Un momento para recordar: Estambul

“Este pequeño párrafo lo escribí en una servilleta de papel el veintidós de mayo de dos mil quince a las cuatro y media de la tarde. Transcrito tal cual”

La lluvia constante pero diluida deja una pequeña cortina borrosa en el paisaje. Paisaje que me corta el respiro, sentado en una enjuta butaca granate del restaurante DESTAN MEYDAN, a las faldas de la mezquita más bonita de todo Estambul, llamada Ortakoy. Apoyo mi frente en la ventana, está fría. Los últimos coletazos del verano quedaban lejos en el puente entre Europa y Asia, y el otoño se ha instalado con fuerza. Levanto la mirada del tejado de pizarra negro y rojo y más allá del arce otoñal que da un toque más místico aún si cabe a la escena, ya que sus hojas mitad verdes mitad ocre dejan entrever faroles de múltiple colores. Pese al calor agradable que se respira dentro del hotel, el frío del mar del Bósforo me llega dentro. Escasos metros nos separan de sus agitadas aguas donde un sinfín de barcos de recreo, de pescadores o incluso de grandes transportadores de petróleo hacen sus idas y venidas, ajenos al devenir de los habitantes de tan bella ciudad. Louis Amstrong suena en el hilo musical. Al fondo, para culminar esta postal de ensueño, la perla del Bósforo, Sultanhamet. Asoman entre la tenue niebla los minaretes de Ayyasophia, los muros del palacio Topkapi y la enorme cúpula de la mezquita de Suleimán el Magnífico. Un vasto crucero domina las aguas justo bajo tan maña mezquita. Ojea su celular enfrente mío Jéssica, aplastada en su sofá y dejando entrever sus cabellos dorados por encima de sus pequeñas y suaves manos que no cesa de teclear. Y yo me siento bien.

Mezquita Estambul
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Disculpen la molestias

“Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir” (Juan Carlos I, ex-rey de España).

-Coño Jonty, Cuánto tiempo! ¿Dónde cojones te habías metido?
-Bien liao que he estao mi querido WordPress, si tú supieras…

Como cuando hace mucho tiempo que no ves a un gran amigo y tienes esa cierta alegría desarrollada por tu memoria, por tus recuerdos. Así me encuentro ahora. Y pasa lo mismo que con los reencuentros tras una temporada, cuesta encontrar las palabras. Cuesta ponerse al tajo. Quizás en mi caso tenga una doble dificultad. De primeras hace unos 8 meses y 14 días desde que publiqué mi último artículo (que curiosamente empezaba también por un disculpen las molestias, ya me las venía yo venir), los mismos días que llevo sin escribir. Y escribir no es como andar en bicicleta, o esquiar (lo estoy descubriendo últimamente, no lo de escribir, sino lo de esquiar, que hay que explicarlo todo coño!), conlleva una fórmula matemática en el que la cantidad de pérdida de destreza literaria aumenta exponencialmente junto con los días en abstinencia escritorial (sea tecleada o a mano). Influyen en la ecuación la cantidad de drogas, alcohol, resacas pasadas por la vida del sujeto en cuestión. Exprime la vida hermano!

En segundo lugar influye en cierta manera un acontecimiento de cierta importancia en mi vida: he dejado de hablar español a diario. 4 whatsapps a los colegas, algún audio para decir una chorrada en la que solo mis amistades reirían, y alguna lectura rápida en Facebook. Mi castellano se reduce a eso. ¡¡PERO QUE MIERDAS ESTA PASANDO AQUÍ AMIGO!!! Pues sí, señorías (palabro de moda por poco tiempo, ahora que los rastas han entrado en el congreso) hablo menos español que en Legazpi o en Casteldefells. Confirmado también que en zonas de Andalucía no lo hablan, han desarrollado un castellano pa`ellos, así en modo tacaño, pa no dar.

Y lo he sustituido por el francés. Oh, el francés, el idioma del amor, del romanticismo, de la moda y la perfección, de la belleza. El jodido francés que por mucho que hagas el esfuerzo de entonarlo bien, en nuestra condición de españoles castizos, jamás llegaremos a hablarlo con desenvoltura, con la perfección de un parisino sibarita. Pero siempre escucharemos aquello de que nuestro acento tiene charme, tiene estilo, tiene encanto. Creo que por eso estoy aquí. Aquí les gusto a las mujeres. En España les gusto para llevarlas a los sitios, en modo chófer. Creo que debo de dejar de soltar francés sin ton ni son. Ya lo había advertido, la falta de práctica. Es como si llevas 5 años en pareja y el día que cortas con tu novia te intentas hacer una gallola. De ahí no va a salir nada bueno salvo la creación de fuego con tus propias manos. No, en serio, aquí no habla español ni los descendientes de españoles. Miento, hay un senegalés en cocina (miembro de la generación de oro de La Masía, hay es nada. Descarto que descienda de españoles) que lo habla cual vallisoletano, pero solo habla de rabos y negros y al final uno se cansa. No me queda otra, o hablo francés o me condeno al silencio absoluto. Y los que me conocen un poco saben que yo sin hablar genero úlceras de estómago sin control alguno.

Dos son los motivos que me han llevado a mi vuelta a los escenarios intergalácticos donde nos creemos importantes: una baja en el trabajo (costilla rota que me da tiempo libre para tocarme los webs y las cookies) y un par de e-mails. Resulta que la semana pasada recibí dos e-mails de dos personas diferentes a la par que totalmente desconocidas felicitándome por mi forma de escribir, alabando lo interesante de mis artículos y pidiéndome una colaboración o simplemente compartir mis experiencias en otros blogs vecinos. De primeras uno se llena de orgullo y satisfacción y se cree el rey en navidad, y después aparece la parte humana de mí ser y dice: ya se quieren aprovechar de tí para sacar más seguidores en sus páginas wes. Pero yo al fonso negativo lo tiro rápido por la ventana, y me dije: coño ¿Por qué no? Y aquí estoy, ala. Escribiendo de nuevo. Más contento que en brazos.

Por ello, desde un pequeño rincón de los alpes franceses, con más frío que el Yeti y algo de nieve, levanto la cabeza orgulloso y grito a viva voz a mis 3 o 4 seguidores que continúan con ganas de leer mis gilipolleces (pienso en verde y en grande, y pronto veo ordas de justin believers acosando mi puerta demandando éxito, fama y más artículos) para prometer lo siguiente:

+ Que sacaré tiempo de mi ocupada vida para dedicarme a una ociosa pasión, la escritura.

+ Que mis próximos artículos estarán destinados al mes que pasé en Indonesia antes de mi temporada invernal en los Alpes. Bali, Gili T y Komodo Island.

+ Que algún día contaré lo que tuve entre manos durante 6 meses en Kemer, que me hizo parar de escribir y perder 5 años de vida y el poco pelo que me quedaba.

+ Que os haré reír, pero sobre todo os motivaré a mover vuestros sucios y grasientos culos del sofá hacía destinos que jamás habríais imaginado. O que al menos lo intentaré. Intentaré instauraros el gusanillo del descubrimiento, el gusanillo del conocimiento, del inconformismo y de la curiosidad. El gusanillo de las experiencias, porque…

¿CUÁNDO FUE LA ULTIMA VEZ QUE HICISTE ALGO POR LA PRIMERA VEZ?

Pues yo señores, la última vez que hice algo por primera vez fue ayer. Y así pienso seguir hasta el último de mis días.
Exprime la vida resurge de sus cenizas, joder, esto merece celebrarlo. A bientot!

Club Med Kemer: More than a village!

“No veo la hora de marcharme” (Un ciego)

Disculpen las molestias. Ya casi no se ni escribir. Pero los nuevos acontecimientos que van sucediendo en mi agitada y alocada vida impiden poder escribir con calma y tranquilidad. Y hoy por fin he encontrado el hueco libre necesario para pararse a pensar, reflexionar, y plasmar mucho de lo que pasa por mi rapada cabeza en este pequeño blog de experiencias.

No mucho tiempo ha pasado desde mi último artículo hace mes y medio, pero si muchos kilómetros, conformando en ellos un cambio en mi vida bastante grande. Como siempre para mejor. El emplazamiento en Bahamas fue perfecto, paradisíaco, pero las condiciones de trabajo y su profesionalidad dejaban mucho que desear. Hasta el punto de que no recomiendo a absolutamente nadie ir a un hotel Viva Wyndham, ni mucho menos trabajar en esa cadena, al menos que te guste la esclavitud y sentirte despreciado. Pongo un solo ejemplo: en mi último día, a escasas horas de partir para el aeropuerto, la responsable de RRHH, una borde mal follada que no hacía nada porque la pudieras entender (el inglés bahameño es peor que el de los gitanos de snacht, cerdos y diamantes), me exigió los míseros 21 dólares con 67 centavos que ganaba al día porque según ella debía haber trabajado el día anterior a mi partida, cuando nadie vino a decirme que debía trabajar, habiendo hablado ese mismo día con mi responsable. Y cuando quise hacerla entrar en razón, pidiendo hablar con el director del hotel, llamó a la seguridad, y me amenazó con no salir de la isla si no le daba el dinero. Muy divertido todo. Sin balas me quedaba. En fin Pilarín.

Así pues, Volví al Mediterráneo, cuna de las grandes civilizaciones y un mar salado que te cagas. Y con ya poquitos peces, seguramente haya más en una sola piscifactoría de pangas en Vietnam que aquí. Me encuentro en Turquía, pavo para los angloparlantes, exactamente en la región de Antalya, al sur del país, una de las principales ciudades otomanas y prácticamente la primera en atracción turística. Y es que su interés no es solo sol y playa, sino que su riqueza cultural y belleza paisajística están fuera de lugar. Imperios como el griego, el romano, el bizantino, el otomano más su gran influencia árabe pasaron por aquí dejando una marca imborrable en la historia.

Concretamente mi culo se asienta en la villa de Kemer, a unos 50 kilómetros al sur de Antalya, y estoy trabajando de nuevo para el Club Med. Muchos ya recordaréis mis andaduras por morocolandia con artículos tales como la vida en un hotel o la saga de aventuras y desventuras de un mes de ramadán, donde podéis ver lo que es un village club med y cómo funciona todo, su filosofía y estilo de vida dentro del hotel. Pero este hotel sobrepasa todo lo antes conocido. Se encuentra en el top de los tops, y os voy a contar porqué:

El Club Med Kemer es un antiguo village que mantiene la filosofía club med de los inicios de la cadena, donde lo principal no era la comodidad hotelera y la excelencia en la calidad sino sus actividades y su ambiente familiar, festivo y activo deportivamente hablando. La atención al cliente más personalizada posible, haciéndoles sentir mejor que en casa, en la gran familia de Kemer. Club Med Kemer es un hotel Freestyle como ellos lo llaman. Para el resto de los mortales es un only adults. Niños no gracias. ¿Y esto que quiere decir? Pues bien simple, que este hotel está enfocado única y casi exclusivamente para la fiesta. Para el despiporre. Para el desfase. O si, o si, ouch yeah mother fucker. Luego ya si te levantas con ganicas haces deportes.

20150502_133950El pontón de Ski naútico y la piscina de agua salada.

No es tan exagerado, ya que un all inclusive que te permita realizar actividades tales como beach vóley, ping pong, fútbol, aquagym, tenis (las primeras son normalitas pa ir de más a menos) Windsurfing, paddle surf, tiro al arco, snorkel desde barco, ski náutico y wakeboarding… Y todo incluido en el precio con alojamiento y pensión completa, alcohol a volontée y el recopín de la baraja. Con todo eso lógicamente no vas a dormir hasta las 3 de la tarde para empalmar fiesta con fiesta. Pero las noches son largas, y más para ser un hotel francés. Que ya sabemos cómo son los gabachos, se creen los expertos number one en vino y gastronomía y se acuestan a las 12 pensando que acaban de realizar el desfase de su vida.

El sueño de cualquier joven medianamente activo, la verdad sea dicha. Te levantas con tu resaquilla, intentando recordar que hiciste anoche, desayunas en grandes mesas con el resto de clientes y staff, y te preparas para un día de actividades non stop. A eso de las 6 te vas a duchar, reposas un poco y te diriges al bar para tomar el “apero” con la gente que has conocido durante el día, cenas juntos, bailas un poco de salsa antes del show y calientas para la fiesta, que cada noche será diferente. Y así por 7 días, sin parar. Pero para un GO como yo las cosas cambian ligeramente. GO, os recuerdo, no es un vamos!!!! Rafa. GO es la manera en la que el Club Med llama a sus animadores, ya sean los monitores deportivos, camareros del bar, dependientas de la boutique, decoradores, técnicos de sonido, recepcionistas o incluso la community manager. Todos somos animadores, todos tenemos una doble función: nuestra actividad propiamente dicha más el resto de actividades de animación.

Juego piscina todos los días, una beach party durante el día y otra por la noche, dos mousse party en las que me siento en tomorrowland, la noche negra y fluo con música en directo y dj mezclando pumba pumba, la White sensation, garden party y fiesta de disfrazes. Y todo eso semana tras semana. Un no parar que va a durar hasta finales de octubre. Y después moriré tranquilo. Como una de las grandes frases de APM: ueh, despelote! Os lo iré mostrando poco a poco, no os preocupéis, tenemos todo el verano.

Y como de este hotel ya había oído hablar desde que entré en el club med (todo el mundo lo conoce y la totalidad de GO’s quieren hacer al menos una temporada en este village) me las apañe para venir aquí. Mi pasaporte lo obtuve con un puesto en el Windsurf, asique aquí estoy. Un riojano dando clases de Windsurf, con dos cojones. Gracias Bahamas. No es el mejor sitio del mundo para practicar este bonito deporte (abrieron mal las ventanas los romanos y así se han quedao, con el viento cambiando de dirección constantemente y muchas veces cansado de soplar) pero nos desenvolvemos como podemos.

20150502_150308Mi oficina de trabajo.

Mis compañeros son una francesa con pasaporte español, ibicenco para concretizar, más maja que las pesetas y con un talento especial para los deportes. Y el capitán, un kurdo que viene de luchar en Kobani contra el ISIS, vamos que los tiene bien puestos. Él dirige el barco de rescate con más maña que doña Enriqueta haciendo punto. Buen triplete. Y como idioma de trabajo, el francés. Uno se cansa de esforzar la garganta al máximo para que nunca terminen de entenderte perfectamente. Y es que podrás hablar durante 50 años francés y siempre te sacarán peros y nunca dirás tal o tal palabra correctamente. Son muy muy muy muy suyos estos gabachos. Pero son majetes, y las mujeres son guapas como ellas solas. Y es divertido esto de hablar todo el día en otro idioma. Cierto es que no te puedes expresar como te gustaría y muchas veces se echa de menos una buena conversación en español. Pero todo no se puede tener.

Con este encuadre, si eres una persona activa y que te gusta la marcha, no es difícil amar este trabajo. Pero de verdad hay que amarlo con los dos ventrículos de tu corazón. Porque lo cierto es que es un trabajo muy duro y exigente. Y un trabajo que no está suficientemente pagado para todas las horas que se meten. Porque se meten todas las horas. Uno no viene al Club Med por dinero. Diría de sol a sol pero me equivocaría porque son más. Uno se levanta a las 8:30 para el desayuno, entra a trabajar a las 9:00, cierra a las 12, va a la piscina, baila, organiza un juego en el agua, va a comer con los clientes, directamente engancha con la tarde, cierra a las 17:30, se va a duchar, se prepara para la soirée, toma el aperitivo con los clientes, cena con ellos, hace la pista de baile, el espectáculo, y se queda hasta altas horas de la noche animando la fiesta. Ah, y a eso de la 1:00 ensayo general para practicar para los nuevos espectáculos. ¿Dormir? ¿Qué es eso? ¿Fin de semana? ¿Qué es eso? No olvidemos que un solo día de reposo por semana (en el cual me encuentro ahora mismo).

IMG_20150520_182037Yo trabajando duro.

Pero lo que quiero mostrar con este primer artículo no es la envida máxima (ya lo he dicho mil veces, no consiste en dar envidia, sino en compartir felicidad), si no dar a conocer los puntos positivos de esta pequeña burbuja alejada de la realidad. Y es nada más y nada menos que el gran contacto social que se realiza día a día en este bello lugar. Contacto social que se ha perdido en la sociedad de hoy en día, sobre todo en las grandes ciudades. Por ello, la mayoría de los clientes llegan, estresados de sus trabajo que comen toda su vida, que les impiden realizar sus hobbies, y recargar su batería social para al menos unos 6 meses. Entras en un pueblo de la piruleta donde todo el mundo sonríe y saluda a todo el mundo, donde no tienes pudor a pedir a una persona que acabas de conocer si quiere venir contigo a la clase de fitness, donde invitas sin miramientos a tomar una copa juntos a cualquier persona con la que te cruzas, a que al cabo de 3 días conoces los nombres y procedencia de al menos 100 personas, has entablado amistad con unas 20 personas, y guardarás contacto de otras tantas. Este es el aspecto social, el punto positivo que debemos sacar en resultado de la experiencia club med. Una experiencia enriquecedora que sinceramente me gustaría llevar fuera de esta pequeña burbuja, para que no sea lo raro este contacto social y si el desapego por el homo sapiens de la sociedad actual, fría y sin escrúpulos.

Me considero por esto mismo una persona enormemente afortunada, al poder vivir esto más de una semana al año, aunque sepa que este increíblemente alejado de la realidad que nos rodea, y me aleje en muchas ocasiones también de mis principios e ideas. Pero aquí se forja uno la personalidad, para más adelante tener la fuerza para cambiar las cosas. Cambiar las cosas a mejor. Fórjense ustedes, odiadísimos lectores, busquen la felicidad en las pequeñas cosas, cambien las que estén mal, y hagan de este mundo un lugar más social, más humano en su esencia, más feliz. Y hagan todo eso exprimiendo la vida, disfrutando de lo que tenemos.

Nos vemos en los bares. O en el club Med, quien sabe.

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Homo Spring Break

“Hi man! What’s up? Soy Bryan, un americano normal, yankee si lo preferís, pero un americano de clase media. Tengo 19 años, estudio derecho en la prestigiosa universidad de South Carolina, conduzco a huge Dogde que papá me compró al cumplir los 17, digo fuck cada tres palabras, saludo diciendo how u doing bro/man? Me pongo a hamburguesas doblado, y ahora mismo estoy borracho como una cuba. Ese soy yo y mi circunstancia. Y mi circunstancia ahora mismo se llama Spring Break.

Fuck, ¿No conocéis el Spring Break? Como puede ser eso posible? Si es lo más, lo lleva petando ya varios años en nuestra querida patria USA! USA!! Es…que se yo, so cute! El Spring Break es, como su propio nombre indica, una pausa primaveral que se realiza en E.E.U.U para todos los cursos desde el instituto hasta la Universidad. Algo así como la semana blanca en vuestro país (Spain se llama no? No sé muy bien donde está pero me han dicho que hay mucha fiesta, chicas guapas, y sol todo el año. Sí, creo que está en Europa) pero mucho más extendido. Esto ya se lleva a cabo en Francia para las vacaciones escolares de febrero-marzo. Dependiendo de los estados (o regiones) se tiene una semana de vacaciones asignada durante un mes y medio. De esta forma se consigue que no todo el mundo salga de vacaciones al mismo tiempo, mejorando, obteniendo notables mejoras en tráfico, ocupación hotelera, etc.

Todo comenzó hace ya muchos años, cuando nuestro gran país ganó para el mundo la paz en la segunda guerra mundial. El destino preferido de vacaciones era Fort Lauderdale, en Miami, donde año tras año se fueron incrementando las bacanales hasta convertirse en el desfase que es ahora. Una semana de desparrame y aumento exponencial de la actividad alcohólica y sexual. Sexo, drogas y Spring Break. Ahora nos vamos fuera de EEUU, ya que en nuestra patria la edad mínima para beber es de 21 años, por lo que podemos ponernos hasta las trancas de una forma legal. Fucking amazing man!

spring break 80'sclassic spring breakSpring Break en los años 80.

Es mi primer año de Spring Break pero es tan jodidamente bueno que voy a hacerlo todos y cada uno de mis años de carrera. Total, papá paga. A mi hermana Lindsey, en quinto ya, le ha pagado 3 spring breaks a tres países diferentes. Y he tenido la suerte de venir a Bahamas, bueno gracias a Rob y Paul, los representantes estudiantiles de mi universidad, que han organizado este super trip. Son la ostia. Rob la semana pasada, en la fiesta de la Coral Fraternity, consiguió meterse una botella de jagger en 3 jodidos tragos. Awesome, sweet, amazing.

Estamos en Grand Bahama Island, en un hotel de la cadena Viva llamado Viva Wyndham Fortuna Beach, con las fucking aguas más cristalinas que he visto en mi fucking life. Ayer haciendo snorquel (el material me lo dio un español muy majo llamado Alfredo, o Alfonso, no sé bien, un cachondo que no hablaba una mierda de inglés, aunque lo intentaba) vi una manta-raya enorme, de 2 metros. Aunque igual lo soñé. Lo mejor de todo es que es ALL INCLUSIVE, con lo que nos estamos poniendo el culo a comer y beber. Como gordos.

Todo el viaje está organizado, y con nuestro poder adquisitivo único en el mundo, el viaje sale más que regalado: coche unas 9 horas hasta Fort Lauderdale, crucero de un día y una noche hasta aquí, 5 días en Bahamas, con una noche de discoteca llamada Señor Frog, otra noche de fiesta en un barco y el resto a desfasar en el hotel. Hacemos más ruido que entre mil. Así somos los yankees, nos gusta chillar, nos pone chillar. Un plan perfecto.

Nada más llegar nos hicimos con los típicos vasos grandes, al módico precio de 12$ la unidad (es mi tercero, todas las putas noches lo pierdo, que coño haré…). Caben muchos hielos, aguanta bien la temperatura y los camareros lo cargan bastante bien de alcohol. Además, tienen unas pajitas super molonas joder.

vaso bahamasUna prolongación de nuestro brazo.

Ayer a las 9 ya estábamos con la primera ronda, un buen vozka con zumo de naranja, para despertar. Quisimos hacer trapecio, fliparlo un poco por las nubes y grabar unos videos para mostrar a las chatungas más adelante. Pero los majos de los animadores no nos dejaron, por aquello de beber alcohol, menuda chorrada, si yo controlo. Así que nos fuimos a la playa, donde el bueno de Alfonso sí que nos dio un kayak (creo que no se enteró que estábamos dándole al bebercio, o igual no se quiso enterar). Nuestros colegas del equipo de futbol ya estaban pavoneándose en la orilla con sus balones ovalados, lanzándose de una esquina a otra la bola.

Pronto comenzaron los juegos. Ya saben, retos hombres contra mujeres, cambiarse los bañadores, hacerles levantar las manos a las chicas para verlas las tetas, ver quien bebe más rápido, o quien se tira a la piscina de la forma más dolorosa. Yo quedé segundo en la competi del globo: beber un vaso de los molones lleno de cerveza y al acabar hinchar un globo con la boca hasta que explote. Después me caí para atrás, pero me sentí bien al ver que todo el mundo gritaba mi nombre: Bryan! Bryan! Bryan! Lo siguiente que recuerdo es despertarme en el cuarto, darme una buena ducha, y a seguir con la movida.

El juego que más me moló fue el del duelo de bailes. Varias chicas subidas en el escenario, con música rapera americana de las que están pegando fuerte ahora, lo más parecido a un reggaetón hip hopero con base electrónica. Y básicamente, para no extenderme, gana la chica que baila de la forma más guarra. En EEUU llevamos tiempo ya que es la moda, lo está petando. Las chicas se ponen de espaldas al público y mueven el culo de formas que…joder, se me está poniendo dura y todo. Y ya cuando vi el de las dos chicas llenas de nata y chocolate chupándose unas a otras… Hay muchos más juegos, pero se me han olvidado. Vean vean, aquí se puede ver a la perfección como nos lo pasamos!

Como estamos tan cansados de cara a la noche y queremos seguir festejando nuestra imbecilidad, hacemos trampas. Vamos, que compramos cocaína. Pensamos que iba a ser difícil, pero que va, en cuanto llegamos vimos 3 o 4 bahameños, negros y rastafaris como el señor Alborosie, que rápidamente reclaman tu atención y se llevan la mano a la nariz. Lógicamente no la tienen encima, pero la deben esconder por algún lugar cerca, porque en 15 minutos teníamos la viruta. Y que buena oiga, un poco cara, pero que bien entra joder. Fucking exciting. Creo que te pueden conseguir casi de todo, nos ofrecieron putas locales, pero nos reimos en su cara, “si cada noche nos follamos a una de nuestras guarras personales” les dijimos. Aquí el blowjob es más barato que el agua.

Nos encanta gritar. Especialmente a las chicas. El Alfonso este se está poniendo las botas. Por las tardes hacen como tours en los catamaranes que tienen, y hoy no tiene más que grupos de compañeras mías con un melocotón en to lo arto muy jarto. Vamos que van finas filipinas. Y el bueno del español debe tener los oídos finos, porque lo único que hacen es gritar e intentar tirarse del barco, con el consecuente enfado del spanish, que las agarra del chaleco para que no lo hagan. A saber lo que hará el pájaro de él en alta mar con ellas…

Nosotros preferimos quedarnos al borde de la piscina, mostrando abdominal, y siempre cercanos al bar, para en cuanto veamos que las colas bajan ir rápidamente. Porque eso sí, al ser un todo incluido y estar taaaannnntos spring breakers (esta semana somos unos 500 en el hotel), el bar nunca está vacío de 11 de la mañana a 11 de la noche. La cola sale siempre al exterior desde la barra.

11076035_974466759252789_2111726824_nSpring Breakers en la piscina tomando un refrigerio.

Tengo que admitir una cosa: somos un poco consumistas. Pero no sé, imagino que como en todo el mundo ¿Wright? Yo voy al gym y uso un vaso de plástico cada vez que bebo agua de la fuente (cada 5 minutos). Normal ¿Wright? En el comedor hay platos de plástico y de cerámica. Yo cojo los de plástico para así poderlos sacar fuera en caso de que me apetezca. Nunca he salido todavía. Lo malo es que son un poco blandos entonces cojo 4 abajo para que sea consistente y uno arriba para mantener el calor. Normal ¿Wright? La luz de la habitación la dejo todo el día encendida para sí entro cuando es de noche, pueda ver desde el primer momento. Normal ¿ Wright? Es como el Dogde en casa de los papis ¿Para qué voy a parar el motor si en 15-20 minutos lo tengo que arrancar otra vez? Y siempre que pido en el bar, me pido un vaso de agua de plástico, por si me apetece hacer un shoot-race con los colegas. Casi nunca hacemos pero oye, si algún día se da el caso, estaré preparado ¿Wright? Dicen que somos un poco consumistas y derrochadores, pero no sé, yo creo que todo el mundo es igual…

Lo que más me ha jodido es tener que comprarse otro par de chanclas nuevas, anoche me las deje en la playa. Me han comentado que donde las toallas tienen el lost & found, y deben de tener miles de miles de pares de chanclas. Pero me dio pereza ir a preguntar así que me compré otras en la boutique del hotel. Total, solo me costaron 40$. Por la mañana ir a la playa debe ser un festín: frisbiees, toallas, chancletas, personas durmiendo como dios las trajo al mundo tiritando de frio con el rocío, cremas solares, camisetas, mecheros, los jodidos hermosos vasos grandes, gafas de sol…”

Este es el relato de uno de tantos otros estudiantes americanos que viajan año tras año a un destino exótico con sus compañeros de universidad para una semana de jolgorio y divertimento. Se camufla bajo el nombre de Bryan, pero podría haber sido Scott, Dylan, Mark, o Tod. Una variante aún más degradada del ser humano, una especie evolutiva diferente, o involutiva quizás sería lo más correcto. Ya conocíamos el nuevo homo, el homo capitalista, con su mayor núcleo de población en USA, y de él sale una nueva subespecie, el homo spring break. Pero no sean ilusos, queridos lectores, pensando que esto no nos pilla cerca. No crean que sus hijos en España salen a pasear y se compran flores unos a otros. Todo lo malo se pega en esta vida, y los desfases festivaleros están a la orden del día en muchos puntos del planeta.

En el término medio está la virtud, decía Aristóteles, por ello la mejor cura es una buena prevención. Eduquen correctamente de tal forma que los futuros del mañana sepan disfrutar de una forma tolerante y sin excesos negativos para su correcto desarrollo personal e intelectual. En el refranero popular se encuentra la sabiduría: “Una vez al año no hace daño”.

Disfruten señores, disfruten señoras. Rían hasta la extenuación. Expriman la vida.

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Bahamas III: curiosidades

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La Bahamas. Siempre en la mente de todo español como un paraíso terrenal, un edén de playas cristalinas, temperaturas perfectas todo el año, playas blancas como las sábanas de la mama y cocoteros rozando las saladas y transparentes aguas del caribe. Y la verdad que no se aleja mucho de esa idea preconcebida gracias a la tele, las películas y a Halcón Viajes y su famoso Curro. Pero a la hora de la verdad, hay muchas cosas más que hay de saber, cosas que quizás uno solo aprende si vive en esta isla, o si es muy observador. Y yo, dándomelas de chuleta de barrio, soy esas dos cosas.

Así pues, os intentaré hacer ver lo que han visto mis ojos en un mes de estancia en una de las tropecientas islas que conforman el archipiélago de las Bahamas. De primeras decir que, como en muchos de los países similares a Bahamas, en donde el país se divide en varias islas mayores pobladas y miles de islas menores nada o escasamente pobladas, las cosas cambian como de la noche al día dependiendo de tu emplazamiento. Por ello, advierto a navegantes, lo que yo contaré es lo que he visto en Grand Bahama Island, desconozco como son el resto de las islas. ¿Similares? ¿Todo lo contrario? El que lo sepa que me escriba, o se venga aquí a contármelo. O incluso podemos hacer un Skype. Como acostumbramos, odiadísimos lectores, abróchense los cinturones (Safety first) que arrancamos. Hoy nos vamos a Las Bahamas.

Lo primero que sorprende incluso antes de llegar a la isla, ya desde el avión, es el contraste de dos colores potentes en tonalidad: el azul celeste de las aguas y el verde de diversas tonalidades del bosque bahameño. Un bosque no muy frondoso que digamos. Un huracán tropical hace escasos años transportó tal cantidad de agua salada al interior que las fertilidad de sus tierras se empobreció en gran medida. Así pues, podemos resumir la isla en azul y verde. Mar y bosque. Y ya. Muchas gracias, disfruten, ciao pescao.

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Su extraña forma de colocar los semáforos.

No venga, que me gusta dar la tabarra. Continuo. Al conducir por sus rectilíneos asfaltos también uno se ve sorprendido por el cambio radical respecto a Europa: digamos que uno puede calificar en un adjetivo la diferencia con Europa. Todo es más espacioso. Hay más espacio entre todo. Esto permite carreteras super anchas, boulevares en carreteras terciarias. Otro punto es la altura. Todo es más plano que la frente de Iniesta. No hay ni una puñetera cuesta. Ni parriba ni pabajo? Pues no hijo no, si no hay parriba no hay pabajo. Y como tampoco hay obstáculos, las carreteras son rectas y sin final, de las de película. Como formó parte de la corona británica, y ellos, muy suyos en sus cosicas, les dio la ventolera de conducir al verrés del mundo, pues tenemos una conducción en el sentido contrario, como ocurre en Gran Bretaña, Tailandia, Malta, Singapur y tantos otros sitios más. Esto podría ser más o menos normal si no fuera porque la mayoría de los coches se importan de USA, con el correspondiente volante a la izquierda ¿Y qué problema hay? Pues que a ver quien es el hijo de vecino que adelanta por la derecha teniendo el volante a la izquierda. No se ve ni jurar. Y la cultura americana, consumista a más no poder, hace que todos los coches aquí sean todoterrenos enormes con remolques, rancheras, automáticas, de las que consumen biende. Chevrolet rules. Todoterrenos en un lugar que recordemos es plano como la frente de Iniesta con carreteras rectas y muy anchas. Todo muy coherente. Pero ya veremos que hay más absurdeces por el camino.

Las paradas de buses son de lo más coloridas, te dan felicidad solo de mirarlas. Los buses son o furgonetas pequeñitas o el OTTObus de los simpsons para los school buses. Me mondo y me parto.
IMG-20150318-WA0002  Solo me faltó ver a ralf chillando: corre platano!

Los yankees, descendientes de ingleses, también son muy de cambiarlo todo, también las medidas. Por lo que no te sorprendas si la gasolina la ves en galones, la fruta la pesan en libras, los terrenos se miden en acres, la longitud en pulgadas, el líquido en onzas (como el chocolate), la distancias en millas y la altura en pies, etc.
La moneda oficial es…bueno…son…el dólar estadounidense y el dólar bahameño. ¿Por qué no? Valor oficial? El mismo ¿Por qué no? Aquí somos muy chulos, a falta de una, dos monedas diferentes, pero que valen lo mismo. Muy lógico. Eso sí, no cometas la estupidez de partir de aquí con dólares bahameños, que los amables estafabancos europeos te mandarán a tomar por donde amargan los pepinos para cambiar esa moneda. El reverso de la moneda de 5 céntimos es una piña. A ver qué valor le das a un círculo de latón con una piña grabada. En Bob Esponjalandia quizás sí.
monedas bahamas billete bahamas

Si os fijáis bien una de las monedas es una piña y otra una estrella de mar. Muy de república bananera todo.

Sinceramente lo que más me ha sorprendido es el encontrarme una forma de vida social tan diferente a la acostumbrada. Las distancias son muy grandes, por lo que casi no se ve gente paseando por la calle. Es decir, no hay calles tal y como las conocemos. Todo el mundo se desplaza en coches. La gente vive en grandes propiedades, enormes chalets con toda la familia allí metida. No hay edificios de varias plantas salvo algún que otro hotel. Solo grandes edificios llamados condominios en el centro de un gran terreno de varios acres de jardín con 3 o 4 rancheras aparcadas en el jardín de fuera. El único núcleo urbano de la isla es la capital, Freeport, pero no podemos comparar su centro ciudad con nada conocido en Europa. Lo más sencillo para describirlo son 3 letras: GTA. No me importa si es el vice city, San Andreas o el V. yo lo vi igual que el GTA de la Play Station. Grandes parkings que llegan a edificios en forma de U con dos plantas y llenos de stores, barber shop, market plaza, etc. Todo pequeñas tiendas con puertas y ventanas tintadas, de tal forma que no se puede ver lo que hay dentro. No se ve lo que pretenden vender. También muy lógico. Solo sabes lo que hay dentro si entras.

Llegué al centro hace cosa de dos semanas, en mi Harley davidson bicicleta super star. Niggas en camisetas de tirantes con botellas envueltas en bolsas de papel marrón discutiendo en una acera con paredes carcomidas a cada lado. Otros, de brazos cruzados con los cascos mirándome fijamente bajo las oscuras gafas de sol, más oscuras incluso que el propio portador de las mismas. No sabes si te quiera cortar el cuello o venderte un poco de weed. Durante horas fui el único blanco del lugar. El resto eran niggas rastafaris. Muy africano todo.
Eso sí, lo que abunda aquí es la PUTA COMIDA BASURA DE MIERDA. Burger King, Kfc y otras locales se agolpan a los lados de todas las carreteras de la isla. Por ello es normal ver que la inmensa mayoría de los bahameños portan traseros de tamaño elefantiano. Obesos everywhere. Comida mediterránea si por mis cojones. Fast food desde por la mañana hasta la mañana siguiente. Non Stop.

Y muchos bancos. No olvidemos que Bahamas es un paraíso fiscal. El centro esta repleto de bancos de todos los colores y sabores. Muchos americanos se afincan en el lugar una vez jubilados, comprar segundas residencias para pasar el invierno, y dejan todo su dinerito sacado de “vete tu a saber que forma ilegal” guardadito a buen recaudo. Pero no crean que invierten en la mejora del país eh. Ni mucho menos. ¡Como se van a preocupar ellos, americanos que han ganado su dinero con el asqueroso sudor de su frente, en los pobres habitantes bahameños! Por ello, pese a ser un país con mucho dinero, la mayoría de la gente viven por debajo de la clase media.
Porque el poder adquisitivo aquí está bastante subidito por las nubes. Todo es jodidamente caro. Todo. Visitar un supermercado yankee con los precios de Harrods no tiene precio. Más raro que comer pan con altramuces. No lo explico, lo muestro:

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20150311_123912 Todo en lata, embutido que  parece más bien juguetes para niños…Asqueroso es la definición correcta.

Una tableta de chocolate 5$, una cerveza en un bar 4$, alquilar un coche 80$, una crema solar 30$, excursiones todoterreno+kayak 160$, un menú del fast food debe rondar los 8$. Ir en taxi a una distancia de 15 minutos son cerca de 20$. Comer una hamburguesa en un restaurante 15$.

Lo mejor de todo son las iglesias. Aquí hay más religiones que habitantes tiene la isla. Pero lo mejor de todo es que tienen el cartelito como la iglesia de Springfield. Me desorino de la risa. Vean vean!

20150311_150924Más parecidos con los Simpsons. Espectacular.

Solid Church of the Nazarene, Testigos de Jehová, Caravel Zion Baptist Church, central church of god, anglicanos, mormones, católicos, protestantes, evangélicos…

Pero todo va sobre ruedas si dices Boom. Boom es… el saludo oficial. Dices boom y estas dentrísimo. Todo si consigues enteder el inglés caribeño de estos felices habitantes de un lugar tan bonito llamado Bahamas. Vengan, hagan el esfuerzo de comerse 10 horas de viaje para atravesar el charco. Les recompensará. Y podrán fardar de moreno caribeño un 15 de enero. Por ejemplo.

Squezze Life Man! Have fun!

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Asesinato en San Felices

De la plaza del ayuntamiento ya llegaban voces, cánticos y demás estruendos festivos, pero en aquel callejón adyacente reinaba la quietud y la calma. En un soportal empedrado, un claro guiño a épocas pasadas, José Luis Palomo se entrelazaba en un festival de amor juvenil a Sonia Gómez. Con aquella postura, al conquis, como le llamaban todos en el pueblo, le vino a la mente ese marisco tan delicioso del que tanto hablaba su padre, percebes debían llamarse, y al parecer se agarraban a la roca tanto o más como Sonia se agarraba ahora a él. No pudo evitar soltar una carcajada:

– Anda, vamos para la plaza ¡Qué nos van a dar las uvas! Y nunca mejor dicho.

Sin llegar a acabar la frase una sombra pasó fugaz por detrás de ellos, perdiéndose en otra callejuela perpendicular.

-¿Qué ha sido eso cari?

– Y yo que sé. Algún hurón buscando algo pa’ jalar. Venga tira.

Cuando penetraron en plena plaza el ruido ya era ensordecedor, e iba acompañado de las más coloridas luces apuntando a todas partes, provenientes de esos punteros láser que generaban hologramas de lo más gracioso, imitando y satirizando a los personajes públicos del momento. Y no era para menos, el año estaba a pocos minutos de acabar. Había sido uno de los mejores desde hacía mucho, y eso se notaba en las sonrisas de los allí presentes.

Sonia sonreía, era feliz, la vida no le brindaba más que buenos momentos y tenía toda la intención de seguir disfrutando de ella, empezando por aquella Nochevieja que se preveía épica. Avanzaron por entre la muchedumbre buscando un buen lugar desde el que ver el reloj del ayuntamiento, saludando a sus conocidos y amigos: Cristina Ozaeta les chilló desde un fondo con toda la efusividad que le permitían sus cortos brazos, Luca Argo a punto estuvo de desmontar las vértebras de José Luis al palmearle la espalda al grito de conquis cabronnnn! Los ojos claros de Sonia se cruzaron con los oscuros de Victoria Cantera, que la miraban como queriéndola analizar. Llevaba esas pestañas postizas tan de moda en esa época en las ciudades y que sobrepasaban la exageración, ya que casi llegaban a la línea del nacimiento del pelo. Allí era prácticamente una pionera. Las opiniones eran diversas, pero muchos decían que ya había superado lo de Palomo, que la dejó sin explicación hacía cosa de tres meses. Se rumoreaba que estaba con alguien del pueblo, pero no se sabía muy bien con quien. Pese a ello, Sonia decidió dirigir a José Luis a un lugar alejado de ella y su intuición femenina decía que la mirada de Victoria seguía clavada en su cogote.

Cuando los cuartos empezaron a sonar, Sonia escucho otro ruido más. Uno seco, corto, como el de un gran insecto al impactar contra el parabrisas. De repente, el conquis se desplomó boca abajo. Sonia permaneció bloqueada, en shock, sin decir ni hacer nada. Hasta allí llegaron rápido varios ciudadanos, entre ellos Jorge Lezana, el joven miembro de la guardia de San Felices, que levantó el cuerpo del desgraciado José Luis Palomo. Un disparo certero en el corazón, sencillo por otra parte con las balas dirigidas de última generación. Un fuerte ruido hizo levantar las cabezas hacia la cercana y tan bien conservada estatua del santo, donde un cuadricóptero mono-tripulado despegaba raudo y veloz hacia el oscuro cielo, perdiéndose entre las nubes bajas en dirección a la ruinas de Haro, iluminadas por aquellas llamas inextinguibles en lo alto de la atalaya. El reloj del ayuntamiento marcaba las 00:05 del 1 de enero de 2079.

A estas alturas, ávido lector, el desconcierto puede reinar en tu preciado cerebro. Pero no por mucho tiempo. Muchos y de gran índole fueron los acontecimientos que se desarrollaron hasta este preciso instante. En la segunda década del siglo XXI el consumo de hidrocarburos a nivel internacional llegó a límites insospechados, haciendo que las reservas mundiales escasearan peligrosamente. Todos querían controlar las fuentes naturales de residuos fósiles por lo que la guerra no tardó en llegar, la III guerra mundial, atroz e inhumana, sin precedentes. Ésta se llevó por delante a más de la mitad de la población. Todo valía: armas químicas, bombas atómicas, virus… La mitad de los países quedaron inhabitables. España, pese a no ser el foco principal de la brutalidad humana, no se quedó atrás. La lucha por el control de los pozos del cantábrico enfrentó al país en una guerra conocida en los libros de historia como “El Norte contra el Sur”.

Y llegamos a nuestra bella localidad, que no pudo evitar entrar en tan desgraciado conflicto al calificarla la capitanía norteña como punto de vital estrategia. Escuadrones andaluces bombardearon la ciudad y durante más de seis meses formó parte del frente que se extendía por todo el valle del Ebro. Afortunadamente la guerra terminó hace quince años. Los supervivientes, no más de cuatro mil personas, se toparon con una ciudad en llamas, parcialmente destruida. Los edificios que quedaron en pie estaban afectados por la nueva radioactividad, y muchos presentaban grandes fallos estructurales. Vivir allí se hizo imposible. Pero los habitantes de Haro no tiraron la toalla. Levantaron sus cansados brazos y se encomendaron a su santo, San Felices.

Si no podían reparar el pueblo que tanto querían, decidieron levantar uno de la nada, a las faldas de su alentador, que tantos milagros dicen realizó durante la guerra, salvando familias enteras. Que la estatua y ermita siguieran en pie ya fue milagroso de por sí. Tardaron años, pero con valentía y tesón, y con la inestimable ayuda de sus convecinos (mucho perdieron también en aquella odiosa guerra) cumplieron sus sueños. El nombre de Haro pasó a inspirar desconfianza, mala fortuna y tragedia. Ya pocos se acercaban a sus ruinas radioactivas. Por lo que decidieron llamar a su nueva ciudad San Felices.Se convirtió en ejemplo de superación, de trabajo en equipo, y las noticias de su inauguración traspasaron fronteras. Además la tierra quedó yerma y estéril, por lo que el cultivo del néctar de dioses, el mundialmente conocido vino de Haro literalmente se esfumó del mapa. Por ello, el motor de la economía pasó a ser el turismo, todo el mundo quería ver aquel pueblo levantado de la nada por sus valerosos habitantes, además de la modernidad de su nueva urbe.

La catástrofe vinícola no impidió que una tradición tan arraigada entre sus gentes como la batalla del vino continuara vigente. Todo lo contrario, se hizo aún más famosa si cabe y se le dio más protagonismo a San Felices, el que merecía. Ahora sus calles se tiñen de granate cada 29 de Junio.

Pero volvamos a aquel trágico 1 de enero. Dos horas después del incidente, controlado el pánico y el estupor que invadió la plaza del ayuntamiento y subido a la ermita en busca de pruebas, Jorge Lezana se acercaba en aeromóvil a Haro junto con cuatro de sus compañeros, armados y preparados para lo que habían sido entrenados.

Jorge solo tenía veintidós años y era la primera vez que iba a la ciudad de sus abuelos. Era la segunda generación en San Felices, y ya no tenían aquella morriña de las generaciones anteriores. Además, se había convertido en un lugar peligroso ya que muchos delincuentes de la zona se refugiaban allí. Era algo así como una ciudad sin ley. Aterrizaron en una explanada al lado de los antiguos juzgados y decidieron continuar a pie para moverse con sigilo.

Héctor Palacios, el segundo más joven del grupo, juraba y perjuraba que aquel cuadricóptero pertenecía al chulapo, un alocado forastero que llegó hacía cosa de dos años a San Felices. Héctor decía que podía reconocer el ruido de todos y cada uno de aquellos automóviles del pueblo y muchos validaban sus aptitudes. Al parecer el chulapo frecuentaba las ruinas, solo dios sabe por qué, con lo que esto, unido a la falta de otras pistas de utilidad, desencadenó tales investigaciones.

Se adentraron por la ventilla por orden del coronel. Su idea era encontrar a alguno de esos parásitos sociales para ver si sabían algo. Ya en sus primeros pasos, Jorge Lezana no podía creer lo que veían sus ojos. El paisaje era desolador, digno de película de terror. Lo primero que le sorprendió fue que todo era de un gris tenue, faltaba color y alegría en aquel lugar. El polvo tapaba absolutamente todo a lo largo de aquella estrecha calle que llegaba hasta la Plaza de La Cruz. Edificios inertes, desmembrados en su interior, algunos solo con los restos de una fachada otrora señorial. En la mitad de su recorrido, allá donde el viejo alquitrán comienza a ascender, vislumbraron los primeros signos de vida. De uno de los pocos edificios preservados casi en su totalidad salía una luz tenue, intermitente y móvil, la proveniente de unas llamas oscilantes.

Ya dentro del edificio, arma en mano, inspeccionaron sala por sala, pero no encontraron nada de utilidad. Periódicos y maderas que usaban como combustible, algún que otro libro de los antiguos, de los de papel, muchas bolsas de plástico y botellas de vidrio. Aquella gente seguía viviendo como en el siglo pasado. Al final del pasillo, la luz era más fuerte y al acercarse descubrieron un bulto inmóvil pegado a la hoguera:

– ¡Qué coño queréis! Marchar y dejarme en paz, mecagónsatanás. No sé qué chorras pintáis aquí.

La voz sonaba ronca, le costaba respirar. Sin duda la radiación pasaba factura.

– Solo buscamos al chulapo ¿Lo conoces? ¿Sabes dónde suele venir?

– Ese desgraciado no ha hecho nada malo. Alguien le está utilizando, siempre habla de esa mujer…- Se vio interrumpido por una fuerte tos. Escupió y un gapo sangriento se pegó a lo lejos.

– ¿Qué mujer? Dinos donde se esconde. Ha matado a un hombre en San Felices.

– Si eso es cierto…no habrá sido por voluntad propia. Estará…en el Palacio de la Cruz…

No había terminado la frase cuando el coronel ya estaba bajando de tres en tres las escaleras camino de la calle con un “será canalla” entre dientes. El viejo coronel a sus 71 años era el héroe local. Salvó a cientos de personas en la guerra cuando solo era un chaval, luchó en el frente durante meses y fue uno de los artífices de la reconstrucción. Su amor al viejo pueblo seguía intacto y era proclive a preservar y restaurar los edificios emblemáticos. Por eso le jodía saber que alguien pudiera estar deteriorando tan bello edificio.

Era inverosímil pensar que edificios de este siglo habían caído como la mantequilla y un palacio del Siglo XVIII continuara en pie, desafiando al tiempo. Pero ahí seguía, esbelto, tan señorial como siempre lo fue, quizás algo más oscuro, pero eso para nada afeaba su fachada. Jorge Lezana se permitió un instante de observación antes de seguir a sus camaradas hacia el interior: tres plantas en piedra arenisca de la que ya no se utilizaba, con seis ventanales de un estilo muy característico (luego le dijeron se llamaba barroco), decoración curvilínea que le encantó. Entre los balcones un impresionante escudo señorial en el que pudo distinguir una efigie humana con la boca abierta. Si se hubiera fijado con más detenimiento, Jorge hubiera avistado el escudo de la familia Rabanera de Haro, en el segundo cuadrante de la heráldica, antecesores suyos. Pero ese dato se había perdido en la historia convulsa. Al bajar la cabeza, un águila imperial flanqueaba aquel arco de medio punto que le dejó con la boca abierta. Su puerta de madera se quemó durante la guerra por lo que allí solo quedaba una oquedad negra como el tizón. Y hacia allí se dirigió instantes después de que un trágico y desagradable grito saliera del edificio, creando un eco que atravesó todas las calles de Haro.

– Hemos llegado tarde, se acaba de ahogar en su propia sangre.

El chulapo yacía inerte en el suelo encima de un charco de sangre morado como aquel vino que tantas alegrías proporcionó a la ciudad. Su cuello, abierto de lado a lado, no impresionaba tanto como aquellos ojos abiertos de par en par, congelados en el pánico. En el pequeño habitáculo solo iluminado por las linternas de los allí presentes, no había prácticamente nada: una vieja silla, un desvencijado canapé tirado en el suelo y un viejo televisor estropeado. La ventana entreabierta dejaba ver el cuadricóptero que horas antes despegaba de la ermita de San Felices. El coronel se agachó junto al cadáver todavía caliente, llevó la mano a la chaqueta militar del chulapo y de su cuello extrajo dos filamentos largos como un dedo índice, ligeramente curvados, flexibles. Sus experimentados ojos inspeccionaron aquellas hebras más gruesas que un hilo, y su cara se transformó en una mueca de victoria:

– Está más que claro, las pistas no dejan lugar a la duda, solo ha podido ser obra de…

Pascual Oñate se despertó en las campas de San Felices, algo pedo todavía. Una rápida ojeada le bastó para ver que todo seguía en orden. Levantó la cabeza y respiró tranquilo, la estatua seguía allí. – Eh Ayala, guapa, no te vas a creer lo que he soñado… (Continuará, aunque quizás ya sepas quien es el culpable 😉

Bahamas II: Día Libre

“No permitas que nadie diga que eres incapaz de hacer algo, ni si quiera yo. Si tienes un sueño, debes conservarlo. Si quieres algo, sal a buscarlo, y punto. ¿Sabes?, la gente que no logra conseguir sus sueños suele decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos.

Chris Gardner (En busca de la felicidad).

Y hoy por fin llego el día esperado. Ese día que muchos en animación hotelera lo toman como el relaxing day, o tocarse los cataplines hasta que te salgan costras. Os hablo del día libre. Sí señores y señoras, porque cuando uno trabaja en hoteles, las palabras fin de semana desaparecen automáticamente del diccionario mental, en cualquier idioma que uno conozca. Tener dos días libres seguidos en este tipo de trabajo es como ir al desierto a pedir un zumo de guayaba: IM-PO-SI-BLE. Pero a todo se acostumbra uno.

Así pues, hoy por fin ha llegado mi primer día libre, tras 8 días trabajando sin parar, una media de 12 horas diarias. Y al contrario de lo que suele hacer el resto del staff (no todos, pero la mayoría) yo utilizo mi día libre para aprovecharlo al máximo, hacer la mayor cantidad de cosas posibles. Y hoy la verdad que no lo he hecho mal. Por ello, dejaremos para más adelante la vida en un hotel de este tipo, y y habiendo contado como fue el viaje de llegada (Bahamas 1: el viaje) os pasaré a contar como he encontrado esta recóndita isla del caribe en este mi primer vistazo. Cierren los ojos, bueno no que si no jodido para leer, dejen llevar su imaginación y viajen desde el propio sofá de vuestra casa. Let’s go madafackas!

Mis ansias por salir del hotel no me dejaban ni dormir las reglamentarias 8 horas que un ser humano normal requiere para su completo reposo, con 6 te vale cacho carne, parecía decir mi cerebro autóctono. Si hay una cosa que amo de los buffets de los hoteles, son los desayunos. Algún día un buffet restaurant de un hotel me pedirá matrimonio por la mañana, y yo aceptaré sin dudarlo. Imaginen una vida de ensueño entre mermeladas, tostadas, bollería, zumos, frutas, huevos preparados de mil maneras, desayunos ingleses con todo tipo de guarradas… ¿Qué más puede pedir uno? Una cama hecha de chocolate y poco más existe tan grande en la vida.

En fin, que me está pegando el LSD más de la cuenta, desayuno de los que hacen historia para aguantar una larga jornada y rápidamente a coger la bicicleta. Pero no una bicicleta cualquiera no, un bicicletón más guapo que Julio Iglesias. Una Harley Davison convertida en bicicleta con ruedas más gordas que el cuello de Alonso.

BicicletaAquí tenéis la señora bicicleta en cuestión.

Llevan el freno pedal típico holandés, eso que jamás tendremos en España a no ser que pasen la aplanadora 6000 por toda la península Ibérica. Una gozada para paseos oiga. Lo cual os hace una idea de la planicie de este lugar. Si ves una cuesta aquí, deja las drogas, te estás pasando. El hotel se encuentra bastante apartado del centro neurálgico de la isla, llamado Freeport. Pero Freeport se divide poco más o menos en dos partes, Downtown o el centro y Port Lucaya. Hoy he ido a este último. Se encuentra a 20 minutos en bici a buen ritmo del hotel, el Viva Wyndham Fortuna Beach. Por el camino, como vais a comprobar ahora mismo en este video, una gran cantidad de nada prepondera frente a todo. Carreteras rectas con semáforos colgados de 4 cables, chalets de maderas horizontales de los más variopintos colores, apartahoteles a ambos lados de la carretera, moteles de los de las series americanas, furgonetas del estilo “ranchera” conduciendo por la izquierda (recordemos que Bahamas forma parte de la Commonwealth y fue una antigua colonia inglesa), tendidos eléctricos sobre postes de madera, árboles aguantando como pueden a la exposición del sol y el salitre marino y basta. Muy jodidamente yanki todo.

señal carreteraComo antigua colonia inglesa, se conduce por la izquierda.

El turismo en este país comenzó como todos sabemos siendo un turismo de lujo. Entre la carretera que me conducía a Port Lucaya y el mar encontré una enorme residencial repleta de casas privadas de tamaño considerable con un sinuoso conjunto de canales que conducía a todas y cada una de ellas, con salida al mar. Esto significa que en vez de tener el Dogde aparcado en la puerta (que también), tienen un notable barco a motor que les lleva hacia las cristalinas aguas caribeñas. ¿Menuda mierda no? Sí, pobres desgraciados los que residan allí.

Y Port Lucaya tiene algo de similar, una agrupación de hoteles de gran tamaño, con un puerto deportivo de lujoso renombre y en el medio de todo el Port Lucaya Market, un conjunto de casetas de madera de todos los colores vivos imaginables (no soy mujer como para describirlos correctamente, mi rico castellano se queda aquí) con todo tipo de artículos para el turista: souvenirs, liquors, refrescos, ropas y camisetas, trabajos en madera, perfumes, joyas de alto lujo, restaurantes, bares, cafeterías, pizzerías, karaokes, una plaza central con quiosco para conciertos, información turística, salidas en barco, un centro con delfines y muchos puros Montecristo. Y todo a un precio desorbitado.

Cabinas telefónicasCabinas para llamar a los familiares en USA y que no se preocupen por tu triste vida.

port lucayaEntrada a Port Lucaya Market

Como os comentaba antes, el turismo en este país fue un turismo de lujo. En la actualidad la facilidad para viajar ha aumentado en gran medida, y eso unido al abaratamiento de los aviones, permite que mucha más gente de todos los tipos, clases y colores, puedan ir a países de todos los tipos, clases y colores. Pero no olvidemos que Bahamas en un paraíso fiscal, lire de tasas en muchas cosas, lo cual hace que puedan montar los precios bastante. ¿Cómo lo hacen los autóctonos para vivir? Buena pregunta, en el próximo episodio…
Os pondré varios ejemplos: un paquete de Camel cuesta 8$, un bote de nutella (nocilla) son 12$. Un souvenir tipo llavero, dedal, imán ronda los 4-6$ (la media son 2-3€). Una botella de ron malo no baja de los 25-30$. Una cerveza en un bar son 3-4$. Para los amantes de la cerveza como yo decir que he añadido ya 2 nuevas cervezas a mi extensa colección de botellines: la Sands y la Kalik, ambas bahameñas. Notables néctares de cebada.

parque coloridoMás fotos de los coloridos edificios de Port Lucaya Market.

Sobre la 12 de la mañana los bares de moda ya estaban atestados de jóvenes estudiantes yanquis disfrutando de su Spring Break, que para los que no lo sepan, consiste en una semana en el mes de Marzo de viaje al caribe (Bahamas, México, Cuba, Rep. Dominicana…) de desfase total en los primeros años de universidad. Algo así como la semana blanca pero con un objetivo bien distinto. No os preocupéis, que como toda la mierda que se exporta de los EEUU, pronto llegará a Europa. El hotel lo tenemos plagadito de jóvenes borrachos durante todo el día con la testosterona por las nubes y con menos capacidad espacial que un escarabajo patatero. Tienen la poderosa habilidad de abrirse la cabeza con cualquier objeto punzante.

En esas decidí, antes de verme envuelto en una vorágine alcohólica que impediría realizar el resto de actividades planeadas, volverme para el hotel. Ya casi no tenía tiempo y la siguiente actividad esperaba, la mejor y una de las razones por las que he venido a este recodo del mundo: el submarinismo. A partir de hoy he comenzado a sacarme el segundo título de buceo: el Advanced. Una inmersión bastante chula con el centro de buceo enclavado dentro del propio hotel y regentado por un malagueño, con instructores de Holanda, Francia, Bahamas y Polonia. Muy crisol de razas todo. 54 minutos de pecio, un barco hundido a unos 18 metros de profundidad con algún que otro pez león dentro y muchos peces loro.
Bahamas es mundialmente conocido por los submarinistas porque en sus aguas se pueden encontrar de manera muy factible uno de los animales más poderosos del mundo submarino: los tiburones. Y hoy no ha sido menos. Un reef caribbean shark o tiburón caribeño de arrefice de poco más de metro y medio ha rondado las inmediaciones del pecio durante toda nuestra inmersión. Lo cierto es que esperaba encontrarme con más fauna, con muchos más peces tropicales. Pero solo ver aquel escualo merodeando el barco Unicex de 30 metros de eslora ha valido la pena.

Y para acabar de reventar mi maltrecho cuerpo, unas buenas lanzadas en el trapecio. El hotel entre todas sus actividades cuenta con un trapecio con plataforma a 7 metros para la realización de saltos con diferentes posturas que uno va aprendiendo. Mucho ya me habréis visto volar en un video que colgué el año pasado, por si acaso, y porque me gusta gozármela, os lo pongo otra vez:

Y en esas ha finalizado mi tarde, refrescando todo lo aprendido en mi paso por el trapecio marroquí. El resto, unas gordas hamburguesas americanas en el bar de la playa del hotel, a escasos 10 metros del agua, con una fría cerveza en la otra mano y sonriendo entre dientes, a sabiendas de lo afortunado que soy estando donde estoy.
Pero no me cansaré de repetirlo, el que quiere puede, nada es imposible, y nunca digas nunca. Recientemente discutía con cierta persona sobre la posibilidad factible de todo el mundo de hacer la maleta y marcharse a otro lugar. Ella me sostenía encarecidamente y con buenos argumentos que no todos pueden hacer lo que yo me dedico a hacer siempre que puedo, que es moverme por el mundo a mis anchas. Pero creo acercaba más su “poder” en cuanto a posibilidad a un “deber”. Me explico, un padre puede coger una maleta e irse. Pero eso no sería lo correcto, no debería hacerlo, porque tiene una familia a sus espaldas. Pero la posibilidad existe, si de verdad es lo que él quisiera hacer, lo podría hacer. Todo se resume en una cuestión de prioridades. Y yo tome la mía. Antepongo el conocer mundo a una vida cómoda, probablemente mejor económicamente, y sin sobresaltos. Y también probablemente con novia. Pero la vida es una constante toma de decisiones, y yo hace tiempo que tome una gran decisión. El “joder, encuéntrame un trabajo y me voy fijo allí contigo” no me vale en absoluto, porque si de verdad quisieras venir, serías tú mismo el que estarías ahora buscando ese trabajo.

Por ello os digo, leer las aventurillas de alfonsillo el cabeza rapada están bien y tal, pero levanten sus perfilados traseros, abran la puerta, y vayan a ver el mundo. Son tantas las cosas por visitar, los lugares por conocer, que no hay ni un momento que perder. Ya saben, si pestañean se lo pierden. Expriman la vida. Y no olviden cagar alguna vez en su vida con la canción de My Way de Frank Sinatra, con el ritmo acompasado, el final será….simplemente apoteósico.

La vida es una viaje, y viajar ayuda a vivir.