Chiang Mai

26-Octubre 2014

Día 5: Jaidii House
Chiang Mai nos ha dado uno de los espectáculos más bonitos y originales de todo el sureste asiático, y algo que jamás veremos por aquella parte del mundo donde nos creemos los mejores, eso que llamamos occidente. Es el Yi Peng o festival de las linternas, un festival budista de purificación donde se piden deseos, donde se desea lo mejor para el resto, y en el que miles de personas lanzan al mismo tiempo farolillos de papel al aire que, por la combustión y calentamiento del aire interno (al igual que los globos aerostáticos) suben hacia el cielo. Gracias a mi doctorado en física de fluidos os puedo explicar todo esto. La imagen de todas esas luces ascendiendo por doquier es alucinante. La tengo grabada a fuego en mi pequeño cerebro. Para los turistas la hacen en más sitios y durante el Loy Lakron (la luna llena de noviembre, estaremos festejando por Koh Pha Ngan), pero la original y genuína es aquí, en Chiang Mai, una vez al año. Y justo nos toca aquí, jodidos sortudos. Como irán observando nuestro viaje está lleno de putas coñas y suertes con todo: transportes, hoteles, comida… La suerte pa los que la buscan.
Bajo la tranquilidad y paz de un templo budista en madera, el Wat Lok molee, escribo estas feas palabras anonadado por este lugar. Solo cuando de verdad vienes y vives lo que se vive aquí, comprendes porqué tanta gente acaba quedándose, renunciando a todos los lujos occidentales. Y comprendes porque es el destino turístico más importante de toda esta esquinita del mundo.

SONY DSCSONY DSC Fotos del festival de las linternas, o de los farolillos, más correcto en castellano. Yi Peng en definitiva

Podéis ver vídeos espectaculares al final del blog.

Esta ciudad junto con Cracovia son las dos únicas que he visitado en las que su centro histórico está rodeado por un parque. En este caso en un cuadrado perfecto y con un canal de agua, perdurando partes de la antigua muralla en ladrillo. Lo que nos está dando la vida aquí es la motito. Es la mejor opción aquí en Tailandia, por facilidad, por precio y por velocidad. Por 180 baths tenemos moto 24 horas. Nos llevó ayer al festival, a unos 40 minutos, y hoy nos ha acercado hasta el Wat Phra Doi Suthep, con la particularidad de estar en lo alto de una montaña con vistas a la ciudad y a todo el valle. Y con más oro que en toda España.

Wat Doi SuphetWat Doi Suthep

La noche ayer también nos dio de sí. Junto con una parejita de sevillanos vimos un concierto de jazz en directo muy cuco. Más tarde entramos en una mini disco llamada Spicy, que nos dará que hablar en el viaje. Copas a 120 baths. Lleno de guiris y de bellas tailandesas, si se pagaba o no, ya nadie lo sabe…
Chiang Mai mola un pegote. No por su enorme belleza, que también, sino por su ambiente, sus precios (irrisorios incluso comparados con el resto del país. No encontrarás ni alojamiento ni comida ni masajes ni Muai thai más barato en otra parte “turística” del país), su facilidad para todo, para alquilar motos (en cualquier esquina), para hacerse un masaje (a patadas), para encontrar bares (de todos los colores y sabores), para comprar de todo (sino es el Sunday market, tienes el Saturday market, sino el Wednesday…night market, el mercado chino, etc) para todo!!!!

Wat plataEl Wat Sri Suphan, cuya particularidad es estar hecho entero de plata!

27 octubre 2014

Día 7: La selva.
Solo los grandes de la literatura pueden abstraerte de tu lugar físico y llevarte a otro lugar en tu mente con sus bellas descripciones. Yo no llego ni a funambulista por lo que será complicado, pero me gustaría traerles a este lugar. Me encuentro probablemente en lo más alejado de la civilización como la conocemos que jamás he estado. Un pequeño paraje en medio de la jungla norteña, un claro dentro del gran verde natural relleno de 7 edificaciones en bambú, con el techo en hoja de platanero, aproximadamente unos 20 aldeanos, 2-3 motos y un buen número de perros, gallinas, patos, pájaros y cerdos llenos de fango. Los mosquitos no los puedo ni contar, pero nada que una buena dosis de repelente extra fuerte (caducado en 2011, de cuando Etiopía, pero va como un tiro) pueda solucionar. ¿Para llegar hasta aquí? 1 hora y algo de ruta en camión taxi desde Chiang Mai, 4 horas de senderismo por preciosas montañas y bosques de bambú y aquí que te plantas, tan ricamente.
Una niña de 5 años se lanza descalza por una pequeña cuesta con una bici destartalada sin frenos ni pedales. Otra, algo más grande, porta ya unos cuantos anitos en oro al cuello. Son las llamadas mujeres jirafas, de la tribu Karen, dicen que practican la magia negra y hablan su propia lengua. Por nada del mundo pagaré por ir a un circo montado expresamente para hacerlas fotos, siendo obligadas a sonreír, desplazadas varios cientos de kilómetros de sus casas (son originarias de la frontera con Birmania, en la región de Mae Hong Son). Con su ya prominente cuello alzándose esbelto, nos prepara la cena. Al parecer una familia de dicha tribu vive en la aldea, no me preguntéis porqué, pero espero que no hayan sido obligados a venir. 3 chavales más dan de comer a la prole de animales, uno no tendrá ni 14 años y ya está fumando un pitillo. En medio una caseta, la única con electricidad proporcionada por un pequeño panel solar, espera que consumamos bebidas a precios irrisorios. Somos 6, otra pareja de españoles y dos coreanas que no hablan ni papa de inglés. Eso sí, muchos de ellos tienen móviles y aquí pocos enchufes veo, quizás no vivan aquí, o quizás lo carguen en la escuela al día siguiente. Curioso lugar, la vida pasa lenta y pausadamente, pero continúa. Lugar para la reflexión, para olvidar, o para recordar. Siempre necesario acabar o empezar en un lugar así. Desconectar, formatear, reiniciar. Pensar. Reflexionar si de verdad todo lo que tenemos es necesario, útil. Si nos ayuda o realmente no sprejudica. Hasta que punto somos conscientes de lo que hacemos y como lo hacemos, de lo que tenemos y porqué lo tenemos. Sin duda, y eso lo tengo claro como el agua Calo des Moro, es que nuestra manera de vivir no es la correcta y que no puede perdurar, no es sostenible, objetivo final de toda vida conocida.

aldea casamosquiteraAlgunas fotos de ese recodo alejado del mundo. Fotos de Ruben Argomaniz

“Nos hemos desviado del camino, pero hace mucho tiempo de eso ya. Y alrededor de todo este claro de reflexión, verde, naturaleza en estado puro, el verdadero mundo, en el que ya no podemos vivir, donde no duraríamos ni un asalto. Huele a selva, se oye la selva. Y de repente, la oscuridad, que se cierne sobre nosotros y da paso a un sinfín de motas de platino en el firmamento, sin ninguna luz artificial que las impida llegar hasta nuestra superficie. La noche.”

29-Octubre 2014

Día 11 (Pai queda entre medias): He de acontecer o relatar antes lo que nos acaeció en el día de ayer, donde, como a la antigua usanza un gallo me levantó en el medio de la nada con el amanecer a las 6 de la mañana. El desayuno, muy bueno por cierto, se sirvió a las 8 horas. 30 minutos después estábamos descendiendo de aquella aldea que jamás olvidaré, o que este blog no me dejará olvidar. Un truck nos condujo hasta la compañía de elefantes en las orillas de un río de colacao, donde dimos un mini paseo montados encima. Actividad que no recomiendo y no me gustó, viendo como les trataban y el garfio que sostenían los pájaros de los mahuts o domadores de elefantes. Pero la actividad ya estaba pagada y tampoco hemos de ser hipócritas ¿Lloramos porque pequen a un elefante pero comemos tranquilamente vacas confinadas, cerdos envenenados y pollos que no son ni pollis? ¿Elefantes si, vacas no?
Reflexiones aparte, pequeño salto en tirolina que más me sirvió para pasar de lado a lado del río que para soltar adrenalina; y a comer. Sí, a las 10:45 a comer. Yo lo llamaría, al igual que los hobbits, el segundo desayuno. Pero es lo que tienen estos viajes contratados, haces cosas que no harás si fueras por tu cuenta (al menos de una forma tan rápida y barara) pero tienes cero libertad de movimientos. Y esta gente lo tenía todo cuadrado, el time-in era perfecto, todo más bien medido que en las olimpiadas. Comer comimos de lujo oiga. Una especie de buffet con arroz frito, noodles, tempura, pollo, sopa de ave, ensalada, verduras y de postre sandía y un dulce excelente, leche de coco con una fruta desconocida por los mortales y gelatina (golosinas) flotando en su interior. Aspecto extraño pero gusto estupendo.
He de decir que si bien he tenido días de comida horrible, sobre todo al principio (se paga la novatada, que dice mi madre), la comida thai me está gustando un quijote. Nuestro hostel en Chiang Mai debo recomendarlo encarecidamente, se llama Jaidii house, aquí lo podéis encontrar en hostelworld o hostelbookers. Lo regenta un francés muy amable junto con su novia tailandesa. Cabañas de bambú por 200 THB la noche (100 por cabeza, excesivamente barato), alquiler de motos más baratas que el resto y organizan excursiones, cursos de cocina, de muai thai, etc. Y todo a precios muy muy baratos (toda la excursión que os estoy contando más lo que queda nos salió por 950 baths a cada uno, menos de 25€). Pues bien, en la propia Moonhuangsoon 6 (es curioso y a la vez super útil la forma de nombrar las calles aquí donde las perpendiculares a una gran calle tienen su propio nombre más el número correspondiente, con ello te evitas nombrar a todo hijo de vecino para cada calle). El caso es que subiendo por dicha calle hacia la muralla y antes de llegar al Somphet market existe un restaurante llamado Blue sky restaurant, con una señora thai muy simpática como propietaria, una camarera y su hijo pululando siempre por allá con un pequeño gato atado con correa (más fácilmente reconocible imposible). Aquí los podéis ver en facebook. Platos baratos y raciones enormes. Esta misma mañana me he desayunado un mixed de frutas (la fruta aquí sabe a verdadera fruta, no como en Europa) con yogurt y muesly por 60 baths (1,5€). El mismísimo Flo se quedaría a gusto con este plato. Y hoy mismo me he metido pal cuerpo el típico Paththai que estaba espectacular, con palillos y todo, en modo masoquista.

20141029_094314bendito padthaiEjemplos de los suculentos platos de este restaurante.

Siguiendo con la excursión de ayer, y esque me pongo a hablar y se me acaba el blog, seguidamente le dimos al Bamboo rafting, que de rafting tenía menos que yo de ladyboy. Un paseo suave en una barca de bamboo que difícilmente sabes como se tiene en pie, pero se tiene. Sin más ni más. Seguidamente me bañe en el río con dos elefantes, que se dice así de pronto pero nose si tendré la oportunidad de volver a hacerlo a alguna vez en mi vida. Finalmente llegó el verdadero rafting y con ese si que disfrutamos. Pese a que las coreanas acariciaban el agua con sus remos y me pegué una buena sudad para mover la barca hacia donde no hubiera rocas (a ellas al parecer les venía al pairo). Disfruté entre los rápidos como los enanos.

Por último, y para acabar con este cúmulo de actividades (imagino alucinarán como yo lo hice al ver que todo esto me costó unos 23€, recordemos el senderismo y la noche in the jungla), visitamos unas cascadas muy cucas y muy escondidas, un recodo paradisíaco con una piedra que agarraba más que los pies de gato. Todo una pasada. El día acabó, perfecto, en un pequeño corner de Chiang Mai repleto de bares, escuchando buen reggae en directo y bailando un poco de electro en el Zoe’s Bar. Menudo país este, en el que casi no se suda.

Exprime la vida pequeño padaguan.

 

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