Aventuras y desventuras de un mes de ramadán (III)

10/07/14

62,5 kilos. Y bajando. Que yo recuerde mi peso neutro (soy de los que me puedo comer un osobuco de cabo a rabo o un higo chumbo en todo el día y no cambio mi peso) estaba sobre los 66 kilos, echando para lo bajo. Esto, para los de la LOMCE, hace un descenso de 3 kilacos y medio. He bajado un recién nacido mi peso aproximadamente. Y sólo en 11 días. Como la sabiduría popular jarrera comenta, me voy a quedar como la radiografía de un silbido, como el espíritu la golosina, voy a tener que pasar dos veces para que se me vea, como los niños del viafra, recién sacado de un campo de concentración.

Exageraciones a parte, la cosa se lleva bien. Hoy ha estado gracioso. He llegado pronto a las mesas preparadas para los GO’s y fotógrafos en el Lftor. Normalmente llego justo cuando ya se ha dado la voz de alarma. Hoy me he adelantado y todo el mundo hacía sus preparativos. Preparando sándwich de huevo duro y queso, llenando cuencos de Harira, cogiendo dátiles para un regimiento, etc. Ha sido infernal. Sentarse 5 minutos delante de mi plato de pasta se me ha hecho más largo que los 11 días de ramadán que llevamos. Ver la comida a escasos centímetros de tus papilas gustativas tras un día entero sin catar alimento es duro de cojones.

¿Y cuál ha sido la conclusión? Un atracón de tres pares. Todavía estoy con la hinchada, 5 horas después. No aprendo ni queriendo. El ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. El Alfonso es el único ser humano que lo hace día tras día, de forma cotidiana. Y todo por ver rápido la semifinal del mundial entre Argentinolandia y naranjamecanicalandia, el mayor esperpento futbolístico de los últimos tiempos, he visto partidos mejores en el Mazo. En el Mazo señores!!!!

Así pues, anímicamente no ha sido el mejor día, ramadán aparte. Pero a estos días, lo mejor es cortarlos y levantarse al día siguiente como si nada hubiera pasado. Por ello, y sin más dilación, hasta mañana de buen corazón.

Tiro al arcoYo disfrazado de cowboy, o de Robin Hood, como prefieran.

13/07/14

Que no te enteras, que la vida no es una carrera. La vida es un detalle con más secretos que el potaje. Bajo esos versos tan inteligentes de unos grandes comienzo la segunda mitad del ramadán. Son las 3:15 de la mañana y acabo de pegar mi último trago del día, o el primero, como cada uno quiera verlo.

Y es que la vida está llena de momentos en los que uno debe decidir en ese mismo instante, o de lo contrario la oportunidad pasa sin poder retroceder, esfumándose como la ceniza al viento. Y digo esto porque últimamente estoy dejando pasar muchas oportunidades por no afrontar las cosas de forma directa. Como el resto hace. Llámenlo timidez, vergüenza, pereza o falta de motivación, lo que sea, pero solo sé que nunca aprenderé. Y es por ello que es mejor no hablar mucho de ello. Para eso ya podré dedicar otro post tranquilamente si algo día consigo superar ese mi gran miedo.

Decía la segunda mitad del ramadán puesto que entramos en el día número 15. Y esto parece que no se acaba. Podría afirmar que estoy entrando en una tercera fase. La primera fase sería la fase de adaptación. Aquella en la que todo era nuevo, las sensaciones eran extrañas, cada día descubría una cosa nueva y sobre todo lo que sufría era de sed. En mi segunda fase las cosas cambiaron. Uno se iba acostumbrando a días más monótonos (aunque en el Club Med ningún día es igual), el cuerpo ya se ha adaptado a este experimento que estoy realizando con él, y prácticamente no se queja. Y lo que predomina es el hambre, aunque el estómago, pequeño frente a la falta de comida, se llena rápido y no permite comer en exceso.

Pues bien, creo que he entrado en una tercera fase. Una fase en la que el estómago se ha acostumbrado del todo, lo cual indica que me paso todo lo que me es posible el tiempo comiendo, cogiendo reservas; y en una fase en la que empieza a desearse ver el final del túnel. El cuerpo pide marcha. El cuerpo pide su gasolina, sus aditivos. El cuerpo pide lo que en realidad le mata, pero lo que en realidad da chispa a la vida. No sé si me explico, pero no seré más explícito (que hay niños mirando).

En otro orden de cosas, la vida en el club Med es complicada…Muchas cosas a hacer, demasiadas obligaciones y, como casi siempre, lo que se convierte en obligación no es agradable, y lo que no es agradable nunca apetece hacer. El balance varía según el día en el que te encuentres. Hay días que los puntos positivos superan a los negativos y días que viceberza. Y la cuestión es que es una vida de extremos, puntos muy positivos pero también puntos muy negativos. Ayer mismo (este párrafo está escrito en el 13/07/14, ya a 14 puesto que son las 00.20 de la noche, un pequeño barullo temporal, lo sé), hubo varios puntos positivos bastante molones. Mis habilidades en el trapecio progresan adecuadamente, realicé una nueva postura y Marco, un marsellés responsable del circo, me “catcheo” en el trapecio con una nueva postura llamada “la planche” o la plancha. Como una imagen vale más que mil palabras, no lo describo, lo muestro en esta secuencia de fotogramas:

Pero por otro lado, lo negativo abunda. El tiro con arco comienza a no ser tan agradable y divertido. Me planteo si de verdad he realizado 5 años de carrera más un año de master en dirección hotelera para dirigir un pequeño terreno con 6 dianas (sobre esto puedo escribir un tratado pero no os quiero aburrir con sandeces que a la mayoría ni os interesan). La cosa es también que estamos regidos por una política denigrante y más bien discriminatoria, hasta el punto de considerarlo racista. Y hasta aquí puedo leer, que ya sabemos hasta donde llegan los espías internautas y sus repercusiones laborales.

Y en estos bandazos emocionales me ando, hoy más feliz que una perdiz, mañana deseando utilizar la goma2 contra todo hijo de perrilla que se presente delante. El día de hoy ha sido agradable, respirable, como toda jornada libre. Bien descansado, partíamos en taxi hacia Zarka, una población en las montañas con piscinas naturales, muy cerca de Tetuán.

Domingo Piscinas naturalesDisfrutando de nuestro día libre en las piscinas naturales de Zarka.

Las niñas se negaban a quedarse allí, con lo que en 15 mins de disfrute valían para volver a Martil a pasar un día de playa y de compras, para a posteriori ver la final del mundial. Imposible no volver 4 años atrás en mi memoria para recordar la felicidad que nos produjo aquel maravilloso Iniestazo de mi vida. Esto me permite observar más aún la vida marroquí durante el ramadán. Pocas mujeres a la vista en las piscinas, pocas que se bañen en la playa, y las pocas que se dejan ver, por supuesto empapan todas sus vestimentas para bañarse, nada de bikinis. Les quedan años, pero las cosas van cambiando, esto no es Afganistán. La actividad en la ciudad comienza por la tarde. Las calles se empiezan a llenar, la gente hace las compras para el Lftor, pero no se ve ni un solo cigarro, ni una sola persona comiendo y los pocos bares que abren están vacíos. Durante el partido, nadie consume nada, eso sí, una vez roto el ayuno, el trajín es imparable. Cafes, batidos, tortillas, bocadillos, zumos, etc. La gente ansiosa por llevarse algo a la boca, pero todos están preparados. Y una vez comidos, salen a relucir cigarros y cigarros de la risa, dentro del bar (fumar no está prohibido todavía) por supuesto.

La vuelta en moto sin casco a más de 100Km/h (nos protege allah) cierra un día más que completo que espero me de fuerzas para aguantar el p… jod… 14 de Julio de m… de estos gabachos.

15/07/14

Mientras el mundo se revuelve entre conflictos bélicos sin sentido, más engaños a la población, corrupción económica y política en cada rincón del planeta, la vida en el Club Med de Yasmina continua impasible a los devenires internacionales. Mi ramadán avanza, lento pero a paso firme, día tras día, con altibajos emocionales de diversa índole que nada tienen que ver con esta experiencia a la que someto mi cuerpo.

El Lftor de anoche consistió en langosta a la brasa, brochetas de pescado con salsa de mantequilla, magret de canard, roast beaf y una gran cantidad de pasteles y mousse de chocolate. Es lo que tiene vivir en un hotel de 4 estrellas. Comes durante todo el año como solo la clase media-alta lo hace unas semanas de vacaciones. Champagne, cócteles de todo tipo, pasteles, montaditos, y buffet de variedades son el día a día. A cambio aguantas el escuchar a cierto cliente lamentarse de verdad por errar una bola en el hoyo 11 del golf cercano de cabo negro; o quejarse porque se ha gastado 800€ en la boutique por 5 artículos y no ha recibido una pequeña compensación. O clamar a los 4 vientos porque en su suite no tenía nada más que 3 toallas. Los males del primer mundo. Ilusa felicidad.

Cena en la playa Entree soiree blancheSoiree Blanche.

La línea central ha sido atravesada, en el dieciseisavo día de ayuno, ya quedan tan sólo 14 o 13 días (el final del Ramadán depende también de la luna). El final del túnel se empieza a divisar en la lontananza. Para todo en la vida es necesaria una motivación. La mía es superarlo, para poder contarlo. Pero también es la felicidad que producirá volver a la libertad de consumo. El Eid al-Fitr es la fiesta de la ruptura del ayuno, que festeja el final del ramadán y abarca los tres primeros días del Shawwal (décimo mes del calendario musulmán, de 29 días) y generalmente consiste en un encuentro familiar acogedor, la vuelta a la normalidad. Yo me lo tomaré como una celebración, una victoria. Muchas son las ganas del Eid Mubarak (Bendita fiesta).

Motiva también ver la alegría del prójimo al saber que practicas sus tradiciones. 3 días atrás, camiando hacia mi oficina llena de arcos y flechas, me topé con Hamza, un empleado que se ocupa de la tienda artesanal. Al saber que estaba haciendo el ramadán, gritó, sonrió y me abrazo con todas sus fuerzas, impregnándome de su alegría, recién levantado de la siesta como estaba. Sin más dilación, me invitó a su casa en Tetuán para comer, a la que Inchallah pueda ir pronto. Ya sabéis, para contároslo. Expriman la vida en sus casas o fuera de ellas. Y cuéntense chistes los unos a los otros, que la risa a vivir ayuda, y la vida sin risa no es otra cosa que amargura.

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Un pensamiento en “Aventuras y desventuras de un mes de ramadán (III)”

  1. Espero cada escrito como agua de mayo,describes tan bien Lo que vives q es como sí todos estuviéramos allí.muchas gracias chato!!!!

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