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Último destino: Koh Phi Phi

“Todo final es el comienzo de un principio”.

15-noviembre
Último destino del viaje. Queríamos acabar en Koh Lanta pero el tiempo se no ha echado encima. Estas islas no son para quedarse una sola noche. La única habitable es Koh Phi Phi Don, y su único pueblo, Tonsai, es algo parecido a Lloret de Mar. Pero sin motos ni coches ni carreteras. Una gran congomeración de bares, restaurantes, boutiques, centros de buceo, masajes y tatuadores. Tattoos everywhere. Y todo creado de la nada hace escasos 30 años. Por la noche la playa principal de Tonsai se vuelve un Haad Rin continuado. Bares de techno con terraza en la playa, espectáculos de fuego y mucho guiri borracho.
Nosotros nos hemos alojado en el Rock backpackers, un hotel con habitaciones privadas a 500 bahts, céntrico, limpio y con buenas referencias. El precio, pese a ser elevado para el resto del país (como precio más bajo para alojarse), se encuentra entre los más baratos en la isla en temporada alta, que viene de comenzar por estas fechas. Bares como el banana bar, irish pub, stockholm son los más conocidos. Sin olvidar el genuino reggae bar, que de reggae no tiene casi ni el nombre, con un ring de muai thai en pleno centro del local para que los musculados guiris puedan darse de ostias por un buen bucket gratis.

muai thaiAquí el interior del reggae bar, con torneos de Muai Thai todos los días, y todos ellos amateurs.

Hacia el este de la población se puede subir a un view point de los de postal o google images. Merece la pena subir el millón y medio de escalones y ser atacado por el ejército de mosquitos de Koh Phi Phi (y pagar 20 bahts, que aquí se paga por respirar) y reposar arriba viendo también Koh Phi Phi Lee.

View Point in Koh Phi PhiVistas desde el View Point de Tonsai, la única población de Koh Phi Phi.

Hoy hemos recorrido el resto del archipiélago en barco, en nuestro ya queridísimo long tail boat. La excursión de todo el día con desayuno, comida y agua (un poco escasa, todo hay que decirlo) por 400 bahts. Irrisorio 10 €. Islas muy cucas todas ellas: Bamboo island y Mosquito al noreste, más la aclamada Maya bay en Koh Phi Phi Lee, el paraíso terrenal mostrado en la famosa película “the Beach”, de Leonardo Di Caprio. Un placer para la vista. Por mucho que hablen de masificación, de que es mejor visitar otros lugares de Tailandia con playas de igual belleza y menos turísticas, y pese a que si que estaba un tanto llena, es algo que creo merece la pena, que recomiendo encarecidamente, y más sabiendo que existen opciones para visitar esta playa prácticamente solo (viniendo a primera hora de la mañana, en temporada baja…). Pocas playas encontraré en mi vida de viajero con estas aguas, esta arena, este fondo marino y encerrado todo en un entorno natural tan impresionante y vivo.

Maya BeachLa espectacular playa de Maya Beach, en Koh Phi Phi Lee.

La visita estaba más que rentabilizada, pero adquirió un carácter más inolvidable cuando en nuestra última visita al fondo marino con nuestras máscaras nos topamos… ¡con una familia de tiburones! Algo que me alteró el ritmo cardíaco, algo que llevábamos todo el mes esperando, algo que no olvidaré. Algo que estuve rememorando en mi memoria durante días y algo que tendré imborrable en mi mente como los recuerdos más vivos de este viaje. La fauna en esta bahía es impresionante pese a lo frecuentada que esté, y me comentaron más adelante que en la parte este crían tiburones y en la oeste puedes observar tortugas. Ahí os dejo el dato.

“Cuando la visibilidad se empieza a hacer borrosa, allí vi el primero escapando ante nuestra presencia. Una cría de pocos centímetros nos rozó en su pequeño nado y la madre se acercó. Los pelos de punta cuando vimos a ese escualo ascendiendo a nuestro nivel a escasos 3 metros de nuestros jetos. 2 metros de largo y la boca con más dientes que en casa del ratoncito Pérez. Recular sirvió y siguió su camino. Cuando pensábamos que no veríamos más, comenzamos a ver uno, y otro, y otro, nadando en círculos grandes alrededor nuestro. “tu, tu, tu, vámonos de aquí”. Pero la ocasión no se presenta muchas veces en la vida, con lo que allí nos quedamos hasta que se cansaron de nosotros. Como si fuera ayer lo recordaré. Misión cumplida. Una de las 101 cosas que hacer antes de morir. Tachada. Señor, ya me puedes llevar a tu reino.”

Para comer os recomiendo el Cosmic. La comida thai mola, pero llega un momento que cansa tanto aloz y noodles, o curry o sopa de coco. Por lo que este lugar es perfecto con pizzas al gusto por 130 bahts, platos abundantes de pasta a 100 bahts y una gran variedad de platos del mundo. Sobre las 15:00 del 17 de noviembre despedimos a nuestra compis de viaje de esta última semana, Anne Cecile y Pauline. Gran semana a su lado, ellas continúan para Koh Lanta y Koh Lipe, sortudas que pueden seguir, que a nosotros se nos acaba el chollo.

Maya Beach

Y he aquí el final. This is the end, my friend. El final de un gran viaje. Enorme, calificado de perfecto según el ostentoso ranking de viajes perfectos de Alfonso Pérez de Nanclares. En él, una ruta: Bangkok, Ayutthaya, Chiang Mai, Pai, Surat Thani, Koh Tao, Koh Pha Ngan, Khao Sok, Krabi, Tonsai y Koh Phi Phi. 8 aviones, tren por la selva, 5 speed boats, 2 vans de largo recorrido más algunas otras, autobuses, 4 motos diferentes, una infinidad de long tail boats, cientos de taxis, tuk tuks, bici, elefante y nuestras propias piernas como medios de transporte. Hemos cambiado de hogar 11 veces, 11 camas diferentes, 11 albergues diferentes.

Hemos dormido en la selva, me he bañado con elefantes, un openwater en el bolsillo, hemos sobrevivido a la full moon party, hemos recorrido las 763 curvas de Chiang Mai a Pai, he buceado con tiburones, hemos kayakeado en Khao Sok, hemos asistido al auténtico Yi Peng o festival de las linternas en Chiang Mai…Mil y na experiencias para disfrutar de este mundo que nos ha tocado vivir.

Tailandia, un país maravilloso con gente alucinante. Personas que lo primero que sacas de ellos es una sonrisa, que difícilmente saben decir que no, que vienen a ayudarte al mínimo problema. Chicas que tras una bella sonrisa no tienen reparos en venir a hablar contigo aunque no quieran nada más, que bailen y ríen en los bares sin darte la espalda, como tantas otra hacen en Europa, creyéndose diosas del Olimpo. Tailandia, el país del “todo está organizado”, con opciones para todo en todo momento y soluciones para todo. Gran País, gran lugar, gran viaje.

Por cosas como está merece la pena vivir, por cosas como esta merece la pena Exprimir la vida.

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Krabi y la Península de Railay y Tonsai

“Existen miles de paraísos, tantos como gustos en este mundo”

De Khao Sok nos desplazamos en una van contratada en el mismo hostel por 350 bahts que nos llevaba hasta Krabi capital, ciudad con gran presencia musulmana. Tardamos una 4 horas gracias al sistema curioso de viaje: No tiene paradas asignadas ya que es un vehículo privado con viajes no regulares, por lo que va buscando clientes por todas las paradas de autobuses del camino, que hay bastantes. La cantidad de transportes públicos y medios de desplazarse es alucinante en este país, con autobuses cada hora para este mismo recorrido. Pitando a diestro y siniestro a ver si se querían montar. Actúa a modo de taxi, barato barato, eso sí. Precios bajos bajos, como Sabeco. No ha tocado el conductor de fórmula 1 tailandés. Menudo loco.

10-Noviembre
Me despierto y veo el marcador con la cuenta atrás encima de la puerta de nuestro nuevo hostel, el Green Tea House, alojamiento barato en el centro de la pequeña ciudad de Krabi. 250 bahts la habitación doble, más el precio impagable de sentirte Di Caprio en la película The Beach ¡El hostel es igual! Tan clavadito que hemos tenido que mirar si era el mismo, pero no. Se grabó en uno en Bangkok. Krabi, para muchos la ciudad bisagra que abre las puertas al gran mar de Andamán. Es una pequeña localidad de 25.000 habitantes que gobierna todas las zonas turísticas de la zona (Koh Phi Phi, Ao Nang, Tonsai y Rai Ley beach, the 6 islands…). Muchos blogs lo pintan como ciudad para ver el día a día de los tailandeses, con sus quehaceres diarios. No tuve la suerte de visitar mucho sus monumentos y su entorno, pero coincidió con muy buena suerte que las dos noches en las que me alojé en Krabi hubo un night market bajo toldos y un festival de artes folclóricas. Actuaciones en muchos rincones del “paseo marítimo”, bailes y danzas tradicionales, comidas típicas, incluso un concurso de cocina en directo con jueces y todo, al más puro estilo Master Chef. Perfecto para pasar la tarde animadamente.
Muchos a estas alturas dirán: joer pero si es que todos los markets tienen que ser lo mismo. ¡Pues mira no! Cada uno tiene su aquel, su cosilla. Y este la verdad que estaba curioso. Los thais saben lo que se hacen con la lluvia, y se lo montan bien. Con concierto en medio del mercado, precios super asequibles, a saber: path thai a 20 bahts, brochetas a 10, bolsas de fruta a 20, golosinas y bombones 5 o a peso, calzoncillos y calcetines a 20, un auténtico mercata de angu pero en molón. Hasta thais en micrófono con especies de tirapichón, dardos, tirar latas o reventar globos hasta pescar bolas. Versiones asiáticas de la típica feria. Había hasta una mini noria llena de thais que no paraban de chillar a cada acelerón. La noria no llegaba a 10 metros de altura. Y dicen que los chinos son los reyes de la imitación pero ojito con los thais unas camisetas de futbol…que parecían de otra galaxia. Muy risas todo.

Anochecer en KrabiPrecioso anochecer en la excursión a las 7 islas.

11-Noviembre
Frontal en la frente, el generador acaba de dejar de funcionar hace escasos minutos, generador que nos proveía de electricidad de 18 pm a 12 pm, no más Santo Tomás. Es lo que tiene estar en Tonsai beach, paraíso de los escaladores con más de 700 vías de escalada y paraíso en sí mismo para el resto de los mortales. Para llegar, una buena aventura. A mediodía y con el Sol en los más alto pegando fuerte (Sol thai, nada del Sol español de mierda, ese no pega na’) llegábamos en long tail boat junto con dos chicas francesas y un inglés muy gracioso llamado David. 30 minutos de trayecto desde Krabi por 150 bahts, precio fijo. Y 8 en el barco, sino el tipo no sale. Es la única forma de llegar a la península que forman Railay y Tonsai, ya que está rodeado por inaccesibles y escarpadas montañas. Lo que desconocíamos es que el barco nos dejaba en Railay East, y nuestro hostel objetivo (el más barato, como de costumbre) distaba de allí un rato largo: 10 minutos de marcha hasta Railay West. De allí escalada durante otros 10-15 minutos por una gran roca para pasar a Tonsai Beach. Y otros 15 minutos para subir la colina hasta el último hostel, el Saithong resort.

nuestracasaNuestro bungalow en el Saitong resort por 200 bahts la noche.

La marea estaba alta por lo que el paso para acceder a Tonsai (montado por cuerdas) estaba un poquito dentro del mar. Conclusión, mitad de las mochilas mojadas, pantalones calados y una buenas risas. Pobres de nuestros compañeros, que decidieron seguirnos a ojos ciegas y sin rumbo fijo. Luego nos lo agradecieron. Pero misión accomplished, bungalows a 200 bahts la noche por cabeza con baño incluido (sin lavabo pero bueno). De lujo sabiendo que el inmediatamente siguiente ya se presenta a 800 bahts la noche para dos.

xderaileyatonsaiPaso para acceder a Tonsai, dentro del agua.

De primeras no pudimos observarlo con tranquilidad, aunque ya los ojos se nos iban, pero más adelante cuando observamos donde nos acabábamos de instalar…Nuestro tercer paraíso en Tailandia, tras las aventuras en Pai y Khao Sok. Muros de piedra verticales de 50-70 metros de altura (podéis ver vídeos en internet de gente tirándose en paracaídas en estos sitios) repletos de escaladores dándole duro al magnesio. Kayaks surcando el mar a 100 bahts la hora, long tail boats por doquier esperando algún osado que quiera salir de la península, tubos de snorquel…y relax total. Que te voy a contar de más, ambiente de lujo, la Pai del sur la podemos calificar. Porros, setas y lo que quieras si buscas algo más de alegría para el cuerpo. Para mi gusto, estas vistas son ya suficiente droga y endorfinas. No se necesita de aditivos.
Al caer la noche, todo el mundo se reúne en los dos o tres bares que existen. Cruzando los dedos para que la luz no se vaya, la música chill out suena de fondo mientras conoces gente alucinante. Verdaderos viajeros. Anglosajones que lo han dejado todo y han comenzado a viajar, con principio pero sin final. Argentinos que han finalizado su WHV y gastan todo lo ahorrado en el sureste asiático (y todavía les quedará plata para su país), noruegos dejándose las perras como si fueran billetes del monopoly (para ellos esto es casi gratis). Franceses viajando entre temporada de verano y de invierno. Españoles locos por la escalada que vienen de Brasil de escalar y ahora caen aquí. Australianos que llevan años viniendo y se conocen todo de Pe a Pa. Crisol de razas. Gente de verdad, de la que vale, de la interesante. De alguna de ellas saldrá la mujer de mi vida. Gracias a eta gente te das cuenta de que el mundo merece la pena vivirlo, no que vivan por ti. Y sobre todo, merece la pena luchar por él. Ellos son los viajeros. Volvamos a los orígenes, nomadeemos, no seamos turistas.

yoylosmonosYo con mis hermanos.

13-Noviembre
El grupo ha aumentado. Ya somos 7. 3 ingleses, las dos francesas y los dos jarreros, toi et moi. Ayer cruzamos con 3 riojanos en un sitio de infarto. Y es que el día de ayer fue uno de los más completos y animados de todo nuestro viaje. Imagino que la probabilidad de encontrar a 1 de los 318.000 riojanos a 13.000 kilómetros de casa será de 1 entre 1 millón aproximadamente. Pos zasca.
A eso de las 10 y tras un buen desayuno en mama’s chicken nos pusimos manos a la obra Hay otro camino alternativo para pasar de Tonsai a RaiLay. Por el bosque, subiendo y bajando una gran colina, pero nos dio la sensación de ser más largo y cansino. Se sale justo a RaiLay East, en su parte más meridional.

Mapa península de RaileyMapa de la península de Railay

Y de allí hasta una playa preciosa escondida a los ojos humanos, a medias entre las dos playas de Railay. Presenta una enorme cueva y grutas con adornos fálicos, además de ser un lugar de excepción para el aprendizaje de la escalada. Su nombre es Phra Nang Beach y la cueva de la princesa. En ella me encuentro ahora mismo (lo cual no quiere decir que cada vez que leas esto, estaré allí, ignorante de la vida, que por otra parte, no estaría mal). Curando la resaca de espanto de ayer.
Pero como nos gustan las emociones fuertes y hemos venido aquí a jugar, a medio camino nos desviamos por un cortado de barro y raíces centenarias para comenzar la ruta hacia la laguna perdida. Un buen desafío viendo como bajaba la gente llena de barro y absolutamente reventada. Ascender por las raíces confiando en ellas como en tu madre, ayudado por cuerdas exquisitamente colocadas para la subida. Un cartel advertía de la prohibición de lanzarse en paracaídas desde lo alto. Esto prometía. Primero nos acercamos a una ventana en el bosque con vistas espectaculares a esta península maravillosa

penísula de Railey
Foto, bocas abiertas, un par de risas y vámonos. El lago no espera. Comenzamos su vertiginoso descenso con barro hasta los tobillos. Llego un punto que nuestras compis dijeron “hasta aquí hemos llegado”. Momento final en el que restan 3 paredes verticales y deslizantes, llena de barro, lo que hacía aún más difícil el descenso. Y pubi y yo pallá que nos fuimos. El descenso fue lo peor. La escalada, con 4 pasos bien realizados se hace, si tienes mínimas nociones de escalada. Y abajo, un círculo de agua de lluvia con paredes de 40 metros verticales como el viry rodeando todo el lago. Allí no bajan ni los monos. Me recordó mucho a lo típicos cenotes mexicanos, y en especial a aquel donde Red Bull celebra su campeonato de grandes saltos acrobáticos. En este e escoñarían, no había ni un metro de profundidad.
Con barro hasta las cejas y algo cansados llegamos a la Phran Nang Beach para darnos un más que merecido chapuzón de agua caliente, de sopa caliente. No nos demoramos mucho, rápidamente teníamos que volver a Tonsai beach ya que la segunda parte del día quedaba por delante: una excursión en barco por las islas colindantes a esta península. Chicken, Poda, Tub island y otros 4 islotes. La primera que visitamos, Poda island, tiene la arena de playa más blanca que he visto jamás, blanco nuclear le llaman. Fotos con filipinos, vietnamitas o vetetuasaber, to locos que estaban; malabares y juegos con cocos, tirarse arena a los ojos, lo típico.

podaisland malabaresCon todos los chinos y haciendo malabares con cocos.

En la siguiente nos dedicamos a escalar una paredes verticales que te cagas. Psicobloc en plan principiantes. Gracioso a más no poder ver a los asiáticos, con sus chalecos (y aun así al borde de la asfixia) intentando trepar por la escala que daba a las paredes de escalada. Conseguí subir y saltar desde unos 11 metros. Buena descarga de adrenalina. Aun sabiendo que si resbalas caes al agua, los llevas de corbata.
En la siguiente comenzó el snorquel, donde pudimos sacar del agua un pequeño tiburón de unos 50 centímetros muerto. So awesome. Pobres de los asiáticos cuando vieron al animal y pensaron que estaba vivo. Alguno vomitó y todo de miedo. Y en la última playa, la Tub island, que en marea baja conecta por un fino pasillo de arena con Chicken island, todo un paraíso. Allí vimos el anochecer, acompañados de una suculenta barbacoa mientras el sol caía. Cuando la noche cerró, nuestros compis los thais nos agasajaron con un pequeño fire show, de los que nos tienen ya tan acostumbrados. Nuestro chofer, grillao como él solo, se dedicaba a escupirse gasolina ardiendo junto con otro compi. Pero todo de bromis.

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Y antes de volver, pequeño baño nocturno para el ver el plancton que brilla fluorescente al moverse dentro del agua. Todo esto por 750 bahts. Un regalo. Pero el día no acaba aquí. La noche la alargamos intensamente en el sunset bar. Un bar-co pirata regentado por una comunidad de thais que viven allí mismo (como la gran mayoría de los thais, viven en su propio establecimiento, donde se pasan el año entero). El más jefazo de todos, un gordo thai con pinta de fumar más que Alborosie, era todo amor. Viven felices en un casetón de bambú de 3 pisos decorado hasta los topes, más felices que ente mil. Botellas de ron a 600 (15€), cigarrillos de la risa y batidos alucinógenos a 400 bahts, anunciados en carteles en la calle y todo. Y es que en Tonsai no hay policía, es un reducto de paz en este podrido mundo capitalista consumista egoísta insostenible. Un paraíso donde el tiempo pasa como en todos lados, pero pasa más felizmente.

encamionetaLos amigos de carretera, siempre bienvenidos.

Khao Sok National Park

“Me fui a los bosques porque quería vivir sin prisa.
Quería vivir intensamente y sorberle todo su jugo a la vida.
Abandonar todo lo que no era la vida, para no descubrir,
en el momento de mi muerte, que no había vivido.

Henry David Thoreau

8-Nov
Día gris el de hoy. Y no solo porque haya estado lloviendo durante todo el día, que por otra parte, es la primera vez que no pasa, y estando en plena época monzónica (que no mongólica) se antoja cuanto menos sortudo. Ha sido gris, feo y jodidamente malo. El peor día de nuestra estancia por Tailandia. Pero también puedo decir que será el único día a olvidar, a tachar del cuaderno, de nuestro mes tailandés.
Comenzaba el día bajo un aguacero de espanto, verificando mi cuenta corriente. Chiquita estafa colega. Los hijos de la gran Bretaña de los banqueros, que siempre anda agujereando anos, los de Bankia para ser más exactos, me han cargado 14€, catorce euracos, por un compra de bahts en una casa de cambio en Koh Tao. Y supuestamente así no cobraban comisión, ya que estas haciendo una compra, y no una retirada de efectivo. Vas, pagas con tarjeta a través de un datófono y te dan moneda tailandesa. Pues zasca. Big zasca. A la vuelta me paso por el banco. 3 litros de gasofa y me paso por el banco.
Parecía que escampaba y nos dábamos un garbeo, el último, por la isla. Pum. Diluvio universal. Vuelta al hostel, compras de última hora, devolver la moto y pal barco. Calados no, empapados, hasta los calzoncillos. Lo mejor, comprobado está, es llevar la menor ropa posible. Con la temperatura tan estupenda que hace, no se pasa frío, y se seca todo antes. Hacinados como sardinas en un buen ferry de 3 pisos me he abierto la cabeza. Una esquina bien esquinada a baja altura ha tenido la culpa. Y un basto que no mira por donde va. Ostia de espanto y buena brecha. Bollo de por vida. 2 horas y algo después llegábamos al puerto pero jaaaaa, quedaba todavía un bus de 1 hora hasta Surat Thani. Autobus con el A/C a 3ºC y la música a todo trapo. Hasta la vieja de “dale más gasoliiiiina” sonaba. El congelador móvil nos dejaba en una estación de bus propia de la empresa en nosesabe donde para coger allí una Van. Van que no era la adecuada. Van lanzadera hasta oooootra estación de bus y de allí, siiii, la correcta. 12 personas más las mochilas en la furgoneta. 13 con el autovanero. Mal agüero (joder, tengo un don para la rima, y lo sabéis). Y yo en medio de dos obesas en el peor asiento de todo el vehículo motorizado, menudo atentado.
El hostel, directamente reservado con la compañía, el Jungle huts, se nos presenta a las puertas del Khao Sok National Park, nuestro gran destino para mañana. 400 bahts la noche para dos más los 550 bahts de todo el viaje (barco más todos los demás), contratado directamente en un cibercafé de Koh Pha Ngan. Muy bien de precio todo. Total, de 12:30 a 21 viajando para esperar a la sorpresa final: robo. Al pobre Rubén, mi compañero de faenas, le han birlado la gorra, gafas de sol y 2000 bahts. A mí 2 chocolatinas. La única opción ha tenido que ser desde el maletero del primer bus. Si no imposible porque las hemos tenido en todo momento encima. Muy de cuarto milenio todo. Para coronar este magnífico día, me he dejado un jersey en la super van, para colmo.
Mañana volveremos por el buen camino, por la senda de la gloria. O quien sabe, quizás me pique una tarántula o me coma un tigre.

khaosokUno de los icebergs verdes.

9-Nov
Muchos lo nombran como el lugar más bonito de Tailandia. No he visitado todos los lugares pero puede que tengan razón. Esas opiniones fueron las que nos trajeron hasta aquí, y creo que es la mejor decisión de esta pequeña experiencia lejos de casa.
El lago Cheow Larn, un lago artificial creado en 1982 en el jodido lugar más bonito del mundo, en el Khao Sok National Park. Lugar con más animales de todo Tailandia, y hábitat de la flor más grande del mundo, la raflessia arnoldii. O eso dicen los thais, que siempre tiene lo…más mejor del mundo. Y efectivamente, como de costumbre, te engañan. Informándome un poco (tecleando en Monsieur google) resulta ser la SEGUNDA flor más grande del mundo. Pero bueno, sorprendente cuanto menos, ya es.
Desde el mismo hostel contratábamos la excursión por uno 1500 bahts (treinta y algo euros). No es barato pero yo pagaría más si fuera necesario. Rentabilizados al máximo. 1 Hora de trayecto para coger, sobre las 10 de la mañana un barco de los llamados long tail boat. Se llaman así porque de un motor que parece de camión emerge un tubo metálico que se adentra aguas adentro finalizando en una gran hélice que mueve a todo el barco. El tubo medirá unos 3 metros y la hélice…no te imaginas que vaya a mover toda esa mole de madera y alemanes gordos. Pero vaya si la mueve.
Y el trayecto…algo que todos hemos soñado. Me he pellizcado un par de veces por el camino. Enormes paredes que en muchas zonas podrían superar los 100 metros emergían de las aguas como cuchillas, verticales hacia el cielo. En otros lugares esas paredes se cortaban, formando pilares, peñones de más de 30 metros de altura por no más de 10 de diámetro. Icebergs verdes. Porque sobre todo en esa roca caliza, formaciones cársticas de hace miles de años, crecían miles y miles de árboles formando un tupido manto verde hasta donde te alcanzara la vista.

XbarcosXLos típicos long tail boats

Si continuamos la vista al frente, maravillados por lo que nos rodea, observaremos oasis en medio del mar, islas verdes sin ningún tipo de vida animal, solo vegetal. Tarareaba la BSO de Jurasic Park y poco me falto para ver uno de esos enormes pájaros dinosaurios esquivando los picos más elevados de aquellos “fiordos” thais. Picos redondeados como no se ven en Europa. Las montañas de Dragon Ball señores ¡Por fin las he visto! Muchas de esas elevaciones eran seguro la antigua cola del dragón Shenron. Y al parar ir pisar tierra firme, el olor y color ya vividos en Chiang Mai. La selva, pero ésta más auténtica si cabe. Ruidos de monos en celo, grillos, pájaros, pero que difícilmente llegas a ver. Parece mentira, pero fue más fácil de ver a los monos en el propio hostel, llegando esta mañana a nuestra terraza a buscar comida. Buena idea la mía la de sacarles patatas fritas: una jauría de monos (si es que los monos pueden agruparse en jaurías, que no creo) que tiraba los pocos enseres que quedaban en la terraza, en incluso se agarraban de los barrotes de la ventana tras la cual nos guarnecíamos para intentar abrir la ventana. Viendo sus dientes, la verdad que acongoja un poco, que acojona vamos. Eso sí, una vez pasada la euforia hemos salido y se han quedado más quietos que Tom Cruise en el museo de cera de Madrid.

Seguidamente caminábamos por la selva unos 20 minutos para llegar a otras de las estribaciones del lago, donde sorprendentemente nos encontrábamos con un conjunto de bungalows flotantes con familias thais viviendo en ellas, probablemente gracias a nosotros. Todo en bambú, al igual que nuestro próximo medio de transporte: largas barcazas flotantes de bambú con el mismo motor que el barco anterior. Te suspendes a escasos centímetros de la superficie. Allí obtuve otra de las grandes imágenes del viaje, que jamás borraré de mi mente: observar la barca colindante, sola entre toda esa naturaleza, avanzando rauda por entre las montañas, con todas aquellas caras de asombro mezcladas con felicidad. Alucinante. De película. La cueva no resultó ser espectacular. Al ser el periodo de lluvias, se ven obligados a buscar un lugar alternativo ya que la cueva habitual, la Nam Talu Cave, se encuentra con el nivel del agua excesivamente elevado. Normalmente la excursión comprende 2-3 horas de ruta por dentro de la cueva con formaciones magníficas y lugares donde es necesario nadar para pasar de un lado a otro. Una buena aventura. Motivos de sobra para volver.

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Ya de vuelta, nos hemos parado a comer a unos de los “hoteles del lago”. Instalaciones preciosas en madera sobre toneles flotantes, como dormir en un barco, pero en medio del paraíso. En este caso se encuentran instalados entre islote e islote, en pleno medio de la presa. Allí las vistas son…de mear y no echar gota

Un kayaking espectacular post-comida bastante suculenta (Green curry, pescado frito, tempura, verduras salteadas, tortilla, frutas y todo aderezado con su correspondiente aloz blanco). Este lugar te hace querer que el tiempo no pase, permanecer en ese lugar indefinidamente para no hacer nada más que disfrutar de aquel bello paisaje. Pero lamentablemente (o no) el tiempo pasa. Nos queda Koh Phi Phi, y lo tendrá difícil para superar este lugar.

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Bungalows flotantes del lago.

Al día siguiente madrugamos de lo lindo para intentar adentrarnos en la selva junto con todos los animales mortales del mundo. A las 6:30 estábamos a las puertas del parque nacional, pero era demasiado tarde. A estas latitudes y sin cambio horario, a las 6 de la mañana es de día, y los animales no acostumbran a salir con la luz del día, comen por la noche. En nuestro trekking de casi 5 horas solo pudimos ver muchas mariposas, algún mono distraído, lagartijas de buen tamaño y muchas hormigas. Los elefantes, serpientes, tarántulas, jabalís verrugosos, escorpiones y demás no se dejaron ver. Para ver toda la ruta os recomiendo este blog.

Y para acabar os dejo con este video espectacular donde podréis acercaros un poco más a lo que nuestros ojos vieron, y que aunque quisiera (que no) no podría olvidar de mi mente.

Ale, feliz Hanuka a todos, no acabéis como este. Exprimir la vida que a este paso se nos acaba pronto!!!!

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Kho Pha Ngan: full moon party

“Para mear y no echar gota”

Pistófenes de Toileto

Bienvenidos a la isla de la fiesta, bienvenidos a la full moon party, bienvenidos, concretamente, a Haad Rin, la playa donde se celebra este gran festival de guiris fluorescentes más no poder, techno, exhibiciones con gasolina y fuego (que todavía no sé cómo no salen guiris ardiendo) y desfase hasta el amanecer. 1 kilómetro aproximadamente de una bella y calmada cala que cuenta con todo lo necesario para el desenfreno. Desde que cae el sol y la luna llena comienza a brillar, miles y miles de personas llegan de todas partes del mundo (y cuando digo de todas, es de todas, Vanuatú incluido) por tierra, mar y aire. Taxi boats, vans, scooters, bicis, todo vale. Pero ojito con beber antes de llegar, el despliegue policial (o del ejército, en este país, vete tú a saber) a la entrada es muy cebado. El taxi para llegar, unos 100 bahts por persona, algo caro teniendo en cuenta que por 150 tienes una moto para ti (y para otro paquete) durante todo el día. A la entrada a la playa, has de pagar una pequeña tasa de 100 bahts para la limpieza y recuperación de la isla al día siguiente, que te aseguro que trabajito tienen. ¿Vieron alguna vez la ciudadela de Pamplona a las 6 de la mañana en San fermines? Pues parecido.

sleepareaUna de tantas excentricidades, una zona habilitada para etílicos snorlax.

Y al penetrar en la arena blanca de Haad Rin, un sinfín de puestos de Buckets, la forma de beber típica de aquí. Botellita de 30cl de alcohol (que no te lo saquen de debajo del puesto, eso es peor que el garrafón), refresco, hielos y un cubo más pajitas por unos 200 bahts como precio medio. Luego cada uno que neocie como pueda. Get 1, 1 free. Get 1, paint free. Pintare todo el jodido cuerpo a lo payaso de circo aquí está muy bien visto. Y si vas con todo el cuerpo fosforito pillas el doble. Yo no pinté y pille…me lo pasé muy bien. Se habla mucho de los alcoholes de mala calidad, del garrafoneo, mezclado incluso con gasolina…Cierto fue que el día anterior vimos a polis controlando botella por botella y haciendo inspecciones, pero difícil de comprobar in situ es aquello. Por ello, nosotros nos decantamos por los litros de toda la vida. Y es que los thais, que como ya bien sabéis, son más majos que las pesetas, nos surtían de todos los hielos que fueran necesarios. Porque a estas latitudes beber sin hielos es hospital seguro.
Los hay que duermen en la zona, pero los precios están muy hinchados, te obligan a quedarte 5 noches, o simplemente no hay plazas. Y para moverte por la isla después no está muy bien situado el lugar, por ello mi opinión es la de dormir en las playas o Ban Tai o Ban Kai, donde puedes encontrar bungalows a 450-500 bahts la noche.
Conforme avanza la noche, el circo o zoológico humano se vuelve más y más imprevisible. Y loco. Guiris en top ples, chinas a pares con lentillas de colores y gafudos en los hombros, drogados a manta, o en manta, la sleeping área (si, existe un cuadrado con cojines para dormir la mona) se va llenando más y más. Un puro descojono. La clave es no ponerse muy turcio y disfrutar. Y reír. Y ojito con volver de mañana, la carretera se convierte en un circuito del MarioKart. Tal cual.

hostelbungalowsNuestros bungalows y nuestra personal motorbike.

Pero Koh Phan Ngan no es solo full moon party. Y que no me venga el listo e turno “yaaaaa también hay half y black moon”. Sí, es cierto. Una fiesta tocha a la semana. Pero la isla posee muchas más riquezas y cosas divertidas para hacer. Me hacen mucha gracia todo estos blogs, foros y guías que hablan del poco encanto de esta isla, que ya perdió todo lo que fue y que está todo destrozado. Demuestran que el deporte nacional en España es el “hablar sin saber”. Somos olímpicos en eso. Porque se ve que no han visitado la isla.
Y es que Koh Pha Ngan no es solo fiesta, sino que cuenta con lgares de extrema belleza, empezando por la Haad Khom. Una playa paradisíaca situada al norte de la isla con arena más blanca que el Ariel, aguas cristalinas y cocoteros a pie de mar. Si te descuidas te robarán los monos que descienden de las montañas a buscar algo para comer. 4 bungalows escondidos entre los cocoteros para algunos privilegiados y un snorquel…bastante decente. Para bucear estaba. Nos encantó. Y si vas pronto estarás solo!!

SONY DSCPlaya Haad Khom.

Siguiendo para el norte, ya en la esquina superior izquierda tenemos la Baan Mae Hat. Una playa ya más frecuentada, con chiringuito y todo (estos thais cogen lo mejor de cada casa) y con una barrera de arena que conecta con la pequeña isla de Koh Maa. Podrás bucear, hacer kayak o alquilar una máscara, tubo y aletas a módico precio. Y no te pierdas las vistas desde un mirador cercano, subiendo al Utopía resort. También son dignas de ver las Paradise waterfalls, en el centro de la isla, un buen chapuzón de agua dulce (y más fresca que el mar, que se agradece) en plena selva. Cascadas en la isla hay muchas, elige la que más rabia te dé o la que más (o menos) de paso te pille y dale. La playa del secret beach y para los mejores sunsets de tu vida las Tan y Kai Ban, en la carretera principal. Con el mar tan plato y tan poco profundo los reflejos son…de mear y no echar gota.

SONY DSCMirador a la Koh Maa desde la zona del Utopia resort.

5- Noviembre 2014

Día no lo se, he perdido la cuenta ya: El anochecer que hoy hemos presenciado desde nuestra paradisíaca playa en Koh Pha Ngan ha ascendido sin titubeos al number one de las puestas de Sol o sunsets (que suena más a instagram, a modernillo) visionados por este blancata de dos patas. Un sol enorme con el horizonte limpio, cargado de nubes finas en altura, que permitían reflear todas las tonalidades del rojo y en continuo cambio, y un mar plato como la vajilla china de la madre y muy poco profundo, un espejo en toda regla. Total, de boca abierta, mil fotos y un silencio sepulcral. Cada uno disfrutando por dentro. Por el suelo unos cocos siendo rozados finamente por el mínimo movimiento del mar, arena blanca cagada por el pez loro (que come coral y caga arena inmaculada) y algún que otro perro. Mejor bienvenida imposible.

cocosCocos, muchos cocos.

Nos queda un lugar recóndito al este de la isla. Allí nos acaeció una buena anécdota. El google maps lo pintaba como una buena carretera, pero nada más lejos de la realidad. A mitad de camino, la carretera se acabó y el barro comenzó. La moto avanzaba a duras penas portándonos a los dos y derrapando en cada pequeño viraje, haciendo nuestra caída al fango más que probable. Así pasamos más de 30 minutos con el sol cayendo presionando nuestros cogotes. La noche se acercaba. Llegó el momento, tras varios pasos donde nos tuvimos que bajar de la moto, que se hizo impracticable. Apartamos y continuamos andando, un aparentes vistas de infarto nos esperaban (o eso anunciaban los carteles, View to die for). Una cuestas que casi te tiran para atrás de inclinadas para llegar a un lugar…de mierda. Se veía el mar de fondo sí, pero nada más. Todo cerrado al ser temporada baja y poco para morir. Pero eso sí, alejado del mundo que te cagas. No pero es que en Koh Pha Ngan no hay más que buckets y cosas masificadas.

Claaaaaro claro.

Expriman la vida anda, que si no me personifico allá y me lio a palos como si no hubiera mañana.

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Pai

29 Octubre: Pai

Señoras y señores, damas y caballeros, ladies and gentleman, mesdammes et monsieurs, hemos encontrado el paraíso. Se llama Pai y te ofrece todo lo que puedes pedir. Se haya para más información a unos 140 km de Chiang Mai, en las montañas o lo que es lo mismo a 3h y media en nuestra magnífica scooter 110 c.c. alquilada por 180 baths el día. 763 curvas (no las he contado, pero ni una más ni una menos) por la carretera 1095, una carretera recomendada en todas las guías moteras mundiales. Lo que no nos han recomendado ha sido venir con este tipo de moto de tan poca cilindrada, pero como veís hemos hecho caso omiso y sin ningún problema, se han comportado como heroínas, o como héroes mejor dicho, porque tienen más huevos que el caballo de Espartero. No, sinceramente, es algo más que recomendable por los paisajes y vistas que se observan por el camino, y si no te quieres gastar mucho dinero en una buena moto, es un opción muy buena. Te dolerá un poco más la espalda y tardarás algo más de tiempo, pero en tu memoria siempre recordarás haber hecho esta “locura”.

PAIUno de los típicos mojones que encuentras por la carretera 1095.

PAIUna auténtica gasolinera Thai, más rudimentario imposible.

Y así, con un dolor de espalda que me está matando a causa de la moto pero nada que no se cure con un buen masaje no thai (que el thai te deja valdado) llegamos a nuestro paraíso particular. Ya solo el camino por las montañas norteñas curveando y evitando boquetes de tamaños de balones de reglamento como el que evita minas antipersona (y en verdad un bache de esos te puede matar a esas velocidades) auguraba que la llegada no podría ser menos bella. ¿Recuerdan las montañas de Dragon Ball que pensabas que no existían? Pues están en Pai. Un pueblo relleno de arrozales, maizales y verde por todos lados. Me pareció al cruzar el memorial bridge que entre los bambús y el río aparecería algún soldado vietnamita de Apocalipsis Now. Pero el que espere en Pai un pueblo tranquilo y auténtico, debe seguir circulando. Eso ya terminó. Su encanto sigue presente pero de otra forma. Ahora sus calles están repletas de vida: mini bares con música en directo, puestos de comida, ropas y utensilios de lo más hippie posible. Y todo ello lleno de tourist en moto y con mochila buscando el hostel más cercano y barato. Los nuestros son de cuento, pasando el río por un puente hecho enteramente de bambú, dicha orilla está repleta de pequeñas cabañas y bungalows de bambú (en tailandia todo está hecho de bambú, algo así como en Marruecos todo está hecho de hachís). Todas con una pequeña terraza con su correspondiente hamaca para relajarse. La reostia en bicicleta.

            Y ahora, la noche en Pai nos espera, y con ella, la gran cantidad de bellas europeas, africanas, asiáticas, americanas y oceánicas (nunca me lo había preguntado ¿Será así?

PAI Memorial Brigde

30-Octubre

            Segundo día por Pai y me reafirmo en la idea de que este lugar es la puta polla. Hablando en plata. El día ha sido completo, he incluso podríamos haber hecho más cosas diferentes con el giroscopio de Hermione Granger. A las 8 a.m curso de Thai Chi, a las 9 meditación en conjunto, clases de aerobic, música, granjas veganas, etc. Y muchas de las actividades gratuitas. Pero todo esto quedaba lejos. El viaje en moto pasó factura y anoche caímos muertos. No sin antes disfrutar de un concierto en acústico de lo mejorcito que he visto: un tipo que me impresionó de sobremanera manejaba una guitarra acústica como el que maneja sus pies, con 6 sintetizadores o distorsionadotes, o grabadoras, no se como se llamará. 6 cachivaches conectados a una tablet y a la guitarra. Con ello iba grabando sonidos, acordes, ritmos, que poco a poco iba entrelazando para hacer puras obras de arte. Hipnotizante.  Espectacular. Al final del artículo tenéis el video.

 PAINuestro hogar particular.

PAI   Puente que daba acceso a la zona de bungalows

Y hoy, tras dormir como bebes, moto, un buen 7 eleven y caminito de las Hot springs en el parque nacional de Huai Nam Dang. 200 baths de pase para entrar en unas de pozas de aguas termales de 37 a 32ºC, que ha costado entrar con estas temperaturas y humedades. Posteriormente ruteabamos por una pista de bellos paisajes del valle de Pai, para llegar al Wat Prathat Mae Ven o el buda en las montañas. Una estatua en construcción de grandes proporciones con unas vistas impresionantes al valle. Los anochereces aquí deben ser cosa de llorarte los ojos. Pero el sunset lo pillábamos por los pelos en el Gran Canyon, unas pequeñas elevaciones o prominencias de la tierra entre los bosques que mucho me recordaron a los downhill de Red Bull, el rampage.

            Horas antes subíamos a las cascadas Mor Paeng, para, justo al lado, practicar un deporte jamás hecho antes, la pesca. Con una caña, cubo para el cebo, toalla y alicates nos hemos tirado lanzando cuerda al lago más de 2 horas con resultado exitoso, una presa cada uno. Y todo por unos 100 bahts cada uno. Una experiencia curiosa pero divertida, relajante y motivante. Todo hay que decir que los peces los devolvimos al lago después de pescados. He imagino que no será lo mismo en mar abierto o en un río.

            Nos iremos pues, para rematar el día, con unos españoles que hemos encontrado, haciendo piña para la full moon party.

 PAIArrozales de Pai

PAIBig Buda en la montaña.

1-Noviembre

            Halloween en Tailandia me ha aterrorizado tanto que me he levantado con dolor de cabeza. No, creo que fue el RhumThai. Sí, definitivamente fue eso. La fiesta en Chiang Mai mola mogollón. Y más cuando acabas juntándote con tropecientos españoles en modo “spanish guetto”. Nuestro único baile fructífero con dos autóctonas resultó ser cosa laboral por su parte. Pero por lo demás bien, siempre de risas. No se si serían prostitutas porque el precio que pidieron fue rien de rien, 100 baths, que por lo que me dijeron más adelante es que eso no es nada.

            Hoy sin embargo, ha sido un día un poco fracaso. Tras dormir cero y menos, nos hemos dirigido en tuk-tuk (es alucinante la cantidad de medios de transporte diferente que estamos cogiendo en este país) a la estación de bus para ir a Chiang Rai, la provincia más al norte del país, para pasar el día allí. En definitiva es como ir a Madrid desde Haro, 3 horas y media, pero estamos de turistas, y las distancias son siempre relativas. La cosa es que no había buses disponibles a una hora decente, con lo que nuestras resacas han tenido que pasar otro día más en esta agradable ciudad.

            Ayer nos despedíamos de nuestra querida Pai, no sin antes disfrutar de otros de sus rincones maravillosos, las Pamponk waterfalls, cerca del Gran Canyon. Un salto de agua entre paredes verticales de unos 15-20 metros. Maravilloso. El viaje de vuelta fue una auténtica paliza, en la moto la espalda sufre que flipas y las mil y un curvas te obligan a estar 100% al tanto de la carretera, y ello unido a que al ser la vuelta el factor sorpresa estaba más que olvidado. Pese a ello, sus vistas y el entorno merecen la pena pasar una vez más. Y las gasolineras del camino, para verlas. 3 bidones enormes en una caseta con una palanca manual y una manguerita, más rudimentario y del siglo pasado que el carro de Manolo Escobar. El día hoy será relajado, y mañana, damas y caballeros, el mar nos espera. ¡Las islas del Golfo nos llaman!

 PAI

Pubi y su colega.

PAIEnhuevado con estas maravillosas vistas.

Koh Tao

2-Noviembre 2014

Día 13, agarramela a ver…

Mi torpe caligrafía oscila en este pequeño cuaderno de bitácora con el tambaleo del ferry o speed boat que nos lleva a las islas del golfo. Ya hemos abandonado el norte, el gran norte tailandés (que no echaremos de menos hasta pasado nuestro viaje) tras una gran noche. Ha sido llegar y besar el santo. Según hemos aterrizado en el aeropuerto de Surat Thani un taxi nos ha llevado raudo y veloz al puerto, que resultaba estar a 1 hora del aeropuerto. Distancias en kilómetros que en Europa serían meros paseos, aquí se convierten en viajes largos. Las distancias, como siempre escribo, son relativas. Y nada más llegar, el ferry partía 15 mins después. PERFECT. Eso sí, el precio que hemos pagado ya…es harina de otro costal. 400 bahts el taxi+700€ el ferry= 25€ la broma.

Y es momento hoy de hablar de esta isla, de la pequeña Koh Tao, traducida al español, la isla tortuga. Algo tan pequeño que da la risa: 21 km2, 7km de largo+ una miaja. Un pequeño puerto, una bahía principal (Sairee, Mare Haad y Chalok) y el resto selva inaccesible o playas de postal con 2 resorts, solo accesible a pie por senda o en barco a través de los famosos barcos de cola larga o long tail boat. Cuando hablamos de resorts no debemos pensar en enormes complejos vacacionales, como deberíamos creer, no. Allí llaman resort a cualquier edificación en la que un guest pueda dormir. Es más, la mayoría se tratan de pequeñas cabañas o bungalows dobles, que mantienen la tradición arquitectónica sin romper en exceso la estética de las islas.

longtailboatTípica enmbarcación tailandesa, el long tail boat.

Dicha bahía principal está comunicada entre sí por…no podría llamarlo carretera, por un tramo cementado lleno de barro, bache y socavones. También es cierto que en esta época son las lluvias por esta zona (su año comprende el verano y dos meses de lluvias, octubre y noviembre, pobrecicos estos thais). Tramo hiper transitado de motos que no creo circulen a más de 50km/h. Sino, la caída es más que probable. Así se ve a no pocos turistas vendados en alguna pierna o brazo. Ir de aquí al quiosco de la Mary para ellos es un mundo. Las distancias en una isla cambian, en definitiva, las distancias para el hombre cambian, como vengo ya diciendo.
Nadie va en zapatos, no hay calles, por lo que la arena está por todas partes, chanclas y si eso. Muchos de los conocidos por aquí llevan meses sin ponerse algo en el pie. Cables por todas partes elevados en el aire a pocos metros, llevando la electricidad de un lado a otro de manera precaria y haciendo un ruido que parecería que va a petar en cualquier momento. No deben tener condensadores o nosequechorras. La costumbre en Tailandia, muy extendida y para mí super higiénica, de no entrar en zapatos a todo establecimiento, casa o templo, aquí se extiende a todos los lugares, a todo interior. Y muchas veces el taxi boat se convierte en el transporte más rápido y eficaz. Así es Koh Tao, un lugar radical, diferente a lo conocido, y que por ello, o bien enamora o bien desencanta.

columpioUna de los mejores Pointview de la isla.

Paraíso del buceo, centro de referencia mundial, con más de 70 centros de buceo en esa mini isla. Increíble. Unas 12.000 certificaciones anuales y un fondo marino…que te bloquea el cerebro. Belleza infinita. Tengo una imagen que no quiero ni puedo quitar de la cabeza:

“Era mi tercera inmersión en la isla, y andaba algo más desenvuelto. No diríamos como pez en el agua pero pero tampoco bajaba boca abajo. El recuerdo tenia lugar en una zona llamada SouthWest (sí, se lo curran mucho esto de los nombres) a unos 10 metros de profundidad, sin todavía llegar al fondo, que rozaba los 25 metros. Descendíamos tranquilamente disfrutando del momento, de las istas, de aquel maravilloso lugar. Mis ojos no paraban quietos, observando una y otra cosa, como tarzán recién llegado a la jungla urbana. Me acompañaba, o mejor dicho, yo acompañaba a mi Rocío, mi instructora, que iba justo delante, aleteando a braza. Y justo enfrente nuestro, como por arte de magia, apareció un banco enorme de pequeños peces grises con toques azules moviéndose eléctricamente de lado a lado cambiando de tonalidad a cada movimiento brusco. En mi cabeza, una buena canción, y un retinazo para guardar aquel momento en mi desencijada memoria. De video de GoPro16”

La verdad que es algo que no podría recomendar más en la vida. Y si vais para allí, que mejor que bucear con La Bombona. No voy a comisión pero nuestra decisión (facilitada por su velocidad de respuesta a todas nuestras cuestiones planteadas por Facebook) fue la acertada: buen rollo a más no poder, calidad del servicio estupendo, buen precio y buena situación a tan solo 200 metros del puerto (incluso os ayudarán con el hostel si necesitáis ayuda), de los mejores barcos de la isla para inmersiones, donde te sentirás un auténtico profesional. No solo lo digo yo, sino que en tripadvisor están ya como los mejores, siendo de los más nuevos. Aquí tenéis su contacto http://www.labombonadivingkohtao.com/es/. También los tenéis en Facebook, tripadvisor, twitter y en Koh tao. Y Aquí os dejo algunas fotos:

SONY DSC SONY DSC SONY DSC
Pero si piensas, iluso lector, que por ser una isla pequeña en ella no hay nada que hacer, estas muy equivocado, actividades de todo tipo en tu mano se posan: clases de muai thai, gimnasio, piscinas, clases de baile, yoga, meditación, tienen uno de los pocos trapecios del sureste asiático, y por la noche…una inmensidad de bares en plena playa con espectáculos de malabares con fuego que alucinarás en colore fogosos. No sé cómo andará la isla en plena temporada, pero en esta época, con lluvias y todo…generosa, preciosa y completa.
Eso sí, tómala como es, una mini isla sin desarrollo ni explotación en exceso, manteniendo la esencia de lo que fue mucho más que las otras islas. Esto quizás te haga perder un poco de comodidad, pero chico, todo en la vida no puede ser. Y si adoras los tattoos todavía habrá quién te haga un auténtico tattoo thai con madera de bambú. Aunque esta no es la isla más explotada para estas cosas, si quieres buenos tattoos a mejor precio, ve a Koh Phi Phi.

+ Alquilar una moto 150 bahts/día. Pero ojito con caerte.
+ Ir al Yann’s a comer: raciones generosas a muy buen precio. Thai y occidental (hamburguesas de chicken que te mueres, o morning glory mu rico).
+ Mejor espectáculo de fuegos en el Next 2, en sairee.
+ Espectáculos de Ladyboys en el Cabaret, muy trabajados.
+ Y si vas modo zen, un taxi boat te llevará a Mango Bay, tubo, snorkel, libro y toalla y para allí una semana aislado completamente del mundo.

Os habla un OPENWATER, OJOCUIDAO!

Rusia

Chiang Mai

26-Octubre 2014

Día 5: Jaidii House
Chiang Mai nos ha dado uno de los espectáculos más bonitos y originales de todo el sureste asiático, y algo que jamás veremos por aquella parte del mundo donde nos creemos los mejores, eso que llamamos occidente. Es el Yi Peng o festival de las linternas, un festival budista de purificación donde se piden deseos, donde se desea lo mejor para el resto, y en el que miles de personas lanzan al mismo tiempo farolillos de papel al aire que, por la combustión y calentamiento del aire interno (al igual que los globos aerostáticos) suben hacia el cielo. Gracias a mi doctorado en física de fluidos os puedo explicar todo esto. La imagen de todas esas luces ascendiendo por doquier es alucinante. La tengo grabada a fuego en mi pequeño cerebro. Para los turistas la hacen en más sitios y durante el Loy Lakron (la luna llena de noviembre, estaremos festejando por Koh Pha Ngan), pero la original y genuína es aquí, en Chiang Mai, una vez al año. Y justo nos toca aquí, jodidos sortudos. Como irán observando nuestro viaje está lleno de putas coñas y suertes con todo: transportes, hoteles, comida… La suerte pa los que la buscan.
Bajo la tranquilidad y paz de un templo budista en madera, el Wat Lok molee, escribo estas feas palabras anonadado por este lugar. Solo cuando de verdad vienes y vives lo que se vive aquí, comprendes porqué tanta gente acaba quedándose, renunciando a todos los lujos occidentales. Y comprendes porque es el destino turístico más importante de toda esta esquinita del mundo.

SONY DSCSONY DSC Fotos del festival de las linternas, o de los farolillos, más correcto en castellano. Yi Peng en definitiva

Podéis ver vídeos espectaculares al final del blog.

Esta ciudad junto con Cracovia son las dos únicas que he visitado en las que su centro histórico está rodeado por un parque. En este caso en un cuadrado perfecto y con un canal de agua, perdurando partes de la antigua muralla en ladrillo. Lo que nos está dando la vida aquí es la motito. Es la mejor opción aquí en Tailandia, por facilidad, por precio y por velocidad. Por 180 baths tenemos moto 24 horas. Nos llevó ayer al festival, a unos 40 minutos, y hoy nos ha acercado hasta el Wat Phra Doi Suthep, con la particularidad de estar en lo alto de una montaña con vistas a la ciudad y a todo el valle. Y con más oro que en toda España.

Wat Doi SuphetWat Doi Suthep

La noche ayer también nos dio de sí. Junto con una parejita de sevillanos vimos un concierto de jazz en directo muy cuco. Más tarde entramos en una mini disco llamada Spicy, que nos dará que hablar en el viaje. Copas a 120 baths. Lleno de guiris y de bellas tailandesas, si se pagaba o no, ya nadie lo sabe…
Chiang Mai mola un pegote. No por su enorme belleza, que también, sino por su ambiente, sus precios (irrisorios incluso comparados con el resto del país. No encontrarás ni alojamiento ni comida ni masajes ni Muai thai más barato en otra parte “turística” del país), su facilidad para todo, para alquilar motos (en cualquier esquina), para hacerse un masaje (a patadas), para encontrar bares (de todos los colores y sabores), para comprar de todo (sino es el Sunday market, tienes el Saturday market, sino el Wednesday…night market, el mercado chino, etc) para todo!!!!

Wat plataEl Wat Sri Suphan, cuya particularidad es estar hecho entero de plata!

27 octubre 2014

Día 7: La selva.
Solo los grandes de la literatura pueden abstraerte de tu lugar físico y llevarte a otro lugar en tu mente con sus bellas descripciones. Yo no llego ni a funambulista por lo que será complicado, pero me gustaría traerles a este lugar. Me encuentro probablemente en lo más alejado de la civilización como la conocemos que jamás he estado. Un pequeño paraje en medio de la jungla norteña, un claro dentro del gran verde natural relleno de 7 edificaciones en bambú, con el techo en hoja de platanero, aproximadamente unos 20 aldeanos, 2-3 motos y un buen número de perros, gallinas, patos, pájaros y cerdos llenos de fango. Los mosquitos no los puedo ni contar, pero nada que una buena dosis de repelente extra fuerte (caducado en 2011, de cuando Etiopía, pero va como un tiro) pueda solucionar. ¿Para llegar hasta aquí? 1 hora y algo de ruta en camión taxi desde Chiang Mai, 4 horas de senderismo por preciosas montañas y bosques de bambú y aquí que te plantas, tan ricamente.
Una niña de 5 años se lanza descalza por una pequeña cuesta con una bici destartalada sin frenos ni pedales. Otra, algo más grande, porta ya unos cuantos anitos en oro al cuello. Son las llamadas mujeres jirafas, de la tribu Karen, dicen que practican la magia negra y hablan su propia lengua. Por nada del mundo pagaré por ir a un circo montado expresamente para hacerlas fotos, siendo obligadas a sonreír, desplazadas varios cientos de kilómetros de sus casas (son originarias de la frontera con Birmania, en la región de Mae Hong Son). Con su ya prominente cuello alzándose esbelto, nos prepara la cena. Al parecer una familia de dicha tribu vive en la aldea, no me preguntéis porqué, pero espero que no hayan sido obligados a venir. 3 chavales más dan de comer a la prole de animales, uno no tendrá ni 14 años y ya está fumando un pitillo. En medio una caseta, la única con electricidad proporcionada por un pequeño panel solar, espera que consumamos bebidas a precios irrisorios. Somos 6, otra pareja de españoles y dos coreanas que no hablan ni papa de inglés. Eso sí, muchos de ellos tienen móviles y aquí pocos enchufes veo, quizás no vivan aquí, o quizás lo carguen en la escuela al día siguiente. Curioso lugar, la vida pasa lenta y pausadamente, pero continúa. Lugar para la reflexión, para olvidar, o para recordar. Siempre necesario acabar o empezar en un lugar así. Desconectar, formatear, reiniciar. Pensar. Reflexionar si de verdad todo lo que tenemos es necesario, útil. Si nos ayuda o realmente no sprejudica. Hasta que punto somos conscientes de lo que hacemos y como lo hacemos, de lo que tenemos y porqué lo tenemos. Sin duda, y eso lo tengo claro como el agua Calo des Moro, es que nuestra manera de vivir no es la correcta y que no puede perdurar, no es sostenible, objetivo final de toda vida conocida.

aldea casamosquiteraAlgunas fotos de ese recodo alejado del mundo. Fotos de Ruben Argomaniz

“Nos hemos desviado del camino, pero hace mucho tiempo de eso ya. Y alrededor de todo este claro de reflexión, verde, naturaleza en estado puro, el verdadero mundo, en el que ya no podemos vivir, donde no duraríamos ni un asalto. Huele a selva, se oye la selva. Y de repente, la oscuridad, que se cierne sobre nosotros y da paso a un sinfín de motas de platino en el firmamento, sin ninguna luz artificial que las impida llegar hasta nuestra superficie. La noche.”

29-Octubre 2014

Día 11 (Pai queda entre medias): He de acontecer o relatar antes lo que nos acaeció en el día de ayer, donde, como a la antigua usanza un gallo me levantó en el medio de la nada con el amanecer a las 6 de la mañana. El desayuno, muy bueno por cierto, se sirvió a las 8 horas. 30 minutos después estábamos descendiendo de aquella aldea que jamás olvidaré, o que este blog no me dejará olvidar. Un truck nos condujo hasta la compañía de elefantes en las orillas de un río de colacao, donde dimos un mini paseo montados encima. Actividad que no recomiendo y no me gustó, viendo como les trataban y el garfio que sostenían los pájaros de los mahuts o domadores de elefantes. Pero la actividad ya estaba pagada y tampoco hemos de ser hipócritas ¿Lloramos porque pequen a un elefante pero comemos tranquilamente vacas confinadas, cerdos envenenados y pollos que no son ni pollis? ¿Elefantes si, vacas no?
Reflexiones aparte, pequeño salto en tirolina que más me sirvió para pasar de lado a lado del río que para soltar adrenalina; y a comer. Sí, a las 10:45 a comer. Yo lo llamaría, al igual que los hobbits, el segundo desayuno. Pero es lo que tienen estos viajes contratados, haces cosas que no harás si fueras por tu cuenta (al menos de una forma tan rápida y barara) pero tienes cero libertad de movimientos. Y esta gente lo tenía todo cuadrado, el time-in era perfecto, todo más bien medido que en las olimpiadas. Comer comimos de lujo oiga. Una especie de buffet con arroz frito, noodles, tempura, pollo, sopa de ave, ensalada, verduras y de postre sandía y un dulce excelente, leche de coco con una fruta desconocida por los mortales y gelatina (golosinas) flotando en su interior. Aspecto extraño pero gusto estupendo.
He de decir que si bien he tenido días de comida horrible, sobre todo al principio (se paga la novatada, que dice mi madre), la comida thai me está gustando un quijote. Nuestro hostel en Chiang Mai debo recomendarlo encarecidamente, se llama Jaidii house, aquí lo podéis encontrar en hostelworld o hostelbookers. Lo regenta un francés muy amable junto con su novia tailandesa. Cabañas de bambú por 200 THB la noche (100 por cabeza, excesivamente barato), alquiler de motos más baratas que el resto y organizan excursiones, cursos de cocina, de muai thai, etc. Y todo a precios muy muy baratos (toda la excursión que os estoy contando más lo que queda nos salió por 950 baths a cada uno, menos de 25€). Pues bien, en la propia Moonhuangsoon 6 (es curioso y a la vez super útil la forma de nombrar las calles aquí donde las perpendiculares a una gran calle tienen su propio nombre más el número correspondiente, con ello te evitas nombrar a todo hijo de vecino para cada calle). El caso es que subiendo por dicha calle hacia la muralla y antes de llegar al Somphet market existe un restaurante llamado Blue sky restaurant, con una señora thai muy simpática como propietaria, una camarera y su hijo pululando siempre por allá con un pequeño gato atado con correa (más fácilmente reconocible imposible). Aquí los podéis ver en facebook. Platos baratos y raciones enormes. Esta misma mañana me he desayunado un mixed de frutas (la fruta aquí sabe a verdadera fruta, no como en Europa) con yogurt y muesly por 60 baths (1,5€). El mismísimo Flo se quedaría a gusto con este plato. Y hoy mismo me he metido pal cuerpo el típico Paththai que estaba espectacular, con palillos y todo, en modo masoquista.

20141029_094314bendito padthaiEjemplos de los suculentos platos de este restaurante.

Siguiendo con la excursión de ayer, y esque me pongo a hablar y se me acaba el blog, seguidamente le dimos al Bamboo rafting, que de rafting tenía menos que yo de ladyboy. Un paseo suave en una barca de bamboo que difícilmente sabes como se tiene en pie, pero se tiene. Sin más ni más. Seguidamente me bañe en el río con dos elefantes, que se dice así de pronto pero nose si tendré la oportunidad de volver a hacerlo a alguna vez en mi vida. Finalmente llegó el verdadero rafting y con ese si que disfrutamos. Pese a que las coreanas acariciaban el agua con sus remos y me pegué una buena sudad para mover la barca hacia donde no hubiera rocas (a ellas al parecer les venía al pairo). Disfruté entre los rápidos como los enanos.

Por último, y para acabar con este cúmulo de actividades (imagino alucinarán como yo lo hice al ver que todo esto me costó unos 23€, recordemos el senderismo y la noche in the jungla), visitamos unas cascadas muy cucas y muy escondidas, un recodo paradisíaco con una piedra que agarraba más que los pies de gato. Todo una pasada. El día acabó, perfecto, en un pequeño corner de Chiang Mai repleto de bares, escuchando buen reggae en directo y bailando un poco de electro en el Zoe’s Bar. Menudo país este, en el que casi no se suda.

Exprime la vida pequeño padaguan.