Aventuras y desventuras de un mes de Ramadán (II)

04/07/14

Se me antoja bastante complicado dormir. Es una sensación extraña, diferente, prácticamente nunca vivida hasta ahora. Es un poco el mundo al revés. Hablando en modo científico, o en modo “voy a hacerme el interesante, como que sé algo”, los ciclos circardianos se invierten. La noche se hace día y el día se hace noche. ¿Qué ocurre? Te levantas y tu cuerpo aún conserva la energía que has consumido por la noche. Según va pasando el día esa energía se disipa, te vas quedando sin gasolina, y la gasolinera está cerrada o fuera de cobertura. O por lo menos no tienes dinero para comprar gasolina.

Sobre las 17:00, media hora antes de cerrar el tiro al arco, estoy baldado. Ya no es una cuestión de sed o de hambre, a eso uno se acostumbra, es una cuestión de fatiga. No buscas desesperadamente un vaso de agua o algo que llevarte a la boca, pero sabes que eso te va a ayuda a reponer fuerzas.

20140703_154755Mis clientes en plena batalla

Una vez cerrado el chiringuito, es imposible realizar cualquier actividad física. Caminas despacio, te pesan hasta los párpados. Llegas a la habitación y te tumbas esperando que llegue la hora de la ruptura del ayuno. Pero antes toca hace lo que llaman la “vie village” o “contact gm”. Tomar el apero (aperitivo antes de la cena) con los clientes. Ningún hijo de vecino que realice el ramadán aparece por allí. Solo este pringado que escribe estas tristes letras que forman frases sin ton ni son. Tras la ruptura, día tras día el estómago se hace al ramadán y permite comer más, aunque siempre se llena con celeridad. Hoy me he metido una buena dosis de jaluf, chorizo pamplonica y jamón serrano, que hacía meses que ni olía. Por supuesto, animal hiper prohibido en la cultura árabe, pero como yo ya dije, lo mío es el Alfonsdam.

Poco a poco vas viendo que la energía vuelve a tu cuerpo, desde las uñas de los pies a los pequeños pelos que me salen cada vez más atrás de la cabeza. Te encuentras en plenas condiciones, a tope con la cope. Y llega la noche. Vuelves a comer algo sobre las 23:30 (hoy nada debido a mi sobredosis de cochino español) y tu patata bombea a pleno rendimiento. Os juro por allah, y los que me conoceréis imagináreis que es verdad, que jamás he bailado como aquí. Bebes, bebes y bebes, zumos y agua (si señores jarreros, me llamo Alfonso y ahora bebo zumos). Y llegas a la cama y no quieres dormir. Vida extraña esta. Experiencias que te enriquecen, que te quitan la curiosidad, que te enseñan, que te muestran cosas nuevas de tu propio cuerpo, pese a todo lo vivido. Odiados lectores, prueben cosas nuevas, prueben cosas raras, extrañas y entrañables, vivan. Y sobre todo disfruten. Porque de todo lo desconocido se aprende cuando se transforma en conocido. Y todo lo conocido se une en ese pequeño libro que hace 25 años estaba blanco, y día a día rellenas las páginas de ese gran tomo llamado vida.

Bueno a dormir, son las 3 de la mañana y en 6 horas estaré abriendo mi pequeña cabaña llena de arcos, flechas y demás cachivaches.

06/07/14

Con las legañas impidiéndome abrir los ojos comienzo mi octavo día de ramadán, segundo domingo sin probar bocado. Los domingos no trabajo. Es el día en el que la mayoría de los clientes se van y muchos otros vienen. Es por ello que muchas de las actividades del hotel están cerradas y la mayoría de los GO estamos libres ese día. Lo llamamos día off o jour de congé. Son las 11 de la mañana y el viento, como de costumbre, sopla fuerte a este lado del mediterráneo. Pero el sol no nos abandona desde hace ya unos cuantos días.

Ayer me ocurrió algo peculiar. La noche se alargó más de la cuenta (eso no es nada peculiar) y nos quedamos en el night bailando y charlando, Go’s y Gm’s. Esta vez cené con una familia de clientes, ya que los sábados la cena es de gala, y la verdad me puse como el chiquillo desquilador, con lo que el hambre no me volvió a entrar hasta tarde. Para cuando me di cuenta, estaba sobre las 3 de la mañana de charleta con algunas de mis compis españolas. Y para el ramadán la jornada comienza sobre esa hora. Mi gozo en un pozo, no podía ya ni comer ni beber y no había echado mi habitual trago de agua de litro y medio antes de dormir para reponer. Trago de agua que me hace levantarme un par de veces a utilizar la manguera, y os aseguro que me podrían llamar para extinguir los incendios de verano en la costa mediterránea.

20140706_001212 Soiree blancheMal rodeado durante las noches en el Club Med

La cosa es que en esas apareció un compañero de ramadán. Me quedaban escasos minutos para alimentarme y beber, ya que el inicio de la jornada se marca sobre las 3:15. Y allí me puse como loco a engullir y a beber agua con embudo, cual si me fuera la vida en ello.

Las sensaciones cambian día tras día. Ahora parece que el cuerpo se ha acostumbrado a la falta de agua, anoche, antes de la ruptura del ayuno, lo que de verdad tenía era hambre, no sed, muy al contrario que al principio. Y el calor aprieta prácticamente por igual estos días.

No sé lo que pasa por el mundo, mi desconexión con la realidad es absoluta, como nunca en mi vida. En este mi pequeño mundo hay demasiadas cosas para ver y hacer, que me impiden ver lo que pasa lejos del alcance de mis ojos. Cosa que me desconcierta y no me agrada, acostumbrado como estoy a estar siempre a la última, informado de la mínima chorrada que afecte a la generalidad de esta extraña forma de vida llamada ser humano.

07/07/14

Una de los defectos que tiene este ramadán extraño en el que me he inmerso, es que no consigo realizar al 100% uno de los objetivos por lo que me adentré en esta aventura, la de involucrarme a fondo en la cultura marroquí, musulmana a fin de cuentas. El trabajo en el hotel impide que pueda salir a ver muchas de las tradiciones que ocurren durante este mes tan importante para ellos.

dosenuno (1)Así se las gastan mis clientes (gracias a mis super consejos 😉

Pero ayer, en mi día libre, esto se consiguió de alguna manera. Muchos de los GO’s utilizan su día libre para descansar, algo más que comprensible tras la tralla que se nos mete día a día durante 6 días a la semana. Menos comprensible es que se utilice el día libre para permanecer en el hotel, despidiéndote de clientes o cosas por el estilo, que a mi modo de ver no es más que trabajo. Y la desconexión es imprescindible para no volverse loco, o meterse definitivamente en esta secta. Pero allá cada cual. Ca uno es ca uno y ca dos una piragua.

La cosa es que conseguí sacar a mi compañero de cuarto de su enclaustramiento continuo (si no está trabajando el pobre hombre, que mete más horas que Javier Fanjul en las minas de Asturies), y nos fuimos para Rincón, uno de los pueblos de al lado, sobre las 13:30. Ya sabéis, taxi compartido (máximo 6 personas) a 4-5 dirhams la plaza, por un trayecto de unos 7 mins.

La ciudad de rincón en pleno día de ramadán rincón2 (2)

Y allí llegó mi primera sorpresa nada más llegar. Las calles principales vacías. No merece la pena abrir bares y restaurantes para que nadie coma ni beba. Una vez adentrados en sus callejuelas, sí que se veía más ambiente, de gente con sus dos ovarios y pelotingas comprando en el mercado sabiendo que hasta 7 horas después no podrían catarlo. Si se veían niños catando deliciosos manjares en mis mismísimas narices, con toda la japia recorriéndome cada centímetro de mi cuerpo.

dosenuno (2)

Como veis, cada uno lleva el ramadán como puede. Es gracioso ver la gran cantidad de personas tiradas en las cunetas a la bartola, tomando la fresca, esperando que el sol avance raudo hacia el otro horizonte, llamado poniente, para poder llevarse algo a la boca agradeciendo a Allah por hacerles tan dichosos y felices.

Tras la vuelta al hotel, dosis de actividad deportiva. También es vital aprovechar de las ventajas de vivir en un hotel de 4 estrellas. Doble sesión de catamarán, con el loco de Nabil (un experto de los pies a la cabeza que ha competido con el equipo nacional de vela de Marruecos y Francia), y otra más de circo, con el trapecio volante, en el cual aprendí un par más de posiciones para tirar para adelante y meter adrenalina para el cuerpo.

No os lo creeréis pero me veo con más fuerzas que antes, otro día me meto más a fondo en esta reflexión con experimento científico y todo.

Pero lo mejor el día estaba por llegar. Sobre las 18:30 me encontraba subido en una scooter con otros os moritos (pena de foto), sin casco (no saben lo que es eso, mamá no leas esto) dirección Martil, el otro pueblo cercano. Allí realicé un Lftor como mandan los cánones, rodeado de mis compañeros fotógrafos, comiendo con las manos suculentos manjares tras las sirenas que abren la veda. Leche, te, tajine de carne picada y huevos, huevos duros, quesitos, dátiles, harsa, bouchmir, etc. En ese momento las calles parecen sacadas de Yo soy leyenda, vacías completamente.

20140706_194537Aunque parezc mentira (me pongo colorada…) la foto la hizo uno de mis compañeros fotógrafos)

Hora y media después lo que se abarrotan son las mezquitas. La misa es especial y dura más de media hora. Eso sí, una vez pasada, comienza el ambiente por las calles. Todo el mundo, con energías renovadas, sale a tomar la fresca, tradición que creíamos muy española, pero es que también nos creemos el centro el universo.

Es por eso que debemos salir, conocer, descubrir, para así saber, que no somos el tirrín del mundo, que no solo en España se vive bien, ni que “esque como en España…” Expriman la vida, como puedan. Yo no digo que lo hagan a mi manera, cada uno tiene a suya, solo digo que lo hagan. Sean felices.

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