una persona que no ha vivido en más de un lugar no puede afirmar “es que yo no podría salir de Torrelaverga de la Salmuera”, simplemente porque no lo sabe. ¿Quieres decir que el único lugar donde te gusta vivir es tu casa de toda la vida? Prueba, sal fuera, descubre, intenta integrarte. Y si entonces no lo consigues, tendrás razones de peso para argumentar tu opinión. Pero no cometas el error que comete todo hijo de vecino. No desistas a la primera. Lucha. Me tengo que sincerar para decir que durante los primeros días que estuve aquí me faltó el pelo de un calvo para tirar la toalla. Fue duro, pero lo conseguí. Odio a la gente que habla sin saber, y la mayoría pecamos de sabihondos, de que todo lo conocemos y podemos hablar de todo (en España sobre todo de deporte y de medicina). Así pues, querido futuro viajero, deja de lado tu timidez, tus miedos, tu vergüenza, y pruébalo, sal de tu zona de confort y descubre. Veras las maravillas de este mundo tan variopinto y ya no querrás parar de moverte.

Pero sobre todo, te muevas o no te muevas, Hakuna Matata, y exprime la vida.

Un día cualquiera en Marrakech

Esa sensación que aparece cuando estas en un lugar que te satisface, haciendo algo que te gusta, sabiendo que no estás malgastando el tiempo. Esa sensación que notas en tu cuerpo cuando aparece la felicidad, cuando tu sonrisa no desaparece, cuando los puntos positivos superan con creces a los negativos. Esa sensación cuando todo lo que ves es nuevo y te gusta, te sientes curioso, seguro de ti mismo, todo es excitante y no cabes dentro de ti. Esa es la sensación que tengo cuando viajo y conozco lugares nuevos. Y en este caso, en el caso de Marrakech, esa sensación es más poderosa aún. Esa sensación.

El día comienza a las 10:30 de la mañana. Salgo a la calle con un entusiasmo atroz, cavilando sobre lo que me deparará la ciudad, no teniéndolas todas contigo. Pero sobre todo, intentando no hacerse una idea equivocada de cómo será la ciudad, para no llevarse una desilusión. A 100 metros tengo la famosa plaza Jemaa el Fna, según muchos viajeros, la plaza más animada del mundo. No he visitado todas las plazas del planeta tierra, pero posiblemente pueda corroborar esa información. Pero dejaremos la descripción de tan animado lugar para la tarde-noche, cuando alcanza su máximo apogeo. Por el momento decir que durante el día uno puede tomarse un zumo de naranja natural (o de pomelo, para los raritos) por 4 Dh, dírhams, al cambio unos 40 céntimos. Y los zumos de naranja de aquí son verdaderamente orgásmicos. También he de decir que me declaro un apasionado de los zumos de naranja, de hecho, estoy planteándome tatuarme un zumo de naranja en el pecho. Estoy entre el zumo y una sobrasada, también única en el mundo.

Como iba diciendo, la plaza conserva toda la actividad de la ciudad antigua, es el epicentro por excelencia y allí me dirigí a desayunar. En una de las esquinas de la plaza se pueden encontrar varias terrazas juntas donde se come bien y barato. Ojo al dato los buscadores de gangas: Un zumo de naranja, un café o chocolate o té, una napolitana de chocolate y una especie de crêpe típico de marruecos que se llama, cuidado a los de la risa floja, semen (ahhh estás desayunando semen por la mañana!! Jajaja es bueno para el cutis!), más la correspondiente miel, mantequilla y mermelada por…20 DH, menos de 2€. Incroyable mes amis, super! Rico, barato y para toda la familia.

Zoco marrakechTienda en los aledaños de la plaza Jemaa el Fna

Después de tan grato inicio, comenzamos, junto con un ex-compañero de trabajo, a patear el casco antiguo de la ciudad, llamado La Medina, rodeada toda ella de un muro de unos 10 metros de altura hecho de barro, con diferentes y bonitas puertas de entrada. Una Ávila a la manera africana, muy medieval todo. Nuestros primeros pasos nos llevaron al edificio más alto de Marrakech, la mezquita el Koutoubia, con un minarete de unos 80 metros de altura, considerado el epicentro religioso de la ciudad. Como muchos sabréis, los musulmanes rezan 5 veces al día, y son llamados desde estos minaretes a la oración. Lo que pocos sabréis, y yo también desconocía, es que una de las oraciones se lleva a cabo a las 5:30 de la mañana. Por lo que ya no es tan agradable despertarte en medio de la noche, con unos megáfonos enormes gritando: Allah o agbar! Allah o agbar! (Dios es grande). Resido en el antiguo club Med La Medina, justo entre la Koutoubia y la plaza Jemaa el Fna, es decir, más céntrico imposible. Para los que conozcan la ciudad, justo donde se colocan los carros con caballos para los tours turísticos por el centro. Ningún edificio puede ser más alto que este minarete, precioso desde cualquier punto de vista, con grandes recuerdos en el primer instante que lo ves con la giralda de Sevilla. De hecho, estoy casi seguro que la giralda es una copia de este minarete. Sobre todo por la noche, bien iluminado, resalta y es digno de descansar un rato en alguno de los bancos próximos del parque contiguo para admirar su eterna y musulmana belleza.

Mezquita KoutubiaMezquita Koutubia

Nuestros pasos se acercaban ya al kit de la cuestión, a la esencia de la ciudad, al centro de atención. A las calles repletas de personas yendo y viniendo, a los turistas que resaltan como si tuvieran puestos triángulos de colores encima de la cabeza en modo Sims. No me quité la sonrisa de la boca en todo el día. Lo juro. Todo era tan nuevo de ver, tan divertido. Lo mejor que te puede pasar en estos casos es que seas algo extrovertido, y entonces no pararás de hablar con desconocidos durante todo el día.

En la esquina contraria de la plaza tomamos la calle Riad Zitoune Jdide, que nos llevaba directamente hasta nuestro primer objetivo: el Palais Bahía. Dentro de la Medina, la calle principal más grande no tiene más de 5 metros de ancho, y el resto son callejones y callejas, pasajes, túneles, travesías en las que 3 personas andando a la vez se chocan sin cesar. Las calles principales se pueden distinguir por dos cosas: los ríos de turistas en ambas direcciones y la cantidad de tiendas y puestos, a razón de 2 cada 10 metros, o más.

El Palais Bahía no tiene nada de especial. Un palacio residencial de reciente construcción (se terminó de construir sobre el 1898), con 2 patios principales y numerosas estancias, decorado muy a la manera de los palacios nazaríes de Granada, salvando enormemente las distancias. Sí que son dignos de mención sus patios interiores, los cuales supongo y aseguro, serán oasis perfectos durante la época estival, con los naranjos cobijando del desértico sol. En cualquier caso, el precio de la entrada (10 DH, 1€, hace la visita casi obligatoria).

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Muy cerca también nos topamos con otro palacio, el palais el Badii, donde por otros 10 DH nos adentramos en otro edificio, esta vez mucho más antiguo y monumental, datado a principios del siglo XVI. Aunque su estado no es del todo aceptable, cosa normal pensando que está hecho a base de barro, merece la pena, sobre todo para subir a la terraza donde se pueden obtener unas buenas vistas de los techos de la ciudad. Un techo marrakchi sin una parabólica es como una teta sin pezón. Sin sentido.

Muy cerca se encuentran las tumbas Saadianas, que tuvimos que dejar para otro día. Así pues tomamos otra de las calles principales que sale de la plaza, la calle Riad Zitoune el Kedim de vuelta al epicentro. En ella nos paramos a comer en un pequeño restaurante autóctono. Por 50 DH (menos de 5€) pude degustar una ensalada, un enorme tajine de ternera (servido con patatas y legumbres), pan y agua. El pan marrakchi es sencillamente alucinante. Y el tajine no se quedaba corto, la verdad. Me dejó mucho más que satisfecho.

Tras la no tan frugal comida, comenzamos a practicar el deporte rey por excelencia en Marrakech: el regateo. De primeras esta es la regla a seguir: el precio que te digan, divídelo por 3, ese será tu objetivo final. Después toma la táctica que quieras. Es tan sencillo que si el marroquí en cuestión te dice el precio y te quedas callado 3 segundos, rápidamente te preguntará: ¿Quieres negociar? ¿Cuánto quieres pagar? Así pues hago un llamamiento a los que alguna vez vinieron y pagaron directamente el precio inicial: estáis grillaos, tronados, del ala, ni puta idea, iros al guano, me tenéis hasta el coño. ¡Regatear, regatear y regatear! Como no os decían de pequeños en los entrenos.

Verdaderamente es un arte esto del regateo. Y ellos tienen la carrera universitaria, dos másters en formación y una tesis doctoral. En resumidas cuentas, están curaos de espanto. Siempre te llevarán a su terreno y acabarás pagando más de lo que pensabas. Pero eso es así, y aun así saldrás ganando, porque será barato, con lo que todos contentos y pa’ casa. Y desde luego, para llegar al objetivo final, hay que ser persistentes, perseverantes y no desesperar.  Sobre todo, cabezotas, porque te cambiarán de idea en caso contrario. Relojes por 5€, carteras de cuero por 1-10€, vasos de té por 7€ la docena, aceite de argan auténtico, camisetas de equipos de fútbol por 10€ (más falsas que una moneda de chocolate), especias de todos los tipos colores y sabores (aquí no suele hacer falta regatear, está marcado el precio; objetos de cerámica desde 1€…Estos son algunos ejemplos. Yo en mi desvirgación como regateador profesional fui timado vilmente. Me compré un reloj casio de toda la vida (the very best whatch in the world) por 80 DH. Bajé desde los 150 DH, pero no quiero saber lo que cuesta en España. Y la pila…no es la de un reloj casio.

El minarete empieza su cántico islamista mientras continuo relatando lo vivido en el primer día turístico por Marrakech. Por lo general las tiendas y puestos del zoco de los aledaños de la plaza Jemaa el Fna se agrupan por gremios. Así pues, no es difícil penetrar en un patio interior de dos pisos y verse rodeado de antiguallas, chatarra, diversos objetos decorativos de cobre, hojalata, plata etc; o en otro donde la mezcla de olores es tan diversa que el aparato olfativo no es capaz de captarlo todos, y te cogerá el que peor huela, por supuesto (un beso para mi querido Murphy, el de la ley).

Sobre las 17:30 y con la ciudad en plena actividad, nos dirigimos en taxi hacia el barrio de Gueliz, el barrio europeo de la ciudad marroquí. Jamás, jamás de los jamases, entréis en un taxi sin negociar antes el precio, o si este no enciende el taxímetro. Pagaréis por un corto viaje lo que nunc habéis pagado. Siempre negociar (palabras como juyah, je ne suis pas un touriste, je habite ici…sirven bastante) y acordar un precio antes de salir. Como os decía, la zona de la plaza 16 de noviembre (coincidentes dos grandes arterias de la ciudad, la avenida Mohamed VI y la avenida Hassan II) es lo más parecido a un centro comercial europeo: Mc Donalds, Adidas, Zara, New Yorker, edificios de varias plantas con bloques comunitarios…Una pequeña feria con puestos de artesanía local nos permitía ver cosas sin la presión de ser un turista en pleno zoco. Aquí los viandantes eran todos locales, marrakchis. En uno de los bares cercanos pudimos descansar viendo un partido del Madrid, son mucho más aficionados a nuestra liga casi que nosotros (¿Barcelone o Real? Preguntan a todas horas cuando reconocen mi fuerte acento español). Un estupendo té a la menta como no los hacen en otro lao me reconstituyó por completo mientras fuera se levantaba un pequeña tormenta de arena, al parecer, algo típicas por aquí.

Y a la vuelta nos quedaba lo mejor. El poder de la actividad humana en su máxima expresión, el ocio por el ocio, la vida en la calle. Según vas acercándote a la plaza Jemaa el Fna el bullicio y el ruido de tambores y diferentes instrumentos orientales va incrementándose de forma exponencial. La noche ha caído y los puestos de comida aparecen como por arte e magia en el centro de la plaza. Todos iguales, con prácticamente la misma comida, pequeñas carpas blancas con un carro enorme en medio, con planchas más sucias que las del Tiriquilla (parece mentira, pero es posible) y con una continua columna de humo que lleva el olor a fritanga hasta el mismísimo cielo. Por todas partes se agrupan personas de todas las nacionalidades a ver algún tipo de espectáculo: partidas de cartas, peleas de gallos, conciertos improvisados, juegos de feria de diversa índole (pescar la botella, dejar la moneda en pequeños números flotantes, etc). Por 30 DH me comí unas brochetas de pollo, todo siempre servido con una generosa hogaza de pan, aceitunas especiadas y salsa picante. Los puestos del zoco ya están cerrando a esas horas pero la actividad no cesa hasta altas horas de la noche. Todos los días. Y en ese justo momento, sentado en una de esas carpas entre una pareja de japonesas y una familia alemana, supe que para nada me había equivocado de destino, y que me quedaban muchas cosas por descubrir de este maravilloso lugar.  Cosas que os iré contando poco a poco.

Me dí cuenta que por fin, después de unos meses en el pueblo, estaba exprimiendo la vida.

Y riéndome mucho. Hasta la próxima

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